TIEMPO RE@L

domingo, 25 de mayo de 2025

GOLDEN DOME: El polémico escudo antimisiles de Donald Trump

El Pentágono ha presentado esta semana un plan para el sistema estadounidense de defensa antiaérea, denominado «Golden Dome» (Cúpula de Oro) durante una reunión de funcionarios. Dicho proyecto fue estimado en 542.000 millones de dólares por la Oficina de Presupuesto del Congreso, aunque se desconoce cuál sería el coste final, reporta Bloomberg. En efecto, inspirado en la Cúpula de Hierro israelí, el presidente de los EE.UU. Donald Trump, emitió el 27 de enero una orden ejecutiva para desarrollar el sistema de defensa aérea estadounidense, “que protegería al país de misiles balísticos intercontinentales, hipersónicos y de crucero provenientes de terceros países” indica la nota. "Tendremos una bonita Cúpula de Hierro. Podemos protegernos con el uso de la Cúpula de Hierro, en lugar de preocuparnos por las agendas políticas. No hay que preocuparse por eso en absoluto", declaró el mandatario a principios de año. Trump, quien ha ido al Capitolio para intentar convencer a los republicanos díscolos para que aprueben su ley de presupuestos y su rebaja fiscal, ha anunciado que pretende incluir en este paquete legislativo el monto inicial de 25.000 millones para la construcción de este sistema defensivo. El mandatario, que ha hecho el anuncio junto al secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha definido el proyecto como “muy importante para el éxito e incluso la supervivencia de nuestro país, ya que el mundo exterior es muy cruel”. El sistema, ha dicho, busca bloquear cualquier amenaza por parte de China y Rusia en un futuro, asegurando que estará “completamente operativo” antes de finalizar su mandato en el 2029. Preguntado por si los mandos militares habían solicitado su construcción, ha respondido: “Yo lo sugerí y todos dijeron: 'Nos encanta la idea, señor'”. El republicano ha añadido que “no existe ningún sistema actualmente” para interceptar misiles, ya que los actuales sistemas de protección antiaérea no son tan completos como el ambicioso «Golden Dome». “Nunca ha habido nada parecido”, ha asegurado Trump, que ha dicho que el proyecto permitirá interceptar satisfactoriamente misiles lanzados desde el espacio. El general Michael Guetlein, que actualmente ocupa el cargo de vicepresidente de operaciones espaciales, será el encargado de supervisar el progreso del programa. Concretamente, se creará una red de cientos de satélites para detectar, rastrear y, potencialmente, interceptar misiles luego de su despegue. Algunos congresistas demócratas han expresado su preocupación por la posible participación de SpaceX, la empresa de Elon Musk, en el proyecto, ya que ha surgido como una de las favoritas, junto con Palantir y Anduril, para construir componentes clave del sistema. El proyecto también podría contar con contratistas como Lockheed Martin, L3Harris Technologies y RTX Corp. Trump ha mencionado además a Alaska, Florida, Georgia e Indiana como estados que jugarán un papel importante en el programa y se beneficiarán económicamente del proyecto. Todos ellos votaron a Trump en las pasadas elecciones del 5 de noviembre del 2024. El secretario de Defensa Pete Hegseth, enfatizó que los nuevos avances tecnológicos hacen más viable la visión, de décadas atrás, de una defensa integral contra misiles. "La tecnología no existía. Ahora sí", dijo, aparentemente en referencia al abandonado programa «Star Wars» del presidente Ronald Reagan, de la época de la Guerra Fría. A pesar del optimismo de Trump, se espera que el «Golden Dome» recién esté lista para el 2045 y, según especialistas, es probable que su precio final aumente considerablemente. Al respecto, la Oficina de Presupuesto del Congreso estimó recientemente que el costo total de un sistema de este tipo podría oscilar entre 161 000 y 542 000 millones de dólares en dos décadas. A pesar del escepticismo de algunos sectores, la administración ha considerado al «Golden Dome» como esencial para defender a Estados Unidos de las crecientes amenazas de misiles provenientes de rivales como Rusia y China, así como de actores deshonestos. Un informe reciente de la Agencia de Inteligencia de Defensa advirtió que los adversarios están desarrollando activamente sistemas diseñados para explotar las vulnerabilidades de las defensas estadounidenses. Por su parte, un alto funcionario del Pentágono insistió que el trabajo está en marcha: “En consonancia con la protección de la patria y según la orden ejecutiva del presidente Trump, estamos trabajando con la base industrial y superando los desafíos de la cadena de suministro asociados con la construcción del Golden Dome”, dijo Steven J. Morani, quien actualmente se desempeña como subsecretario de Defensa para Adquisiciones y Mantenimiento, en la Conferencia de Programas de Defensa de McAleese en Washington. Al mismo tiempo, los funcionarios del Pentágono han estado reajustando la propuesta de presupuesto del Departamento de Defensa para el 2026 para cumplir con las prioridades de Hegseth, que se describieron en un memorando entregado a los altos líderes la semana pasada y que representa una revisión importante de los objetivos estratégicos del ejército. El memorando ordena específicamente a los líderes del Pentágono centrarse en fortalecer la defensa antimisiles del territorio estadounidense a través del «Golden Dome» de Trump. “Se está llevando a cabo un riguroso proceso analítico para revisar [el presupuesto]”, añadió Morani. “Esta es una práctica habitual en cualquier nueva administración que asume el cargo” asevero. Más allá de su elevado coste, michos expertos consideran que, desde el punto de vista técnico y estratégico, es difícil que funcione. El contralmirante retirado Mark Montgomery cree que la creación de un sistema de defensa contra misiles balísticos podría ser posible en siete a diez años, pero incluso entonces, tendrá serias limitaciones y podría ser capaz de proteger solo edificios federales críticos y grandes ciudades. “Cuanto más lo queramos acercar al 100%, más caro va a ser”, dijo Montgomery, director senior del Centro de Innovación Cibernética y Tecnológica de la Fundación para la Defensa de las Democracias. “Un sistema integral requerirá diferentes conjuntos de satélites para la comunicación, la detección de misiles entrantes y el lanzamiento de interceptores. Ese tipo de sistemas son proyectos a largo plazo, que requieren que las defensas existentes cubran el vacío mientras tanto” aseguro. Como podéis imaginar, los fabricantes de armas estadounidenses ya están frotando las manos por las millonarias ganancias que piensan obtener por planificar y construir el «Golden Dome». Lockheed Martin ha ido un paso más allá y ha creado un sitio web, en el que afirma que “el mayor contratista de defensa del mundo tiene las capacidades probadas y comprobadas en la misión, y el historial de integración para dar vida a este esfuerzo". En la década de 1980, el presidente Ronald Reagan anunció la Iniciativa de Defensa Estratégica para crear una defensa espacial contra misiles nucleares balísticos. El sistema recibió el apodo despectivo de «Star Wars» y consumió decenas de miles de millones de dólares antes de ser finalmente cancelado, enfrentando obstáculos técnicos y económicos insuperables. Laura Grego, directora de investigación del Programa de Seguridad Global de la Unión de Científicos Preocupados, dice que los mismos desafíos persisten y se conocen desde hace años. “Hace tiempo que se entiende que defenderse de un arsenal nuclear sofisticado es técnica y económicamente inviable” afirmó. El sistema actual de defensa antimisiles balísticos de EE.UU. está diseñado para bloquear un pequeño número de misiles de países como Corea del Norte o Irán. El sistema se basa en la Defensa Terrestre de Medio Curso (GMD), que ha fallado casi la mitad de sus pruebas, según la Asociación de Control de Armas, lo que la hace incapaz de detener un ataque importante de Rusia o China que cuentan con avanzados e indetectables misiles hipersónicos, que no poseen los EE.UU. Un sistema de este tipo requeriría miles de interceptores en órbita baja para interceptar incluso un solo lanzamiento de misil norcoreano, según la Sociedad Americana de Física (APS), que lleva años estudiando la viabilidad de las defensas contra misiles balísticos. Un solo interceptor en órbita casi nunca está en el lugar y momento adecuados para interceptar rápidamente el lanzamiento de un misil balístico, por lo que se necesitan muchísimos más para garantizar una cobertura adecuada. “Estimamos que se necesitaría una constelación de unos 16.000 interceptores para intentar contrarrestar una salva rápida de diez misiles balísticos intercontinentales de combustible sólido como el Hwasong-18 [norcoreano]”, escribió la APS en un estudio a principios de este mes. Incluso entonces, dice Grego, un sistema de defensa antimisiles basado en el espacio es vulnerable a ataques antisatélite enemigos desde sistemas terrestres mucho menos costosos. “La debilidad más crítica de un sistema como este es su fragilidad, su vulnerabilidad a los ataques”, agregó. En el Mar Rojo por ejemplo, EE.UU. ha disparado decenas de misiles interceptores multimillonarios contra drones y misiles de los huttíes que cuestan una fracción del precio. “El desequilibrio fiscal se agrava aún más cuando el sistema está en el espacio”, según John Tierney, excongresista demócrata que celebró durante años audiencias sobre defensa contra misiles balísticos. "El Golden Dome es una broma. Es básicamente una estafa", dijo Tierney sin rodeos. Ahora director ejecutivo del Centro para el Control de Armas y la No Proliferación, Tierney criticó duramente a Trump por estar "dispuesto a gastar miles y miles de millones de dólares en algo que no funcionará". Mientras EE.UU. invertirá dinero en la investigación y el desarrollo del «Golden Dome», funcionarios actuales y anteriores dicen que sus adversarios ampliarán su propio arsenal de misiles balísticos en un esfuerzo por mantenerse a la vanguardia. Pero como los misiles balísticos ofensivos son mucho menos costosos que los interceptores necesarios para detenerlos, Tierney dice que el sistema anunciado por Trump rápidamente se volverá financieramente inviable. "Estratégicamente, no tiene ningún sentido. Técnicamente, no tiene ningún sentido. Económicamente, no tiene ningún sentido", puntualizo. Ante la fuerte oposición que ya está generando lo que hoy es solo un proyecto ¿El «Golden Dome» de Trump será una realidad o terminara siendo dejado de lado como sucedió con el «Star Wars» de Reagan? Solo el tiempo lo dirá.

domingo, 18 de mayo de 2025

DÁNDOSE POR VENCIDOS ANTE LA REALIDAD: Max vuelve a ser HBO Max

Nada es tan engañoso como el branding, especialmente cuando se trata de un mercado tan sensible como el del streaming actual. Así lo demuestra la historia de HBO Max, la gran plataforma que reúne los contenidos de entretenimiento de Warner Bros. En los últimos años, la marca ha experimentado cambios importantes, además de convertirse en objeto de burlas por las decisiones inconsistentes de su dirección. Decisiones que pueden parecer meramente superficiales y contradictorias, pero que si se examinan más de cerca, muestran cómo todo el sector audiovisual internacional se encuentra en un estado de fragilidad. Pero antes, reconstruyamos su cronología: En el 2020, WarnerMedia, la gigante estadounidense que agrupaba las películas de Warner Bros., las propiedades de DC Comics, así como HBO, CNN, Cartoon Network y muchas otras marcas, decidió lanzar su propia plataforma de streaming, al igual que otros competidores del mercado. Nació así HBO Max, un movimiento que puso en entredicho la reputación y la calidad universalmente reconocidas de la programación de HBO, hogar de dramas de prestigio como Game of Thrones (Juego de Tronos), y generó cierta confusión con otros servicios entonces activos como HBO Now y HBO Go. Tras la fusión de WarnerMedia con Discovery en el 2022, que trajo consigo sus documentales, su entretenimiento factual y el deporte de Eurosport, además de contar ya con su propio servicio de streaming, Discovery+, el mismo servicio pasó a llamarse Max, subrayando la variedad de contenidos, no solo relacionados con las series de HBO, sino también con una oferta más diversa. En febrero del 2025 se produjo un primer acercamiento a la propia HBO mediante una nueva paleta de logotipos: tras el morado de los primeros tiempos, que luego se tornó azul, se volvió al gris cromo que siempre ha caracterizado la programación por cable de HBO. Entre los últimos cambios, el 14 de mayo se anunció el retorno de la marca HBO Max. "Recuperar la marca HBO Max llevará el servicio más allá y ampliará la singularidad que los suscriptores esperan de su oferta", reza el comunicado oficial. Casey Bloys, director de contenidos de HBO y (HBO) Max, también afirmó que "el momento es el idóneo para que HBO Max regrese", pues representa mucho mejor la propuesta al consumidor: "Y cumple con nuestra promesa implícita de ofrecer contenido que se reconozca como único y, para usar un lema que siempre hemos usado en HBO, que valga la pena gastar dinero en él". El anuncio de otro cambio de marca se realizó a través de las propias redes de Warner Bros. Discovery y, afortunadamente, fue recibido con una buena dosis de humor por parte de los usuarios. Las redes sociales oficiales se llenaron de memes irreverentes, como el de los tres Spider-Man idénticos señalándose con el dedo índice, pero con Superman en lugar de Spider-Man, ya que es un personaje de DC, o expresiones de incredulidad consternada sacadas directamente de la serie Euphoria (Euforia). El único video que puede verse actualmente en el perfil de Instagram del canal muestra al personaje de Jon Snow (Kit Harington), de Game of Thrones, resucitando, acompañado del siguiente mensaje: "Lo que está muerto no puede morir. HBO Max regresa pronto. Misma app, nombre casi nuevo". Cualquiera que conozca mínimamente la comunicación sabe que la marca y el logotipo de una empresa son activos extremadamente delicados, a los que la gente se encariña y en los que reconoce la identidad y la propuesta de valor de una oferta concreta. Obviamente que cambiarlos es posible, pero debe hacerse con una estrategia bien pensada y gradual; dar marcha atrás suele percibirse como un signo de debilidad e incertidumbre respecto a la propia dirección de marketing. HBO Max juega precisamente la carta de la ironía para amortiguar posibles reacciones negativas, apoyándose también en unos resultados de mercado muy sólidos en los últimos años. Pero no es el único, Otro cambio de marca muy sonado en los últimos días es el del grupo estadounidense Comcast NBCUniversal, propietario del canal NBC, del servicio de streaming Peacock, de los estudios Universal y de muchas otras empresas. La operación consiste en separar su cartera de canales de cable temáticos: CNBC, MSNBC, USA Network, E!, Syfy, Oxygen y Golf Channel, de su empresa principal, con la posible intención de venderlos. El proyecto se llamará Versant. "Sería una tontería esperar que a todo el mundo le guste de inmediato el nombre de la nueva empresa. Pero luego de unas semanas, sentimos que nos parece adecuado y evoca una sensación de energía que subraya nuestro papel en impulsar el progreso", refirió su CEO, Mark Lazarus. El comediante Seth Meyers no desaprovechó la oportunidad y comentó la noticia con ironía: "Bueno, es oficial: ya no hay nombres decentes. ¿Recuerdas cuando le preguntaste a tu médico si podías tomar un Versant?". En un mundo de Disney+, Apple TV+, Paramount+, MGM+, así como de Mubi, Tubi, Quibi, Roku y similares, posicionarse con una identidad reconocible al instante no es tarea sencilla. Y esto es síntoma de un mercado de producción televisiva y cinematográfica cada vez más saturado y competitivo, en el que la promesa del pionero Netflix se ha visto erosionada y contraída, trayendo consigo recortes presupuestarios, competencia feroz, avances… y, a veces, retrocesos. El caso de HBO Max es el último ejemplo de cómo incluso los gigantes aún no han encontrado el equilibrio, en un panorama donde los referentes tradicionales parecen haberse desvanecido.

domingo, 11 de mayo de 2025

SPACESAIL: La apuesta china por la conectividad satelital

En la actualidad, el acceso a internet se ha convertido en un elemento indispensable para la vida cotidiana, facilitando el trabajo, la educación y el entretenimiento de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, garantizar una conexión estable y de alta velocidad sigue siendo un desafío en muchas regiones remotas. En este escenario, la conectividad satelital emergió como una solución clave, con Starlink a la cabeza de la innovación. Pero ahora una nueva iniciativa china amenaza con transformar el equilibrio del mercado y redefinir la competencia en este sector estratégico. Como sabéis, la creciente demanda de internet rápido y confiable ha generado una feroz competencia entre las empresas que buscan expandir su infraestructura satelital. China ha ingresado con fuerza en esta carrera con un ambicioso proyecto que no solo pretende igualar a Starlink, sino incluso superarlo. Con una inversión considerable y un plan de expansión global bien definido, este nuevo sistema podría marcar un antes y un después en la industria de telecomunicaciones. En efecto, China ha irrumpido en el sector con el lanzamiento de SpaceSail, una empresa con sede en Shanghái que busca posicionarse como un competidor serio en el ámbito de la conectividad satelital. La compañía ya ha establecido acuerdos en países estratégicos como Brasil y Kazajistán, con el objetivo de ofrecer una alternativa eficiente para proporcionar internet en zonas de difícil acceso y en situaciones de emergencia. Los pilares de la estrategia de SpaceSail incluyen: 1.-Infraestructura de satélites en órbita baja (LEO): En una primera fase, la empresa planea desplegar 648 satélites, con la meta de alcanzar una constelación de 15.000 unidades para el 2030; 2.- Expansión acelerada: Mientras Starlink cuenta con aproximadamente 7.000 satélites y aspira a llegar a 42.000, SpaceSail busca consolidar su presencia con un crecimiento agresivo en menos tiempo; 3.- Inversión y respaldo financiero: En el 2024, la empresa obtuvo un financiamiento de 6.700 millones de yuanes gracias a un fondo estatal, fortaleciendo su capacidad de producción y desarrollo tecnológico. Sin embargo, todo ello tiene implicaciones globales y desafíos geopolíticos. En efecto, el avance de esta tecnología china ha generado inquietudes en diversas regiones, especialmente en Occidente. La posibilidad de que China expanda su infraestructura satelital a gran escala ha encendido alarmas en sectores políticos y de seguridad, que temen un aumento en la influencia del gobierno de Beijing sobre la conectividad a nivel mundial. A medida que la competencia en el espacio se intensifica, la industria de telecomunicaciones global se enfrenta a un nuevo panorama en el que la innovación, la inversión y las estrategias de expansión jugarán un papel fundamental en la configuración del futuro del internet satelital. La batalla por la conectividad no ha hecho más que empezar. Como podéis imaginaros, el auge de esta tecnología ha generado preocupación en Occidente. Por ello, la posibilidad de que China amplíe su infraestructura satelital a gran escala ha encendido las alarmas en algunos sectores políticos, que temen una mayor influencia del gobierno de Beijing sobre la conectividad global…. Mejor que se vayan acostumbrando.

domingo, 4 de mayo de 2025

¿HABEMUS PAPAM?: Donald Trump aparece vestido como tal en su red social

Como recordareis, hace unos días el presidente estadounidense Donald Trump se ofreció para ser el nuevo Pontífice de la Iglesia Católica como sucesor del hereje Francisco I, esperando ser elegido en el Cónclave que se inicia esta semana en El Vaticano. En efecto, el pasado martes en la Casa Blanca, cuando se le pregunto sobre quién le gustaría que sucediera al papa recientemente fallecido, respondió: “Me gustaría ser el papa. Esa sería mi primera opción” asevero. Dicho comentario suscitó una rápida reacción en las redes sociales y entre los expertos. El senador republicano y aliado de Trump, Lindsey Graham, les pidió a los miembros del Cónclave que estuvieran abiertos a la elección de Trump como el próximo papa. Graham manifestó que el presidente era “un candidato inesperado” tras la muerte del papa Francisco. “Me emocionó haber escuchado que el presidente Trump está abierto a la idea de ser el próximo papa”, escribió Graham en una publicación en X/Twitter el martes acompañado del fragmento de video de Trump. Y agregó: “Realmente, este sería un candidato inesperado, ¡pero les pediría al cónclave papal y a los fieles católicos que estén abiertos a esta posibilidad!”. “La primera combinación papa-presidente de Estados Unidos tiene muchos aspectos positivos”, añadió Graham. Concluyó: “Atentos al humo blanco… Trump MMXXVIII!” Sin embargo, las posibilidades de que Trump sea papa no son muchas. Según el derecho canónico, cualquier varón católico bautizado puede ser elegido papa. Pero cabe precisar que casi todos los papas de la historia moderna han sido miembros del Colegio de Cardenales. De hecho, los cardenales “suelen elegir a un papa conocido por su profunda fe, su fuerte liderazgo y su experiencia en la gobernación de la Iglesia”, según información de Catholic.org. Tras proponerse a sí mismo, Trump mencionó a Timothy Dolan, arzobispo de Nueva York, como posible candidato. “No tengo ninguna preferencia. Debo decir que tenemos un cardenal que resulta ser de un lugar llamado Nueva York que es muy bueno, así que veremos qué pasa”, comentó. Pero los expertos dicen que es poco probable que el mandatario estadounidense ejerza alguna influencia en el proceso de selección, y mucho menos que se convierta él mismo en el próximo papa. Sin embargo, Trump no se da por vencido y fiel a su estilo, acaba de publicar en su cuenta de Truth Social, una imagen suya vistiendo las ropas papales. Una provocación que llega a pocos días del inicio del Cónclave en el Vaticano, a modo de presión a los cardenales que van a participar en la elección del nuevo papa. La imagen, claramente realizada con inteligencia artificial, era una respuesta a los numerosos comentarios que surgieron tras las declaraciones que Trump el pasado martes. El post fue compartido posteriormente por la cuenta de la Casa Blanca. Por lo visto, el mandatario estadounidense sigue queriendo hacerse el centro de la atención mediática, incluso cuando se trata de una tradición centenaria que nada tiene que ver con Estados Unidos. La última vez que Trump estuvo en el Vaticano fue para asistir con su esposa Melania al funeral del papa, con quien nunca se ha llevado bien por la posición herética del finado, alejado del Dogma de la Iglesia. Venga ya, a pesar de que su opinión de querer ser el nuevo papa podría ser tomada como una broma, sin duda alguna lo haría mejor que el comunista ese que ya está en el hoyo ¿no lo creen ustedes?

domingo, 27 de abril de 2025

ROBOTS: El arma secreta de China en la guerra comercial con EE.UU.

Como sabéis, en toda China las fábricas se están automatizando a un ritmo vertiginoso. Con ingenieros y electricistas que se ocupan de flotas de robots, estas operaciones están reduciendo el costo de fabricación además de mejorar la calidad. Como resultado, las fábricas chinas podrán mantener más bajos los precios de muchas de sus exportaciones, lo que le dará una ventaja en la lucha contra la guerra comercial y los elevados aranceles del presidente Donald Trump. China también enfrenta nuevas barreras comerciales por parte de la Unión Europea y de países en desarrollo que van desde Brasil e India hasta Turquía y Tailandia. En la actualidad, las fábricas de China están más automatizadas que las de Estados Unidos, Alemania o Japón. Según la Federación Internacional de Robótica, China tiene más robots industriales por cada 10.000 trabajadores del sector manufacturero que cualquier otro país, a excepción de Corea del Sur o Singapur. El impulso de China hacia la automatización ha estado signado por directrices gubernamentales y respaldado por enormes inversiones. Y, a medida que los robots sustituyen a los trabajadores, la automatización posiciona a China para seguir dominando la producción en masa, incluso mientras su fuerza laboral envejece y muestra menos disposición a aceptar trabajos industriales. He Liang, fundador y director ejecutivo de Yunmu Intelligent Manufacturing, uno de los principales productores chinos de robots humanoides, comentó que China se estaba esforzando por convertir la robótica en todo un nuevo sector empresarial. “La expectativa para los robots humanoides es crear otra industria del automóvil eléctrico”, dijo. “Así que, desde esta perspectiva, se trata de una estrategia nacional”. Los robots no solo están sustituyendo a los trabajadores en las fábricas de automóviles, sino incluso en los miles de talleres pequeños de China. En el taller de Elon Li en Cantón, el núcleo comercial del sureste de China, hay 11 trabajadores que cortan y sueldan metal para fabricar hornos y equipos para asar carne asequibles. Ahora se dispone a pagar 40.000 dólares a una empresa china por un brazo robótico con cámara. El dispositivo usa inteligencia artificial para observar cómo un trabajador suelda los laterales de un horno, y luego reproduce la acción con mínima intervención humana. Hace apenas cuatro años, ese sistema solo estaba disponible con empresas extranjeras de robots y costaba casi 140.000 dólares. “Antes, nunca habría imaginado invertir en automatización”, dijo Li, añadiendo que un empleado humano “solo puede trabajar ocho horas al día, pero una máquina puede trabajar 24 horas”. Las empresas más grandes apuestan mucho más por la automatización. En Ningbo, una enorme planta de Zeekr, un fabricante chino de coches eléctricos, tenía 500 robots cuando se inauguró hace cuatro años. Ahora hay 820 y se planea incorporar muchos más. Carros robotizados, que alegremente entonan melodías para advertir a las personas de su presencia, transportan lingotes de aluminio a un ascensor automatizado que eleva los bloques de metal hasta un horno situado en la parte superior de una máquina de fabricación china de 12 metros de altura. Una vez fundido, el aluminio se moldea en forma de diversos paneles de carrocería y otros componentes. Más carros robotizados, y uno que otro humano conduciendo un montacargas, llevan los componentes a un almacén. Otros robots trasladan los paneles a la cadena de montaje, donde cientos de brazos robóticos, trabajando en equipos de hasta 16, interpretan una compleja danza para soldarlos y convertirlos en carrocerías. La zona de soldadura es una de las llamadas fábricas oscuras, lo que significa que los robots pueden funcionar sin trabajadores y con las luces apagadas. Cabe precisar que las fábricas chinas aún emplean a muchos trabajadores. Incluso con la automatización, estos son necesarios para hacer control de calidad e instalar algunas piezas que requieren destreza manual, como los arneses de cables. Hay cosas que las cámaras y las computadoras no pueden hacer sin ayuda. Antes de que los autos sean pintados, los trabajadores aún pasan sus manos enguantadas sobre ellos y lijan cualquier pequeña imperfección. Sin embargo, algunos de los últimos pasos del control de calidad también se están automatizando con la ayuda de inteligencia artificial. Cerca del final de la cadena de montaje de Zeekr, más de una decena de cámaras de alta resolución toman fotos de cada coche. Computadoras comparan las imágenes con una extensa base de datos de vehículos montados de manera correcta y alertan al personal de la fábrica si se encuentra alguna discrepancia. La tarea se realiza en cuestión de segundos. “Casi todo el trabajo de nuestros colegas consiste en sentarse delante de un monitor de computadora”, comentó Pinky Wu, una empleada de Zeekr. Por cierto, Zeekr y otros fabricantes de automóviles chinos también están usando inteligencia artificial para diseñar coches y sus características de manera más eficiente. Carrie Li, una diseñadora que trabaja en el nuevo edificio de oficinas de Zeekr en Shanghái, utiliza IA para analizar cómo se combinarán las distintas superficies interiores de un auto. “Tengo más tiempo libre para abrir mi mente y explorar qué tipo de tendencias de moda se pueden incluir en el interior de los coches”, dijo Li. Las fábricas de automóviles de Estados Unidos también utilizan automatización, pero gran parte del equipo procede de China. La mayoría de las plantas de ensamblaje de automóviles del mundo construidas en los últimos 20 años estaban en China, y se desarrolló una industria de automatización en torno a ellas.Las empresas chinas también compraron proveedores extranjeros de robótica avanzada, como Kuka, de Alemania, y trasladaron gran parte de sus operaciones a China. Cuando Volkswagen abrió hace un año una fábrica de vehículos eléctricos en Hefei, tenía un solo robot procedente de Alemania, y 1074 robots eran fabricados en Shanghái. El rápido avance de China en la robótica industrial ha sido impulsado de arriba hacia abajo. La iniciativa de Pekín “Hecho en China 2025”, que comenzó hace una década, estableció 10 industrias en las que China pretendía ser competitiva a escala mundial. La robótica era una de ellas. Para obligar a la industria automovilística a pensar en maneras de utilizar robots humanoides con dos brazos y dos piernas, por ejemplo, funcionarios del gobierno de Pekín dijeron el año pasado a los principales fabricantes de automóviles que alquilaran robots y presentaran videos de ellos realizando tareas en sus plantas de ensamblaje. Se requerían muchas tomas para que los videos salieran bien. Los robots solo hacían tareas básicas, como clasificar piezas de automóviles en un almacén. No obstante, la iniciativa ha ayudado a impulsar a los fabricantes de automóviles. Como muestra del empuje de la automatización, el gobierno municipal de Pekín organizó el pasado sábado una media maratón para 12.000 corredores y 20 robots humanoides. Solo seis robots llegaron a la meta, y el más rápido tardó casi tres veces más que los humanos más rápidos. Sin embargo, el evento ayudó a atraer la atención hacia los robots. El mes pasado, el primer ministro Li Qiang, el segundo funcionario más importante de China, dijo en su informe anual al poder legislativo que los planes del país para este año incluirían un esfuerzo para “desarrollar vigorosamente” robots inteligentes. La principal agencia de planificación económica del país anunció un fondo nacional de capital de riesgo para robótica, inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas, dotado con 137.000 millones de dólares. De otro lado, los bancos chinos controlados por el gobierno han aumentado los préstamos al sector industrial en los últimos cuatro años en la asombrosa cifra de 1,9 billones de dólares. Con eso se ha pagado la construcción de fábricas, así como la sustitución de equipos en las ya existentes. Las universidades chinas producen alrededor de 350.000 licenciados en ingeniería mecánica al año, así como electricistas, soldadores y otros técnicos calificados. En comparación, unos 45.000 ingenieros mecánicos se gradúan de universidades estadounidenses cada año. Jonathan Hurst, director de robótica y cofundador de Agility Robotics, uno de los principales fabricantes estadounidenses de robots, dijo que uno de sus mayores retos había sido encontrar empleados cualificados. Cuando era estudiante de posgrado en el Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, comentó Hurst, él era uno de dos ingenieros mecánicos que había. Pero la rápida adopción de la automatización por parte de China preocupa a algunos trabajadores chinos. Geng Yuanjie, de 27 años, conduce un montacargas en la fábrica de Zeekr, donde trabaja desde hace dos años. Dijo que en la fábrica de Volkswagen donde trabajaba antes había muchos menos robots. Ahora, rodeado de robots, tiene pocos compañeros con los que hablar durante sus turnos de 12 horas. “Puedo sentir la tendencia hacia la automatización”, dijo Geng mientras observaba cómo un carro robot arrastraba un estante con piezas de automóvil junto a su montacargas. Dijo que sus estudios de bachillerato podrían no ser suficientes para acceder a clases de programación de robots, y le preocupaba la posibilidad de perder su empleo a manos de un robot. “No solo es algo que me preocupe a mí. A todo el mundo le preocupa”, dijo Geng. La automatización ha amenazado e incluso eliminado empleos en todo el mundo durante más de un siglo, lo que a menudo ha frenado su avance. En China, hay menos obstáculos que en casi cualquier otro lugar. Ahí no existen sindicatos independientes, y el control del Partido Comunista casi no deja lugar a la disidencia. Otro factor que impulsa la automatización en China es la crisis demográfica del país. La cantidad de bebés que nacen cada año se ha reducido en casi dos tercios desde 1987. Al mismo tiempo, dos tercios de las personas que cumplen 18 años se matriculan ahora en universidades o institutos, una trayectoria educativa que ha permitido que una nueva generación aspire a estudiar carreras fuera del trabajo en las fábricas. “El dividendo demográfico de China se ha acabado”, afirmó Stephen Dyer, jefe de la división industrial para Asia en AlixPartners, una firma de consultoría. “Ahora enfrentan un déficit demográfico, y la única forma de salir de eso es la productividad” puntualizo.

domingo, 20 de abril de 2025

INTENSIFICANDO LA RIVALIDAD: OpenAI planea competir con el X de Musk

OpenAI, una empresa con sede en San Francisco mejor conocida por ChatGPT, habría estado trabajando en una nueva aplicación de redes sociales similar a la X de Elon Musk. El prototipo inicial presenta un feed centrado en imágenes generadas por IA, según fuentes familiarizadas con el proyecto citadas por The Verge. Según se informa, la plataforma experimental incluye un canal de redes sociales y se está probando internamente. El director ejecutivo, Sam Altman, también ha estado buscando comentarios privados de personas externas a la empresa, según informó el medio. Aún no está claro si OpenAI planea lanzar el proyecto como una aplicación independiente o integrarlo en ChatGPT, que fue la aplicación más descargada a nivel mundial el mes pasado, con 46 millones de nuevas descargas, según Appfigures. La posible red social de OpenAI "probablemente intensificaría la ya encarnizada rivalidad de Altman con Elon Musk", escribe The Verge. Musk fue cofundador de OpenAI, pero dejó la compañía en el 2018. En febrero, Musk ofreció 97.400 millones de dólares para adquirir OpenAI, pero Altman rechazó la oferta, diciendo, según The Verge , "no, gracias, pero compraremos Twitter [ahora conocido como X] por 9.740 millones de dólares si lo desea". El anuncio de OpenAI también coloca a la compañía en competencia directa con otras gigantes tecnológicas, como Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. Según los informes, Meta también está desarrollando su propia plataforma social impulsada por IA, lo que provocó que Sam Altman se pronuncie en redes sociales, comentando sobre la posibilidad de que OpenAI lance una aplicación social similar a la de Meta: "Bueno, de acuerdo, quizá hagamos una aplicación social". Este contexto hace evidente que OpenAI no solo compite con Elon Musk, sino también con Mark Zuckerberg, quien está apostando fuertemente por la inteligencia artificial generativa. Meta, en particular, está en proceso de agregar un “feed social” a su próxima aplicación independiente diseñada para su asistente de IA. Este movimiento refuerza la idea de que las redes sociales del futuro estarán profundamente integradas con tecnologías de inteligencia artificial, que permiten una experiencia personalizada y dinámica, algo que OpenAI podría ofrecer con su propia plataforma. La capacidad de generar contenido de manera más eficiente y dirigida a los intereses específicos de los usuarios podría ser una de las características claves que diferencie a OpenAI en el mercado. Según The Verge, contar con una plataforma de redes sociales permitiría a OpenAI recopilar datos únicos de los usuarios en tiempo real para mejorar sus modelos de IA, de forma similar a como funcionan actualmente Meta y xAI de Musk. Las plataformas sociales como X y Meta ya cuentan con vastas cantidades de datos generados por los usuarios, lo que les permite entrenar y perfeccionar sus modelos de IA. Musk ha fusionado su empresa de IA xAI con X. Por su parte, Grok es un chatbot desarrollado por xAI. Se ha integrado con X y extrae contenido de la plataforma para fundamentar sus respuestas. Según una fuente de otro laboratorio de inteligencia artificial citada por The Verge, “La integración de Grok con X ha puesto a todos celosos”, particularmente en lo que respecta a su función de ayudar a los usuarios a crear contenido viral. Al lanzar su propia red social, OpenAI podría obtener datos similares, lo que le permitiría mejorar aún más sus modelos de IA, como ChatGPT y otras aplicaciones, proporcionando así una ventaja competitiva frente a otros actores en el mercado. La generación de contenido dentro de una red social también plantea un escenario en el que la inteligencia artificial podría ayudar a los usuarios a crear publicaciones más atractivas y relevantes. En este contexto, la colaboración entre humanos y máquinas redefiniría la creación de contenido en las redes sociales, llevándola a un nivel más sofisticado y eficiente.
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