Como sabéis, las herramientas de IA generativa cada vez son más populares, pero eso conlleva un fuerte impacto climático y de consumo de agua. En efecto, el uso de herramientas de Inteligencia Artificial generativa no está exento del impacto ambiental. Una muestra fehaciente de ello es que para escribir un correo electrónico de 100 palabras con esta ChatGPT-4 se necesitan 519 mililitros de agua, es decir, poco más de una botella promedio. Los datos provienen de un estudio que llevó a cabo la Universidad de California, en Riverside, en conjunto con The Washington Post, en donde se detalla que la popularidad de las herramientas de IA generativa ha ido creciendo en los Estados Unidos. Según cifras de Pew Research Center, alrededor de una cuarta parte de los ciudadanos han utilizado ChatGPT desde su lanzamiento en el 2022, por lo que una persona que realiza una búsqueda o genera un correo una vez a la semana va a consumir 27 litros de agua al año, una cifra que se eleva exponencialmente teniendo en cuenta que ChatGPT actualmente tiene más de 200 millones de usuarios semanales. ¿Pero por qué consume tanta agua? Al igual que con cualquier servicio de internet, las herramientas de IA generativa utilizan centros de datos para procesar la información con la que se entrenan y dan resultados. Sin embargo, con estas tecnologías es necesaria una mayor demanda de electricidad y sistemas de enfriamiento para los centros de datos. Los centros de datos son como computadoras que requieren el 40% de su demanda eléctrica para realizar sus procesos, ahora más complejos y exigentes que nunca, mientras que el 60% restante se usa para mantener fresco y funcional tal equipo, al igual que el cuerpo humano utiliza el sudor para regular su temperatura. Cabe resaltar que el consumo de agua no se da únicamente mientras las personas usan las herramientas, sino también durante el entrenamiento de las mismas antes de que se lancen públicamente. Los centros de datos de Microsoft, por mencionar un caso, utilizó 700,000 litros de agua durante el entrenamiento del modelo GPT-3, de OpenAI, una cifra equiparable a la necesaria para producir 100 libras de carne de res, según las comparativas de la Universidad de California. Esta tecnología ha generado un crecimiento de casi un tercio en las emisiones de Microsoft desde 2020, según datos de su último informe de sostenibilidad, donde resaltó que se debe, en gran medida, a la expansión de la infraestructura de centros de datos para IA. Por otra parte, según datos de Google, en el 2021 la empresa gastó 1.7 millones de galones de agua para enfriar los servidores de sus diferentes plataformas que millones de personas utilizan diariamente. Ante este contexto, el gigante tecnológico ha intentado generar métodos más eficientes en el consumo energético de estos sistemas de cómputo. Según su último reporte de sustentabilidad, uno de los centros de datos de última generación de la firma tiene en promedio 1.5 veces más de eficiencia energética que uno empresarial típico. Asimismo, están apostando por el agua como forma de enfriamiento combinada con ciertos tipos de refrigerantes. “El agua puede ser el medio más eficiente de refrigeración en muchos lugares y, cuando se utiliza de manera responsable, puede desempeñar un papel importante en la reducción de emisiones”, señaló la compañía. No obstante, eso no ha detenido las protestas de organizaciones de defensores del medio ambiente contra las tecnológicas. En áreas donde el agua es un recurso escaso, este hecho podría generar tensiones adicionales. Los centros de datos están localizados estratégicamente en regiones donde la energía es más barata o el clima permite reducir costos de enfriamiento, pero eso no quita que el impacto ambiental sea motivo de creciente preocupación. En el estado de Virginia, EU, donde se encuentra la mayor concentración de centros de datos en el mundo, los ciudadanos cada vez más se oponen a la construcción de estos edificios. Y es que además de los costos medioambientales, los argumentos en contra de su construcción son que no generan suficientes puestos de trabajo a largo plazo y, además de todo, están reduciendo el valor de las viviendas en esos lugares. El consumo de agua por parte de tecnologías como ChatGPT-4 plantea preguntas importantes sobre la sostenibilidad de la inteligencia artificial a gran escala. Mientras el mundo tecnológico avanza a pasos agigantados, también debe enfrentarse al reto de minimizar su impacto ambiental, especialmente en lo que respecta al uso de recursos esenciales como el agua. Este estudio refuerza la necesidad de continuar explorando tecnologías más eficientes y sostenibles que permitan equilibrar el progreso tecnológico con la preservación del medio ambiente.
La despreciable bestia sionista, no contento con asesinar a cientos de miles de palestinos en la atiborrada Franja de Gaza - la mayor cárcel a cielo abierto del mundo - y ahora también a los libaneses, bombardeándolos con total impunidad, ha dirigido su mirada asesina a los medios de comunicación para que no informen de sus monstruosos crímenes y cubrirlas con un manto de silencio, empezando con la cadena de noticias qatarí Al Jazzera, cuyas oficinas centrales fueron asaltadas en Ramala, en Palestina y clausuradas. Por lo visto, para estos genocidas es un “delito” mostrar el impacto devastador de la guerra por ellos causada. Al respecto, Asef Hamidi, director de noticias de Al Jazzera nos da su opinión, el cual reproducimos traducido y entrecomillado ¿vale?: “La decisión de Israel de cerrar la oficina de Al Jazeera en Ramala, de prohibir sus operaciones en Israel y de restringir el trabajo informativo de los medios internacionales en Gaza es una urgente señal de advertencia para los periodistas independientes de todo el planeta. Ningún medio de comunicación, en ninguna parte del mundo, aceptaría la irrupción en sus oficinas de miembros de las fuerzas de seguridad enmascarados y fuertemente armados. Soldados armados del cuerpo de infantería del régimen de extrema derecha israelí irrumpieron en las oficinas de Al Jazeera durante la madrugada del domingo 22 de septiembre. Enarbolando una orden firmada que decretaba el cierre de las operaciones de Al Jazeera en Palestina, confiscaron equipos, interrumpieron emisiones en directo y tapiaron la entrada con planchas de metal. Este atroz atentado contra la libertad de prensa, que ha obligado al cierre inmediato de las oficinas de Al Jazeera Media Network en Cisjordania ocupada, se produce luego de que el gabinete de Benjamin Netanyahu decidiera en mayo terminar con el trabajo de Al Jazeera en Israel. Amparándose en una ley promulgada en 1945, durante el mandato británico, las autoridades israelíes han ordenado el cierre de las oficinas en Ramala durante 45 días por “incitación y apoyo al terrorismo”. El ataque sin descanso contra Al Jazeera y sus periodistas por parte de las autoridades israelíes se debe a que somos la única red internacional de medios informando desde Gaza y los territorios ocupados. El delito aparente de la cadena ha sido mostrar el impacto devastador que la guerra de Israel está teniendo en Gaza, así como las incursiones y redadas constantes en Cisjordania ocupada. Las insistentes amenazas contra Al Jazeera con intimidaciones, obstrucciones, lesiones, detenciones y hasta asesinatos son inaceptables. Agotaremos todas las vías legales a nuestro alcance para proteger nuestros derechos y a nuestros periodistas. Lamentablemente, nada de esto es nuevo. Israel tiene un largo historial de ataques contra Al Jazeera. Pero en los últimos años estas agresiones se han vuelto más relevantes y osadas. En el 2017, Netanyahu amenazó con cerrar nuestras oficinas en Jerusalén. En el 2021, un misil israelí destruyó el edificio que albergaba nuestras oficinas en Gaza. En el 2022, un francotirador israelí disparó y mató a nuestra periodista Shireen Abu Akleh en el campo de refugiados de Yenín. Los ataques y el hostigamiento se han multiplicado desde octubre del 2023. En julio, las fuerzas israelíes ejecutaron el asesinato selectivo de nuestros valientes colegas, el periodista Ismail al Ghoul y el camarógrafo Rami al Rifi, en otro intento de silenciar a los periodistas que cubren la guerra y el efecto que la guerra tiene sobre la vida de millones de personas. Entendemos que estos actos atroces forman parte de una campaña sistemática contra los periodistas de Al Jazeera. Así lo demuestran los asesinatos selectivos de nuestros periodistas Samer Abu Daqqa y Hamza AlDahdooh, muertos por drones, y los asesinatos de familiares de colegas de la cadena desde el pasado mes de octubre. Ni siquiera la muerte de Shireen Abu Akleh puso fin a los vergonzosos ataques de las autoridades israelíes y a su comportamiento insensible. Agentes de policía de Israel irrumpieron en el cortejo fúnebre de Shireen, provocando la caída al suelo del ataúd. Durante la redada del pasado domingo, las fuerzas de ocupación arrancaron la foto que había en las oficinas de Ramala como homenaje a Shireen. La animadversión profunda que el régimen de Netanyahu siente por los periodistas y por su trabajo, incluso luego de muertos, es la escandalosa materialización de una política de años. Estamos ante un peligroso precedente para los periodistas, y para los medios, que pone en riesgo grave a la libertad de prensa y al derecho de los ciudadanos a saber, no solo lo que ocurre en los territorios palestinos ocupados, incluidos Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, sino dentro de Israel. La legislación draconiana israelí pretende silenciar a Al Jazeera y a todos los medios independientes de Israel y de los territorios palestinos ocupados con el fin de ocultar esta guerra inhumana y unas atrocidades que están siendo investigadas por el más alto tribunal del mundo. Acusar a Al Jazeera de incumplir las normas profesionales es absurdo, de la misma manera que es indignante presentar a los camarógrafos y reporteros de la cadena como una amenaza para la seguridad de Israel. Sin haber sido corroboradas y careciendo de todo fundamento, estas acusaciones constituyen una grave amenaza para la seguridad de nuestros colegas. Tras sucesivos fracasos en sus intentos de silenciar a Al Jazeera, el Gobierno israelí invoca una situación de emergencia en la ley para cerrar la cadena sin un debido proceso judicial, demostrando hasta dónde están dispuestos a llegar el primer ministro y su gabinete de extrema derecha en su objetivo de silenciar a los medios internacionales. A pesar de los implacables ataques israelíes, en Al Jazeera mantenemos el compromiso de defender los valores consagrados en nuestro código deontológico, haciendo periodismo sin miedo, imparcial y preciso. Con sus agresiones, las autoridades israelíes lograrán lo contrario de lo que desean: solo servirán para reforzar nuestra determinación de ser la voz de los que no tienen voz, de enfrentar a los poderosos con la verdad. El reconocimiento mundial que Al Jazeera tiene en sus cientos de millones de telespectadores, así como los premios y galardones que hemos recibido por nuestra valiente cobertura de guerra en Gaza son evidencias de la imparcialidad y objetividad de la cadena. Es imperativo que Israel permita operar con libertad a Al Jazeera y a todos los demás medios internacionales; que permita la entrada en Gaza de los medios independientes e internacionales; y que cese en sus intentos de intimidación, acoso y coacción a la libertad de información. Israel debe rendir cuentas por sus acciones contra la prensa. Hay que poner fin a su impunidad. Ya es hora de que los líderes del mundo libre defiendan el derecho fundamental de la libertad de prensa. No es demasiado tarde para iniciar medidas severas, inmediatas y decisivas contra el Gobierno israelí, y contra su aparato militar, por las repetidas violaciones a la libertad de prensa y al derecho internacional humanitario. Las instituciones jurídicas del mundo tienen el deber de exigir responsabilidades a Israel por estos crímenes. El Gobierno israelí de extrema derecha ha optado por romper el espejo que reflejaba una realidad dolorosa. El mundo sentará un mal precedente si no garantiza ahora que los periodistas en zonas de conflicto estén protegidos y seguros y que la información fluya libremente. Si eso no ocurre, será la historia la que lo juzgue” puntualiza la nota. No cabe duda que su opinión es la nuestra... ¡A que no nos callaran!
Edward Snowden, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) y de la CIA que desveló en el 2013 el programa de vigilancia masiva de Washington, afirmó que el mundo "está menos seguro" luego de las explosiones coordinadas de buscapersonas en el Líbano, realizadas por la Mossad israelí, al que calificó de un monstruoso acto de terrorismo. "Si los iPhones salieran de la fábrica con explosivos en su interior, los medios de comunicación se darían cuenta mucho más rápido del horrendo precedente que se ha establecido hoy", escribió en su cuenta de X. "Nada puede justificarlo. Es un crimen", manifestó. "Todos en el mundo están menos seguros por ello", concluyó. Previamente, Snowden atribuyó a Israel las detonaciones, que dejaron decenas de muertos y miles de heridos. "Lo que Israel acaba de hacer es, mediante cualquier método, criminal. Han hecho volar por los aires a innumerables personas que conducían (es decir, coches fuera de control), hacían la compra (sus hijos están en el cochecito detrás de él en la cola de la caja), etcétera. Ello es indistinguible del terrorismo", expresó. Entretanto, se reportó que la agencia de inteligencia israelí Mossad accedió a buscapersonas que iban destinados al grupo libanés Hezbolá y les colocó una sustancia explosiva llamada Pent (tetranitrato de pentaeritritol), que detonó calentando las baterías. Según las fuentes del canal Sky News Arabia, la inteligencia israelí interceptó los dispositivos antes de que fueran entregados a Hezbolá y los rellenó de explosivos. Una vez introducidos en las baterías de los buscapersonas, el Mossad aumentó su temperatura, lo que provocó las detonaciones. Según las fuentes de Al Jazeera, los dispositivos fueron introducidos en el Líbano hace cinco meses y cada uno estaba equipado con unos 20 gramos de la sustancia explosiva. “El Mossad podría haber colocado explosivos en 5.000 buscapersonas fabricados por la compañía taiwanesa Gold Apollo que llegaron al Líbano esta primavera”, según informó Reuters citando a sus fuentes. La oleada de explosiones en el Líbano de buscapersonas pertenecientes al grupo chiita Hezbolá se ha producido desde este martes, al cual siguió una serie de explosiones el miércoles, con las detonaciones de varios artefactos, entre los que se encuentran coches, motos, radios, 'walkie-talkie', teléfonos y buscapersonas, ocasionando al menos nueve muertos y más de 300 heridos, informo Al Jazzera. La milicia considera a Israel plenamente responsable de las detonaciones y prometió represalias como respuesta. Según Axios, las operaciones de detonación en el Líbano fueron aprobadas durante unas reuniones que mantuvieron el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, miembros del Gobierno y personal de la cúpula de seguridad del país. Por su parte, según The New York Times, la compañía BAC Consulting, que habría suministrado los buscapersonas que explotaron el martes en el ataque contra miembros de Hezbolá en el Líbano, sería una empresa fachada controlada por la inteligencia israelí, afirmaron tres oficiales de inteligencia al tanto de la operación al citado diario. Según el reporte, se trata de un complejo plan de inteligencia. Los agentes israelíes vieron una oportunidad en la decisión del líder del grupo chiita, Hassan Nasrallah, de ampliar el uso de beepers en la comunicación de la organización y dejar de lado los teléfonos móviles, los cuales consideraba operativamente inseguros. Incluso antes de tal decisión del jefe de Hezbolá, Israel había puesto en marcha un plan para establecer una empresa fantasma que se haría pasar por un productor internacional de beepers. De acuerdo con las fuentes, esa firma era BAC Consulting, con sede en Hungría, la cual fue contratada para producir los dispositivos en nombre de la compañía taiwanesa, Gold Apollo. Oficiales de inteligencia del país hebreo se referían a los beepers como "botones" que podían presionarse cuando apareciera el momento oportuno, que llegó esta semana, recoge NYT. Las fuentes de la publicación señalan que la operación tenía por objeto minar la confianza del grupo chiíta y crear en las filas de la milicia la sensación de que “está totalmente penetrada por los servicios de inteligencia israelíes”, paso previo a la invasión del Líbano por parte de los sionistas, contando para ello con la aprobación y complicidad de los EE.UU.
En las últimas semanas, los temores que se acumulan desde hace tiempo sobre el futuro de la inteligencia artificial han tenido su primera confirmación. Primero fue el caso de Nvidia (empresa líder en la producción de los chips que utilizan todas las realidades del sector), cuyas acciones volvieron a desplomarse a principios de septiembre, marcando un -25% respecto a sus máximos de junio. Aunque era inevitable una corrección del valor de Nvidia tras el boom de los últimos meses, y aunque la espoleta que provocó la brusca caída fue la noticia de que la autoridad antimonopolio de EE UU podría poner bajo investigación a la gigante fundada por Jensen Huang, lo sucedido ha dado un nuevo aliento a quienes creen no solamente que Nvidia está sobrevalorada (actualmente es la tercera compañía del mundo por valor de mercado, con 2,600,000 millones de dólares), sino que todo el sector de la inteligencia artificial se enfrenta a las etapas previas al estallido de una burbuja financiera. De hecho, las dificultades de Nvidia son apenas las más evidentes entre las identificadas por los inversores, que empiezan a mirar con inquietud las enormes inversiones realizadas en un sector que podría defraudar las expectativas. Para comprender la magnitud de estas inversiones, basta pensar que, según el Financial Times, Microsoft, Google, Meta y Amazon habrían gastado colectivamente, solo en los seis primeros meses de 2024, algo así como 106,000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de sus sistemas de IA. ¿Estamos gastando demasiado en IA? ¿Y si esta apuesta resulta perdedora? En resumen extremo, este es el temor que empieza a circular: que Nvidia, Meta, Microsoft, OpenAI y todos los demás del sector hayan apostado inmensas cantidades de dinero por un futuro que puede que nunca llegue a producirse. "El enorme gasto en el campo de la inteligencia artificial no se ha justificado hasta ahora, dadas las limitadas aplicaciones de esta tecnología", afirman los analistas de JPMorgan. Si las inversiones realizadas hasta ahora no producen los rendimientos esperados (por razones que veremos mejor a continuación), hay una empresa en particular que arriesga aún más que las demás: OpenAI, la compañía de ChatGPT. Según datos de la publicación especializada The Information, OpenAI podría perder algo así como 5,000 millones de dólares este año, debido principalmente a los inmensos gastos que ha tenido que afrontar para el desarrollo y el mantenimiento de sus grandes modelos de lenguaje; solo la gestión de ChatGPT le costaría 700,000 dólares al día. Aun así, según The Information, no se puede descartar que OpenAI tenga que declararse en quiebra en un futuro próximo (o ser absorbida por su socio Microsoft, si lo considera oportuno). La causa de estas dificultades financieras no sólo serían los desproporcionados costes que conlleva el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial generativa, sino también unos ingresos inferiores a los esperados. Una combinación que, unida a la impaciencia mostrada por los operadores financieros, podría ser en realidad el preludio del estallido de una burbuja. Por definición, una burbuja especulativa se produce, en efecto, cuando las empresas de un sector (que cotizan en bolsa o que han obtenido financiamiento) reciben valoraciones demasiado elevadas durante mucho tiempo en comparación con los beneficios que son capaces de generar, lo que crea las condiciones para un crack financiero cuando los especuladores deciden vender. Entonces, ¿existe una burbuja de la IA? Quedándonos con los casos de Nvidia y OpenAI, parece extraño pensar que estas dos realidades puedan desencadenar el estallido de una burbuja, teniendo en cuenta que ChatGPT de OpenAI se ha convertido rápidamente en una herramienta de la que muchos profesionales ya no pueden prescindir, que está haciendo su entrada avasalladora en un sector muy rico como el de los motores de búsqueda, y que son obviamente los chips de Nvidia los que hacen todo esto posible. El problema, sin embargo, no es la innegable utilidad de los grandes modelos de lenguaje y otros sistemas generativos, sino, como ya se ha dicho, las excesivas expectativas puestas en ellos y en su evolución futura. Como escribía Casey Newton en su boletín, "las herramientas actuales no están ni mucho menos preparadas para el prime time, en el sentido de que siguen necesitando una cuidadosa supervisión y a veces su uso requiere más esfuerzo del que supondría realizar la tarea por sí solo". Palabras que se hacen eco de las del fondo de inversión Elliott Management, según el cual es posible que las aplicaciones de IA "nunca sean rentables, nunca funcionen como se espera, siempre requieran demasiada energía o resulten poco fiables". Además de calificar la inteligencia artificial de sobredimensionada (es decir, rodeada de expectativas excesivas), Elliott señaló que "existen pocos casos de uso reales más allá de la capacidad de resumir notas de reuniones, generar informes y ayudar a escribir código informático". Un juicio quizá demasiado duro. Confirmado, sin embargo, por el reducido número de usuarios (e incluso empresas) que valoran ChatGPT lo suficiente como para pagar por la versión de pago (unos 7 millones de los 200 millones de usuarios totales) y también por la marcada ralentización del progreso que hemos presenciado en los últimos meses. Como escribe Newton, "ChatGPT también ha generado asombro por la drástica mejora de los resultados respecto a versiones anteriores. El salto de GPT-2 a GPT-3 fue notable (...). GPT-4 y luego GPT-4o son aún mejores: más rápidos, más eficaces y menos propensos a las alucinaciones que GPT-3. Sin embargo, el uso que hacemos de ChatGPT sigue siendo el mismo y las nuevas capacidades muy escasas". Peor aún: a diferencia de las redes sociales, los motores de búsqueda y la mayoría de las realidades que operan en el mundo digital, los grandes modelos de lenguaje no son tan escalables, ya que los costos crecen considerablemente a medida que aumenta el número de usuarios, lo que reduce el margen de beneficios. ¿A quién le sirve la inteligencia artificial? Evidentemente, también hay argumentos a favor de la inteligencia artificial generativa, entre ellos la relativa novedad de esta tecnología, que por lo tanto aún podría cumplir sus promesas y quizás conducirnos realmente hacia la tan esperada (y por el momento de ciencia ficción) superinteligencia artificial, el hecho de que incluso gigantes como Amazon gastaron enormes cantidades, durante años y años, antes de convertirse en las máquinas de dinero que son hoy, y que, con el tiempo, los costos relacionados con la producción de chips o la formación y gestión de sistemas de IA deberían bajar, haciendo que este sector sea más sostenible económicamente. Por último, el posible estallido de una burbuja financiera o el hecho de que la inteligencia artificial esté rodeada de expectativas excesivas, no significa que esta tecnología sea un fracaso. Al contrario: la inteligencia artificial (sobre todo en su versión tradicional, es decir, no generativa) lleva diez años cambiando el mundo ante nuestros ojos, integrándose en casi todos los programas informáticos que utilizamos, convirtiéndose en un elemento indispensable para el funcionamiento de las redes sociales, los motores de búsqueda, los servicios de streaming, los portales de comercio electrónico, y ahora también siendo fundamental en sectores tan ricos como cuestionables (pensemos en las armas autónomas o en la vigilancia). Si llega a estallar una burbuja especulativa en Silicon Valley (y aún está por ver si realmente lo hace), no siempre significa que la tecnología implicada sea un fracaso, sino a veces solo que aún no era el momento, que las inversiones fueron excesivas o las expectativas exageradas. Por otra parte, esto es exactamente lo que ocurrió con internet, que se enfrentó por primera vez a la famosa burbuja de las puntocom a principios del 2000. Y entonces transformó todo nuestro sistema socioeconómico.
Elon Musk, director ejecutivo de Tesla, reiteró el jueves su apoyo al candidato republicano Donald Trump y afirmó que el expresidente debe lograr la victoria en las elecciones estadounidenses porque "la civilización está en juego". Ello en respuesta a una publicación que elogiaba su capacidad para sintetizar información compleja. Esta respondía a un usuario X que acusaba a Musk “de difundir información errónea y unirse al culto MAGA", una referencia al lema de campaña de Trump, Make America Great Again. Musk destacó la importancia de la victoria de Trump para preservar la libertad y la meritocracia en Estados Unidos. "Nunca antes había participado activamente en la política, pero esta vez creo que la civilización tal como la conocemos está en juego. Si queremos preservar la libertad y la meritocracia, Trump debe ganar", escribió en una publicación en X. El CEO de Tesla había apoyado abiertamente a Trump por primera vez luego de que le dispararan durante un mitin de campaña en Pensilvania. "Apoyo plenamente al presidente Trump y espero que se recupere rápidamente. La última vez que Estados Unidos tuvo un candidato tan duro fue Theodore Roosevelt", escribió en X mientras compartía un video de Trump levantando el puño en el aire luego de que una bala le rozara la parte superior de la oreja durante un intento de asesinato. Desde entonces, Musk no ha tenido reparos en apoyar la candidatura de reelección del expresidente, desde querer trabajar en el gabinete de Trump hasta mantener una entrevista exclusiva con el candidato republicano en X. Previamente, Trump había manifestado su intención de ubicar a Musk dentro de su gabinete. En la citada entrevista dijo que aprovecharía al empresario para un puesto como asesor, "si él lo quisiera". "Estoy dispuesto a servir", respondió el dueño de X. El candidato presidencial republicano y sus asesores analizan la posibilidad de crear, en caso de ser elegido para un segundo mandato, una comisión especial para auditar los programas gubernamentales y eliminar el gasto federal innecesario. El ente regulador estaría liderado por destacados empresarios, entre ellos, Elon Musk, quien se mostró interesado en asumir ese papel. "Estoy impaciente. Hay mucho despilfarro y regulación innecesaria en el gobierno que debe desaparecer", expresó el magnate. De cualquier modo, la posible participación de Musk en el gobierno, principalmente en una comisión de regulación, ha suscitado inquietudes a nivel ético entre expertos, que señalan que podría surgir un conflicto de intereses, ya que los negocios de Musk están estrechamente entrelazados con el gasto federal. "Es cuestionable que el objetivo de la comisión sea ahorrar dinero a los contribuyentes, pero que haya una persona potencialmente involucrada, cuya empresa es uno de los mayores receptores de gasto federal", comento Anna Massoglia, experta en política monetaria de la organización sin fines de lucro OpenSecrets. El respaldo de Musk coincidió con su contribución financiera a America PAC, un supercomité de acción política relativamente desconocido que apoya la candidatura presidencial de Donald Trump. Este movimiento subraya la creciente influencia política de Musk como el individuo más rico del mundo, con un patrimonio neto de 263.600 millones de dólares según el Índice de multimillonarios de Bloomberg. También significa su cambio de autoidentificarse como un independiente político a participar activamente en el panorama político estadounidense.
Los gobiernos occidentales buscan cada vez más profundizar su control de las plataformas en línea y al mismo tiempo buscan desacreditar aquellas como TikTok y Telegram que perciben como fuera de su control. Como sabéis, la adopción masiva de Internet ha sido vista ampliamente como un fenómeno positivo que fomenta una mayor apertura y responsabilidad en la sociedad. Una encuesta realizada por Pew Research Center en el 2022 demuestra el papel en gran medida útil que los ciudadanos de todo el mundo atribuyen a la tecnología, y la mayoría de la gente en la mayoría de los países aprueba su impacto. Los ciudadanos de países de Europa central y oriental como Polonia y Hungría aprueban especialmente la influencia de las redes sociales en la democracia, y los encuestados afirman que les ayudan a mantenerse informados sobre los acontecimientos mundiales y locales. Sin embargo, EE.UU. es un caso atípico notable en la encuesta de la empresa de investigación: el 64% de los estadounidenses dice que las redes sociales han tenido un efecto mayoritariamente negativo en la democracia y el 79% dice que han creado una mayor división política. El hallazgo se produce en un momento en que el papel de las redes sociales e Internet ha sido cada vez más vilipendiado en la sociedad estadounidense, con un pánico por el supuesto efecto nocivo de la desinformación en línea en la política. El auge de la teoría de la conspiración sobre el Russiagate durante la presidencia de Donald Trump representó quizás el punto álgido de la tendencia, pero los legisladores occidentales siguen alimentando la preocupación por el contenido en línea para ‘justificar’ la intervención del gobierno e incluso la prohibición directa de algunas plataformas. El arresto el pasado fin de semana del fundador de Telegram, Pavel Durov - liberado bajo fianza el miércoles - puede entonces verse como el último desarrollo de la tendencia luego de que Durov provocara la ira de los funcionarios occidentales a principios de este año al revelar los intentos de la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU. de instalar una puerta trasera en la popular aplicación de mensajería encriptada. “Creo que este intento de destruir las comunicaciones y la libertad de expresión en todo el mundo es una tendencia peligrosa”, advirtió el presentador Steve Gill en el programa The Final Countdown de Sputnik el lunes. “Acabamos de ver al director ejecutivo de Rumble… huir para evitar ser procesado por cualquier acusación falsa que pueda presentarse contra él. Así que este es un gran problema. Es una gran historia. Y me ha llamado la atención que los medios estadounidenses no le estén prestando mucha atención. Deberían hacerlo” aseveró. “Es escandaloso que Durov fuera arrestado por falsas acusaciones y todavía está detenido, ya que nunca ha sido condenado por ningún delito”, señaló por su parte el periodista independiente John Jackman. “La investigación ha alegado, en esencia, que la plataforma de mensajería Telegram ha sido utilizada para fraude, tráfico de drogas, blanqueo de dinero y una serie de otros delitos. Ahora bien, lo interesante de esto es que, básicamente, lo que las autoridades francesas están diciendo es que el propio Durov es responsable de cualquier abuso que ocurra en esa plataforma lo cual es ridículo” añadió. Las autoridades occidentales han resentido durante mucho tiempo a Telegram, que se resiste al tipo de vigilancia y moderación de contenido impuesta a otras plataformas en línea como Facebook, Instagram o X. La relativa libertad de Telegram permite que los disidentes prosperen y que los usuarios compartan información desde perspectivas alternativas, pero las autoridades han acusado a la plataforma “de ser utilizada para facilitar una miríada de crímenes y abusos”. En los últimos años, los gobiernos occidentales han tomado cada vez más medidas para influir en el flujo de información en línea mediante la implementación de regímenes de moderación y, más recientemente, la prohibición de TikTok. Figuras como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el director ejecutivo de X, Elon Musk, se han vuelto más o menos receptivos a los intentos de las autoridades de ejercer control sobre sus plataformas, pero Jackman argumentó que Durov ha seguido trazando su propio rumbo. “¿Está Elon en problemas?”, preguntó Jackman. “Bueno, la respuesta es que, si se mantiene en ‘el lado correcto’ de la política exterior de EE.UU., entonces debería estar bien y seguir abogando por cosas como derrocar al gobierno de Venezuela, mantenerse en el lado correcto del conflicto en Ucrania, no acercarse demasiado a Rusia, etc. Mientras, desde luego, con Meta y el judío Mark Zuckerberg - asalariado de la CIA - no hay absolutamente ningún problema” apuntó. “Uno de los aspectos sorprendentes de la detención de Durov es que las autoridades francesas esperaron hasta que aterrizó para presentar una orden judicial”, dijo Jackman, señalando que los funcionarios franceses no le informaron al fundador de Telegram que lo buscaban hasta que ya estaba en camino a Francia. “No tenía absolutamente ninguna indicación de que algo iba a pasar. En realidad, está claro que Francia quería atraparlo y asegurarse de que no hubiera absolutamente ninguna posibilidad de que evadiera su captura”. Jackman calificó la táctica de “draconiana” y lamentó los intentos de los gobiernos occidentales de reprimir a sus propios ciudadanos. “Lo que [la censura] significa es que eres débil, básicamente”, afirmó. “Cuando tienes que censurar el discurso, cuando tienes que tener el poder de limitar lo que la gente puede decir, eso significa que estás operando en un mundo en el que tienes miedo de los hechos, en el que tienes miedo de la verdad”. “No sólo hemos visto esto en la época contemporánea y moderna, sino que también lo hemos visto a lo largo de la historia: cuando los grandes gobiernos, imperios o naciones empiezan a perder su capacidad de gobernar de manera efectiva… vemos estas medidas represivas contra la libertad de expresión para intentar limitar el hecho de que la gente pueda señalar que el emperador está desnudo”, continuó. “Y creo que eso es exactamente lo que estamos viendo”. “La razón por la que están arrestando a personas como Durov y no a Elon Musk es fundamentalmente porque los tentáculos de las fuerzas de seguridad y las agencias de inteligencia no han podido infiltrarse en aplicaciones como Telegram como lo hacen con X o las plataformas Meta. Por eso creo que se trata más de una cuestión de controlar la narrativa más amplia que de perseguir algún tipo específico de actividad delictiva” concluyó.