Una serie de documentos cuyo contenido fue recientemente revelado en la plataforma Substack apunta a la creación de una amplia red de censura global por parte de personas influyentes de EE.UU. y el Reino Unido. Los informes presentados por un denunciante "lo describen todo, desde la génesis de los programas modernos de censura digital hasta el papel de las agencias militares y de inteligencia, las asociaciones con organizaciones de la sociedad civil y los medios comerciales, y el uso de cuentas de títeres y otras técnicas ofensivas". Cyber Threat Intelligence League (CTIL) forma parte de las más de 100 agencias gubernamentales y organizaciones no gubernamentales que trabajan juntas para introducir la censura a través de las redes sociales y "difundir propaganda sobre personas que no cuentan con aprobación" o temas concretos. Según los nuevos documentos de estrategia, mensajes internos y videos de capacitación, fue en el 2019 cuando contratistas militares y de inteligencia de EE.UU. y el Reino Unido, liderados por la exinvestigadora de defensa británica Sara-Jayne 'SJ' Terp, "desarrollaron el amplio marco de censura". Estas personas codirigieron el CTIL, que se asoció con la Agencia de Seguridad de la Información y Ciberseguridad (CISA) del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) estadounidense en la primavera de 2020. "En realidad, la construcción del Complejo Industrial de la Censura comenzó incluso antes, en el 2018", señalan los autores del artículo, quienes se refieren con ese nombre "al nacimiento del sector de 'antidesinformación'". Posteriormente, ya en el 2020 y el 2021, las semillas sembradas por EE.UU. y el Reino Unido dieron sus frutos y se transformaron en "el enmascaramiento de la censura dentro de las instituciones de ciberseguridad y las agendas contra la desinformación; un gran enfoque en detener las narrativas desfavorables, no solo los hechos erróneos; y presionar a las plataformas de redes sociales para que eliminen información o tomen otras medidas para evitar que el contenido se vuelva viral". El enfoque del CTIL hacia la "desinformación" fue mucho más allá de la censura. Los documentos muestran que el grupo participó en "operaciones ofensivas para influir en la opinión pública, discutiendo formas de promover 'contramensajes', apropiarse de 'hashtags', diluir mensajes desfavorables, crear cuentas de títeres e infiltrarse en grupos privados que requieren invitación". Sus miembros eran escogidos escrupulosamente, con ayuda de encuestas que contenían preguntas como: "¿Ha trabajado anteriormente con operaciones de influencia (por ejemplo, desinformación, discurso de odio, otros daños digitales, etc.)?" También era necesario precisar si esas operaciones incluían "medidas activas" y "operaciones psicológicas". Aunque algunos testigos afirman que el organismo estaba formado por personas ajenas al poder, los documentos sugieren que empleados del Gobierno eran precisamente "miembros comprometidos" del CTIL. "Una persona que trabajó para el DHS [Departamento de Seguridad Nacional], Justin Frappier, fue extremadamente activa en el CTIL, participó en reuniones periódicas y dirigió capacitaciones", señala la publicación. De acuerdo con el denunciante, el objetivo final del CTIL era pasar a formar parte del Gobierno. "En nuestras reuniones semanales, dejaron claro que estaban construyendo estas organizaciones dentro del Gobierno federal", indicó. Su asociación con la CISA demuestra que esa meta finalmente se logró. "Se trata realmente de un intercambio de información", dijo en abril del 2020 Chris Krebs, entonces director de la CISA. Los informes presentaron "una imagen clara de un esfuerzo altamente coordinado y sofisticado por parte de los Gobiernos de Estados Unidos y el Reino Unido" para extender ampliamente no solo la censura nacional, sino también intervenir en el extranjero. "En cierto momento, Terp hizo referencia abiertamente a su trabajo 'en segundo plano' sobre cuestiones de las redes sociales relacionadas con la Primavera Árabe", señalan los autores del artículo. El denunciante afirma que entre 12 y 20 personas activas involucradas en el CTIL trabajaban en el FBI o la CISA mientras el organismo seguía creciendo a un ritmo acelerado. En el 2020, tan solo en cuestión de un mes, desde mediados de marzo hasta mediados de abril, reunió a "1.400 miembros examinados en 76 países que abarcan 45 sectores diferentes". Los fundadores del CTIL enfatizaban en cada oportunidad que "eran simplemente voluntarios motivados por el altruismo". Sin embargo, los líderes no dejaban de avanzar hacia el apoyo a la censura entre las instituciones de seguridad nacional y ciberseguridad. "Con ese fin, buscaron promover la idea de 'seguridad cognitiva' como justificación para la participación del Gobierno en actividades de censura", reza el texto. Por su parte, la propia Terp afirmó en un podcast en el 2019 que "la seguridad cognitiva es lo deseable". "Hay que proteger esa capa cognitiva. Básicamente se trata de contaminación. La desinformación es una forma de contaminación en Internet", aseguró. La motivación principal del grupo fueron "los dos terremotos políticos" que tuvieron lugar en el 2016: el Brexit y la elección de Donald Trump. Terp y otros cofundadores del organismo elaboraron un informe en el que abiertamente declararon que "un estudio de los antecedentes de estos eventos nos lleva a darnos cuenta de que hay algo fuera de lugar en nuestro panorama informativo". "Los habituales idiotas y quintacolumnistas útiles [...] están ocupados manipulando la opinión pública, avivando la indignación, sembrando dudas y socavando la confianza en nuestras instituciones. Y ahora son nuestros cerebros los que están siendo pirateados", afirmaban. La visión de Terp sobre la "desinformación" era claramente política. Según reconoció ella misma en el 2019, "la mayor parte de la información errónea es realmente cierta [...] pero se ubica en el contexto equivocado". "No se trata de hacer que la gente crea mentiras la mayor parte del tiempo. La mayoría de las veces, lo que estás intentando es cambiar sus creencias. Y de hecho, realmente, más profundamente que eso, estás tratando de cambiar, de desplazar sus narrativas internas. El conjunto de historias que son la base de su cultura", sostuvo. En los registros del CTIL proporcionados por el denunciante se explica "exactamente cómo operaba y rastreaba" el organismo los "incidentes" indeseados, y cómo distinguía los datos que debían ser calificados de "desinformación". De acuerdo con la fuente, tanto Terp como otros líderes del CTIL alegaban que no cometían ningún delito, ni siquiera la posible violación de la Primera Enmienda de la Constitución de EE.UU., que protege la libertad de expresión. "El espíritu era que, si se salían con la suya, era legal, y no había preocupaciones sobre la Primera Enmienda porque tenían una 'asociación público-privada': esa es la palabra que usaron para disfrazar esas preocupaciones. 'Las personas privadas pueden hacer cosas que los servidores públicos no pueden hacer, y los servidores públicos pueden proporcionar liderazgo y coordinación'", dijo la fuente. Sin embargo, a pesar de su confianza en la legalidad de sus actividades, algunos miembros del CTIL presuntamente llegaron a adoptar "medidas extremas" para mantener sus identidades en secreto. "El manual del grupo recomienda el uso de teléfonos desechables, la creación de identidades seudónimas y la generación de rostros de IA falsos utilizando el sitio web This Person Does Not Exist [esta persona no existe]", indica el artículo. Actualmente el CTIL seguiría aún activo, según las páginas de LinkedIn de algunos de sus miembros cuyos nombres son conocidos. "Durante los próximos días y semanas, tenemos la intención de presentar estos documentos a los investigadores del Congreso y haremos públicos todos los documentos que podamos, al mismo tiempo que protegeremos la identidad del denunciante y de otras personas que no sean líderes de alto nivel o figuras públicas", aseguraron los autores.
Como sabéis, la inteligencia artificial se ha convertido en un motor de la "nigromancia digital", una forma de conjurar a los muertos a partir de las huellas digitales que dejaron en vida. Esto a partir de lo que se conoce como IA generativa, que abarca no solo grandes procesadores de lenguaje como el ChaGPT, sino también generadores de imágenes y videos como DALL•E 2. Cabe precisar que esto no es nuevo, ya que los debates sobre la denominada nigromancia digital comenzaron en la década del 2010 a partir de los avances en la proyección de videos (con la tecnología de "deep fake") que llevaron a la resurrección de Bruce Lee o Audrey Hepburn, entre otros. También condujo a apariciones cinematográficas póstumas de Carrie Fisher y Peter Cushing, entre otros. Inicialmente, este era un territorio exclusivo de empresas de producción de cine y música con recursos abundantes, pero la aparición de la inteligencia artificial generativa ha ampliado el acceso a las tecnologías que se utilizaron para resucitar a estas y otras estrellas. Incluso, antes de que ChatGPT se hiciera público a finales del 2022, un usuario ya había utilizado el este modelo perteneciente a la compañía OpenAI para hablar con su novia muerta, basándose en sus textos y correos electrónicos. Tras notar este potencial, una serie de empresas emergentes en tecnología como Here After y Replika lanzaron servicios basados en la inteligencia artificial generativa para resucitar seres queridos a los dolientes. Esta tecnología, según algunos, parece cruzar una línea cultural y, tal vez, ética. Muchos sienten una profunda incomodidad con la idea de que podamos interactuar rutinariamente con simulaciones digitales de los muertos. Como resultado, la magia oscura de la nigromancia a partir de programas de inteligencia artificial se ve con cautela. Esto puede preocupar a varias personas. Pero sociólogos que han estado trabajando en prácticas culturales de recordación y conmemoración, que también han experimentado con la resurrección de los muertos mediante la inteligencia artificial generativa, creen que no hay motivo para preocuparse. ¿Se trata de una nueva forma de arte oscuro o simplemente parte de la vida cotidiana? Conservar vínculos permanentes con los muertos a través de textos, imágenes y objetos es algo común; una parte normal de nuestras vidas. Durante mucho tiempo, las personas han otorgado un valor emocional a las semejanzas con sus ancestros y a las reliquias de sus muertos como medios para mantener el vínculo. A medida que la pintura de retratos dejó de ser una forma ampliamente adoptada de recordar a los seres queridos, la difusión de la fotografía en el siglo XIX se convirtió rápidamente en un medio alternativo para preservar a los difuntos. Hoy, muchos de nosotros tenemos fotos y videos de seres queridos fallecidos, a los que recurrimos como recuerdo y consuelo. Obviamente, durante toda la historia, las imágenes, las obras o los restos de personas famosas se han difundido para preservarlos, a menudo siguiendo su propia voluntad. Las reliquias religiosas en diversas culturas son solo un ejemplo. Entonces, en lo que respecta a la inteligencia artificial generativa, no está ocurriendo nada nuevo. Más que cambiar o interrumpir nuestras costumbres, la rapidez con la que han explotado las posibilidades necrománticas de la inteligencia artificial nos dice mucho sobre cómo funciona la tecnología con nuestras prácticas existentes de duelo, recuerdo y evocación. ¿Pero no es diferente con la inteligencia artificial? Las empresas emergentes en este ámbito se basan en emprendimientos anteriores para hacer revivir a seres queridos. Utilizando textos (por ejemplo, en redes sociales y correos electrónicos), grabaciones de voz, fotografías y videos de seres queridos proporcionados por los clientes, entrenan modelos de inteligencia artificial que hacen posible interactuar de manera póstuma con "ellos". Como señaló Debra Bassett, quien ha estudiado ampliamente las vidas digitales luego de la muerte, algunos opositores a este uso de la inteligencia artificial han afirmado que les preocupa que los resucitados puedan ser obligados a decir cosas que no dirían estando vivos y, en su lugar, actuar de acuerdo con el guion de otra persona. Para Bassett, la preocupación radica en que los muertos están siendo "zombificados", en una violación de su integridad. Esta es, naturalmente, una posibilidad, pero siempre debemos analizar estos asuntos caso por caso. Sin embargo, generalmente debemos recordar que imaginamos y mantenemos conversaciones con los muertos todo el tiempo. En momentos de crisis o alegría, reflexionamos sobre lo que aquellos que hemos perdido podrían habernos dicho, las actitudes que podrían haber tenido y el estímulo que podrían haber ofrecido en relación con los desafíos y logros en el aquí y ahora. Otros, al reflexionar sobre la rareza de los encuentros con personas fallecidas traídas de vuelta al presente gracias a la interacción digital, argumentan que esto es un fraude, que no son nuestros muertos sino impostores. Cuando se hace de manera secreta y oculta, como lo hacían los embaucadores del movimiento de resurgimiento espiritual victoriano, armados con sus tablas ouija, es, bastante problemático. Sin embargo, nuevamente, debemos recordar que no tratamos normalmente nuestras conversaciones personales, fotos o videos de los muertos como si esos registros fueran en sí mismos nuestros seres queridos. En cambio, los usamos como hilos conductores a su memoria, como sustitutos que nos permiten pensar o comunicarnos a través de ellos. Es un error sugerir que nos confundimos rutinariamente o nos engañamos a nosotros mismos con respecto a tales medios. Por eso, las preocupaciones generales sobre la nigromancia digital están exageradas: cuando nos concentramos en exceso en sus aspectos extraños y siniestros -para adaptar las palabras del filósofo Ludwig Wittgenstein- perdemos de vista la manera en que estas nuevas tecnologías hablan y resuenan con lo que ya somos y hacemos como seres humanos.
Según reporta South China Morning Post, el gigante asiático ha dado un salto monumental en el ámbito de la conectividad al inaugurar la red de internet más rápida del mundo. Con una velocidad de transmisión de 1.2 terabytes (TB) por segundo, esta red se activa y lanza oficialmente, logrando este espectacular hito tras funcionar de manera fiable y superar las pruebas operativas llevadas a cabo desde julio. Esta hazaña tecnológica, resultado de la colaboración entre la Universidad de Tsinghua, China Mobile, Huawei Technologies y Cernet Corporation, superó todas las expectativas. Este proyecto, conocido como Infraestructura de Tecnología de Internet del Futuro de China (FITI), ha requerido 10 años de desarrollo. Los expertos preveían que las redes de ultraalta velocidad con 1 terabit por segundo no llegarían hasta aproximadamente el año 2025, pero China dio un salto adelante con este proyecto revolucionario. Wu Jianping, líder del proyecto de la Academia China de Ingeniería, menciona que esta línea ultrarrápida no solo es un éxito operativo, sino que también proporciona a China la tecnología avanzada para construir una internet aún más rápida. Wang Lei, vicepresidente de Huawei Technologies, resaltó en una conferencia de prensa en la Universidad de Tsinghua que esta red puede transferir el equivalente a 150 películas en alta definición en tan solo un segundo, evidenciando su velocidad y capacidad sin precedentes. Esta nueva red representa un paso significativo para China, ya que existe preocupación por la dependencia de EE.UU. y Japón en algunos componentes de la tecnología de redes. No obstante, los responsables aseguran que tanto el software como el hardware de este sistema se producen a nivel nacional, demostrando un gran avance en la autosuficiencia tecnológica del país. Comparada con otras redes a nivel global, la velocidad de esta conexión Beijing-Wuhan-Guangzhou es impresionante. La mayoría de las redes troncales operan a 100 gigabytes (GB) por segundo. Incluso EE.UU., ha finalizado este año la transición hacia una red de 400 GB por segundo, mientras que esta conexión china funciona a 1.2 TB por segundo, tres veces más rápida que la red más veloz estadounidense. La última versión del proyecto FITI, integrada dentro de la Red Nacional de Educación e Investigación de China (Cernet), marca un hito en la conectividad a nivel global. Wu Jianping resalta la singularidad de este proyecto , mencionando su apertura a la sociedad y su capacidad para respaldar ensayos experimentales de estructuras de red innovadoras.
Sabíamos que este día llegaría y, finalmente, está aquí. En efecto, la NASA ha lanzado algo más que cohetes: la agencia espacial estadounidense acaba de poner en marcha su propia plataforma de streaming. Estamos hablando de NASA+, una propuesta gratuita que busca poner a disposición del público todo un universo de contenidos relacionados al espacio, tanto ya estrenados como por estrenar. Desde su fundación en 1958, la NASA ha recopilado una enorme cantidad de material sobre sus misiones e investigaciones científicas. No es ningún secreto que gran parte de estos recursos estaban disponibles en la web, pero ahora quizás no era tan sencillo encontrarlo. Ahora la NASA nos lo ofrece bajo un esquema similar al de Netflix, Amazon Prime Vídeo o Pluto TV. Como decimos, la idea de la agencia estadounidense parece ir más allá del simple hecho de poner a disposición de la gente sus vídeos e imágenes. Los contenidos llegarán en forma de contenidos de archivo (por ejemplo, lanzamientos pasados), transmisiones en directo, documentales y series. Algunos ya están disponibles; otros irán llegando con el tiempo para mantener activa al servicio. Otra de las similitudes que la plataforma tiene en relación a otras propuestas de streaming es que tiene su propia aplicación para disfrutarla desde una amplia variedad de dispositivos. La NASA, no obstante, no ha querido lanzar una app independiente, sino que ha actualizado las apps de la NASA ya disponibles en iOS, Android, Roku, Apple TV y Fire TV con un apartado dedicado a NASA+. Se echa de menos, no obstante, la presencia de la aplicación en PlayStation o Xbox, consolas que suelen ser utilizadas por muchos usuarios para consumir contenidos vía streaming en su televisor ubicado en el salón. La aplicaciones, demás, parecen no soportar la descarga de contenidos para disfrutar de manera offline, una alternativa importante para aquellos viajes en los que no se tiene conectividad. Empezar a sumergirnos en NASA+ es tan sencillo como ingresar a plus.nasa.gov desde cualquier navegador. La plataforma se presenta con una pantalla principal en inglés donde encontramos un menú de navegación propio de la página de la NASA, es decir, que no tiene que ver directamente con la plataforma de streaming. En el nivel inferior encontramos la barra de navegación de la plataforma. NASA+ nos propone descubrir contenidos a través de tópicos como humanos en el espacio, sistema solar, el universo, originales, documentales o historia. La página está en inglés y, al menos en este momento, no hay subtítulos en español disponibles. Uno de los tópicos, eso sí, es español. Allí, precisamente, se agrupan muchos contenidos de la agencia en este idioma. Por ejemplo, podremos ver ‘Yo soy Artemis’, una producción que busca reflejar la contribución de los empleados hispanos de la NASA a proyectos como Artemis, que busca concretar el regreso de los humanos a la Luna. Continuando con el diseño de la plataforma, el menú de navegación también agrupa las series. Encontramos a ‘NASA Explorers’, que habla sobre la misión OSIRIS-REx, ‘Mars a Minute’, enfocada en descubrir los misterios de Marte en episodios de no más de un minuto, y ‘Other Worlds’, que lleva como protagonista al Telescopio Espacial James Webb y nos permite profundizar sobre sus hallazgos. Esta primera vista también brinda acceso a los eventos programados y al buscador de vídeos. Si nos desplazamos hacia abajo encontramos eventos próximos, con la posibilidad de ver el horario en el que están programados, contenidos sobre los temas inspiración, icónicos de la NASA, maravillas científicas, etc. En cualquier caso, más abajo tenemos un explorador de temas mucho más completo. NASA+ es una realidad. Ahora toca explorar la plataforma en profundidad para, quizás, hallar tesoros ocultos entre sus contenidos. Recordemos que hay más contenidos por llegar. Algunos también se muestran a modo de vista previa con una cuenta atrás hacia su fecha de estreno. La agencia espacial estadounidense ha entrado al mundo del streaming. Especialistas en ocultar la verdad, sería interesante si dieran a conocer todo lo que mantienen en secreto, y no solo dar a conocer al público lo que a ellos les conviene. ¿Despegará la plataforma? Con el tiempo lo sabremos.
Jeremy Wright fue el primero de los cinco ministros del Reino Unido encargados de impulsar la histórica legislación del gobierno británico sobre la regulación de internet, el proyecto de la Ley de Seguridad En Línea (Online Safety Bill). Al actual gobierno de dicha nación le gusta calificar sus iniciativas como “pioneras en el mundo”, pero durante un breve periodo del 2019 pudo haber sido cierto. Por aquel entonces, hace tres primeros ministros, el proyecto de ley, o por lo menos el documento oficial sobre el que se basaba, esbozaba un enfoque que reconocía que las plataformas de redes sociales ya eran árbitros de hecho de lo que se consideraba como una forma de expresión aceptable en gran parte de la red, pero que se trataba de una responsabilidad que no necesariamente querían asumir y que no siempre eran capaces de hacerlo. Las empresas tecnológicas fueron criticadas por lo que no hacían, pero también, por los defensores de la libertad de expresión, por aquello que eliminaban en sus plataformas. “Hubo una especie de toma de conciencia emergente de que la autorregulación no iba a ser viable durante mucho más tiempo. Y, por tanto, los gobiernos tenían que intervenir”, comenta Wright. El proyecto de ley se proponía definir una forma de tratar el contenido “legal pero perjudicial”, es decir, material que no fuera explícitamente contrario a la ley pero que, individualmente o en conjunto, supusiera un riesgo, como la desinformación sobre la atención médica, las publicaciones que incitan al suicidio o a los trastornos de la alimentación, o la desinformación política con potencial para atentar contra la democracia o sembrar el pánico. El proyecto de ley tuvo sus detractores, sobre todo quienes temían que otorgara demasiado poder a las grandes empresas tecnológicas. Pero fue muy elogiado como un intento premeditado de abordar un problema que crecía y evolucionaba a mayor velocidad de lo que la política y la sociedad eran capaces de adaptarse. De sus 17 años en el parlamento, Wright señala que “no estoy seguro de haber visto nada en forma de una legislación posible que haya tenido detrás un consenso político tan amplio”. Tras pasar, finalmente, por las dos cámaras del Parlamento del Reino Unido, el proyecto de ley obtuvo la aprobación Real. Pero ya no es pionera a nivel mundial ya que su competidora, la Ley de Servicios Digitales de la Unión Europea, empezó a aplicarse en agosto. En tanto, la nueva Ley de Seguridad En Línea (Online Safety Act) entra en vigor como un instrumento legislativo más amplio y controversial que el que defendió Wright. Las más de 200 cláusulas de la ley abarcan un gran espectro de contenidos ilegales que las plataformas deberán combatir, y les confieren un “deber de diligencia” sobre lo que sus usuarios, sobre todo los niños, ven en internet. Se han atenuado algunos de los principios más matizados sobre los daños causados por contenidos legales pero perjudiciales, y se incluye un requisito muy polémico para que las plataformas de mensajería revisen los envíos de los usuarios en busca de material ilícito, como contenido de abuso sexual infantil, que las empresas tecnológicas y los defensores de la privacidad consideran un ataque injustificado a la encriptación. ¿Pero que implica esta nueva ley? Las compañías, desde las grandes tecnológicas hasta las plataformas más pequeñas y las apps de mensajería, tendrán que cumplir una larga lista de nuevos requisitos, empezando por la verificación de la edad de sus usuarios. Al respecto, Wikipedia, el octavo sitio web más visitado en el Reino Unido, ha declarado que no podrá ceñirse a la norma porque viola los principios de la Fundación Wikimedia sobre la recopilación de información acerca de sus usuarios. Además, las plataformas tendrán que impedir que los usuarios más jóvenes vean contenidos inapropiados para su edad, como pornografía, ciberacoso y hostigamiento; publicar valoraciones de riesgo sobre los peligros potenciales para los niños en sus servicios, y ofrecer a los padres vías sencillas para denunciar cualquier problema. Ahora será ilegal enviar vía online cualquier amenaza de violencia, incluida la violación, así como ayudar o fomentar la autolesión o difundir pornografía deepfake, y también las empresas tendrán que actuar rápidamente para eliminarlas de sus plataformas, junto con los anuncios que conducen a una estafa. En una declaración, Michelle Donelan, secretaria de Tecnología del Reino Unido, manifestó que “el proyecto de ley protege la libertad de expresión, faculta a los adultos y garantizará que las plataformas eliminen los contenidos ilícitos. Sin embargo, el núcleo de esta propuesta de legislación es la protección de la infancia. Doy las gracias a los activistas, miembros del Parlamento, supervivientes de abusos y organizaciones de beneficencia que trabajaron incansablemente, no solo para conseguir que esta Ley superara la línea de meta, sino para asegurar que convertirá al Reino Unido en el lugar más seguro del mundo para estar conectados en línea”. La aplicación de la ley se dejará en manos del organismo regulador de las telecomunicaciones del Reino Unido, Ofcom (Oficina de Comunicaciones), que anunció en junio que iniciaría reuniones con miembros de la industria tras la aprobación Real. Es poco probable que la ejecución de la normativa comience inmediatamente, pero la ley se impondrá a cualquier plataforma con un número significativo de usuarios en la nación. Las compañías que incumplan se enfrentan a multas de hasta 18 millones de libras (21.9 millones de dólares) o el 10% de sus ingresos anuales, la cantidad que sea mayor. Parte de la controversia alrededor de la ley es menos sobre lo que contempla y más sobre lo que no está en ella. La larga aprobación de la legislación significa que su desarrollo se produjo simultáneamente a la pandemia de covid-19, lo que dio a los legisladores una visión en tiempo real del impacto social de la desinformación. La difusión de mensajes antivacunación y contra los confinamientos se convirtió en un impedimento para las iniciativas de salud pública. Cuando pasó lo peor de la pandemia, esas mismas falsedades alimentaron otras teorías conspirativas que siguen perturbando a la sociedad. El documento oficial original que sirvió de base al proyecto de ley incluía propuestas para obligar a las plataformas a hacer frente a este tipo de contenidos, que de forma separada podrían no ser ilícitos, pero que en conjunto suponen un peligro. Eso no está en la legislación final, aunque la ley sí establece una nueva infracción conocida como “comunicaciones falsas”, que tipifica como delito causar daño deliberadamente al informar de algo que el remitente sabe que no es cierto. “Uno de los aspectos más importantes era abordar los daños que se producen a escala. Y como se ha centrado tanto en contenidos individuales, se ha pasado por alto eso”, sostiene Ellen Judson, directora del centro de investigación digital del grupo de expertos Demos. La ley comprende normas estrictas que obligan a las plataformas a actuar con rapidez para eliminar cualquier publicación ilegal, como contenido terrorista o material de abusos sexuales a menores, pero no sobre las campañas de desinformación compuestas por una sucesión de material engañoso, al no comprender que “cuando eso se convierte en algo viral y se propaga, entonces el daño se produce de forma acumulativa”. Wright argumenta que la exclusión de la desinformación dentro del proyecto de ley se debió en parte a la confusión entre las responsabilidades de los distintos departamentos. Al Ministerio de Cultura, Medios de Comunicación y Deporte del Reino Unido “se le dijo que la Oficina del Gabinete se encargaría de todo esto. ‘No se preocupen por ello, se hará en otra parte, en algo llamado la agenda de la Defensa de la Democracia’”, señala. “Y, posteriormente, en realidad no fue así. Así que me parece que... sigue habiendo un vacío”. De acuerdo con la Ley, las plataformas más grandes deberán vigilar los contenidos potencialmente nocivos, pero no ilegales, aplicando sus propias normas de forma más consistente que en la actualidad, algo que los defensores de la libertad de expresión han reclamado por dar a las empresas privadas el control sobre lo que es un discurso aceptable en la web, pero que algunos expertos en desinformación consideran como una evasiva para que las grandes empresas tecnológicas tengan menos responsabilidad por la difusión de falsedades. Sin embargo, los expertos jurídicos indican que el cumplimiento de la ley exigirá que las plataformas sean más transparentes y proactivas. “Tienen que poner en marcha todos esos procesos sobre cómo se tomarán sus decisiones, o corren el riesgo de ser vistas como una plataforma que controla todo tipo de libertad de expresión”, opina Emma Wright, responsable de tecnología del despacho de abogados Harbottle & Lewis. Es probable que eso se convierta en una carga importante. “Es el nuevo Reglamento General de Protección de Datos [GDPR, por sus siglas en inglés]”, puntualiza. ¿Y qué pasa con el cifrado de extremo a extremo de la mensajería online? La cláusula más controversial de las más de 300 páginas de la Ley de Seguridad En Línea del Reino Unido es, sin duda, el artículo 122, que se interpreta en un sentido general como la obligación de las compañías de examinar los mensajes de los usuarios para asegurarse de que no comparten material ilegal. Eso sería increíblemente complicado, quizá incluso imposible, de llevar a cabo sin romper la encriptación de extremo a extremo de plataformas como WhatsApp y Signal. El cifrado de extremo a extremo significa que el remitente y el destinatario de un mensaje pueden ver su contenido, pero no el propietario de la plataforma en la que se envía. La única forma de cumplir con la legislación, según los expertos, sería colocar en los dispositivos de los usuarios el llamado software de escaneo del lado del cliente para revisar los mensajes antes de que se envíen, lo que haría que la encriptación fuera en gran medida inútil. El gobierno aseguró durante el desarrollo del proyecto de ley que las empresas podrían encontrar una solución técnica para analizar el contenido sin afectar el cifrado; pero las compañías y los expertos replicaron que esa tecnología no existe y que tal vez nunca surja. “Eso da a Ofcom, como regulador, la capacidad de obligar a gente como nosotros a instalar un control de contenidos de terceros [en nuestros productos] que escanee unilateralmente todo lo que pasa por las apps”, comentó a WIRED Matthew Hodgson, CEO de la empresa de mensajería encriptada, Element, antes de que se aprobara el proyecto de ley. “Eso desvirtúa la encriptación y proporciona un mecanismo por el que malos actores de cualquier tipo comprometerían el sistema de revisión para robar los datos que circulan por ahí”. Las empresas cuyos productos dependen del cifrado de extremo a extremo amenazaron con abandonar el país, incluida Signal. Meta afirmó que retiraría WhatsApp del Reino Unido si se aprobaba el proyecto de ley. El hecho ya pasó y ambos servicios siguen disponibles, aunque tras una declaración de última hora del gobierno en la que aseguraba que no obligaría a las plataformas a adoptar una tecnología inexistente para escanear los mensajes de los usuarios, lo que algunos consideraron un retroceso. Sin embargo, la cláusula se mantiene en la ley, lo que preocupa a activistas de la privacidad y la libertad de expresión, que la consideran parte de un espectro de amenazas contra la encriptación. Si la Ley de Seguridad En Línea del Reino Unido exige a las compañías que eliminen el cifrado o que lo eludan mediante un escaneo del lado del cliente, “se abre la posibilidad de que [los datos] se incorporen a un sistema de vigilancia más extenso”, según Nik Williams, responsable de políticas y campañas del grupo Index on Censorship. Sin embargo, la Ley de Seguridad En Línea (OSB, por sus siglas en inglés) tiene solapamientos preocupantes con otro instrumento legislativo, la Ley de Poderes de Investigación (IPA), que faculta al gobierno para obligar a las plataformas digitales a eliminar la encriptación. Williams explica que la coincidencia entre ambos documentos jurídicos crea “una puerta de acceso a la vigilancia entre la OSB y la IPA, en el sentido de que esto facilita a los servicios de seguridad, como el MI5 [Servicio de Seguridad], el MI6 [Servicio de Inteligencia Secreto] y el GCHQ [Cuartel General de Comunicaciones del Gobierno], consultar datos que antes no podían revisar... probablemente se trata de una extensión sin precedentes de las facultades de vigilancia”. La mañana siguiente a la aprobación del proyecto de la Ley de Seguridad En Línea en la Cámara de los Lores, el Ministerio del Interior del Reino Unido lanzó una nueva campaña contra la mensajería encriptada, dirigida específicamente a Facebook Messenger, según reportó la BBC. El exministro Jeremy Wright resalta que la cuestión del cifrado “francamente no está resuelta. El gobierno ha evitado dar una opinión concluyente sobre lo que significa para la encriptación”. Sin embargo, asevera, es poco probable que la respuesta sea tan rotunda como pretenden los detractores de la ley. La encriptación no se prohibirá, observa, pero las plataformas tendrán que explicar de qué modo sus políticas al respecto equilibran la seguridad con el derecho a la privacidad de sus usuarios. “Si puedes cumplir esas obligaciones [de seguridad] utilizando la encriptación o con ella como parte del servicio, no hay problema”, subraya. Si no es así, “estás en dificultades... no puede ser cierto, sin duda, que una plataforma tenga derecho a decir: ‘yo utilizo el cifrado, así que eso me exime de las obligaciones de seguridad’” puntualizó. Como podéis notar, la censura no solo se da en China, tan criticada hipócritamente por los mismos que ahora en Occidente buscan copiar sus métodos...
Los actuales conflictos regionales fomentados de una forma demoniaca por los EE.UU. podrían desembocar rápidamente en un conflicto de escala global con consecuencias imprevisibles, advierte el empresario Elon Musk. "Creo que nos dirigimos hacia la Tercera Guerra Mundial, con una decisión tonta detrás de otra por parte de Joe Biden, que seria el culpable de que ello suceda. La gente debería ser profundamente autorreflexiva si sus predicciones no se han hecho realidad, deberían considerar si tal vez sus nuevas predicciones tampoco se harán realidad. Quiero decir, ¿cómo es el historial aquí? No es bueno", afirmó, en una aparente alusión a las decisiones tomadas por los líderes mundiales. En una conversación con periodistas y expertos políticos, el multimillonario y propietario de X advirtió que el actual conflicto en Oriente Medio podría rápidamente expandirse hasta alcanzar una escala de conflicto global, como sucedió en el caso de la Primera Guerra Mundial. "La Tercera Guerra Mundial es un riesgo a nivel de civilización del que es posible que no nos recuperemos", enfatizó, recordando que fue difícil prever las consecuencias y la escala de devastación de los anteriores conflictos globales, que será agravado en esta ocasión al infinito por el uso de armas nucleares que acabara con todos nosotros y no solamente contra quienes están dirigidos. Para evitar este escenario, Musk abogó por el trabajo conjunto de la comunidad internacional de cara a promover la paz y la diplomacia. En caso de un conflicto global -sostuvo-, EE.UU. "no cuenta con el referente de poder que solía tener y que perdió hace mucho" y la Tercera Guerra Mundial representaría "una guerra de alianzas de superpotencias en la que una no puede derrotar fácilmente a la otra". En esta línea, previno sobre la posibilidad de la unión de Rusia, China e Irán - que asegura –“representaría una amenaza para Occidente, que ya no gozaría de una ventaja bélica” aseveró. "Una combinación de estos tres países debe ser vista como muy fuerte con respecto a Occidente", dijo, recordando que "la base de la guerra es la economía, en primer lugar, la producción industrial", y que la capacidad industrial de la alianza potencial de los tres países mencionados es comparable a Occidente, pudiendo incluso llegar a superarla. El empresario estimó que el actual conflicto en Ucrania incentivado por los EE.UU. podría inducir a Rusia a desarrollar una mayor alianza económico y militar con China, ante la cual EE.UU. tendría todas las de perder, por lo que abogó por dejar de sacrificar innecesariamente a miles de jóvenes ucranianos en las trincheras y empezar a normalizar las relaciones con Rusia. "Ambos países son literalmente primos. Ucrania tiene familias en Rusia y la gente de Rusia tiene familias en Ucrania. Durante muchos años formaron parte de un mismo país", mencionó. El director general de la empresa aeroespacial SpaceX puntualizó que "la mejor tecnología de cohetes se produjo cuando Ucrania y Rusia trabajaron juntas y, cuando no lo hicieron, sus tecnologías espaciales sufrieron enormemente"."Así que no son adversarios naturales como se nos quiere hacer creer. Tienen sus rencillas, pero son literalmente una familia. Y creo que en Occidente les estamos empujando a matar a sus hijos y me parece un error hacerlo", opinó. A la tragedia regional, continuó, "se suma el riesgo a nivel de civilización que estamos buscando convertir a Rusia en un paria para Occidente, al no permitir las transacciones internacionales con Rusia y al introducir sanciones extremas que al final, nos perjudican a todos" indico. "Necesitamos conseguir la paz en Ucrania y creo que debemos restablecer unas relaciones normales con Rusia y dejar de verla como el enemigo", sugirió Musk. En cuanto a la situación en Gaza, aislada del mundo y víctima de incesantes bombardeos por parte de los sionistas que están dejando miles de muertos ante el silencio cómplice de Occidente, Musk ha dicho este sábado que proporcionará acceso a Internet por satélite a “organizaciones de ayuda reconocidas internacionalmente” en Gaza a través de su red Starlink. “La división Starlink de SpaceX apoyaría la conectividad con la franja sitiada” aseveró. Aparentemente hay varias terminales Starlink en Gaza, pero ninguno de estos dispositivos había intentado comunicarse con la red satelital. "No está claro quién tiene autoridad para las conexiones terrestres en Gaza, pero sabemos que ninguna terminal ha solicitado una conexión en esa zona" añadió Musk, Los servicios de Internet y telefonía móvil dejaron de funcionar en Gaza el viernes por la noche tras una ola de ataques aéreos israelíes. El mayor operador de telecomunicaciones de Gaza, Paltel, anunció que su infraestructura había quedado totalmente destruida en el bombardeo, que precedió al despliegue de tropas terrestres israelíes en el enclave."Los intensos bombardeos de la última hora provocaron la destrucción de todas las rutas internacionales restantes que unen Gaza con el mundo exterior", dijo la empresa. La interrupción dejó a las organizaciones de noticias y grupos de ayuda sin poder comunicarse con sus trabajadores, y la agencia de la ONU para la infancia y Médicos Sin Fronteras informaron que no hubo contacto por parte de sus empleados. El anuncio de Musk marca la segunda vez que despliega Starlink en una zona de combate. Como recordareis, al inicio de la operación militar rusa en Ucrania, el magnate tecnológico anunció que entregaría terminales Starlink al lado ucraniano y pagaría su mantenimiento. Sin embargo, perdió el favor de Kiev cuando prohibió al ejército ucraniano utilizar la red para guiar ataques con drones contra barcos rusos en el Mar Negro. "Si hubiera aceptado su solicitud, entonces SpaceX sería explícitamente cómplice de un importante acto de guerra y de una escalada del conflicto", explicó el mes pasado. Desde entonces, el Pentágono ha anunciado un acuerdo para alquilar satélites Starlink para uso militar. En relación a Gaza, es evidente que la bestia sionista quiere impedir que se filtren noticias sobre el genocidio que está perpetrando impunemente en la martirizada franja. Pero esta guerra, tal como señalo Musk, recién esta por empezar...