Dentro de 100 años - si para esa época la Tierra no haya sido ya destruida por una conflagración nuclear o conquistada por los alienígenas - la política tal como la conocemos habrá degenerado en lo que podríamos denominar “una democracia sin humanos”, donde las decisiones serán tomadas por las máquinas, en tanto los países ya no necesitarán territorio físico para existir en el ciberespacio. Esa es la teoría del asistente presidencial ruso Vladislav Surkov, quien escribió un artículo titulado “Desolate Democracy and Other Political Wonders of 2121”, en el que describe su predicción sobre la evolución de la política y los gobiernos durante el próximo siglo. Surkov, una vez apodado el ‘cardenal gris’ del Kremlin, ocupó el puesto de asistente del presidente ruso Vladimir Putin hasta febrero del 2020 y ha servido en varios cargos desde 1999. Su tiempo en el Kremlin es mejor recordado por la industria artesanal que generó en Occidente, en el que los comentaristas extranjeros a menudo lo retratan como el cerebro detrás de toda la operación. En su último artículo, escrito para la publicación “Actual Comment”, Surkov describió su visión del mundo en los próximos 100 años. Según el ex asistente del Kremlin, el próximo siglo verá la “división” y la “colonización” del ciberespacio, mientras que muchas guerras se libran sobre el terreno. En términos de estructura de gobierno, la Internet conducirá a una forma de “democracia directa”, donde ya no habrá necesidad de que los humanos elijan sus representantes. En cambio, cualquiera que lo desee podrá votar sobre la legislación propuesta. “Por ejemplo, si necesita otra ley sobre apicultura, todos los interesados en el tema, sean apicultores, entusiastas de la miel, farmacéuticos, personas que han sido picadas por abejas, personas con alergias y fabricantes de colmenas, así como aquellos que siempre se preocupan por todo, podrán participar directamente en su redacción, introducción, discusión y adopción”, predijo Surkov. “Pero no habrá parlamento en este esquema. En su lugar estarán las herramientas de comunicación, los algoritmos y los moderadores”. A medida que se desarrollen las cosas, los humanos se irán eliminando lentamente del proceso, debido a que las máquinas se esforzarán constantemente para acabar con el factor humano, “un concepto que durante mucho tiempo se ha convertido en sinónimo de un error fatal” apunta. Una sociedad donde los humanos tendrán cada vez menos valor, llegando a un punto en el que no tendrán ninguna influencia. Surkov también predice que surgirán nuevos tipos de estados, como las “repúblicas virtuales”, sin ningún territorio real, y las “comunidades pospatrióticas”, donde la tradición y la veneración de los antepasados ya no existe. También sugiere que se desarrollarán “superpotencias enanas”, que describe como naciones con un mínimo de tierra física pero grandes cantidades de recursos cibernéticos que podrían, de ser necesario, “paralizar el potencial militar y económico de los estados más grandes”. Otros estados actuarán como “dictaduras ecológicas”, limitando por la fuerza el consumo para proteger el medio ambiente. “¿Eso quiere decir que el 2121 será mejor que 1984? ¿Es el futuro ‘brillante’ que nos espera? Depende de cómo se mire”, concluye Surkov. “¿Es esta predicción inteligente? ¿Es serio? Es difícil de decir. En cualquier caso, hoy nos puede parecer lo suficientemente ridículo como para hacerse realidad, pero dentro de cien años - si es que los humanos aun estemos vivos - de seguro pensaremos de otra manera” puntualizó :(
Philips amplía su gama de televisores para este 2021 con un nuevo modelo que se integra dentro de la familia de televisores con panel OLED de la marca. Se trata del Philips OLED806, un modelo que ahora la firma lanza con un tamaño mayor al alcanzar una diagonal de 77 pulgadas. Un modelo que crece más allá de las 65 pulgadas en la línea OLED de Philips con el que por primera vez la marca supera este tamaño. En efecto, si hasta ahora si queríamos un televisor OLED de 77 pulgadas solo teníamos disponible el LG C1/G1 y el Sony A80J, pero ahora Philips se une al grupo. Sin embargo, la compañía holandesa tiene pensado también lanzar un modelo de nada menos que 83 pulgadas, compitiendo así con la Sony A90J (en tamaño al menos). Como recordareis, el nuevo OLED806 fue anunciado por primera vez a principios de año y ahora comienza a estar disponible en distintos mercados del continente europeo. El primer modelo de 77 pulgadas viene con un panel 4K que incorpora todas las últimas novedades de la marca, incluyendo al procesador P5 de última generación. Este modelo llega con sistema de iluminación ambiental Ambilight de 4 lados, compatibilidad con el sistema de luces LED HUE con nuevo "modo juegos" y reproducción de color adaptativo. Además cuenta con sistema anti-retenciones y anti-quemado, tecnologías que según el fabricante logran reducir en hasta un 95% las posibilidades de que se produzcan estos inconvenientes gracias a la detección avanzada de los logotipos e imágenes fijas en pantalla para posteriormente reducir el brillo de los píxeles involucrados evitando así un posible deterioro. El nuevo modelo cuenta con puertos HDMI 2.1 lo que le permite aprovechar la resolución 4K a 120 FPS que ofrecen las consolas de última generación. En este sentido ofrece acceso a VRR (y AMD FreeSync), eARC y ALLM. Integra el sistema operativo Android TV10, compatibilidad con HDR10, HDR10+, HLG, Dolby Vision. Cabe destacar que el Philips OLED806 de 77 pulgadas ya está disponible en algunos países de Europa a un precio cercano a los 4.500 euros. Aun no tenemos noticias de cuándo estará a la venta en el resto del mundo :)
Imagine que en Occidente el Gobierno tuviera un ministerio con varias oficinas de verificación en internet que decidieran las noticias que son fake news y las que no. Imagine que además pudiera establecer las pautas para el contenido que se publica en Twitter, Facebook o WhatsApp, en base a una serie de consideraciones ideológicas sobre si ese comentario, esa información o esa fotografía, “es apropiada”. Vamos con otro supuesto. Imagine que el Gobierno tratara de controlar todo el contenido en la red, pero no puede porque circula a través de canales privados en el ciberespacio, dirigidos por grandes empresas tecnológicas independientes y extranjeras. Entonces, se decide cerrar todas las puertas por las que entra el tráfico en línea mundial, y crear un gran software interno en el que sólo pudieran operar obedientes proveedores de servicios de internet. Estos permitirían a las autoridades analizar la información, mensajes y tendencias que circulan, así como manipularlos o censurarlos a su antojo mediante algoritmos e ingenieros disfrazados de policías que chequean el ciberespacio. Todo ello sucede actualmente en China. A finales de la década de 1990, el doctor en ciencias de la computación Fang Binxing desarrolló un Gran Cortafuegos que permitió al gobernante Partido Comunista Chino (PCCh) cortar el acceso a las direcciones IP que consideraba “peligrosas o maliciosas”. Ese programa de firewalls y servidores proxy en las puertas de enlace se fue volviendo más restrictivo con los años. En el 2000, los líderes chinos emitieron una orden que exigía a los proveedores de servicios de internet que se aseguraran de que la información enviada en sus servicios cumpliera la ley. En el 2002, el Gobierno redactó el “Compromiso Público de Autodisciplina para la Industria de Internet de China”, que estableció cuatro principios: observancia patriótica de la ley, equidad, honradez y honestidad. Hubo más de 100 empresas extranjeras que se vieron obligadas a firmar el compromiso para seguir operando en el país asiático. La llegada del ‘emperador’ Xi Jinping al poder en el 2012 supuso un control más férreo del ciberespacio. “Internet se ha convertido en el principal campo de batalla para la lucha de la opinión pública”, dijo Xi en un discurso filtrado poco después de ocupar ‘el trono’ en Beijing. El objetivo era asegurarse de que el contenido en la red sirviera a los intereses del partido. En septiembre del 2013, la Corte Suprema del Pueblo, órgano judicial controlado por el PCCh, dictaminó que los “autores de publicaciones en línea que difundieran deliberadamente rumores o mentiras, y que fueran vistos por más de 5.000 personas o compartidos más de 500 veces, podrían enfrentar cargos de difamación y hasta tres años de cárcel”. Hubo que esperar al 2015, cuando el Ministerio de Seguridad Pública, el más fuerte de China, decidiera establecer la Oficina de Seguridad en Redes, también llamada la “policía de internet”, encargada de censurar los contenidos “ilegales y dañinos”. En un comunicado, el ministerio aseguraba que la presencia de estos agentes era para “crear un internet armonioso, culto, claro y brillante”, y que trabajarían para “detectar y prevenir el cibercrimen, las malas palabras y maldiciones online”. En los navegadores chinos se encuentran manuales sobre cómo fabricar una bomba de napalm y cómo comprar precursores químicos para fabricar fentanilo. Pero es imposible conectarse a una página porno. Para entrar en Facebook y Twitter, o ver vídeos en Youtube, se necesita una VPN, un software que conecta el servidor del ordenador o móvil con las redes de otro país. China probablemente tiene el sistema de control en línea más sofisticado del mundo. Con el paso de los años ha ido aislando más aún su ciberespacio. Ahora, el gobierno chino está en plena cruzada reguladora, metiendo mano en casi todos los sectores del país, en especial en las empresas tecnológicas. Un informe reciente de la agencia oficial Xinhua decía que hay nuevas directrices que buscan mejorar la “civilización de Internet”, con más regulación para “mejorar la ética y el comportamiento”. Desde la Administración del Ciberespacio de China (CAC, órgano encargado del control de internet en el país asiático, dependiente también del Ministerio de Seguridad Pública) lanzaron en septiembre una campaña contra “las noticias falsas”. Según la nueva normativa: los censores en línea perseguirán a los “periodistas ciudadanos sin licencia que malinterpreten las políticas económicas y pronostican pesimismo en los mercados financieros”. También a aquellos que “escriban noticias falsas y difundan rumores”. Mientras que a su vez, se fortalecerá la “propaganda dirigida sobre los logros del partido”. El documento de la CAC desglosaba otros puntos de su nueva campaña: “Abordar problemas que incluyen la mala interpretación de las políticas financieras nacionales y los datos macroeconómicos; publicar información negativa para amenazar, intimidar o chantajear a las partes interesadas relevantes”. Las nuevas directrices proporcionarán al Gobierno un marco para reforzar aún su control sobre los gigantes de internet, desde Tencent hasta ByteDance, y sobre la gran cantidad de contenido y datos que generan. Se espera que la campaña conjunta de 10 agencias reguladoras llegue a plataformas de redes sociales como Douyin, el nombre por el que se conoce a TikTok en China. La CAC también explicó hace unas semanas que estaba reforzando la supervisión de los algoritmos utilizados por las empresas tecnológicas para que “actúen de manera justa y no utilicen modelos de algoritmos que atraigan a los usuarios a gastar dinero en efectivo de una manera que podría alterar el orden público”. Las pautas incluyen una propuesta para permitir que los usuarios desactiven los servicios de recomendación de algoritmos. Asimismo, las nuevas reformas han llegado hasta WeChat, el whatsApp chino, donde la CAC comunicó que iba a comenzar a tomar medidas contra los grupos de la aplicación considerados una “mala influencia”. Ya a finales de septiembre, WeChat eliminó docenas de cuentas administradas por estudiantes universitarios, diciendo que algunas habían roto las reglas. No cabe duda que China busca tener el control total de la red, algo que lamentablemente sirve de ‘ejemplo’ a otros regímenes represivos que tratan de imitarlo :(
Como sabéis, uno de los puntos fuertes del California Streaming a mediados de septiembre, fue la presentación de los nuevos Apple Watch Series 7, unos relojes que se centran en dar cabida a una pantalla notablemente más grande, en aumentar su durabilidad y que llegan en varios nuevos colores y acabados. “El Apple Watch Series 7 trae importantes avances - desde nuestra pantalla más grande y avanzada hasta una mayor resistencia y una carga más rápida-, que consiguen que el smartwatch líder a nivel mundial sea aún mejor”, ha dicho Jeff Williams, jefe de operaciones de Apple. “Con watchOS 8, el Apple Watch ofrece novedades muy útiles que ayudan a los clientes a estar en contacto, registrar su actividad y entrenamientos y conocer mejor su estado general de salud y bienestar.” La colección del Apple Watch Series 7 desvela nuevas cajas en aluminio de cinco colores distintos - medianoche, blanco estrella, verde, un nuevo azul y un nuevo (PRODUCT) RED -, junto con una fantástica variedad de correas para todos los modelos de Apple Watch. Además, el Apple Watch Series 7 es compatible con las correas de los modelos anteriores. Los modelos en acero inoxidable (Apple Watch Edition, Apple Watch SE y Apple Watch Series 3) siguen disponibles en los mismos colores de siempre. El Apple Watch Nike y el Apple Watch Hermès también estrenan correas y esferas exclusivas. La nueva correa Loop Nike Sport viene en tres colores distintos y lleva el logotipo Nike Swoosh y el texto incorporados al tejido de la correa para que haga juego con la nueva esfera Nike Rebote, que reproduce una animación dinámica al tocar la pantalla, girar la corona Digital Crown o mover la muñeca. Pero la principal novedad de los nuevos Apple Watch Series 7 es el considerable aumento del tamaño de la pantalla. Este mayor tamaño se consigue mediante tres estrategias distintas. En primer lugar el Apple Watch Series 7 pasa de los 40 y 44 milímetros del modelo anterior a los 41 y 45 milímetros. En segundo lugar los marcos de la pantalla se reducen, en cuanto a hardware, en un 40%. Por último el software se ha optimizado para llegar a utilizar incluso los últimos píxeles de los extremos del panel. El resultado conjunto es una pantalla bastante más grande, que dará cabida a más contenido. Los nuevos Apple Watch disfrutarán de varias nuevas esferas exclusivas diseñadas para sacar el máximo rendimiento al extra de espacio. Todo el sistema, además, se adaptará con botones y menús de navegación más grandes y para mostrar más información, desde un sitio web hasta un mensaje de texto. En la misma línea Apple ha conseguido poder mostrar un teclado completo en la pantalla, genial para una contestación rápida o para navegar por internet. La nueva pantalla es un 70% más brillante, por lo que será más fácil verla sin tener que activarla y también poder verla en condiciones de mucha luminosidad, por ejemplo a pleno sol. Asimismo, la nueva geometría de la pantalla es más fuerte y robusta. Es, de hecho, un 50% más gruesa que la del Apple Watch Series 6, con lo que es más resistente a los golpes sin que esto repercuta en la claridad óptica a la que estamos acostumbrados. En cuanto a la resistencia el nuevo Apple Watch Series 7 cuenta ahora con una IP6X, lo que significa que es mucho más resistente al polvo. Ideal para poder usarlo con tranquilidad en entornos como playas. Además sigue manteniendo la certificación WR50, es decir, sumergible hasta los 50 metros de profundidad. La última gran novedad de los nuevos Apple Watch Series 7 es la carga rápida. Gracias a ella los nuevos Apple Watch se cargan un 33% más rápidamente que la generación anterior. Esto significa que en solo 45 minutos podemos encontrar nuestro reloj cargado al 80%, una carga que, con la gran autonomía de esta generación, tendría que poder durarnos todo el día. Esta misma carga rápida nos permite que una simple carga de 8 minutos sea suficiente para que el Apple Watch pueda monitorizarnos el sueño durante toda la noche. Dicha carga rápida es posible gracias a un nuevo cargador magnético en cuyo extremo utiliza un conector USB-C. En cuanto a su coste y disponibilidad, todos los modelos del Apple Watch Series 7 ya están a la venta a unos precios que van desde 429€ el modelo sin conectividad celular, que por cierto, está disponible en cualquier modelo por 100€ más :)
Una forma posible de leer “The Facebook Files”, la excelente serie de reportajes de The Wall Street Journal basados en investigaciones internas filtradas de Facebook, es como una historia sobre un monstruo imparable que arrasa con la sociedad en su camino hacia el banco.En efecto, la serie ha sacado a la luz pruebas condenatorias de que Facebook tiene un sistema de ‘justicia’ de dos niveles, que sabía que Instagram estaba empeorando los problemas de imagen corporal entre las niñas y que tenía un problema de desinformación sobre las vacunas mayor de lo que dejaba entrever, entre otras cuestiones. Y sería bastante fácil concluir que Facebook es terriblemente poderoso y que solo podremos controlarlo con una intervención agresiva del gobierno. Sin embargo, hay otra forma de leer esos reportajes, y es la interpretación que ha resuena más fuerte con cada nueva entrega: Facebook está en problemas. No son problemas financieros ni legales, ni siquiera problemas porque hay senadores que le gritan al judio Mark Zuckerberg. Me refiero a un tipo de declive lento y constante que cualquiera que haya visto una empresa moribunda de cerca puede reconocer. Es una nube de temor existencial que se cierne sobre una organización cuyos mejores días han quedado atrás, lo que influye en todas las prioridades de gestión y en las decisiones de producto y lleva a intentos cada vez más desesperados de encontrar una salida. Ese tipo de declive no es necesariamente visible desde el exterior, pero los que están dentro ven cada día un centenar de pequeñas e inquietantes señales de ello: trucos para crecer poco amigables con los usuarios, giros frenéticos, la paranoia de los ejecutivos, el desgaste gradual de colegas con talento. Entre los críticos de Facebook se ha puesto de moda resaltar el tamaño y el dominio de la empresa y criticar sus errores. El pasado jueves, en una audiencia ante el Senado de los EE.UU., los legisladores interrogaron a Antigone Davis, directora global de seguridad de Facebook, con preguntas sobre el adictivo diseño de los productos de la empresa y la influencia que ejerce sobre sus miles de millones de usuarios. Muchas de las preguntas que le hicieron a Davis fueron hostiles pero, como en la mayoría de las audiencias de las grandes empresas tecnológicas, había una extraña especie de deferencia en el aire, como si los legisladores preguntaran: “Oye, Godzilla, ¿podrías dejar de destruir Tokio?”. No obstante, si esos documentos filtrados demuestran algo, es lo poco parecido a Godzilla que se siente Facebook. Los documentos, compartidos con The Wall Street Journal por Frances Haugen, exdirectora de producto de Facebook, revelan una empresa preocupada por la pérdida de poder e influencia, no por ganarlos, y sus propias investigaciones muestran que muchos de sus productos no prosperan de manera orgánica. En lugar de ello, la compañía llegando a extremos cada vez mayores para mejorar su imagen tóxica y evitar que los usuarios abandonen sus aplicaciones en favor de alternativas más atractivas. El artículo, que citaba una investigación interna de Facebook, revelaba que la empresa ha estado elaborando estrategias para dirigirse a los niños, refiriéndose a los pre adolescentes como una “audiencia valiosa pero sin explotar”. El artículo contenía mucho material para la indignación, incluida una presentación en la que los investigadores de Facebook se preguntaban si había “una forma de aprovechar las citas para jugar como un modo de para impulsar el boca a boca/crecimiento entre los niños”. Es una pregunta que suena a locura, pero también es reveladora. ¿Una aplicación de redes sociales próspera y segura de sí misma necesitaría “aprovechar las citas para jugar” o elaborar estrategias de crecimiento dirigidas a niños de 10 años? Si Facebook es tan imparable, ¿realmente se promocionaría ante los pre adolescentes como - y por favor, lean esto con la voz del meme de Steve Buscemi “¿Cómo están, coleguitas?” - un “Entrenador para comportarse en la vida como un adulto”? La verdad es que la sed de Facebook por los usuarios jóvenes tiene menos que ver con dominar un nuevo mercado y más con evitar la irrelevancia. El uso de Facebook entre los adolescentes en los EE.UU. ha estado disminuyendo durante años, y se espera que pronto caiga aún más dramáticamente: los investigadores internos predijeron que el uso diario disminuiría un 45 por ciento para el 2023. Los investigadores también revelaron que Instagram, cuyo crecimiento compensó la disminución del interés en la aplicación principal de Facebook durante años, está perdiendo cuota de mercado frente a rivales de más rápido crecimiento como TikTok, y los usuarios más jóvenes no publican tantos contenidos como antes. “Facebook es para los viejos”, fue el brutal veredicto que dio un niño de 11 años a los investigadores de la empresa, según los documentos internos. Una buena manera de pensar en los problemas de Facebook es que estos son de dos tipos. Están los problemas causados por tener demasiados usuarios y los problemas causados por tener muy pocos de los usuarios que quiere: jóvenes estadounidenses creadores de cultura, que marcan tendencias y los anunciantes persiguen. The Facebook Files contiene ejemplos de ambos tipos de problemas. Una de las entregas, por ejemplo, se centra en los intentos fallidos de la empresa por detener la actividad delictiva y los abusos a los derechos humanos en el mundo en desarrollo, un problema exacerbado por la costumbre de Facebook de expandirse a países en los que tiene pocos empleados y poca experiencia local. Pero ese tipo de problema puede solucionarse, o al menos mejorarse, con suficientes recursos y atención. El segundo tipo de problema - cuando los formadores de opinión abandonan sus plataformas de manera masiva- es el que te mata. Y parece ser el que más preocupa a los ejecutivos de Facebook. Tomemos como ejemplo el tercer artículo de la serie de The Wall Street Journal, que reveló cómo la decisión de Facebook del 2018 de cambiar su algoritmo de la Sección de noticias para enfatizar las “interacciones sociales significativas” generó, más bien, un aumento de indignación y enojo. El cambio de algoritmo se retrató en su momento como un noble impulso a favor de conversaciones más saludables. Sin embargo, los informes internos revelaron que se trataba de un intento por revertir el declive de la participación de los usuarios durante años. Los me gusta, el contenido compartido y los comentarios en la plataforma estaban cayendo, al igual que una métrica llamada “transmisiones originales”. Los ejecutivos trataron de revertir el declive reajustando el algoritmo de la Sección de noticias para promover el contenido que cosechaba muchos comentarios y reacciones, lo que al final quería decir, a grandes rasgos, “contenido que hace que la gente se enfade mucho”. “Proteger a nuestra comunidad es más importante que maximizar nuestros beneficios”, dijo Joe Osborne, un portavoz de Facebook. “Decir que hacemos la vista gorda a la retroalimentación es ignorar estas inversiones, incluyendo las 40.000 personas que trabajan en la seguridad en Facebook y nuestra inversión de 13.000 millones de dólares desde el 2016”. Es demasiado pronto para declarar muerto a Facebook. El precio de las acciones de la empresa ha subido casi un 30 por ciento en el último año, impulsado por los fuertes ingresos publicitarios y el aumento en el uso de algunos productos durante la pandemia. Facebook sigue creciendo en países fuera de los EE.UU. y podría tener éxito allí aunque tropiece a nivel nacional. Y la empresa ha invertido mucho en iniciativas más recientes, como productos de realidad aumentada y virtual, que podrían cambiar el rumbo si tienen éxito. Sin embargo, la investigación de Facebook cuenta una historia clara y no es una historia feliz. Sus usuarios más jóvenes acuden en masa a Snapchat y TikTok y sus usuarios de mayor edad publican memes antivacunas y discuten sobre política. Algunos productos de Facebook se están reduciendo activamente, mientras que otros se limitan a enfadar o acomplejar a sus usuarios. La disminución de la relevancia de Facebook entre los jóvenes no debería necesariamente hacer que sus críticos sean optimistas. La historia nos enseña que las redes sociales rara vez envejecen con gracia, y que las empresas tecnológicas pueden hacer mucho daño en su caída. (Pienso en MySpace, que se volvió cada vez más sórdido y lleno de spam a medida que se convertía en una ciudad fantasma, y terminó vendiendo los datos de los usuarios a empresas de publicidad. Pero se podrían encontrar historias igualmente innobles en los anales de la mayoría de las aplicaciones fallidas). Los próximos años de Facebook podrían ser más feos que los últimos, especialmente si decide reducir sus esfuerzos internos de investigación e integridad a raíz de las filtraciones. Nada de eso quiere decir que Facebook no sea poderoso, que no deba ser regulado o que sus acciones no merezcan ser examinadas. Puede ser cierto, al mismo tiempo, que Facebook esté en declive y que siga siendo una de las empresas más influyentes de la historia, con capacidad para moldear la política y la cultura en todo el mundo. Pero no debemos confundir la actitud defensiva con una paranoia sana ni confundir la desesperada agitación de la plataforma con una demostración de fuerza. Godzilla terminó por morir y, como lo deja claro la serie de reportajes de “The Facebook Files”, también Facebook morirá :)
Presentado por sorpresa en el evento organizado hace unos días por Microsoft y calificado como el sucesor de la línea Surface Book, el nuevo Microsoft Surface Laptop Studio es un portátil convertible que presume de una pantalla de 14,4 pulgadas que es abatible de esa forma tan característica del espectacular Surface Studio que ya vimos hace tiempo. Eso permite que el equipo se pueda convertir además en una tablet para usarla con el Surface Pen 2, que se acopla magnéticamente al equipo para cargarse. La versatilidad es sencillamente fantástica en un equipo que además está muy bien plantado en su hoja de especificaciones. En apariencia el Surface Laptop Studio no parece muy distinto de otros portátiles. La construcción recuerda a los Surface Book que habíamos conocido hasta ahora, pero el comportamiento de su pantalla es muy distinto a esos equipos. De hecho en lugar de contar con una pantalla que se puede conectar o desconectar para usarla como una tablet, el Surface Laptop Studio cuenta con una pantalla que usa un mecanismo de abatimiento muy similar al de los espectaculares equipos Todo-en-uno Surface Studio. Así, es posible "atraer" la pantalla hacia ti para tenerla en primer plano cubriendo el teclado y por ejemplo usarlo para ver series y películas de forma más espectacular o para jugar en el equipo usando un mando de la Xbox y conectándonos a nuestra cuenta de Game Pass. Pero además esa pantalla puede quedar apoyada en el teclado para que el equipo sea una tablet enorme (quizás demasiado) con la que poder usar el nuevo Surface Pen 2. Ese lápiz se acopla magnéticamente además a la parte inferior del equipo para cargarse y estar siempre disponible, y se beneficia de ese motor háptico que permite imitar la sensación que tendríamos a escribir o dibujar sobre papel en la realidad. En el interior del equipo contamos con procesadores Intel Core de 11ª generación con cuatro núcleos acompañados por las tarjetas gráficas NVIDIA GeForce RTX 3050 Ti en sus variantes más ambiciosas (en otras nos tendremos que conformar con los gráficos Intel Iris Xe) para enriquecer la experiencia gráfica en ámbitos como el de la edición de vídeo y, por supuesto, en juegos. En este nuevo portátil de Microsoft también se ofrecen puertos USB-C con interfaz Thunderbolt 4, lo que permitirá ampliar las posibilidades de conexión con periféricos de todo tipo. Para disfrutar de la experiencia multimedia contamos con cuatro altavoces con tecnología Omnisonic y soporte Dolby Atmos. Para potenciar su uso en videoconferencias la cámara frontal 1080p (buena noticia, y además disponemos de soporte de Windows Hello) dispone de un algoritmo de inteligencia artificial que ajusta la exposición a las condiciones de iluminación de la localización en la que nos encontramos. En cuanto a su coste y disponibilidad, los nuevos Microsoft Surface Laptop Studio ya se encuentran a la venta inicialmente en los EE.UU. El precio de partida será de 1.599,99 dólares. A Europa no llegarán hasta principios del 2022, y aún no se conoce su precio en euros :)