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domingo, 22 de mayo de 2016

BITCOIN: ¿La moneda del futuro?

Venga ya ¿Cuántas veces se ha hablado de su inminente final? Incluso debo reconocer que también presté atención a esos rumores, pero el bitcoin sigue allí, resistiendo a todo. Como sabéis, revolucionando el panorama económico internacional, esta criptomoneda surgió en el 2009. Actúa como cualquier medio de pago, con la diferencia de que no es monetizable, es decir, no podremos acudir a un cajero y retirarlo en forma de dinero físico. La principal característica diferenciadora de esta moneda es la descentralización, ninguna entidad financiera o gobierno tiene poder sobre ella, al contrario de lo que sucede con otros medios de pago virtuales como puede ser Amazon Coins. Entonces, ¿cómo funciona? El valor del Bitcoin se calcula según la ley de la oferta y la demanda, si se incrementa la demanda sube el precio y viceversa, además hay un número finito de bitcoins en circulación y los nuevos se crean a una velocidad decreciente, de forma que pueda controlarse el nivel de inflación para mantener un precio estable. El control lo realizan indirectamente sus usuarios, a través de intercambios Punto a Punto (P2P), es por esto que se escapa del control y regulación de cualquier institución. Como garantía, todas las transacciones son públicas y únicas, aunque los usuarios son anónimos es posible consultar el historial de una moneda, desde su creación hasta la actualidad, consiguiendo de esta forma que no pueda usarse dos veces, es decir, no vale copiar y pegar. Como todo, tiene su parte buena y su parte mala. Entre sus ventajas podemos citar: Transacciones. Los costes de transacción son bastante inferiores a los asociados con tarjetas de crédito e incluso con PayPal, se eliminan todos los intermediarios que no son deseados. Además se realizan en tiempo real, en poco menos de una hora la transacción estará completada; Falsificación. Es prácticamente imposible de falsificar, como se ha indicado antes, si se usa la misma moneda dos veces, es decir, si se realiza un doble gasto, la red lo detecta ipso facto; Universal. Al no pertenecer a ningún gobierno ni institución, puede utilizarse en cualquier lugar del mundo. No existen barreras para esta moneda. De hecho, al no depender de ninguna intervención del Banco Central o cualquier otro organismo, no se puede crear deuda con esta moneda. Actúa de forma ajena al sistema fiduciario; Transparencia y seguridad .Todos los movimientos quedan recogidos en un registro de libre acceso para cualquier usuario, además dispone de un gran respaldo criptográfico para protegerlo de posibles adulteraciones, se dice que su sistema de seguridad es más fiable que el de muchas tarjetas de crédito y bancos. Ahora bien, entre sus desventajas, esta: Volatilidad. Al ser un sistema descentralizado existe una elevada volatilidad, los precios pueden llegar a fluctuar en cientos de dólares en cortos periodos de tiempo. Sirva de ejemplo lo que sucedió en noviembre de 2013, cuando el precio del Bitcoin superó los 1200 dólares. Posibles incidencias. En caso de que ocurra algún contratiempo, rara vez la ley intervendrá puesto que no está regulado su uso, ocasionando cierta sensación de desconfianza en el usuario. La devolución de un artículo comprado con esta moneda, por ejemplo, puede ser problemática al existir la posibilidad de que su valor sea distinto al que tenía el día de la compra. Es por esto que algunos comerciantes que trabajan con esta moneda, no aceptan devoluciones para evitarse problemas. Aceptación. No se puede garantizar que el Bitcoin acabe siendo aceptado por todos, de forma que si cambia la tendencia y los usuarios dejan de usar este medio de pago, su valor acabará siendo cero y todo aquel que haya invertido en la moneda virtual perderá su dinero. Hay gente que ha invertido en Bitcoins y ha conseguido reunir buenas sumas de dinero, otros que hicieron lo mismo pero no corrieron la misma suerte y por último están los adversos al riesgo que no se fían y prefieren no usar este instrumento. Como podéis observar, el Bitcoin sigue causando controversia acaparando críticas y elogios. Hay organismos que más que como una moneda lo ven como un instrumento especulativo, por sus ocasionales fluctuaciones, llevándola al rechazo en algunos países. En contraposición, otros expertos aseguran que su inestabilidad es lógica por tratarse de una moneda que prácticamente está comenzando a surgir y que cuenta con un reducido número de usuarios. A pesar del recelo que origina ¿Podrá convertirse en la moneda del futuro? Sólo el tiempo lo dirá :)
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