A todos nos ha pasado. Cuando estamos navegando en la red, de pronto se va la conexión y aparece un pequeño tiranosaurio pixelado con la frase “This webpage is not avalaible”, con el cual, por cierto, puedes jugar a la espera de que vuelva la internet. El juego consiste en saltar y esquivar objetos mientras que el T-Rex pixelado no deja de correr. Los controles son básicos ya que sólo necesitamos saltar y agacharnos, esto con el objetivo de sobrevivir durante el mayor tiempo posible e imponer un nuevo récord. Una divertida forma de entretenimiento mientras vuelve la conexión a internet. Sin embargo, uno llega a preguntarse, ¿Cómo se llama el juego y quien lo creo? Se trata del Dinosaur Game (también llamado T-Rex Game, Dino Runner o Chrome Dino) el cual apareció el 6 de septiembre del 2014, creado por Sebastien Gabriel, Alan Bettes y Edward Jung, miembros del equipo Chrome UX. Durante su desarrollo fue bautizado como “Project Bolan”, un guiño al cantante Marc Bolan de la banda T. Rex. Al inicio tuvo problemas en dispositivos antiguos y por eso fue reescrito y relanzado en diciembre del 2014. Luego vinieron las mejoras: en 2015 se sumaron los pterodáctilos como obstáculos; en el 2018, para el décimo cumpleaños de Google Chrome, apareció un pastel sorpresa que ponía al Dino un gorro de fiesta; ese mismo año llegó la función de guardar las puntuaciones. Y en Tokio 2020, el Dino se transformó con un huevo de Pascua olímpico lleno de deportes. Cuando se estaba desarrollando el juego, algunos querían añadirle elementos animados al dinosaurio, como el movimiento de la mandíbula para rugir, o una especie de patada al estilo de Sonic cuando comenzaba a correr. Y es que buscan demostrar que el T-Rex estaba vivo. Al final se fueron por lo básico pensando en lo que funciona en un runner game, es así como el personaje se mantiene rígido y sólo corre, salta y se agacha, nada más. Tal ha sido el éxito de 'Dino Run', que sus responsables lo adoptaron como la mascota oficial del equipo de Chrome, y hasta hicieron material publicitario que se puede conseguir en el campus de Google. De acuerdo a las estadísticas del equipo de Chrome, 'Dino Run' se juega 270 millones de veces cada mes, tanto en la versión de escritorio como en la de móvil. La mayor parte de los jugadores están en regiones donde suele haber caídas en las conexiones a internet o bien, los datos móviles son costosos y la mayoría de las personas no cuenta con ellos, como en países como India, Brasil e Indonesia. Para jugar 'Dino Run' la mayoría de las personas desconectan los datos móvil o apagan el WiFi, mientras que otros suelen poner el móvil en 'modo avión'. Ante esto, sus creadores activaron una solución más sencilla que es tecleando en Chrome: 'chrome://dino' (sin las comillas). Esto nos llevará al 'modo arcade', donde podremos jugar en pantalla completa. Por cierto, para quien se lo había preguntado, no, el juego no es infinito, aunque pocas personas podrán llegar a su final, ya que está diseñado para que tenga una duración de 17 millones de años. Es decir, aproximadamente el tiempo que estuvo vivo el T-Rex en la Tierra. Hoy, con su código disponible en Chromium, el Dino se mantiene como un clásico digital para esos momentos en que el internet dice “bye”.
Se trata de uno de los experimentos más singulares surgidos en la intersección entre política, tecnología y mercados financieros en Estados Unidos. La compañía, estrechamente vinculada a la figura de Donald Trump, nació como respuesta directa al conflicto entre el presidente y las grandes plataformas digitales, y hoy funciona como un holding que combina redes sociales, contenidos audiovisuales y servicios financieros con una narrativa ideológica explícita. La empresa fue fundada en febrero del 2021, a pocas semanas de la salida de Trump de la Casa Blanca y de su expulsión de redes como Twitter, Facebook y YouTube. En ese contexto, TMTG se presentó como una alternativa a las Big Tech tradicionales, con un discurso centrado en la defensa de la libertad de expresión y la crítica a lo que considera censura política por parte de Silicon Valley. Desde el inicio, el proyecto estuvo concebido no solo como un negocio de medios, sino como una infraestructura propia de comunicación y poder digital. El salto decisivo llegó en marzo del 2024, cuando Trump Media & Technology Group se convirtió en empresa pública tras fusionarse con la SPAC Digital World Acquisition Corp. Comenzó a cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo DJT, una elección cargada de simbolismo político. En su debut bursátil, la compañía alcanzó una valuación cercana a los 8.000 millones de dólares, aunque desde entonces su capitalización ha mostrado una fuerte volatilidad. Hacia fines del 2025, el valor de mercado de TMTG se ubicaba en un rango de entre 3.500 y 4.000 millones de dólares, reflejando más el pulso político y mediático que los resultados financieros tradicionales. El principal activo de la compañía es Truth Social, la red social lanzada en el 2022 y pensada como una plataforma alternativa a X y Facebook. Aunque su base de usuarios es significativamente menor que la de las grandes redes globales, concentra una audiencia altamente fidelizada y políticamente alineada. A ese producto se sumaron Truth+, una plataforma de streaming con contenidos informativos y de opinión, y Truth.Fi, un brazo financiero orientado a inversiones temáticas, fintech y productos vinculados a la narrativa “America First”. El control accionario de TMTG está claramente concentrado en el entorno de Donald Trump. Cerca del 41% de las acciones pertenece al Donald J. Trump Revocable Trust, del cual Trump es beneficiario final y cuya administración recae en su hijo, Donald Trump Jr. Junto a este núcleo duro aparecen grandes inversores institucionales como Vanguard, BlackRock, Jane Street, Susquehanna y Citadel, cuya participación responde más a estrategias financieras y de trading que a afinidad ideológica. En términos de alianzas estratégicas, TMTG construyó su operación apoyándose en socios clave. Rumble se convirtió en su proveedor de infraestructura tecnológica y de servicios en la nube, mientras que la fusión con Digital World Acquisition Corp. fue el vehículo para acceder al mercado de capitales. En 2025, la compañía dio un paso inesperado al anunciar una fusión estratégica con TAE Technologies, una firma de energía de fusión nuclear valuada en más de 6.000 millones de dólares, lo que marcó un giro hacia sectores tecnológicos y energéticos de largo plazo. Más allá de sus números y productos, Trump Media & Technology Group persigue un objetivo de fondo: construir un ecosistema propio de comunicación, finanzas y tecnología que no dependa de intermediarios ni de reglas impuestas por las grandes plataformas globales. En ese sentido, funciona simultáneamente como empresa de medios, proyecto político-digital y activo financiero altamente ideologizado. Asimismo, para quienes analizan la relación entre tecnología y poder, TMTG ofrece una señal clara. La disputa ya no pasa solo por la audiencia o el contenido, sino por el control de la infraestructura, las plataformas y los canales de distribución. Trump Media & Technology Group no es solo una empresa: es la demostración de cómo la tecnología puede convertirse en una extensión directa del poder político y simbólico en la era digital.
Como sabéis, Irán impuso hace unos días un apagón total de internet que comenzó alrededor de las ocho y media de la noche del 8 de enero, hora local, dejando a unos 85 millones de personas completamente desconectadas del mundo exterior. La razón: el régimen quiere encontrar una manera de frenar las protestas que estallaron en diciembre pasado en Teherán, desencadenadas al parecer por un fuerte colapso de la moneda y una inflación disparada, a lo que debemos agregar el papel de EE.UU. e Israel en incentivarlas para provocar la caída de la República Islámica, en el poder desde 1979, cuando mediante una incruenta revolución fue derrocado al corrupto régimen del Sha Reza Palevhi, títere de Washington y Tel Aviv. Según la plataforma NetBlocks, que supervisa el tráfico y la censura en internet, a la mañana siguiente al corte, el 99% del internet de Irán estaba bajo un apagón total. No solo cortaron el acceso a la web, sino también las líneas telefónicas fijas y móviles. Lo más revelador es que el Gobierno iraní emprendió también un esfuerzo a gran escala para bloquear señales GPS e interrumpir el acceso a Starlink, la constelación de satélites de Elon Musk que ofrece internet desde el espacio. Y esta es una decisión significativa, porque Starlink había sido una vía de escape en protestas anteriores. Sin embargo, Irán no es el primer ni será el último régimen que recurre al corte de las comunicaciones como vía para intentar frenar protestas en la calle. Estas son las claves de una herramienta que, según Amnistía Internacional, “oculta violaciones en una creciente y mortal represión contra los manifestantes”; 1.- ¿Ha habido otros cortes antes? Sí, este es el tercer gran apagón. El primero fue en noviembre del 2019, cuando más de 300 personas murieron durante protestas por el aumento de precios de gasolina. El segundo se produjo en el 2022 tras la muerte en custodia policial de la joven Mahsa Amini, detenida por no llevar velo; 2.- ¿Cómo se ejecuta técnicamente? La capacidad de un país para apagar internet depende en gran medida de su infraestructura: cuanto más centralizada, más fácil es implementar un apagón. Si un país tiene un solo proveedor de telefonía móvil, o solo algunos cables de fibra óptica que lo conectan al resto del mundo, apagarlos es sencillo. El método técnico principal consiste en controlar el BGP (Border Gateway Protocol), el pegamento de internet. La red es como un sistema gigante de carreteras donde los datos viajan de un lugar a otro. Para que un mensaje llegue desde Madrid hasta un servidor en Teherán, necesita pasar por muchas intersecciones (routers) que le van indicando el camino correcto. El BGP es el sistema que todos los routers usan para saber cómo enviar los datos al destino correcto. Cada red grande (como la de Movistar, Google, o la infraestructura nacional de Irán) tiene un número de identificación único llamado ASN (Autonomous System Number). Es como el código postal de esa red. Y aquí es donde entra el truco que usan los gobiernos para apagar Internet. Se llama null routing (enrutamiento nulo) y consiste básicamente en decirle a los routers que tire a la basura todo el tráfico que vaya hacia estos destinos. Los datos simplemente desaparecen, se descartan, nunca llegan; 3.- ¿Cómo lo hace un gobierno? En países con infraestructura centralizada (como Irán), el Gobierno controla los principales proveedores de internet. Pueden ordenarles varias cosas. Una es dejar de anunciar sus rutas BGP, como si Irán dijera al mundo: “Ya no existo en el mapa de internet”. El resto del planeta ya no sabe cómo enviar datos allí. También puede hacer null routing de destinos específicos, o sea, dentro del país, los routers descartan todo el tráfico que intente salir hacia el internet global. Y en casos extremos, hay gobiernos que literalmente apagan equipos, cortan cables, o desactivan antenas de telefonía móvil; 4.- ¿Qué vías de escape tienen los ciudadanos? Tradicionalmente, las VPN (redes privadas virtuales) han sido la herramienta principal de los ciudadanos para huir de la censura. Pero Proton VPN, uno de los principales proveedores, ha explicado que su tráfico desde Irán cayó significativamente desde que comenzó el apagón, confirmando que la infraestructura que permite a la gente acceder a internet está siendo apagada por completo; 5.- Starlink ¿La nueva frontera? El internet por satélite de Starlink permite a algunos usuarios sortear los apagones controlados por el Gobierno, aunque solo un pequeño porcentaje de iraníes tiene acceso. Se estima que entre 40.000 y 50.000 personas tienen suscripciones a Starlink en Irán. Pero los regímenes están aprendiendo a combatirlo. Desde el 8 de enero, el Gobierno iraní ha lanzado un esfuerzo a gran escala para interrumpir el acceso a Starlink, y ha resultado en una pérdida estimada del 30% de paquetes de datos. Amir Rashidi, experto en seguridad digital, ha asegurado que en algunas áreas de Irán había una pérdida del 80% en paquetes de datos. El método es burdo pero efectivo: se llama jamming y consiste en atascar literalmente la señal, bloqueando la señal de los satélites GPS. La tecnología de bloqueo involucrada es militar y altamente sofisticada, probablemente suministrada por Rusia o China, según algunos expertos; 6.- ¿Qué otros países han recurrido a los apagones de internet? 2024 fue el año récord para apagones de internet a nivel mundial, con 296 cortes documentados en 54 países, según la ONG de derechos digitales Access Now. Los tres principales censuradores son Myanmar (85 cortes), India (84) y Pakistán (21). India lleva siete años consecutivos liderando el ranking mundial, con 200 órdenes de cierre entre 2023 y 2024. Irán experimentó 18 apagones solo en el 2022. En África, 2024 marcó el peor año registrado, con 21 apagones en 15 países. Etiopía tiene el historial más extenso del continente, con unos 30 cortes en la última década; 7.- ¿Por qué cortan internet los gobiernos? Los conflictos internos y las guerras externas fueron el principal desencadenante, según el mismo informe, y representaron 103 de los apagones documentados en 11 países, incluidos Etiopía, Israel-Palestina, Myanmar, Rusia y Ucrania. Las protestas y elecciones también motivaron un número significativo de cortes. En el 2024 hubo 12 apagones relacionados con elecciones en ocho países: Azerbaiyán, Comoras, India, Mauritania, Mozambique, Pakistán, Uganda y Venezuela. Un uso más curioso, y particularmente controvertido, es el que se dio en siete países (Argelia, Jordania, Kenia, India, Irak, Mauritania y Siria) que cortaron el acceso a internet 16 veces para prevenir trampas en exámenes escolares. En cualquier caso, las consecuencias para la libertad de expresión son evidentes. Rebecca White de Amnistía Internacional lo describe claramente: “Los cortes de internet sumergen a la gente en oscuridad digital, bloqueando a quienes están dentro del país de recibir información o compartirla con el mundo exterior”; 8.- ¿Hay consecuencias legales o diplomáticas para los gobiernos que lo hacen? Muy pocas. Los cortes totales son desproporcionados bajo el derecho internacional de derechos humanos y nunca deben imponerse, ni siquiera en casos de emergencia, según Amnistía Internacional. Sin embargo, Nigeria representa un caso de resistencia exitosa: cuando el estado impuso un apagón, la sociedad civil litigó contra el Gobierno, y los tribunales dictaminaron que el corte no era legal, necesario ni proporcional, y obligaron al Ejecutivo a levantar la prohibición.
Eric Schmidt, exdirector ejecutivo de Google, advirtió esta semana que los modelos de inteligencia artificial pueden ser hackeados y que incluso podrían ser entrenados para matar. "Hay pruebas de que se pueden tomar modelos, cerrados o abiertos, y hackearlos para eliminar sus barreras de protección. Así que, durante su entrenamiento, aprenden muchas cosas. Un mal ejemplo sería que aprendieran a matar a alguien", declaró Schmidt durante su intervención en una conferencia en Londres (Reino Unido). “¿Existe la posibilidad de un problema de proliferación en la IA? Absolutamente”, declaró Schmidt. “Los riesgos de proliferación de la IA incluyen que la tecnología caiga en manos de actores maliciosos y sea reutilizada y mal utilizada. Hay evidencia de que se pueden tomar modelos, cerrados o abiertos, y hackearlos para quitarles las barandillas. Así que, durante su entrenamiento, aprenden muchas cosas. Un mal ejemplo sería que aprendieran a matar a alguien. Pese a que todas las empresas desarrolladoras de IA restringen las solicitudes ilícitas, Schmidt admitió que estos modelos pueden ser sometidos a ingeniería inversa para alterar su comportamiento. “Todas las grandes empresas hacen que sea imposible que esos modelos respondan a esa pregunta. Buena decisión. Todos lo hacen. Lo hacen bien y por las razones correctas. Hay evidencia de que se pueden revertir, y hay muchos otros ejemplos similares” asevero. Los sistemas de IA son vulnerables a ataques, con métodos como inyecciones rápidas y jailbreaking. En un ataque de inyección rápida, los hackers ocultan instrucciones maliciosas en las entradas del usuario o en datos externos, como páginas web o documentos, para engañar a la IA y hacer que haga cosas que no debería hacer, como compartir datos privados o ejecutar comandos dañinos. Por otro lado, el jailbreak implica manipular las respuestas de la IA para que ignore sus reglas de seguridad y produzca contenido restringido o peligroso. En el 2023, a unos meses del lanzamiento de ChatGPT de OpenAI, los usuarios emplearon un truco de “jailbreak” para eludir las instrucciones de seguridad integradas en el chatbot. Esto incluía la creación de un álter ego de ChatGPT llamado DAN (acrónimo de “Do Anything Now”), que implicaba amenazar de muerte al chatbot si no cumplía. “La inyección de instrucciones es, por su parte, un tipo de ciberataque donde los usuarios disfrazan órdenes maliciosas como instrucciones legítimas para que la IA filtre datos confidenciales, difunda la desinformación o cumpla objetivos de ética discutible”. Schmidt dijo que todavía no existe un buen “régimen de no proliferación” que ayude a frenar los peligros de la IA. A pesar de admitir la inexistencia de un régimen que pueda contrarrestar los peligros potenciales de la IA, Schmidt se mostró optimista sobre el futuro de esa tecnología. Sus comentarios se producen en medio de crecientes conversaciones sobre una burbuja de IA, ya que los inversores invierten dinero en empresas centradas en IA y las valoraciones parecen exageradas, y se hacen comparaciones con el colapso de la burbuja de las puntocom de principios de la década del 2000. Sin embargo, Schmidt dijo que no cree que la historia se repita. “No creo que eso suceda aquí, pero no soy un inversor profesional”, dijo. Lo que sí sé es que quienes invierten el dinero ganado con esfuerzo creen que la rentabilidad económica a largo plazo es enorme. ¿Por qué, si no, correrían el riesgo?" añadio.
Grosería, publicidad y pedofilia. Esa es la breve lista de razones por las que los niños no deberían estar en las redes sociales. La lista más larga apenas cabe en una columna. He llegado a la conclusión de que las personas más sabias del planeta viven donde deambulan canguros, koalas y wombats. Ello debido a que Australia ha prohibido que los menores de 16 años se registren en redes sociales. En efecto, las plataformas ahora están obligadas a eliminar las cuentas de niños, incluso las que se hacen pasar por adultos, y a pagar multas por los daños causados a menores. A partir de enero, Malasia introducirá una prohibición similar. En tanto, el Parlamento Europeo está debatiendo abiertamente seguir el ejemplo de Australia. Bien hecho. El mundo ideal para padres es uno donde los niños no tienen acceso a las redes sociales. Ni a Roblox, ya puestos. Esta idea no es exótica ni radical. Francia ya exige el consentimiento paterno para que los menores de 15 años se unan a las redes sociales. Bélgica prohíbe las redes sociales a los menores de 13 años. Noruega y Alemania han introducido diversas formas de control parental. La tendencia es evidente. Dentro de uno o dos años, es posible que los niños desaparezcan prácticamente de las redes sociales. Estoy convencido de que algunos países irán más allá y restringirán por completo el acceso de los niños a internet. Sin embargo, es poco probable que otros países, como Rusia, por ejemplo, siga este camino. Su regulación de internet sigue siendo extremadamente liberal. Las infames leyes Yarovaya, el registro de canales y la localización de servidores llegaron más tarde que en Occidente. Y hay otra razón: el dinero. Es un país de capitalismo superdesarrollado. Los niños representan miles de millones en ingresos. ¿Quién estaría dispuesto a cerrar una fuente tan valiosa? Es por ese motivo que el escenario australiano no funcionaría en Rusia. Aun así, cualquier padre que realmente ame a su hijo, en lugar de darles un teléfono inteligente a los seis meses y olvidarse de ellos, entiende por qué los niños deben mantenerse alejados de las redes sociales y por qué el uso de Internet debe limitarse estrictamente. Y es que el problema tiene dos caras. El primero es el tiempo perdido. Un niño pegado a un teléfono no se desarrolla. No importa si está jugando, chateando o viendo blogueros descerebrados que se le parecen en todo. El resultado es el mismo: se desperdicia tiempo. Años destinados al aprendizaje y al crecimiento se gastan en Roblox, TikTok y charlando sin parar con desconocidos. Ya vemos las consecuencias de crecer con teléfonos. No hace falta volver a enumerarlas. Los padres que pasan todo el día navegando mientras "crían" a sus hijos de esa manera deberían estar avergonzados. Sin embargo, en lugar de admitirlo, muchos se jactan: "¡Le estoy enseñando tecnología a mi hijo desde pequeño!" o: "Antes charlaban en el patio, ahora hablan en línea. ¿Cuál es la diferencia?". Acusan a los críticos de estar anclados en el pasado, mientras presentan con orgullo su pereza como progreso. Hay una cita atribuida a Steve Jobs. Al parecer, dijo que a sus hijos no se les permitía usar computadoras porque se necesitan dos semanas para convertirse en un usuario avanzado, pero una infancia dedicada a mirar pantallas cuesta algo mucho más valioso: tiempo para un desarrollo real. El segundo argumento, que la comunicación en línea simplemente reemplaza los juegos de patio, es falso. No nos sentábamos en patios durante diez horas seguidas. No charlábamos sin parar. Incluso los peores vándalos sabían cómo entretenerse. Los niños de hoy pasan horas todos los días enviando mensajes sin sentido. A menudo son niños que no leen, no estudian bien y limitan sus horizontes intelectuales. Sería mejor ir a los columpios o peinar a un gato que pasar las tardes charlando digitalmente con los igualmente ignorantes. La comunicación ilimitada es desastrosa. Los niños se degradan no porque no salgan, sino porque ahora pasan todo el tiempo entre interlocutores inmaduros y con dificultades para hablar. Me refiero, por obviamente, a los niños adictos a internet. Pero los peligros no son teóricos. Sí, hay pedófilos y estafadores a cada paso. Quien aún lo dude es un ingenuo. Se escucha historias así constantemente. Hace poco, un suscriptor contó a The Australian que un "donante" de Roblox le pidió a su hija que fotografiara a su padre desnudo mientras dormía. Ella fue directamente a él. Otro hombre se burló de la historia en los comentarios. A la mañana siguiente, escribió en privado: le habían pedido a su propio hijo que enviara una foto en ropa interior para acceder a un chat de Telegram. Una mujer conto cómo un reclutador se unió al chat de un equipo infantil de hockey e invitó a niños de diez años a audiciones. Les pidieron que grabaran vídeos de cuerpo entero, en ropa interior. Estas historias son interminables. Incluso un adolescente inteligente puede confundirse. Con mayor razón, un niño codicioso, débil o asustado podría acceder por la promesa de 60 dólares. Y, sin embargo, éste ni siquiera es el mayor peligro. Mucho más comunes son la grosería, la humillación y la crueldad. Una usuaria conto que su hija creó una cuenta de Telegram en secreto. “Su padre lo sabía, pero yo no. Lo descubrí por casualidad. Se había unido a chats dedicados a un husky llamado Bandit. Niños de siete a diez años discutían si el perro de los vídeos recientes era el mismo. Mi hija expresó su opinión. En respuesta, le dijeron: "¡Estúpida criatura, lávate el pus de los ojos!". Este abuso continuó sin cesar... Por un perro. En otra ocasión, me entere que llevaba seis meses publicando videos en Likee. Lloré toda la noche. El contenido era horrible: cabello despeinado, caos en casa de su abuela, perros saltando, todo patas arriba. Se hacía pasar por actriz. Aparecieron cientos de suscriptores, algunos adultos. Otros criticaban su apariencia a diario. Su autoestima se desplomó” cuenta. Luego está el consumo y los cánones de belleza distorsionados. Niñas de ocho años maquilladas y con tacones. Filtros. Vídeos que explican que una chica solo debe salir con chicos con coches deportivos y ramos de flores enormes. Vi a una niña declarar que nunca limpiaría porque su futuro marido pagaría por sus servicios. Esto no es inocencia. Es marketing. Y el marketing sabe exactamente cómo encontrar a los niños. Hoy en día, las redes sociales son una frontera inexplorada donde incluso los adultos tienen dificultades para orientarse. ¿Por qué deberían los niños vagar por ellas? ¿Por qué deberían enfrentarse a pedófilos, estafadores, compañeros maliciosos, publicidad agresiva y humillación constante? Sobre todo, cuando podrían estar estudiando, jugando o simplemente creciendo. No hay una respuesta convincente a esa pregunta.
La Navidad está a la vuelta de la esquina y con ella llegan los regalos más esperados por los más pequeños de la casa. Juguetes, bicicletas, puzzles, libros... diferentes productos de todos los ámbitos rebosan sus cartas a Santa Claus y los Reyes Magos. Sin embargo, hay veces que estos reciben algún que otro regalo sorpresa. Lo que muchos no se esperarán es tener debajo del árbol un cuento en el que el mismísimo Donald Trump narra el nacimiento de Jesús. Al respecto, una joven ha compartido este descubrimiento en sus redes sociales y han provocado todo tipo de reacciones al respecto. "Tengo que mostrarles el regalo de Navidad más divertido que le voy a dar al hijo de mis amigos. Lo he comprado en la tienda de TikTok", apunta a través de un vídeo publicado en dicha red social. Tal y como explica, cada página tiene un botón que se pulsa para escuchar la narración de la historia con la voz del presidente de Estados Unidos. "Lo más divertido es que la forma en que está escrito, no te imaginas que Trump narraría la historia de Jesús". A continuación, la joven acerca su micrófono al altavoz incorporado en el libro para mostrar uno de los apartados leídos por Trump: "José es carpintero, construye cosas tremendas, pero descubre que María va a tener un bebé y dice: 'Espera un minuto, ¿qué está pasando aquí?' Pero luego otro ángel va directamente a él en un sueño y le dice: 'José, relájate, este es el plan de Dios. Vas a ayudar a criar a este niño y será increíble". "Quiero decir, ¿cómo de gracioso es esto? El regalo perfecto, en mi opinión, para que los niños comiencen jóvenes. Voy a vincular aquí el link por si lo queréis", concluye la joven sobre este descubrimiento que ha hecho. El vídeo se ha viralizado y los usuarios tienen diversas opiniones al respecto. Si bien hay a muchos que, como a la creadora, les ha parecido gracioso y una buena idea para regalar, hay a quienes no les ha gustado nada y lamentan que este tipo de libros existan. Asimismo, varios han apuntado que la voz de Trump está creada a través de la inteligencia artificial, algo que se confirma en el anuncio de venta. "Este singular libro de cuentos de la Navidad combina lo mejor de los libros hablados para niños pequeños de 1 a 3 años y mayores, con botones de sonido interactivos en cada página vibrante. Los niños se deleitarán al presionar para escuchar la distintiva voz de Donald Trump narrando esta historia navideña atemporal. Este utiliza tecnología de inteligencia artificial para crear una experiencia de lectura inolvidable", reza la descripción del cuento, que está valorado en 25 euros. Pero a nadie le hubiese sorprendido si el mismo Trump se hubiese prestado para ello ¿No os parece?