Los gobiernos occidentales buscan cada vez más profundizar su control de las plataformas en línea y al mismo tiempo buscan desacreditar aquellas como TikTok y Telegram que perciben como fuera de su control. Como sabéis, la adopción masiva de Internet ha sido vista ampliamente como un fenómeno positivo que fomenta una mayor apertura y responsabilidad en la sociedad. Una encuesta realizada por Pew Research Center en el 2022 demuestra el papel en gran medida útil que los ciudadanos de todo el mundo atribuyen a la tecnología, y la mayoría de la gente en la mayoría de los países aprueba su impacto. Los ciudadanos de países de Europa central y oriental como Polonia y Hungría aprueban especialmente la influencia de las redes sociales en la democracia, y los encuestados afirman que les ayudan a mantenerse informados sobre los acontecimientos mundiales y locales. Sin embargo, EE.UU. es un caso atípico notable en la encuesta de la empresa de investigación: el 64% de los estadounidenses dice que las redes sociales han tenido un efecto mayoritariamente negativo en la democracia y el 79% dice que han creado una mayor división política. El hallazgo se produce en un momento en que el papel de las redes sociales e Internet ha sido cada vez más vilipendiado en la sociedad estadounidense, con un pánico por el supuesto efecto nocivo de la desinformación en línea en la política. El auge de la teoría de la conspiración sobre el Russiagate durante la presidencia de Donald Trump representó quizás el punto álgido de la tendencia, pero los legisladores occidentales siguen alimentando la preocupación por el contenido en línea para ‘justificar’ la intervención del gobierno e incluso la prohibición directa de algunas plataformas. El arresto el pasado fin de semana del fundador de Telegram, Pavel Durov - liberado bajo fianza el miércoles - puede entonces verse como el último desarrollo de la tendencia luego de que Durov provocara la ira de los funcionarios occidentales a principios de este año al revelar los intentos de la Oficina Federal de Investigaciones de EE.UU. de instalar una puerta trasera en la popular aplicación de mensajería encriptada. “Creo que este intento de destruir las comunicaciones y la libertad de expresión en todo el mundo es una tendencia peligrosa”, advirtió el presentador Steve Gill en el programa The Final Countdown de Sputnik el lunes. “Acabamos de ver al director ejecutivo de Rumble… huir para evitar ser procesado por cualquier acusación falsa que pueda presentarse contra él. Así que este es un gran problema. Es una gran historia. Y me ha llamado la atención que los medios estadounidenses no le estén prestando mucha atención. Deberían hacerlo” aseveró. “Es escandaloso que Durov fuera arrestado por falsas acusaciones y todavía está detenido, ya que nunca ha sido condenado por ningún delito”, señaló por su parte el periodista independiente John Jackman. “La investigación ha alegado, en esencia, que la plataforma de mensajería Telegram ha sido utilizada para fraude, tráfico de drogas, blanqueo de dinero y una serie de otros delitos. Ahora bien, lo interesante de esto es que, básicamente, lo que las autoridades francesas están diciendo es que el propio Durov es responsable de cualquier abuso que ocurra en esa plataforma lo cual es ridículo” añadió. Las autoridades occidentales han resentido durante mucho tiempo a Telegram, que se resiste al tipo de vigilancia y moderación de contenido impuesta a otras plataformas en línea como Facebook, Instagram o X. La relativa libertad de Telegram permite que los disidentes prosperen y que los usuarios compartan información desde perspectivas alternativas, pero las autoridades han acusado a la plataforma “de ser utilizada para facilitar una miríada de crímenes y abusos”. En los últimos años, los gobiernos occidentales han tomado cada vez más medidas para influir en el flujo de información en línea mediante la implementación de regímenes de moderación y, más recientemente, la prohibición de TikTok. Figuras como el fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, y el director ejecutivo de X, Elon Musk, se han vuelto más o menos receptivos a los intentos de las autoridades de ejercer control sobre sus plataformas, pero Jackman argumentó que Durov ha seguido trazando su propio rumbo. “¿Está Elon en problemas?”, preguntó Jackman. “Bueno, la respuesta es que, si se mantiene en ‘el lado correcto’ de la política exterior de EE.UU., entonces debería estar bien y seguir abogando por cosas como derrocar al gobierno de Venezuela, mantenerse en el lado correcto del conflicto en Ucrania, no acercarse demasiado a Rusia, etc. Mientras, desde luego, con Meta y el judío Mark Zuckerberg - asalariado de la CIA - no hay absolutamente ningún problema” apuntó. “Uno de los aspectos sorprendentes de la detención de Durov es que las autoridades francesas esperaron hasta que aterrizó para presentar una orden judicial”, dijo Jackman, señalando que los funcionarios franceses no le informaron al fundador de Telegram que lo buscaban hasta que ya estaba en camino a Francia. “No tenía absolutamente ninguna indicación de que algo iba a pasar. En realidad, está claro que Francia quería atraparlo y asegurarse de que no hubiera absolutamente ninguna posibilidad de que evadiera su captura”. Jackman calificó la táctica de “draconiana” y lamentó los intentos de los gobiernos occidentales de reprimir a sus propios ciudadanos. “Lo que [la censura] significa es que eres débil, básicamente”, afirmó. “Cuando tienes que censurar el discurso, cuando tienes que tener el poder de limitar lo que la gente puede decir, eso significa que estás operando en un mundo en el que tienes miedo de los hechos, en el que tienes miedo de la verdad”. “No sólo hemos visto esto en la época contemporánea y moderna, sino que también lo hemos visto a lo largo de la historia: cuando los grandes gobiernos, imperios o naciones empiezan a perder su capacidad de gobernar de manera efectiva… vemos estas medidas represivas contra la libertad de expresión para intentar limitar el hecho de que la gente pueda señalar que el emperador está desnudo”, continuó. “Y creo que eso es exactamente lo que estamos viendo”. “La razón por la que están arrestando a personas como Durov y no a Elon Musk es fundamentalmente porque los tentáculos de las fuerzas de seguridad y las agencias de inteligencia no han podido infiltrarse en aplicaciones como Telegram como lo hacen con X o las plataformas Meta. Por eso creo que se trata más de una cuestión de controlar la narrativa más amplia que de perseguir algún tipo específico de actividad delictiva” concluyó.
BackRub era el nombre de un motor de búsqueda que funcionó entre los años 1996 y 1997. Fue creado en un laboratorio de la Universidad de Stanford en California y es considerado como el programa que precedió a Google. El nombre hace referencia a la habilidad del buscador para analizar los backlinks de los sitios webs. Luego estos eran usados como un criterio para escoger qué resultados mostrar para determinada investigación. BackRub fue diseñado y desarrollado por Larry Page, un ingeniero en ciencias de la computación de EE.UU. Para el momento en que Page desarrolló el programa acababa de completar su licenciatura en la Universidad de Stanford. Sergey Brin, otro egresado de la misma universidad, se unió al proyecto en las etapas más tempranas de desarrollo. Los dos compartían el interés por el manejo de la información y las nuevas tecnologías. A ambos se les acredita como los desarrolladores del motor de búsqueda en línea que posteriormente se convertiría en Google. A mediados de los 90, la world-wide-web comenzaba a ganar fuerza como uno de los proyectos tecnológicos más prometedores. La cantidad de información disponible online crecía, pero sólo existían un puñado de buscadores rudimentarios para gestionarla. Inicialmente, BackRub pretendía ser una biblioteca virtual basada en un principio de citas académicas dentro de internet. Sus fundadores idearon un sistema que rastreara, clasificara, organizara y mostrara la información en línea. Ahora bien, aunque era una herramienta de búsqueda muy práctica, el predecesor de Google tenía varios retos que superar. La creciente cantidad de información debía organizarse de forma eficiente. Igualmente, era necesario aumentar la cantidad de métricas para evaluar qué resultados mostrar. Contar palabras clave o basarse en directorios (método estándar que usaban los motores de búsqueda de ese momento) no era suficiente para determinar cuál era la mejor página para mostrar. La gran innovación en el sistema vino dada por su habilidad para clasificar cualquier página en función de su relevancia. Asimismo, tomar en cuenta el número de enlaces de otras páginas resultó ser un factor determinante. Para lograr esto, Larry Page y Sergey Brin crearon un programa nuevo. Su función principal era determinar la importancia de los sitios web y cómo se relacionaban con otras páginas en línea. BackRub fue codificado con un fuerte componente matemático, donde las páginas con mayor cantidad de backlinks poseían mayor peso numérico. Debido a la creciente cantidad de contenido online, BackRub comenzó a hacer un uso intensivo del ancho de banda, superando incluso la capacidad de los servidores en los laboratorios de la universidad. En cuestión de que a pocos meses de su lanzamiento, BackRub había indexado aproximadamente 75 millones de páginas web. Los creadores se percataron entonces que debían desarrollar más su programa. Encontrar una manera de hacerlo escalable y poder seguir creciendo junto con la red mundial que hoy conocemos como internet era una prioridad. En 1998, BackRub cambió su nombre por Google (un error ortográfico bastante común del término matemático “googol”). El nuevo nombre hacía referencia al vasto y potencialmente infinito número de datos que Google podría analizar e indexar. Luego de cambiar su nombre, este se convirtió en el buscador dominante dentro de internet. Por lo tanto, la historia y el desarrollo del mismo están íntimamente relacionados con la aparición del SEO. El enfoque del programa para clasificar páginas fue uno de los factores principales para el desarrollo de PageRank. Larry Page y Sergey Brin lo desarrollaron en el año 1996, dándole especial importancia a la estructura de enlaces. Era uno de los algoritmos de clasificación de Google hasta el 2016 y uno de los pilares fundamentales del SEO moderno. El PageRank y otros algoritmos de Google asignaban valor a la calidad y cantidad de enlaces entrantes. Además, los algoritmos también tomaban en cuenta para su sistema de clasificación el número y calidad de enlaces salientes. Esto estableció las bases de los criterios de clasificación, siendo uno de ellos los backlinks, cuya importancia se mantiene actualmente. Como sabéis, los enlaces se consideran como métrica crucial dentro de la optimización SEO. No obstante, su importancia relativa ha disminuido debido a prácticas como el spamming de enlaces (una estrategia usada comúnmente como método de black hat SEO que Google prohíbe de forma explícita). Sin embargo, la construcción de enlaces, conocida también como “link building” sigue siendo un aspecto relevante para buscadores como Google, que puntúa mejor los sitios con más backlinks y los sitúa primero en los resultados de buscadores, mientras que los menos populares permanecen al final. En los años siguientes, Google expandió su cartera de productos y servicios, lanzando Gmail en el 2004, Google Maps en el 2005, y la adquisición de YouTube en el 2006. Cada uno de estos servicios amplió el alcance de Google y fortaleció su posición en el mercado. En el 2008, lanzó Google Chrome, que se convertiría en el navegador web más utilizado a nivel mundial. La entrada de Google en el mercado de los sistemas operativos móviles con Android en el 2008 fue otro hito significativo. Android no solo democratizó el acceso a los smartphones, sino que también fortaleció la presencia de Google en el ecosistema móvil. El impacto de Google en la industria de la búsqueda y en la tecnología en general ha sido profundo. Su motor de búsqueda transformó la forma en que las personas acceden a la información, haciendo que sea más fácil y rápido que nunca encontrar lo que se busca en línea. Google no solo mejoró la eficiencia de la búsqueda en Internet, sino que también estableció nuevos estándares en cuanto a la relevancia y personalización de los resultados de búsqueda. Más allá de la búsqueda, Google ha sido un pionero en múltiples frentes tecnológicos. Su enfoque en la innovación constante ha llevado al desarrollo de tecnologías disruptivas en áreas como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y el big data. Los servicios de Google, como Google Cloud y Google Workspace, han cambiado la forma en que las empresas y los individuos trabajan y colaboran. Google también ha jugado un papel crucial en la promoción de la accesibilidad a la información y la tecnología. Con proyectos como Google Earth y Google Street View, ha hecho accesible la exploración virtual del mundo, mientras que iniciativas como Google Scholar han democratizado el acceso al conocimiento académico.
A tres años de la suspensión de su cuenta de Twitter, Donald Trump volvió a la plataforma, con distinto nombre (X) y algoritmo luego de que la adquiriera Elon Musk en octubre del 2022. El retorno del expresidente a la red social, donde tiene 88 millones de seguidores, se dio en forma de nueve publicaciones previas a la anticipada retransmisión de su conversación con Musk, quien comenzó a respaldarlo públicamente el mes pasado tras su intento de asesinato por parte del establisment. La entrevista, a través de la herramienta spaces de la plataforma X, comenzó con retraso debido a los problemas técnicos, que impidieron conectarse a la mayoría de los usuarios. A un 15 minutos luego de su hora de inicio prevista, Musk atribuyó la tardanza a un ataque informático: “Parece que se está produciendo un ataque DDOS masivo en X. Estamos trabajando para apagarlo”, publicó. Este tipo de ciberataque consiste en hacer que un servicio en línea deje de funcionar, saturándolo con una gran cantidad de tráfico. No es la primera vez que una retransmisión política de estas características se ve frustrada en X. Algo parecido ocurrió en mayo del 2023, cuando el gobernador de Florida Ron DeSantis anunció su candidatura para las primarias republicanas en otra conversación con Musk en la red social. Entonces, la justificación fue “que hay tanta gente conectada que creo que estamos derritiendo Internet”. Pasado tres cuartos de hora, el “espacio” comenzó con un millón de oyentes conectados. En su intervención inicial, Musk se disculpó por el retraso, asegurando que el “ataque contra nuestros servidores ha saturado todas nuestras líneas de datos” y que “ilustra que hay mucha oposición a que la gente escuche lo que el presidente Trump tiene que decir, pero me siento honrado de tener esta charla”. Su primera pregunta fue sobre el intento de asesinato que sufrió Trump el pasado 13 de julio en Butler (Pensilvania) del que salió ileso con heridas leves en su oreja derecha. El expresidente volvió a explicar su versión de la historia y dijo que, desde entonces, ha renovado su fe en Dios. “No sabía que tenía tanta sangre. Los doctores me dijeron que la oreja es un lugar del que sale mucha sangre cuando te golpean. Pero, en este caso, fue la mejor alternativa posible, porque fue en el ángulo adecuado. Te va a parecer surrealista, porque a mucha gente se lo parece cuando se lo cuento, pero supe en seguida que era una bala, porque se sintió muy fuerte en la oreja”, aseguró al inicio de su explicación sobre el incidente, que monopolizó los primeros diez minutos de la conversación. “Tu reacción ante el impacto fue increíble... no puedes falsear la valentía en una situación como esta. Tu coraje fue instintivo, no actuado, y creo que mucha gente admira tu coraje ante el tiroteo”, le valoró Musk. “Muchas gracias, lo aprecio”, respondió Trump: “quería levantarme de inmediato para que todos supieran que estaba bien”, dijo, insistiendo en su valentía. En su segunda pregunta, Musk dirigió la entrevista al asunto de la inmigración ilegal, el pilar de las tres campañas presidenciales de Trump. “Durante el mandato de Joe Biden hemos tenido las peores cifras (de entradas de migrantes) de la historia del mundo, no solo de nuestro país”, afirmó el líder republicano, cifrando las entradas de migrantes indocumentados en “más de 20 millones, muchos de ellos provenientes de prisiones, de instituciones mentales, o incluso peor, de manicomios”. Esta cifra contrasta con el número de “encuentros fronterizos” que se han dado durante la administración de Biden, aunque sí ha cumplido récords en cada uno de los tres años de mandato: 1,73 millones en el 2021, 2,37 millones en el 2022 y 2,47 millones en el 2023, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional. El presidente se echó al cuello de la candidata demócrata, Kamala Harris, quien demostró que es todavía más incompetente que Biden. El republicano dijo, que otros países se están aprovechando de la Administración actual para enviar al país a sus criminales y enfermos, así como a su “gente no productiva”. Musk asintió, y añadió que “en muchos lugares del país, como Nueva York o Los Ángeles, te arrestan a ti por defenderte del ilegal que te ha atacado lo cual a todas luces es un absurdo” afirmó. “Creo que son una amenaza fundamental para la existencia de EE.UU.”, dijo, y Trump respondió que “el país va a dejar de existir” si hay cuatro años más de políticas demócratas. Para evitarlo, llamó a los estadounidenses a votar por “la mayor operación de deportación de la historia”, su principal promesa en esta campaña electoral. Las mismas hipérboles y alabanzas por parte de Musk hacia Trump, se sucedieron a lo largo de toda la charla. “Vale la pena que expliquemos a nuestros oyentes la inmensa importancia para la seguridad internacional de que el presidente de EE.UU. sea intimidante, porque hay perfiles muy duros por ahí que, si no creen que el presidente es duro, harán todo lo que se propongan”, dijo, equiparándolos al perfil de Trump. “Elon, los conozco a todos ellos muy bien. Conozco a Putin, a Xi, a Kim Jong Un...”, respondió el magnate, “no digo que sean buenos o malos, pero son duros, inteligentes, despiadados y aman y quieren proteger a su país. Pero cuando ven a la incompetente de Kamala o cuando ven al dormilón de Biden, no pueden creerlo. Todo el horror cuando ves lo que ocurre en Israel, esperando el ataque de Irán... Eso no pasaría si yo fuera presidente” dijo, simplificando la diplomacia en la existencia de un líder fuerte. “No quiero ser malo con Irán, espero que seamos amistosos. Puede que sí. Pero tal vez no", dijo Trump, y agregó que el país persa "no puede tener un arma nuclear". "Estábamos preparados para asegurarnos de que [Irán] no tuviera un arma nuclear, porque una vez que lo tenga sería un mundo totalmente diferente, una negociación totalmente diferente", afirmó el expresidente. “La situación en Oriente Medio nos puede llevar a la tercera guerra mundial”, dijo el expresidente, reiterando una alerta en la que insiste en todos sus discursos, con el asentimiento de Musk: “Creo que la gente subestima el peligro de una tercera guerra mundial. El riesgo de una guerra global termonuclear sería un game over (fin del juego) para la humanidad”. Cuando la conversación pasó al apartado económico, Musk dijo que “mucha gente no entiende de donde viene de la inflación: viene del sobregasto público”, alimentando el laissez-faire que defiende, de palabra, un número cada vez mayor de republicanos. “Si el gobierno gasta mucho más de lo que ingresa, eso aumenta la oferta monetaria, y si la oferta monetaria aumenta más rápido que la tasa de bienes y servicios, eso es inflación”. El segundo hombre más rico del mundo, según Forbes, obvió los efectos de las sanciones sobre el gas y el petróleo rusos con la guerra patrocinada por la OTAN en Ucrania, que ha disparado el costo energético en todos los sectores y ha obligado a las compañías de transporte a repercutir el aumento de precios en sus servicios, impactando sobre el conjunto de la economía. Al respecto, Trump dijo que durante su mandato “tuvimos la mejor economía que ningún país ha tenido nunca en el mundo” y atribuyó el aumento del costo de la energía a la desastrosa administración de Biden. Este fue el tono general de una charla que se mantuvo por encima del millón de oyentes durante sus dos horas de duración, en la que, entre otros asuntos prioritarios de la campaña de Trump, ambos criticaron la integridad de las elecciones, avivando la teoría de la conspiración que llevó al asalto al Capitolio, y coincidieron en calificar a Harris como una “lunática de la izquierda radical, de lejos, más extremista que (el excandidato presidencial) Bernie Sanders”, agregando además que Trump está siendo víctima de una caza de brujas promovida por la Administración Biden y los medios de prensa al servicio del establisment. Al final de la conversación Musk mostró su apoyo público a la candidatura de Trump. Dijo que “a menudo tratan de pintarme como un tipo de extrema derecha, lo cual es absurdo, porque estoy haciendo vehículos eléctricos y baterías solares para ayudar al medio ambiente. En realidad, históricamente he sido un demócrata moderado, pero ahora siento que estamos en una coyuntura crítica para el país”, sentenció, justificando su giro ideológico radical en los últimos cuatro años. Musk tampoco se fue sin las alabanzas de Trump, quien lo calificó como un “personaje interesante e inteligente”, y le agradeció su respaldo en la campaña electoral. "Ha sido muy divertido estar contigo, eres un tipo increíble. Has hecho un trabajo increíble y eres una gran inspiración para la gente, una gran inspiración. Espero que sigas adelante y continúes haciéndolo tan bien” finalizando de esta manera la entrevista, que sin duda dará mucho que hablar.
En los mercados se está produciendo un caos y las cosas se están moviendo con la fuerza de un tsunami. Como sabéis, el Nikkei 225 de Japón se desplomó más de un 12% el pasado lunes, en lo que fue la mayor caída en un solo día desde el "Lunes Negro" de 1987. Al momento de escribir este artículo, el Dow había caído unos 1.000 puntos, mientras que el Nasdaq cayó casi un 4% en lo que ha resultado ser un desplome del mercado global. Los factores desencadenantes de la ola de ventas son bastante claros y han recibido una amplia cobertura de los medios financieros. El decepcionante informe de empleo de EE.UU. hace unos días atrás, encendió los temores de una recesión en ese país. El negocio de la inteligencia artificial, que antes estaba en auge pero que estaba excesivamente apalancado y sobrevalorado, se ha vuelto amargo, lo que ha provocado un baño de sangre para las acciones tecnológicas. En gran medida, la última evolución se debe a la ruptura del enorme carry trade entre el dólar y el yen, en el que los inversores pedían préstamos baratos en yenes e invertían en activos estadounidenses de mayor rendimiento. Esto puede considerarse, en líneas generales, como un gran arbitraje de tipos de interés: pedir prestado a tipos bajos y prestar (invertir) a tipos más altos. Pero cuando el Banco de Japón subió los tipos el 31 de julio y, quizás lo que es más importante, anunció que habría más subidas, se produjo una capitulación masiva de estas posiciones de carry trade. Esto ha repercutido en los mercados y ha dado lugar a muchas llamadas de margen. Y como los inversores a menudo tienen que vender otros activos para satisfacer las llamadas de margen, crea aún más presión de venta. Predecir hacia dónde se dirigirán los mercados en los próximos días y semanas es una tarea arriesgada que nadie se aventura a realizar. Obviamente, muchos inversores están tratando de atrapar el proverbial "cuchillo que cae", es decir, comprando durante o inmediatamente después de una fuerte ola de ventas. Varios analistas ya están diciendo que el pánico es exagerado y que las cosas pronto se estabilizarán. Si tuviera una gran convicción sobre cómo se desarrollarán las cosas a corto plazo, simplemente operaría en el mercado, no escribiría sobre él. En lugar de lanzarnos a hacer pronósticos a ciegas, pensemos en cómo pensar en lo que está sucediendo. Y siempre es bueno dar un paso atrás y tratar de encontrar una perspectiva general en medio de la agitación. En primer lugar, está lo obvio: este es realmente un ejemplo bastante clásico de una reversión del posicionamiento, más que una respuesta a un shock económico. Muchos inversores de renta variable se involucraron demasiado en la búsqueda de la burbuja de las acciones tecnológicas, y muchos de estos desafortunados inversores estaban pidiendo préstamos baratos en yenes japoneses para hacerlo (véase más arriba sobre el carry trade). Hay muchas llamadas de margen en curso, muchas liquidaciones forzadas en posiciones apalancadas, y probablemente muchas esposas asegurando las ventanas de los rascacielos. Suponiendo que esto no se aplaque rápidamente, lo que realmente es importante observar es cómo evoluciona la percepción del mercado sobre los próximos pasos de la Reserva Federal, y luego cuáles serán esos pasos. Esto no se debe tanto a que la Reserva Federal sea omnipotente, sino a que es aquí donde el caos del momento se cruza con algunas de las características profundas y estructurales de la economía estadounidense. La Reserva Federal mantuvo las tasas de interés sin cambios en su reunión de julio, aunque insinuó con fuerza que las recortaría en septiembre. Muchos analistas creen que el banco central estadounidense ha esperado demasiado tiempo para volver a bajar las tasas luego de la serie de alzas pospandémicas destinadas a enfriar la inflación. Las expectativas del mercado sobre las próximas reducciones de las tasas de interés habían aumentado considerablemente incluso antes de los acontecimientos recientes. Sin embargo, la crisis del mercado ha acelerado el debate. Si hace una semana, los futuros vinculados a la tasa de los fondos federales mostraban una probabilidad del 87% de un recorte de 25 puntos básicos (el menor movimiento posible) en septiembre, los inversores ahora están descontando unos 55 puntos básicos de flexibilización en la reunión de septiembre y 100 puntos básicos en la de noviembre. En otras palabras, el mercado ve una probabilidad de alrededor del 20% de un recorte de emergencia de la tasa. ¿Puede el desalentador informe sobre empleo ser realmente un factor decisivo para la economía estadounidense? Sin duda, ha hecho que cambie la situación, pero difícilmente puede explicar un cambio tan radical. Lo que realmente está detrás de esa fijación de precios –por no hablar de los pedidos de un recorte de emergencia– es la creencia de que la Reserva Federal debe intervenir y rescatar a los mercados. Esto dice mucho sobre la percepción que se tiene de que la Reserva Federal, además de su mandato oficial de estabilidad de precios y pleno empleo, tiene un mandato tácito de estabilidad del mercado. Este tercer mandato oculto tiene incluso un nombre: la "opción de venta de la Reserva Federal". En finanzas, una opción de venta es un contrato que otorga a su propietario el derecho a vender algo (como una acción, un bono o una materia prima) a un precio predeterminado, independientemente del precio del mercado. Considérelo como una garantía: no importa cuánto haya caído el mercado, usted puede deshacerse de su activo por el precio establecido. Pero el término ha llegado a emplearse en un sentido más general. Aplicado a la Reserva Federal, significa que existe la creencia de que, siempre que la economía o los mercados se pongan mal, la Reserva Federal intervendrá y reducirá las tasas de interés o imprimirá dinero para dar un impulso. Por supuesto, oficialmente se niega esa política, pero muchos inversores creen que los mercados tienen un piso, al igual que ocurre con los activos con una opción de venta. Esta ha sido una fuente importante de lo que puede parecer una confianza infundada y constante en el mercado de valores estadounidense, que ha prevalecido con pocas excepciones desde fines de los años 1990. De hecho, la Reserva Federal ha demostrado una y otra vez que está dispuesta a intervenir de diversas maneras (directa u opacamente) siempre que la estabilidad de los mercados financieros se vea amenazada. Todo el discurso que hemos estado viendo en torno a la Reserva Federal durante las últimas horas habla de una firme creencia de que alguna versión de la "posición de la Reserva Federal" sigue vigente. Si bien no es seguro que la Reserva Federal llegue al extremo de convocar una reunión de emergencia para recortar las tasas (hacerlo sería una muestra manifiesta de pánico), es muy probable que convenza agresivamente a los mercados para que no se apresuren al prometer prácticamente fuertes recortes de las tasas durante el resto del año. Y si las cosas realmente se salen de control en los mercados, una intervención más enérgica está casi garantizada. Así que, vayamos un paso más allá y tratemos de entender qué es lo que realmente subyace a este compromiso invisible con los mercados. ¿Se trata simplemente de una corrupción banal por parte de los miembros del comité de la Reserva Federal que poseen acciones? No. No es así como funciona. Lo que realmente subyace a todo esto es que la Reserva Federal simplemente está respondiendo a una profunda distorsión estructural de la economía que es evidente pero que a menudo no se aprecia lo suficiente. La economía estadounidense está tan financiarizada y tan apalancada, y tantos estadounidenses (en particular las clases elitistas) dependen tanto de los precios de los activos financieros para su riqueza, que una caída sostenida y a largo plazo de los mercados sería sencillamente catastrófica. Si una gran parte del PIB está vinculada, de una forma u otra, a los precios de los activos, los movimientos de los mercados adquieren una importancia que va mucho más allá de la suerte de los actores de Wall Street. Para encontrar un ejemplo bastante notable de esto, basta con mirar hasta qué punto incluso la base impositiva depende de los mercados financieros. El año 2023 fue bastante bueno para la economía, ya sea a juzgar por el mercado laboral o las cifras de crecimiento. Sin embargo, los ingresos totales del gobierno federal cayeron alrededor de un 7% con respecto al 2022. ¿Cómo es posible en un año en el que no solo creció la economía, sino que los ingresos personales aumentaron? La respuesta: los ingresos por impuestos a la renta de las personas físicas en realidad cayeron a pesar del aumento de los ingresos porque las realizaciones de ganancias de capital del año anterior fueron menores (las realizaciones de ganancias de capital son simplemente los beneficios de las inversiones vendidas). La razón de la disminución de las ganancias de capital es que en el 2022 las acciones estadounidenses tuvieron su peor año desde el 2008. Por lo tanto, la inestabilidad de los mercados es lo que más teme la Reserva Federal –y los poderes fácticos de Washington y Nueva York–. Aceptarán cualquier forma de pensamiento a corto plazo, introducirán cualquier riesgo moral e inflarán y reinflarán cualquier burbuja para mantener los mercados en marcha. Si el precio de esto es inflación o distorsiones aún más perversas en la economía, que así sea. Mientras tanto, las acciones han sido un arma fundamental en el arsenal de las clases más ricas de EE.UU. para contrarrestar los efectos de la inflación. Pero las personas con ingresos fijos o cuyos aumentos salariales no se mantienen a la par del crecimiento de los precios ven erosionarse su poder adquisitivo, la clase inversora es capaz de vencer a la inflación mediante precios elevados de los activos. ¿Qué es un aumento del 10% en el supermercado si su cartera ha subido un 20%? Esto explica en gran medida la creciente bifurcación en la economía estadounidense entre los que tienen y los que no tienen. Sea cual sea el resultado de la volatilidad actual, hay buenas razones para creer que el apocalipsis no está cerca. Cuando finalmente llegue la factura de todas las patadas a latas y el inflado de burbujas, casi con certeza no será en forma de un colapso de los mercados bursátiles. Al fin y al cabo, los mercados bursátiles siempre pueden volver a inflarse mediante la impresión de dinero, y es difícil imaginar que la Reserva Federal se quede al margen mientras los mercados caen en picada hacia el olvido. Los mercados, que representan los intereses de la clase de personas privilegiadas que se benefician del aumento de los precios de los activos, quieren dinero fácil para seguir subiendo. Y esas personas tienden a obtener lo que quieren durante más tiempo del que cualquier lógica dictaría que deberían tener. En términos nominales, los mercados bursátiles pueden subir indefinidamente, y los ocasionales contratiempos se suavizarán con una mayor liquidez. La pregunta es simplemente: ¿a qué costo? ¿Seguirá funcionando un mercado de bonos? ¿Dónde estará la inflación? ¿Se arrastrará la moneda en carretillas? Lo que es importante observar en las próximas semanas y meses es la seriedad con la que la Fed se toma lo que está sucediendo en los mercados y hasta qué punto el mercado la tiene como rehén para que actúe. No habrá declaraciones desde el edificio Eccles diciendo que los mercados necesitan ser rescatados, pero las acciones siempre hablan más que las palabras. Y la forma en que actúe la Fed revelará cuáles son sus verdaderas prioridades.
Cuando el expresidente de Estados Unidos Donald Trump anunció un plan para crear una “reserva nacional de bitcoins” si era reelegido, la multitud que asistía a la conferencia Bitcoin 2024 en Nashville, Tennessee, estalló en un arranque de celebración. El favorito en las próximas elecciones estaba hablando su idioma. “Durante mucho tiempo, el gobierno ha violado la regla cardinal que todo bitcoiner se sabe de memoria: Nunca vendas tu bitcoin”, manifestó Trump durante su discurso, haciendo una breve pausa para disfrutar de los aplausos. “Será política de mi administración conservar en el futuro el 100% de todo el bitcoin que el Gobierno posea o adquiera en la actualidad”. Cabe precisar por cierto, que antes no pensaba así. En efecto, en el 2019 como presidente, Trump declaró que el bitcoin "no es dinero" y lo criticó como "altamente volátil y basado en la nada" advirtiendo además que los criptoactivos ayudaban a facilitar los mercados clandestinos ilegales. "Solo tenemos una moneda real en EE.UU., y es más fuerte que nunca", escribió Trump en Twitter ese año. "¡Se llama dólar de los Estados Unidos!". Por lo visto, cambio de opinión y ahora proclama lo contrario. Al parecer, el Gobierno de Estados Unidos tiene en su poder más de 210,000 bitcoins, por valor de unos 14,000 millones de dólares, sustraídos a hackers y mediante diversas actividades policiales. Cynthia Lummis, senadora republicana de Wyoming, propuso posteriormente una ley que permitiría al gobierno acumular un millón de bitcoins bajo el mandato de Trump. Cualquier plan de acumulación beneficiaría a los propietarios de bitcoins, aunque solo fuera porque impediría que el Gobierno de Estados Unidos depreciar el precio de la criptomoneda al inundar el mercado con sus monedas en una venta. Trump insinuó que almacenar bitcoin, un activo que sus defensores consideran antiinflacionista en virtud de su oferta limitada, también ayudaría al gobierno a acabar con la pesadilla de la inflación que esta administración dirigida por Joe Biden ha creado. La senadora Lummis explicó más tarde su razonamiento, señalando que “tenemos que crear un futuro más prometedor para las generaciones de estadounidenses mediante la diversificación en bitcoin”. Pero acumular bitcoin tiene poco sentido, indican los expertos. “No veo ningún [beneficio económico]”, declara James Angel, economista de la Universidad de Georgetown especializado en mercados financieros. “El beneficio tangible es que conseguirá que los maximalistas del bitcoin [aquellos que ven al bitcoin como la única moneda del futuro] voten por Trump. Si crees en el ‘trumpismo’, ese sería el beneficio”. La idea de que una inversión en bitcoin compensará las pérdidas del poder adquisitivo a causa de la inflación depende, comenta Angel, de dos suposiciones poco sólidas: que el precio del bitcoin subirá y, en segundo lugar, que el gobierno podrá en algún momento volver a vender bitcoin en dólares estadounidenses sin que el mercado caiga en picado. “El gobierno hará subir el precio comprando bitcoins, de modo que parecerá que ha ganado mucho dinero, pero en el momento en que comience a venderlos para obtener ganancias, hará que el precio vuelva a bajar”, sostiene Angel. Aunque Trump propone inicialmente una moratoria sobre la venta de bitcoin que ya está en posesión del gobierno, dio a entender vagamente que Estados Unidos también incrementaría el tamaño de su posición con el tiempo. Si Trump ampliara las reservas de bitcoin, necesitaría localizar fondos con los que adquirir las monedas adicionales. Pero las opciones fácilmente disponibles, como aumentar los impuestos, endeudarse o imprimir dólares estadounidenses, son incompatibles con la ambición de reducir la inflación y la deuda nacional, o con las promesas hechas por Trump de disminuir los impuestos. Al parecer, la senadora Lummis va a proponer que las compras se financien en parte con el dinero que se añadirá al balance del banco central de Estados Unidos luego de que se actualice la valoración de las reservas de oro para reflejar la tasa vigente en el mercado. “El dinero tiene que salir de algún sitio”, destaca Angel. Incluso si Trump restringiera la reserva únicamente al bitcoin incautado a través de la actividad policial, su administración también debe considerar el costo de oportunidad asociado a la posesión de la criptomoneda. Mientras que algunos activos, como los bonos, generan un flujo constante de ingresos para sus tenedores, el bitcoin no lo hace, por lo que resulta caro conservarlo. “La cuestión se centra en qué obtendría el gobierno de los montones de bitcoin que tendría en su poder”, resalta George Selgin, director emérito del Centro de Alternativas Monetarias y Financieras del Instituto Cato, un grupo de expertos estadounidense que promueve los principios libertarios. El Gobierno de Estados Unidos ha subastado periódicamente el bitcoin confiscado a través de la actividad policial. Pero al optar por quedarse con los que posee, “está dejando de obtener el valor de mercado, que podría aplicar a cualquier otro uso, desde la amortización de la deuda federal hasta el pago de otros programas gubernamentales”, afirma Selgin. Aunque Selgin es partidario del bitcoin por su independencia del control estatal, se opone a que el Gobierno de Estados Unidos especule con su precio en nombre de los ciudadanos. “Los gobiernos no son inversionistas particularmente astutos”, manifiesta Selgin. “Que el gobierno actúe en nombre de los ciudadanos como una especie de fideicomiso o fondo de inversión no tiene mucho sentido”. Durante su discurso en Nashville, Trump mencionó a una serie de bitcoiners de alto nivel, incluidos Cameron y Tyler Winklevoss, fundadores de la plataforma de intercambio de criptomonedas Gemini, agradeciéndoles su orientación. Posteriormente, Tyler publicó un mensaje en X para celebrar el plan de Trump y felicitar al organizador de la conferencia por haber “pintado de naranja” al expresidente. Pero si bien es popular entre los tenedores de grandes cantidades de bitcoin y los directivos de la industria, la ambición de establecer una reserva de bitcoin implicaría un costo para la mayoría de los demás, especialmente si el gobierno ampliara sus reservas existentes, destaca Michael Green, estratega en jefe de la firma de gestión de activos Simplify. “La única forma posible de que el Gobierno de Estados Unidos compre bitcoins es a los tenedores actuales”, resalta Green, “pero si el gobierno utiliza los ingresos fiscales [o emite bonos] para comprar bitcoins, se crea una situación en la que el contribuyente está subvencionando a un subconjunto extraordinariamente pequeño. En definitiva, estamos hablando de crear liquidez de salida para un pequeño subconjunto de la población”. Sería como si el gobierno del país prometiera pagar más de la cuenta por bienes inmuebles en California, observa Green, pero no en ningún otro estado. “Esto no es diferente a nivel material”, añade. Cuanto mayor sea el fondo de bitcoin del gobierno, más en deuda estará con quienes mantienen la red subyacente, las empresas mineras de bitcoin, cuyo trabajo consiste en procesar las transacciones y proteger la red de los ataques. De hecho, el sector de la minería de bitcoin se convertiría en “otro grupo de interés especial”, señala Green, “en el que el Gobierno de Estados Unidos tendría que intervenir y rescatar” en caso de que el sector, conocido por su sensibilidad a diversos factores que escapan a su control, se tambalease. Si Trump tiene intención de llevar a cabo el plan de crear una reserva de bitcoins es una cuestión separada. “Trump es un maestro que apela a las emociones de la multitud. Es puro electoralismo”, declara Angel. “El plan probablemente seguirá el camino de la Aerolínea Trump, el Casino Trump y la Universidad Trump”. Es decir, a ninguna parte. Los miembros de la industria del bitcoin no eran ajenos a que Trump estaba buscando su voto. Es “histórico” que Trump considere el bitcoin lo suficientemente relevante como para justificar que haga campaña alrededor de él, expresa Jameson Lopp, uno de los primeros bitcoiners y fundador de la empresa de custodia de criptomonedas Casa, que asistió a la conferencia. Pero “la forma en que nos habló fue claramente condescendiente”, afirmó. “Daba la sensación de que hablaba por encima del hombro”. Aunque Trump ha tachado anteriormente el bitcoin de estafa, ahora “se ha dado cuenta de que puede ser beneficioso para él”, opina Lopp. “Puede ganar un nuevo bloque, potencialmente sustancial, de votantes monotemáticos”. Trump no era el único que cortejaba a los fans del bitcoin con promesas de tomar una participación semipermanente en el mercado. En la misma conferencia, Robert F. Kennedy Jr., que se enfrenta a Trump en las elecciones como candidato independiente, presentó un plan más ambicioso: El país adquiriría cuatro millones de monedas, que es prácticamente el 20% de la oferta total, si él fuera presidente. En ese contexto, las declaraciones de Nashville tuvieron más importancia como un indicador, subraya Selgin, que por su contenido real. Tras un periodo bajo la administración Biden en el que las empresas de criptomonedas han estado en el punto de la mira, según ellas ‘injustamente’, de los organismos reguladores de Estados Unidos, los discursos de Trump y otros fueron un intento de transmitir el mensaje general, resalta Selgin, “de que el bitcoin ya no es el enemigo”.
Elon Musk, CEO del fabricante de automóviles Tesla, anunció el 22 de julio que la empresa está dispuesta a incorporar robots humanoides para realizar tareas hasta ahora confiadas a empleados de carne y hueso. Según información de la agencia de noticias Reuters, aunque la producción a pequeña escala comenzará a finales del 2024, para satisfacer las necesidades internas de la compañía, el objetivo es lanzarlo al mercado en el 2026. En abril, el magnate había afirmado que Optimus, su robot humanoide, sería capaz de realizar las tareas de los trabajadores de una fábrica a finales de este año, imaginando que estaría listo para venderse al público a finales del 2025. Una proyección que, a la luz de los nuevos elementos adelantados por el CEO, parece haberse cumplido a medias. La compañía de inteligencia artificial de Musk recibió un nuevo financiamiento de 6,000 millones de dólares. Con este recurso, el empresario busca crear un ordenador súper potente para entrenar a la próxima generación de Grok. Haciendo apología a su categoría, Optimus es un robot de forma humana que integra cámaras para vigilar su entorno. Está equipado con un cerebro similar en procesamiento y funciones a los vehículos autónomos de Tesla y cuenta con un total de 40 articulaciones electromecánicas: doce en las piernas, doce en los brazos, doce en las manos y dos en el cuello y en el tronco. De acuerdo con la marca, Optimus Gen 2 podrá realizar tareas domésticas, aunque a diferencia de primera versión, tendrá la capacidad para ejecutar movimientos suaves y más naturales. Desde hace años, algunas de las superpotencias mundiales de la electrónica se han enfocado en desarrollar sus propios robots humanoides, tal es el caso de Honda y Hyundai, a través de su filial estadounidense Boston Dynamics. El motivo de sus intentos es la posible escasez de mano de obra para tareas repetitivas que han resultado o podrían resultar tediosas y hasta peligrosas para los humanos en ámbitos como la logística, el almacenaje y la producción. En el pasado, Elon Musk ya ha hecho anuncios de proyectos que no se concretaron en el plazo evocado. Un ejemplo es la promesa hecha en el 2019 a los inversores de Tesla sobre la posibilidad de que la gigante operara una red de robotaxis en regla para el 2020, lo que no ocurrió. Tesla presentó la realización de un robot humanoide en el 2021. Un año más tarde, en octubre del 2022, el fabricante de automóviles lanzó la primera generación de Optimus, mientras que en diciembre del 2023 había hecho oficial la segunda generación del autómata. Musk afirmo además estar convencido que las ventas de robots podrían convertirse en una parte más importante del negocio de Tesla que otros segmentos, incluida la fabricación de automóviles. Se estima que el mercado mundial de robots humanoides, valorado en 1.800 millones de dólares en el 2023, aumentará a más de 13.000 millones de dólares en los próximos cinco años, según la firma de investigación MarketsandMarkets.