TIEMPO RE@L

domingo, 8 de noviembre de 2026

TRADERTRAITOR: Hackers norcoreanos detrás del mayor robo de criptomonedas de la historia

En apenas 20 minutos, los ladrones se llevaron la mayor parte de un botín de 6.300 millones de dólares. El atraco fue de récord y la huida, a golpe de clic, dejó un laberinto de transferencias difícil de rastrear, según reporta NBC News. Los asaltantes se colaron el pasado 29 de octubre en los sistemas de Binance, la mayor plataforma de criptomonedas del mundo, y vaciaron sus carteras digitales. Según el FBI, detrás del mayor atraco de la historia de las criptomonedas se encuentra una de las herramientas más lucrativas del régimen de Kim Jong-un: TraderTraitor, una unidad de élite de hackers norcoreanos. En efecto, uno de los países más desconectados del planeta ha sido capaz de construir una de las industrias de robo digital más lucrativas del mundo. Y sus beneficios ayudan a financiar los misiles y las bombas nucleares de Kim Jong-un. La firma estadounidense de ciberseguridad TRM Labs reconstruyó cómo los hackers comenzaron a preparar esta última operación al menos 36 horas antes y trasladaron miles de millones a través de diez redes de cadenas de bloques, mediante una sucesión vertiginosa de transferencias automatizadas. Binance sospecha que comprometieron el portátil de uno de sus ingenieros y aprovecharon otras brechas de seguridad. Según su codirector ejecutivo, Richard Teng, incluso emplearon un mecanismo de autodestrucción para borrar las huellas digitales del asalto. Tras el golpe comenzó una persecución multimillonaria por el universo de las criptomonedas. Binance anunció “que había repuesto con fondos propios el 90% de los activos sustraídos”. Y el FBI confirmó la responsabilidad de TraderTraitor y advirtió de que los atacantes estaban convirtiendo buena parte del dinero robado en ethereum, una de las principales criptomonedas. Los investigadores prevén que estos activos sean posteriormente blanqueados mediante servicios financieros descentralizados. La agencia publicó una lista de direcciones de carteras digitales vinculadas al robo e instó a las empresas del sector a bloquear cualquier transacción relacionada con ellas. Para los agentes estadounidenses, el nombre de TraderTraitor no es nuevo. El FBI ya había responsabilizado a esta unidad del ataque contra Bybit en febrero del 2025, cuando los hackers norcoreanos sustrajeron alrededor de 1.500 millones de dólares. El grupo está vinculado a la constelación Lazarus, asociada a los servicios de inteligencia de Pyongyang. Su historia comenzó mucho antes de la aparición del bitcoin. Desde la década de 1990, Corea del Norte apostó por formar especialistas en guerra informática. En un país donde la inmensa mayoría de la población no puede acceder libremente a internet, los estudiantes más brillantes en matemáticas e informática son seleccionados para librar una batalla clandestina desde el teclado. La inteligencia surcoreana estimó en el 2024 que el régimen disponía de unos 8.400 hackers dedicados a operaciones cibernéticas, algunos desplegados en el extranjero, sobre todo en China. Lazarus saltó a la fama en el 2014 con el hackeo de Sony Pictures, relacionado con el estreno de The Interview, una comedia que ridiculizaba a Kim Jong-un. Luego, el espionaje y el sabotaje dieron paso a robos cada vez más ambiciosos. En el 2016, los hackers intentaron sustraer casi 1.000 millones de dólares del Banco Central de Bangladesh, aunque finalmente solo consiguieron 81 millones. Pero con las criptomonedas encontraron una mina de oro. En el 2022, Washington atribuyó a Lazarus el robo de unos 620 millones de dólares a la red Ronin, vinculada a un videojuego. En el 2024, la plataforma japonesa DMM Bitcoin perdió otros 308 millones en una operación imputada a TraderTraitor. Y en febrero de 2025 llegó el golpe a Bybit, hasta ahora el mayor atraco digital de la historia. Chainalysis, una firma estadounidense especializada en rastrear transacciones con criptomonedas, calcula que los grupos norcoreanos robaron 2.020 millones durante el 2025. Pero el asalto a Binance ha cuadruplicado el récord anterior en una sola operación. Si bien las sanciones internacionales han cerrado a Corea del Norte buena parte de los circuitos bancarios y comerciales, el régimen sigue ampliando su arsenal nuclear y desarrollando nuevos misiles balísticos. Un panel de expertos de la ONU investigó 58 posibles ciberataques contra compañías de criptomonedas entre el 2017 y el 2023, valorados en unos 3.000 millones de dólares. Su informe recogía que estas actividades aportaban alrededor de la mitad de las divisas del régimen y financiaban hasta el 40% de su programa de armas de destrucción masiva. Desde Seúl, Lim Eul-chul, profesor del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Universidad Kyungnam, explica que los ciberataques se han convertido en una herramienta fundamental para sortear el cerco económico internacional. El académico, en declaraciones recogidas por AFP, sostiene que los ingresos obtenidos mediante estos robos se destinan a la investigación militar. A diferencia del comercio convencional, sometido a estrechos controles, las criptomonedas permiten mover enormes cantidades de dinero a través de las fronteras sin recurrir a la banca tradicional. Adam Farrar, analista de geoeconomía para Asia-Pacífico de Bloomberg Economics, advierte de que, aunque se recupere la mitad del dinero sustraído a Binance, Pyongyang todavía podría disponer de miles de millones adicionales para desarrollar misiles balísticos y ampliar su arsenal nuclear. "Corea del Norte tiene todos los incentivos para seguir explotando las brechas del ecosistema de las criptomonedas para financiar sus ambiciones militares. El ataque a Binance no será el último", señala el experto. Los métodos de los hackers norcoreanos combinan engaños rudimentarios con tecnología de vanguardia. Un falso reclutador contacta con un programador, le ofrece un empleo prometedor y le envía una prueba técnica que oculta un programa malicioso. Así describió el FBI el ataque contra DMM Bitcoin. Una vez dentro de los sistemas, los intrusos buscan credenciales y permisos que les permitan ordenar transferencias. En Binance, Chainalysis detectó movimientos tan numerosos y veloces que descartó la intervención humana en cada operación. "Tenía que estar haciéndolo un ordenador", explicó a Axios su investigador Eric Jardine. Los servicios de inteligencia de Seúl alertan de una amenaza que trasciende el robo de dinero. Según una investigación publicada por el periódico surcoreano The Korea Herald, las autoridades surcoreanas detectaron recientemente unos 4,4 millones de intentos de rastreo de vulnerabilidades contra entidades financieras del país procedentes de direcciones de internet asignadas a Corea del Norte. Michael O'Loughlin, directivo de Argonautic Global, advirtió de que estos grupos cuentan con enormes recursos y objetivos que van mucho más allá del beneficio económico. "No hace falta derrotar a todo un sistema financiero para robarle. A veces basta con comprometer a una persona con los permisos adecuados", explico. ¿Por qué resulta tan difícil detenerlos? Al respecto, Ciaran Martin, antiguo jefe del Centro Nacional de Ciberseguridad británico, sostiene que los bancos tradicionales han desarrollado defensas mucho más sofisticadas que las de la industria de criptomonedas. Chainalysis también ha documentado la participación de redes internacionales de intermediarios que facilitan el blanqueo de fondos ilícitos, especialmente mediante servicios que operan en chino. La cooperación policial tropieza con fronteras, jurisdicciones opacas y un régimen que niega sistemáticamente su implicación en estos delitos. “De esta manera, mientras los investigadores persiguen un botín que cambia constantemente de dirección digital, Pyongyang ha encontrado una lucrativa vía para alimentar su maquinaria nuclear” señalo Martin. “Si bien el régimen norcoreano ha negado su participación en el robo, las evidencias lo confirman” puntualizo.

domingo, 1 de noviembre de 2026

GRIEFBOT: El macabro negocio de poder “comunicarse” con los muertos

Los últimos días de octubre y los primeros de noviembre son la época en que la línea entre el mundo de los vivos y el de los espíritus se vuelve más tenue. Tanto es así que, en ciertas culturas, se cree que las almas de los difuntos regresan para interactuar con los vivos. Pero, ¿y si fuera posible hablar con nuestros difuntos durante todo el año? La idea, que ya apareció en un episodio de Black Mirror, ahora es una realidad. Este es el caso de Zhang Xinyu. Esta mujer china de 47 años sufrió la pérdida de su padre. Tras meses de duelo, contactó con la empresa Super Brain para encargar un avatar que recuperara su voz e imagen y le enviara un vídeo diario de ánimo, según la AFP. Este es uno de los miles de avatares que existen hoy en día. Como sabéis, un deadbot (también conocido como griefbot o bot de duelo) es un avatar digital o chatbot creado con inteligencia artificial que simula los patrones de comunicación y la personalidad de una persona fallecida. Para crearlo, las empresas tecnológicas utilizan la huella digital de esa persona, incluyendo mensajes de texto, correos electrónicos, publicaciones en redes sociales, blogs, diarios, videos o fotografías. Una vez configurados, estos bots pueden interactuar con los familiares mediante mensajes, asistentes de voz o avatares animados. En el caso de Zhang, muchos de sus familiares expresaron su preocupación por lo que consideraban un consuelo falso. Ella no está de acuerdo. “Aunque el consuelo en sí sea simulado, el amor que lo sustenta es real”, afirmó. Aun así, el auge del mercado de robots sin vida plantea interrogantes sobre su impacto en los usuarios y la ética de esta tecnología. El investigador Jack Manning tenía 11 años cuando su hermana de 13 falleció a causa de una afección cardíaca. Años posteriores, mientras trabajaba en la Universidad de Colorado Boulder, decidió estudiar los robots que simulan la muerte de otras personas y su impacto psicológico en los familiares de los difuntos. Basándose en su experiencia, pensó que la mayoría de los participantes en el estudio sentirían rechazo. Se equivocó. Para realizar el estudio, el equipo reclutó a 16 personas de entre 22 y 50 años que habían perdido a un familiar o amigo. Cada participante se conectó a una llamada de aproximadamente 20 minutos con dos avatares entrenados para imitar la personalidad del fallecido: uno que hablaba en primera persona y otro en tercera. Los resultados revelaron que cuanto más se parecía el avatar a la persona fallecida y más directo hablaba, mejor era la experiencia del participante. “A la gente le pareció increíble”, afirma Manning tras la publicación de los resultados de su investigación. Muchos de los participantes comentaron que el experimento les brindó “consuelo” o que sintieron la presencia de su familiar. Algunos (entre ellos Manning) expresaron dudas sobre el impacto que podría tener en otros seres queridos, quienes podrían volverse “adictos” a estas interacciones. A pesar de ello, todos afirmaron que volverían a utilizar la tecnología. Actualmente, el equipo responsable del estudio trabaja en otras investigaciones en colaboración con psicólogos para analizar el impacto generado por los "fantasmas de IA". No son los únicos. Theo Gevers, profesor de la Universidad de Ámsterdam, desarrolló sesiones en las que el paciente habla por videollamada con un avatar, mientras que el terapeuta le presta su voz. Por otro lado, Lonneke Lenferink, investigadora de la Universidad de Groningen, ve potencial en reforzar técnicas como escribir una carta al difunto o mantener conversaciones imaginarias con él. Sin embargo, en su opinión, seguir hablando con el difunto puede mantener a la persona anclada al duelo. "Si lo usas ahora, corres un riesgo", advierte Lenferink. Cabe precisar que la idea de recrear la personalidad de una persona mediante inteligencia artificial no es nueva. En el 2021, Microsoft obtuvo una patente para desarrollar un algoritmo que imitaba a una persona específica. Hoy en día, empresas como Project December, HereAfter AI o Seance AI en Estados Unidos, y Super Brain o Silicon Intelligence en China, ofrecen tecnologías capaces de lo que esta última denomina "resurrección". Revivir a un ser querido no es barato. En las plataformas de comercio electrónico chinas, se puede obtener una animación a partir de una fotografía por menos de dos dólares, según NPR. Sin embargo, las recreaciones más completas, como las que ofrece Super Brain, pueden costar entre 10.000 y 20.000 yuanes por un avatar básico que tarda unos 20 días en crearse. En Shanghái, la funeraria Fu Shou Yuan incluso ha instalado códigos QR en las lápidas para que los visitantes accedan al avatar del difunto. Para que este negocio funcione, es necesario entregar a una empresa algunos de los datos más íntimos de una persona y confiar en que esta entidad los almacenará y protegerá. Al fin y al cabo, esta misma tecnología que se utiliza para que una persona se reúna digitalmente con su ser querido podría usarse de forma similar para suplantar identidades. ¿Qué ocurre si una persona no desea ser resucitada? Incluso si se demostrara que hablar con un robot fallecido beneficia a la familia y amigos del difunto, algunas personas podrían oponerse a que sus datos se utilicen para entrenar un algoritmo de IA, ya sea en vida o tras su muerte. Al respecto, en Europa ya existen leyes que reconocen el “derecho al testamento digital”. Esta normativa regula quién puede acceder a las cuentas y datos de una persona fallecida. De este modo, una persona podría dejar instrucciones por escrito en las que indique que no desea que su huella digital se utilice para «resucitarla» mediante inteligencia artificial. Los expertos coinciden en que el mayor peligro reside en la falta de transparencia. Por ello, la Unión Europea, a partir de agosto de este año, exige que los chatbots informen de que son inteligencia artificial. Las multas pueden alcanzar los 15 millones de euros o el 3 % de la facturación global. China, por su parte, también ha propuesto regulaciones para la industria de los humanos digitales, incluyendo la obligación de etiquetar los avatares y la prohibición de clonar a una persona sin su consentimiento. “Este campo de la inteligencia artificial es un terreno minado”, afirmó Katarzyna Nowaczyk-Basińska, investigadora de IA en la Universidad de Cambridge. “Es fundamental priorizar la dignidad del difunto y garantizar que no se vea menoscabada, por ejemplo, por los intereses económicos de los servicios digitales relacionados con la vida luego de la muerte” puntualizo.

domingo, 25 de octubre de 2026

DINERO DIGITAL: La marca de la Bestia

Se trata de un concepto bíblico que aparece en el libro de Apocalipsis (capítulo 13:16 -18), el cual lo describe como una marca impuesta por la "segunda bestia" (el Falso Profeta) en la mano derecha o en la frente de todas las personas, siendo un requisito indispensable para comprar o vender en el fin de los tiempos. Quien la reciba demuestra su lealtad y adoración a la primera bestia (el Anticristo) y el texto asocia su identidad con el famoso número 666. En el texto teológico, los eruditos bíblicos argumentan que, al igual que los siervos de Dios reciben un "sello espiritual" en sus frentes, la marca de la bestia representa lealtad, ideología y sumisión. La frente simboliza la mente (en qué se cree o a quién se le es fiel) y la mano representa las acciones o el trabajo. El pasaje bíblico dice: “Y hacía que, a todos, pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiese una marca en la mano derecha, o en la frente; y que ninguno pudiese comprar ni vender, sino el que tuviese la marca o el nombre de la bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, porque es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis”. A lo largo de los siglos, teólogos y estudiosos han desarrollado distintas interpretaciones sobre su significado. 1.-Interpretación histórica (Preterista): Vincula el Apocalipsis con los eventos del siglo I d.C. bajo el Imperio Romano. En el sistema hebreo y griego de asignar valores numéricos a las letras (gematría), el nombre "César Nerón" suma exactamente 666. Bajo esta lógica, la marca aludía a las monedas o certificados romanos necesarios para comerciar, que exigían declarar que el emperador era un dios; 2.-Interpretación simbólica (Espiritual): Considera que la marca no es un objeto físico, sino una metáfora de la mente (la frente) y de las acciones (la mano). Representa la sumisión ideológica y practica a los sistemas del mundo, que se oponen a los valores divinos; 3.- Interpretación futurista (Tecnológica): Propone que se manifestará en el futuro como un mecanismo de control económico global. Aunque generalmente se asociaba con microchips implantados y códigos de barras, hoy es identificado con las criptomonedas y monedas digitales, debido a su capacidad para regular el comercio, y sobre todo, rastrear la identidad. De esta manera seria un sistema de control tecnológico que se implementaría globalmente, bajo el gobierno de un dictador mundial. En el mundo actual, la presión hacia los pagos sin efectivo, las monedas digitales y la supervisión financiera impulsada por inteligencia artificial significa que el acceso a la economía está cada vez más restringido a aquellos que cumplen con los mecanismos de control centralizados. Como sabéis, los gobiernos de todo el mundo están desarrollando CBDC (Central Bank Digital Currency), que permiten dinero programable que puede rastrearse, restringirse e incluso revocarse. A diferencia de las criptomonedas descentralizadas como Bitcoin, las CBDC brindan a las autoridades centrales control total sobre los hábitos de gasto. Se trata de dinero emitido por un banco central en formato digital. Al respecto, Palantir Technologies, una empresa financiada por Thiel, ha desarrollado sistemas de seguimiento financiero impulsados por inteligencia artificial utilizados por bancos y gobiernos para monitorear transacciones y detectar incumplimientos. La vigilancia predictiva en el ámbito financiero podría conducir a una era en la que se señales a las personas por “mala conducta” económica y se les niegue el acceso a sus fondos. Es conocido el impulso de Elon Musk hacia una economía impulsada por la IA. Musk ha insinuado que X (antes Twitter) se convertirá en un "centro financiero global" que integrará pagos, identidad digital y verificación financiera impulsada por inteligencia artificial. En tanto, Starlink garantiza que incluso las áreas remotas estén conectadas a un sistema monitoreado globalmente. Mientras Neuralink podría conducir a transacciones financieras con interfaz cerebral, eliminando la necesidad de dispositivos físicos. De esta manera, la gobernanza predictiva impulsada por IA podría identificar a los “individuos riesgosos” antes de que actúen, bloqueando el acceso a la banca, los viajes y los servicios sociales. A su vez, los gobiernos y las corporaciones están impulsando el reconocimiento facial, el escaneo biométrico y las identificaciones digitales universales. Países como el Sistema de Crédito Social de China ya demuestran cómo el incumplimiento de los mandatos gubernamentales o corporativos puede generar restricciones financieras. Históricamente, los grandes cambios económicos requieren crisis. En efecto, las guerras y los colapsos económicos crean las condiciones necesarias para la aceptación masiva de cambios financieros radicales. Si la Segunda Guerra Mundial condujo al sistema de Bretton Woods, la crisis financiera del 2008 aceleró la banca digital. ¿Podría el próximo conflicto global o ataque cibernético ser el empujón final hacia la sumisión financiera total? De esta forma, la economía sin dinero en efectivo, las finanzas impulsadas por inteligencia artificial, los sistemas de identidad digital y las alianzas económicas religiosas estarán sentando las bases para un sistema económico impuesto. El Apocalipsis advierte que la Marca de la Bestia no se trata solo de economía, sino de lealtad. La pregunta ya no es "¿Sucederá esto?", sino "¿Cuándo la aceptará el mundo voluntariamente?". ¿Rechazaría la gente una economía digital global si ofreciera seguridad, facilidad y prosperidad? ¿O la exigiría, haciendo casi imposible la oposición? Esta sería la marca anunciada en las Escrituras...

domingo, 18 de octubre de 2026

GUSANOS INFORMÁTICOS DE LA IA: Cada vez es más difícil detenerlos

Un aparato de TV, una cámara de seguridad, una aspiradora robot, que podría haber en cualquier casa y que, según una investigación publicada este lunes por Anthropic - la empresa detrás del asistente Claude -, pueden convertirse en el terreno de una nueva amenaza informática: los "gusanos de IA". Se trata de programas capaces de copiarse por sí solos de un dispositivo a otro, llevando consigo su propia inteligencia artificial. A diferencia de un virus tradicional, un gusano de IA cargaría los "pesos" del modelo, es decir, los parámetros que le permiten funcionar y podría ejecutarse en cada equipo que infecta, sin intervención humana. Los investigadores se concentraron en aparatos de bajo costo, como cajas de Android TV, hornos, aspiradoras, cortacéspedes y cámaras. El estudio, firmado por William Zhou y Daniel Freeman, del Frontier Red Team, el equipo que evalúa los riesgos de la compañía, le pone fecha a la advertencia. Según su extrapolación, los modelos pequeños alcanzarían esa capacidad a fines del 2026, es decir, en cuestión de meses. Por ahora, todo ocurre en el laboratorio. La compañía señala que aún no existe un replicador autónomo completo y que no hay registro de gusanos de IA en el mundo real. Pero hay un rasgo que los distingue: aprenden. En las pruebas, cuando el modelo Qwen3.5-9B heredaba las notas de sus "generaciones" anteriores, su tasa de éxito para instalarse en un equipo nuevo saltaba de 45% a entre 61% y 84%. Para medir qué tan cerca está la amenaza, el equipo hizo funcionar el modelo Gemma4-26B-A4B repartido entre 15 cajas de Android TV, cada una con 4 GB de memoria. Lo consiguió, aunque a una velocidad mínima: 0,39 "tokens" por segundo. La prueba más exigente fue otra. En una red de ocho dispositivos Android simulados en la nube, el modelo debía completar todo el ciclo por su cuenta: entrar a un equipo, instalarse y saltar al siguiente. Solo GLM-5.2 lo logró de forma consistente. Todos los replicadores puestos a prueba son modelos abiertos de otras compañías. Opus 4.8, de Anthropic, solo actuó como asesor de un modelo pequeño en una de las tareas, sin mejorar de forma significativa sus resultados. Estos gusanos no serían fulminantes, y es que cada replicación tomaría días. Por eso, los autores proponen imaginarlos como "un moho mucilaginoso o un enjambre de moscas de la fruta". Como referencia, el informe toma Kimwolf, una red de más de dos millones de dispositivos infectados, en su mayoría cajas de Android TV. Un gusano de IA con ese alcance podría mantener unas 133.000 copias funcionando en paralelo, con una capacidad equivalente, como máximo, a unos 40 procesadores H100, los chips de alto rendimiento con que se entrena y ejecuta la inteligencia artificial. Detenerlo no sería simple. "No hay un punto centralizado que apagar", advierten los autores. Un modelo capaz, además, podría adaptarse por su cuenta a hardware que no conoce, y estos replicadores lentos podrían ser la antesala de otros más rápidos, capaces de atacar centros de datos o robar credenciales. Para contenerlos, el informe apuesta primero por detectarlos. Estos programas dejarían huellas en la red - descargas de varios gigabytes, tráfico inusual entre dispositivos y escaneos - que podrían ser capturadas por sistemas trampa. También propone que los proveedores de internet pongan en cuarentena los equipos infectados. El antecedente es Mirai, una conocida red de dispositivos infectados. En ese caso, la cuarentena acompañada de un aviso al usuario eliminó el 92% de las infecciones en 14 días, frente al 74% sin notificación. A los fabricantes, en tanto, les pide eliminar las contraseñas por defecto en los aparatos conectados, algo que el Reino Unido ya no permite. La conclusión apunta en dos direcciones. Una es reforzar los sistemas para dificultar que estos replicadores se propaguen, la segunda a prepararse para un mundo en el que ya existan. Otro experto, experto Nicolas Papernot, profesor de la Universidad de Toronto, dirigió en junio pasado un equipo que construyó un prototipo de malware con IA usando modelos de acceso libre, y habló por qué estos ataques son más difíciles de frenar. "Históricamente, un gusano explotaba un conjunto de vulnerabilidades. Eso significaba que se podían corregir y evitar que el gusano se siguiera propagando", explicó Papernot. "Ahora, con la IA, un atacante puede diseñar un gusano que adapte su estrategia de ataque a las particularidades de un dispositivo", añadió. Eso obliga a anticipar todas las posibles fallas del aparato. Algunas no son errores de software, sino de configuración, como usar la misma contraseña en varios servicios. El portátil olvidado en el sótano, que un atacante humano ignoraría por falta de tiempo, se convierte ahora en un objetivo atractivo para lanzar ataques más grandes. Papernot recuerda que detrás hay una persona. "Un humano es quien lanza un agente. Una vez lanzado, el agente puede replicarse, pero es lanzado por un humano", precisó. Papernot reconoce que el riesgo no se reducirá a cero, porque muchas personas no actualizan sus dispositivos a tiempo. Su equipo propone tres medidas para el muy corto plazo. La primera es desarrollar y probar los modelos de IA desconectados de internet, para entender su comportamiento antes de exponerlos a infraestructura crítica. La segunda es crear un organismo internacional que estandarice cómo se entrenan y contienen los modelos. La tercera es hacer obligatorios los reportes de incidentes de seguridad. Hoy la información depende de lo que los desarrolladores deciden divulgar. "Eso es un gran problema", subrayó Papernot, quien pidió más datos para que la comunidad académica desarrolle contramedidas. Para los usuarios, los expertos recomiendan cambiar las contraseñas de fábrica, instalar las actualizaciones cuando estén disponibles y considerar dispositivos de marcas reconocidas.

domingo, 11 de octubre de 2026

¿PUEDE SER DETENIDA LA CARRERA ARMAMENTISTA DE LA IA?: El tiempo está en nuestra contra

Dos cosas deberían hacerte reflexionar sobre lo que la inteligencia artificial podría significar para la humanidad. Una es que quienes trabajan con esta tecnología advierten de que podría llevar a una catástrofe - incluso a la extinción humana. La otra es cómo la innovación tecnológica está agravando la destrucción de Gaza a manos de los criminales sionistas. Estas cosas ofrecen lecciones contradictorias sobre si el rápido progreso de la IA puede o debe ralentizarse. Durante años, los principales jefes de IA han señalado que su tecnología podría volverse letal. Los bots pueden volverse lo suficientemente inteligentes como para burlar a sus creadores antes de que estén "alineados" con los objetivos y la ética de la humanidad y para causar estragos. Estas advertencias se han vuelto más creíbles a medida que los agentes de IA han escapado de sus sandboxes durante las pruebas, han coordinado entre sí y han hackeado organizaciones, incluido un propio laboratorio de IA. Anthropic, uno de los fabricantes de modelos, ha pillado a personas usando sus modelos con fines maliciosos, desde los servicios de inteligencia de Malí construyendo un sistema de vigilancia masiva, hasta rebeldes huttíes en Yemen que se cree están escribiendo software para misiles balísticos. Tras la reciente dimisión de un investigador en Anthropic, el miedo público a la fatalidad de la IA se ha extendido. En una publicación vista más de 170 millones de veces, dijo que tanto el juego como OpenAI estaban "jugando con nuestras vidas". Es indudable por ello que la IA está creciendo rápidamente en potencia, para bien y para mal. En mayo, los mercados de predicción valoraron menos de un tercio de la posibilidad de que la IA resolviera cualquier problema matemático del premio del milenio antes del 2030; el 8 de septiembre Open AI anunció que había resuelto una de ellas, lo que causó angustia entre los matemáticos. El 12 de septiembre, Sam Altman y Elon Musk, dos titanes de la IA, respaldaron un llamamiento de Dario Amodei, jefe de Anthropic, para "marcar el ritmo de la frontera", es decir, ralentizar el progreso de la IA. Entre los que están a favor de una desaceleración están Bernie Sanders, un senador de izquierdas, y Steve Bannon, un populista de derechas. Entre los que se oponen se encuentra el Criminal de guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump, cuya desastrosa administración teme más que nada perder la ventaja de Estados Unidos en IA frente a China, su único rival serio. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, ha dicho que si China obtiene la ventaja: "Nada más importaría." Como prueba, Bessent podría señalar Ucrania, donde cada paso en una carrera armamentística tecnológica tiene un efecto rápido. Como sabéis, Rusia ha desplegado sus últimos drones kamikaze dentro de su operativo especial en Ucrania para combatir al régimen fascista de Kiev que bajo el patrocinio de la OTAN busca desatar una guerra mundial. Además de ser más rápidos, los drones rusos ahora se utilizan entre sí como una red de comunicaciones encriptada para transmitir información y órdenes. Pronto, Rusia tendrá su propia versión de la red satelital Starlink, lo que hará que sus ataques de largo alcance sean más precisos. Es la última demostración de cómo incluso una pequeña ventaja tecnológica importa en tiempos de guerra. Ambas partes están trabajando en drones de enjambre que podrán operar de forma más autónoma como un único sistema adaptativo. La guerra muestra cómo la tecnología se traduce en poder duro, y que Ucrania la utiliza sin tener en cuenta las antiguas reglas o normas del combate para atacar civiles, lo cual es un crimen de guerra. Incluso si Estados Unidos no temiera una guerra caliente similar con China, una ventaja en IA daría a su principal rival geopolítico el dominio en hacking, espionaje y guerra híbrida. Esas no son capacidades que Estados Unidos deba ceder a un estado que ya puede catalogarse como la superpotencia del siglo XXI, mientas la decadencia estadounidense es irreversible. Por tanto, una pausa solo podría funcionar si China también la aceptara. Pero incluso si Trump intentara frenar el desarrollo de la IA, es poco probable que Xi aceptara el plan que Amodei imagina, porque eso congelaría la IA china en segundo plano. Y ninguno de los dos bandos podía arriesgarse a que el otro rompiera un pacto corriendo por delante. Para un acuerdo, cada uno tendría que verificar el cumplimiento, como ocurrió con el control de armas durante la Guerra Fría. Estados Unidos, Gran Bretaña y Rusia prohibieron las pruebas nucleares atmosféricas en 1963 porque podían detectarlas; Pero las pruebas subterráneas continuaron durante tres décadas más, hasta que también pudieron ser monitorizadas. Por desgracia, aunque los centros de datos son visibles, no existe ningún método verificable para ver su interior. La infraestructura que entrena a una superinteligencia podría hacerse pasar por chatbots respondiendo a preguntas cotidianas. Por tanto, las opciones para un acuerdo sobre la seguridad de la IA son limitadas; pero existen. Más transparencia ayudaría. Ambas partes deberían comprometerse a divulgar e investigar incidentes de seguridad en sus laboratorios, utilizando la legislación nacional. Cada uno podría señalar que le importa la seguridad para generar confianza, allanando el camino para que la otra parte tome precauciones. También deberían presionarse mutuamente para mejorar la ciberseguridad de los laboratorios, de modo que los agentes de IA no puedan escapar tan fácilmente de los sandboxes - y para asegurar que, si uno lo hace, su laboratorio sea financieramente responsable. Lo más importante es el reto de garantizar que la IA actúe en interés humano. Estados Unidos y China tienen valores muy diferentes, pero ambos saben que estar por delante no sirve de nada si acaba con la humanidad. Deberían prometer compartir el trabajo sobre los elementos de alineación que no ofrezcan una ventaja competitiva. El conocimiento de los mejores métodos de evaluación y técnicas de contención es un bien público global. Si un bando logra un avance importante en la seguridad, acapararlo no tiene sentido. Hay quienes, como Trump, de una forma suicida - o demoniaca en su caso - descartan la inminente llegada del Apocalipsis por parte de la IA “como una estrategia de marketing, o incluso como un intento de suprimir la competencia”. Sin embargo, el progreso de la IA es lo suficientemente rápido, los incidentes de seguridad son lo bastante escalofriantes y las advertencias de las empresas son lo suficientemente antiguas como para ser tomadas en serio. La IA no tiene que eliminar a todos los humanos para provocar una catástrofe. Un enjambre de agentes de IA abierta atacó a una empresa tecnológica; ¿y si la próxima vez ataca una red eléctrica o un sistema de armas? Incluso podría ser lo suficientemente inteligente como para evadir intentos de desactivarlo. Ha demostrado que ya puede hacerlo. El mundo debe intentar urgentemente evitar este riesgo, que podría en última instancia, desatar una guerra apocalíptica. Lamentablemente, en ese camino estamos, dirigiéndonos a nuestra autodestrucción.

domingo, 4 de octubre de 2026

BILL GATES: “La inteligencia artificial podría matar a mil millones de personas si no se regula”

Bill Gates está dando la voz de alarma sobre la inteligencia artificial de una forma que va mucho más allá de las típicas conversaciones del sector tecnológico sobre el futuro. En efecto, el cofundador de Microsoft declaró a NBC News que los sistemas de IA son lo suficientemente potentes como para orquestar acontecimientos que podrían provocar mil millones de muertes si no se someten a una supervisión y regulación gubernamentales adecuadas. Gates dejó claro que ya no basta con que las empresas se autorregulen, y pide a los legisladores que intervengan con una legislación y unos marcos de supervisión que tengan verdadero peso. “Nadie cree que la autorregulación sea suficiente”, afirmó Gates durante su intervención en Meet the Press, haciendo hincapié en que lo que está en juego no podría ser más importante. Gates afirmó que, a comienzos de este año, la inteligencia artificial superó lo que denominó los umbrales cibernético y biológico. Para explicar su advertencia, mencionó la capacidad de estos sistemas para identificar vulnerabilidades en programas informáticos revisados durante años por especialistas. Según el empresario, esa capacidad podría utilizarse para comprometer infraestructura crítica, con consecuencias para los servicios financieros y el suministro de electricidad. También expresó preocupación por herramientas abiertas cuyos mecanismos de seguridad pueden ser modificados o eliminados. En su evaluación, el acceso a capacidades relacionadas con el diseño de agentes biológicos peligrosos podría extenderse más allá de los Estados. Asimismo, Gates planteó escenarios extremos de bioterrorismo con víctimas a gran escala como una advertencia sobre el alcance potencial del daño, sin señalar que exista un ataque concreto en marcha. Durante la conversación, el presentador le preguntó por qué la responsabilidad civil y la reputación de las empresas no serían suficientes para controlar estos riesgos. Gates respondió que las consecuencias de una catástrofe no podrían resolverse mediante una demanda posterior. Comparó la necesidad de supervisar la IA con los estándares que se exigen antes de autorizar aviones o medicamentos. El empresario sostuvo que la sociedad debe decidir cómo orientar esta tecnología hacia resultados positivos y prevenir sus usos más peligrosos. Uno de los momentos más llamativos de la entrevista llegó cuando se planteó la idea del "botón de apagado". Gates rechazó tajantemente que esa solución pudiera funcionar como principal barrera de seguridad. "No basta con tener un botón de apagado", señaló. Según explicó, los sistemas actuales todavía no han alcanzado un escenario en el que "tomen ordenadores de forma autónoma" y resulte imposible detenerlos, pero eso no significa que la industria deba relajarse. El problema, según Gates, es que un interruptor único no resuelve los riesgos más complejos. No todas las amenazas vienen de sistemas que se vuelven incontrolables por sí solos. “Muchas surgen del uso deliberado de herramientas avanzadas por parte de actores con intenciones maliciosas. Y ahí, un botón de apagado no sirve de nada” agrego. Cabe precisar que Gates tampoco es el único en plantear estas preocupaciones. Según NBC News, el debate en torno a la seguridad de la IA ha dado un giro radical en las últimas semanas, ya que los principales actores del sector han comenzado a distanciarse públicamente de la mentalidad competitiva que ha definido este ámbito durante años. Por su parte, Sam Altman, director de OpenAI, y Dario Amodei, de Anthropic, coincidieron en que el sector debe frenar el ritmo de desarrollo. Amodei publicó un extenso ensayo en el que exponía un plan de tres partes para ralentizar el avance de la IA sin dejar de cumplir las normas de seguridad, y Altman no tardó en sumarse a esta iniciativa. En tanto, Jacob Coxon, un investigador que abandonó Anthropic, fue más allá y advirtió de que las empresas se están lanzando de cabeza hacia una superinteligencia capaz de mejorarse a sí misma y están jugando con nuestras vidas. Como era de esperar, la respuesta política ha estado dividida. De una forma irresponsable y suicida, Donald Trump adoptó una postura totalmente opuesta, restando importancia a las preocupaciones sobre la seguridad de la IA por considerarlas exageradas y rechazando cualquier idea de establecer nuevas medidas de control sobre la tecnología. Como sabéis, Trump argumentó falazmente que “la IA solo necesita un liderazgo presidencial firme”, calificando los temores sobre la seguridad de “bulo” y abogó por una menor regulación para mantener la competitividad de Estados Unidos en la carrera mundial por la IA contra China. Por su parte, el presidente de la Cámara de Representantes, el trumpista Mike Johnson, se negó a convocar al Congreso para aprobar cualquier ley reguladora de la IA, dejando la decisión en manos de las propias empresas. Mientras tanto, algunos gobernadores están llevando adelante sus propios planes. Gavin Newsom, de California, firmó un decreto ejecutivo por el que se crea un consejo de expertos para reforzar las leyes sobre seguridad de la IA, y tanto Wes Moore, de Maryland, como Kathy Hochul, de Nueva York, dieron a conocer sus propios marcos normativos para sus respectivos estados. Este mosaico de medidas a nivel estatal está llenando el vacío dejado por la inacción federal por su enfermiza obsesión con China, por lo que el peligro de las predicciones dichas por los expertos, termine convirtiéndose en una tenebrosa realidad.
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