En un mundo donde la confianza en la verdad se está desmoronando, la gran dama de la recopilación colectiva de datos en línea está amenazada por todos los frentes. La derecha del movimiento MAGA, con Elon Musk a la cabeza, está lanzando acusaciones de sesgo político, e incluso ha cuestionado la condición de organización sin fines de lucro de la web. La inteligencia artificial (IA) está saqueando los recursos de la enciclopedia y desviando la atención. Los gobiernos represivos han enviado a sus editores voluntarios a colonias penales. En sus 25 años de historia, Wikipedia nunca había tenido que luchar tan duro. La organización que respalda la web, la Fundación Wikimedia, está aumentando su presupuesto para cabildeo y se anuncia en Times Square. Le hace cobros a empresas como Google y Meta, que se tragan los 65 millones de artículos de la enciclopedia, y está restringiendo el acceso a ciertos rastreadores. Además, está ampliando su equipo de derechos humanos para proteger mejor a los voluntarios frente al aumento del acoso, la vigilancia y las represalias. Para una organización que considera la neutralidad como una regla fundamental, todo esto representa un gran conflicto, lo que obliga a Wikimedia a pasar a la ofensiva - de manera diplomática, claro está -.Así que encontró a una diplomática: Bernadette Meehan, de 50 años, se convirtió en directora ejecutiva de Wikimedia en enero, tras haber sido embajadora de Estados Unidos en Chile y haber trabajado en la Fundación Obama, en el Departamento de Estado, en el Consejo de Seguridad Nacional y en Wall Street. En una carrera llena de retos arriesgados - como ayudar a negociar acuerdos nucleares con Irán o facilitar las conversaciones con Cuba -, ser la responsable de uno de los diez sitios web más visitados del mundo podría ser la tarea más complicada para Meehan. Esta exfuncionaria trilingüe es la primera persona con su trayectoria en el puesto de Wikimedia, sucediendo principalmente a mujeres procedentes de ámbitos como el derecho, el periodismo y Planned Parenthood. Meehan no diría que Wikipedia está en guerra, no luego de haber pasado gran parte del 2007 en Irak, en una zona de guerra real donde fue testigo de “la suprema crueldad de los seres humanos”. Pero sí reconoce que la web está en una batalla metafórica por su propia existencia. “Wikipedia es la base de todo lo que tenemos en internet”, dijo en su primera entrevista en el cargo. “Es querida, es creíble; en tiempos cada vez más polarizados, es vista como una fuente fiable”. Además, según dijo, se encuentra en un punto de inflexión. “¿Cómo mantenemos vivo este proyecto?”, preguntó. Como sabéis, desde hace tiempo, Musk ha arremetido contra Wikipedia tildándola de “Wokepedia” y de “una extensión de la propaganda de los medios tradicionales”. Ha protestado por su entrada en la enciclopedia e instado a sus seguidores a suspender las donaciones debido a las iniciativas de diversidad de la fundación. El magnate tecnológico forma parte de un coro de conservadores que tildan a esta enciclopedia de semillero de sesgo liberal. El senador Ted Cruz, republicano por Texas, expresó su “preocupación” tanto por la aparente inclinación ideológica de Wikipedia como por las acusaciones de que los editores “se coordinaban para difundir narrativas a favor de Hamás”. David Sacks, hasta hace poco el “zar de la IA” del gobierno de Trump, también dio su opinión. Lo mismo hicieron Tucker Carlson, un popular comentarista, e incluso Larry Sanger, quien fundó Wikipedia junto a Jimmy Wales en el 2001. Durante mucho tiempo, Wikipedia ha sido un campo de batalla indirecto para ideas enfrentadas sobre la verdad: ¿qué conforma el equilibrio? ¿Qué hace que una fuente sea buena? Pero ahora, esos debates en línea podrían tener repercusiones reales. El año pasado, un funcionario del gobierno de Trump investigó la exención fiscal de esta organización sin fines de lucro. Una comisión de supervisión del Congreso, liderada por los republicanos, inició una investigación en agosto, exigiendo a Wikimedia que identificara a ciertos editores y presentara cualquier prueba de influencia por parte de agentes extranjeros o instituciones académicas. La fundación dijo que respondió a ambas investigaciones el año pasado y que no tenía novedades al respecto. Para calmar los ánimos, Meehan y su equipo están aclarando conceptos erróneos sobre la web. Wikipedia está muy descentralizada, con colaboradores independientes que depuran los hechos a través del debate abierto y el consenso. Los comités de arbitraje electos se encargan de resolver las disputas. La fundación, con un presupuesto de 208,6 millones de dólares y unos 600 empleados y contratistas, proporciona servidores y financiación, pero no interviene en las decisiones sobre el contenido. Según la fundación, no hay ningún cerebro en la sombra ni ninguna conspiración política de izquierda. Solo los wikipedistas: casi 250.000 desconocidos que no cobran nada y editan 324 veces por minuto bajo seudónimos como “Blofeld” y “WooHooKitty”. “Lo más importante que hay que entender de Wikipedia es que es una auténtica democracia”, dijo Bill Adair, creador del sitio de verificación de datos PolitiFact y autor de un libro sobre la enciclopedia. “Es un lío, es ruidosa, pero a menudo funciona”. Meehan ha estado llevando su mensaje al Capitolio, donde ha repartido copias impresas de entradas de Wikipedia que tienen un significado personal para ella. La fundación también recurre a grupos de presión, y casi ha duplicado su gasto hasta los 174.300 dólares en el último ejercicio fiscal y contrató al bufete Holland & Knight la pasada primavera por 150.000 dólares al trimestre. “No buscamos formar parte de las guerras culturales ni del discurso político”, dijo Meehan. “Se trata de gente que quiere aportar conocimiento al mundo, para que cada uno haga con él lo que quiera”. Para quienes están convencidos de que Wikipedia es parcial, su recomendación es sencilla: hazte editor. “Francamente, lo que se necesita ahora mismo es más diálogo”, dijo. “Así que la puerta está abierta”. Para muchos wikipedistas, el gobierno de Donald Trump puede ser la amenaza más acuciante para la web, pero la más existencial es la inteligencia artificial. Se han resistido a la idea de integrar esta tecnología, calificándola de “verdaderamente espantosa”. La preocupación más urgente, sin embargo, es que se esté utilizando Wikipedia para entrenar a sus propios competidores porque los sistemas de IA absorben su contenido para alimentar a chatbots como Gemini, Claude y ChatGPT. A continuación, los bots regurgitan la información, a menudo de manera imperfecta, contaminando el ecosistema informativo que alimenta a la enciclopedia. Prueba A: Grokipedia, una rival creada por Musk y editada por xAI, su empresa de inteligencia artificial. No tiene un historial de ediciones público y copia sin reparos de Wikipedia, al tiempo que inventa errores (incluidos varios en su perfil de Meehan). Los resúmenes generados por IA que aparecen en los primeros puestos de los resultados de búsqueda también te quitan visitantes potenciales, dijo. Las visitas de personas a la edición en inglés de Wikipedia cayeron un 8 por ciento a finales del año pasado en comparación con el año anterior. El descenso es lo suficientemente preocupante como para que Meehan - cuya entrada favorita describe el “tsundoku”, el término japonés para referirse a coleccionar libros y dejarlos apilados sin leer - esté intentando llegar a los jóvenes a través de TikTok y Roblox. Wikimedia quiere más intercambio recíproco por parte del sector de la IA. Ahora cobra a clientes como Amazon y Microsoft por un acceso masivo más rápido a sus datos a través de una filial comercial creada hace cuatro años llamada Enterprise. El año pasado, Enterprise ganó 8,3 millones de dólares, más del doble de los ingresos del año anterior. Esta primavera, Wikimedia también empezó a limitar a los “aprovechados” automatizados que extraen datos de su sitio web y saturan su infraestructura - lo que supone casi un tercio de sus picos de demanda de ancho de banda-. Pero, de momento, la fundación solo puede detener alrededor del 30 por ciento de las solicitudes abusivas de datos, unos 1500 millardos al día. “Nuestra infraestructura no es gratis, y cuando llegan los rastreadores y descargan datos a gran escala, nos pasa factura”, dijo Meehan. “Ese comportamiento tiene un costo económico real”. Wikipedia cuenta con 345 ediciones diferentes. La edición en inglés es, con diferencia, la más activa, con casi 115.000 colaboradores, mientras que otras, en idiomas como el kusaal de África occidental y el seediq de Taiwán, tienen un alcance más limitado. En países como China, Birmania y Corea del Norte, Wikipedia está bloqueada por completo. Turquía prohibió la página durante casi tres años, hasta el 2020. Wikimedia negoció este año con el gobierno de Indonesia por las amenazas de bloqueo. Desde ese mismo año, al menos 10 editores de Wikipedia han sido encarcelados por su trabajo y muchos otros han recibido amenazas. Un pediatra de Arabia Saudita fue condenado a 14 años de cárcel tras editar páginas sobre la vigilancia gubernamental y una activista por los derechos de las mujeres. Bielorrusia ha detenido a varios editores y envió a uno de ellos a una colonia penal durante más de un año luego de que editara una entrada sobre periodistas asesinados. Las restricciones a la libertad de expresión han aumentado a nivel mundial, lo que afecta a Wikipedia y a sus voluntarios, según escribió un vocero de la fundación en un correo electrónico. Los gobiernos también están apuntando específicamente al contenido de Wikipedia. De las 934 solicitudes que recibió la fundación el año pasado para eliminar o modificar contenido (aceptó dos), 117 procedían de gobiernos, frente a las 10 de hace una década. La mayoría procedían de Rusia, cuyo antagonismo hacia Wikipedia se agravó tras el Operativo Militar Especial en Ucrania en el 2022. Moscú ha acusado de manera repetida a la web de violar una ley de censura muy amplia que penaliza los contenidos que se considere que “desacreditan” al ejército ruso (Wikimedia se niega a pagar las multas correspondientes). En el 2023 se lanzó un clon ruso de Wikipedia llamado Ruwiki; además, una red rusa de portales de noticias falsas logró colarse en algunas citas de Wikipedia. En tanto, Wikimedia está ampliando su equipo de derechos humanos, una división del departamento jurídico que protege a los voluntarios de amenazas digitales y físicas. Recientemente, la fundación creó una iniciativa contra el doxeo (publicar información privada en internet) que ofrece más anonimato a los colaboradores; también ha puesto en contacto a los wikipedistas con servicios locales de evacuación y extracción. Cabe precisar que la defensa de los voluntarios y los proyectos consume el 32 por ciento del presupuesto de la fundación. Los costos de los litigios de Wikimedia se han duplicado desde el 2020, en parte porque hay más casos, que las nuevas normativas sobre privacidad y libertad de expresión están complicando aún más. “Un componente fundamental de lo que hacemos es preservar la libertad de información”, dijo Meehan. “Eso nunca cambiará: ese compromiso de defender esos derechos y de ayudar a proteger, dentro de nuestros limitados medios, a los editores que participan en ese proyecto y son perseguidos precisamente por eso”. A menudo, el futuro de Wikipedia ha parecido incierto: su artículo titulado “Predicciones sobre el fin de Wikipedia” tiene ya casi nueve años. Pero sobre todo ahora, con tantos peligros acechando y cada vez menos gente sumándose a sus filas, el sitio web no puede permitirse quedarse estancado. La fundación quiere atraer a una nueva generación de colaboradores que no sea predominantemente blanca, masculina y de edad avanzada. Las sesiones de formación para desmitificar la edición, por ejemplo, atrajeron a un voluntario vietnamita-estadounidense de 25 años que ha creado cientos de páginas en dos años sobre temas de actualidad como la “brecha de estilo” y el “hombre performativo”. En cinco meses, Meehan ha conocido a más de 1100 wikipedistas de este tipo en cuatro continentes. A diferencia de la mayoría de los creadores de contenido modernos, “no andan por ahí buscando ser el próximo influente o una persona famosa”, dijo. Cuando se reúnen, como en un reciente fin de semana lluvioso en San Francisco, quieren hablar de los detalles más sutiles de la detección de IA y las bases de datos que desaparecen. Los wikipedistas no son llamativos, pero son tenaces. Dos de ellos se enfrentaron a un hombre armado en una conferencia el otoño pasado. Meehan encaja perfectamente entre ellos, siempre con un sencillo reloj negro de Ironman, luego de que hace 20 años unos asaltantes armados le robaron en Colombia el elegante reloj Baume & Mercier que se compró cuando se incorporó al servicio exterior. Afirma que ver la depravación de la guerra y lo peor de la humanidad la cambió de raíz, lo que la impulsó a “correr hacia la luz” y buscar “la antítesis de lo malo”. Eso es Wikipedia, dijo: un experimento que seguirá luchando para empujar a la sociedad hacia la conciliación en lugar del conflicto. “En el mundo actual, donde la politización va en aumento, donde hay desacuerdo sobre los hechos, donde la gente ni siquiera puede mantener una conversación de forma civilizada, está bien no estar de acuerdo”, dijo. “Pero unámonos y mantengamos una conversación basada en los hechos a ver adónde nos lleva” puntualizo.
El nuevo modelo de inteligencia artificial GLM-5.2 de la 'start up' china Z.ai (Zhipu AI) ha escalado rápidamente en plataformas de desarrollo y ha inquietado el ambiente en Silicon Valley, recoge este jueves Reuters. En efecto, sus capacidades de codificación y de agente - ejecución de tareas complejas con mínima intervención - casi rivalizan con las principales ofertas estadounidenses a una fracción del coste, en lo que algunos expertos describen como un "momento mini DeepSeek", al recordar el impacto que generó esa plataforma. Además, ha colocado en el centro del debate si China está acortando distancias con Estados Unidos en la carrera de la IA. El modelo ha ganado espacio en plataformas como OpenRouter, por encima de algunos modelos de Anthropic, y ha recibido elogios de figuras como el director ejecutivo de Snowflake, Sridhar Ramaswamy, y el inversor Marc Andreessen. "Ahora tenemos un modelo chino de 'peso abierto' que es tan bueno como los modelos actualmente disponibles de OpenAI y Anthropic", afirmó David Sacks, exresponsable de IA de la Administración de Donald Trump. Su buen recibimiento también refleja un mayor interés por soluciones abiertas y más baratas, en un momento en que muchas empresas se ven afectadas por los costos crecientes y volátiles del uso de herramientas cerradas, cuyos agentes consumen grandes volúmenes de fichas de uso. El impulso de GLM-5.2 se produce tras el impacto de DeepSeek y en un contexto de regulaciones cambiantes en Washington y retrasos en el lanzamiento público de modelos como GPT-5.6, lo que ha alimentado la demanda global, según los especialistas. "La comunidad internacional de desarrolladores es cada vez más consciente de que depender únicamente de modelos de API [Interfaz de Programación de Aplicaciones] de código cerrado con base en EE.UU. conlleva un riesgo significativo", señaló Brian Tse, fundador y director ejecutivo de la consultora Concordia AI, con sede en Beijing. El modelo ocupa actualmente el quinto lugar en la tabla de inteligencia de grandes modelos de lenguaje (LLM) de Artificial Analysis y el segundo puesto en el 'ranking' de codificación de 'front-end' de Code Arena, operando a alrededor de un sexto del costo de modelos cerrados estadounidenses como Claude o la serie GPT. "El cambio que aporta GLM-5.2 es que el modelo de código abierto se ha convertido en un producto listo para usar desde el primer momento", explicó Tiezhen Wang, exresponsable de la región de Asia-Pacífico en Hugging Face. No cabe duda que la competencia entre Estados Unidos y China por el liderazgo en el ámbito de la inteligencia artificial se vuelve cada vez más intensa. Este nuevo modelo chino de IA ya está generando un revuelo que el mundo no había visto desde el lanzamiento de DeepSeek R1, producto que, por primera vez, puso seriamente en duda el dominio estadounidense sobre los chatbots de vanguardia. Y aunque el nuevo avance chino aún no puede considerarse un golpe devastador contra la posición de Estados Unidos, se convierte en otro serio desafío para toda la arquitectura del mercado estadounidense de IA. La pregunta principal hoy ya no es quién es más fuerte, sino si la inteligencia artificial en sí se está volviendo más barata, más accesible y menos dependiente de la infraestructura estadounidense, en un momento en que los gigantes tecnológicos norteamericanos invierten cientos de miles de millones de dólares en esta industria. Por cierto, el inesperado éxito de Z.ai desencadenó un debate público entre el fundador de la empresa, Tang Jie, y Elon Musk. El motivo fue una discusión sobre cuándo China podrá crear un competidor de pleno derecho para el modelo insignia de Anthropic, Claude Fable 5, considerado por muchos hoy en día como la IA más avanzada del mundo. Musk sugirió que ello no sucedería antes del primer trimestre del próximo año. Tang respondió lacónicamente: "No tardará tanto"."Anthropic se ha centrado, con razón, en maximizar la inteligencia útil, algo que no se refleja en las pruebas de rendimiento, pero que sin duda se refleja en los ingresos", escribió Musk. "Lo único que necesitamos es enfoque, en particular, enfocarnos en lo que realmente es la inteligencia…", le contestó el empresario chino. Según los expertos, la 'startup' china está cambiando la lógica misma de la competencia global en materia de IA. "Puede que GLM 5.2 aún no sea la bola de demolición en sí, pero es otro golpe contundente contra el andamiaje de las valoraciones que sustenta el comercio de IA de EE.UU.", valoró el analista de inversiones Stephen Innes. "La pregunta más importante es si la inteligencia se está volviendo más barata, más portátil y menos limitada geográficamente, justo cuando el complejo de hiperescaladores de EE.UU. está invirtiendo cientos de miles de millones en la construcción de una infraestructura cuyo precio se basa en la suposición de que la capacidad de vanguardia seguirá siendo escasa, diferenciada y altamente monetizable", agregó. Según declaró a RT Anna Sytnik, directora general del Laboratorio de Coordinación de Rusia y profesora de la Universidad Estatal de San Petersburgo, Estados Unidos sigue manteniendo el liderazgo, pero la estructura misma de la competencia ha cambiado. "China ya no parece ser solo una parte que va a la zaga. En el segmento aplicado, en los modelos abiertos, en el costo de implementación y en la velocidad de escalabilidad, las empresas chinas ofrecen con bastante éxito una arquitectura alternativa para el desarrollo de la IA", destaca la experta. "El último modelo chino de Alibaba, Qwen3-Max-Thinking, ha demostrado en varias pruebas resultados al nivel o superiores a los de los modelos occidentales más sólidos. Z.ai es, en general, se podría decir que es un nuevo DeepSeek: su modelo GLM-5.2 causó gran revuelo precisamente porque superó a los modelos líderes de Anthropic: Opus 4.8 en programación, y en Design Arena le quitó el primer lugar a Claude Fable 5. Es decir, la IA abierta china ya compite no solo en precio, sino también en calidad", explica. Con el lanzamiento de Z.ai, ya no se trata simplemente de una competencia entre modelos, sino de una lucha entre dos arquitecturas de negocio diferentes. Los gigantes tecnológicos estadounidenses apuestan por ecosistemas cerrados, lo que hace que gobiernos y empresas dependan constantemente de sus suscripciones. China, por su parte, ofrece una integración más económica, acceso abierto y la posibilidad de modificar los modelos de manera independiente, compara Sytnik. "Qué modelo resultará más competitivo ya no depende solo de la calidad de los modelos en sí, sino también de qué alianzas tecnológicas y cadenas se formen a su alrededor", agrega la profesora, señalando que muchas empresas y entidades gubernamentales estadounidenses ya se han integrado a este ecosistema. En su opinión, aunque para los países en desarrollo estas empresas también ofrecen un paquete aparentemente atractivo con acceso a modelos potentes, subvenciones y soluciones listas para usar en la administración pública, detrás de ello se esconde un riesgo evidente: "una nueva dependencia tecnológica, ese mismo colonialismo de la IA". "Por ahora, las empresas chinas son las que mejor interpretan esta agenda. Digámoslo sin rodeos: la Administración Trump no está contribuyendo a que los gigantes estadounidenses de la IA adopten enfoques similares", subraya Sytnik. "No basta con que los países elijan entre el ecosistema cerrado estadounidense y el chino. Lo único que dará resultados es trabajar en sus propias arquitecturas, modelos, infraestructura computacional y soluciones aplicadas; es decir, no conectarse por completo a una IA ajena, sino desarrollar la propia", concluyó la experta.
Las agencias cibernéticas del grupo de inteligencia Five Eyes (Cinco Ojos) acaban de advertir que los modelos avanzados de inteligencia artificial pronto podrían dar a los piratas informáticos la capacidad de paralizar gobiernos, empresas y sistemas críticos. En efecto, en una inusual declaración conjunta, emitido a última hora del lunes por la noche, hora de Sídney, líderes de ciberseguridad de Australia, Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Nueva Zelanda afirmaron que los modelos de IA de vanguardia se están desarrollando más rápido de lo esperado y se prevé que "superen las expectativas actuales de la industria, transformando fundamentalmente las capacidades cibernéticas tanto ofensivas como defensivas". “El plazo no es de años, sino de meses”, afirmaron las agencias, añadiendo que “el riesgo cibernético ya no puede tratarse como una cuestión puramente técnica. Se trata de un riesgo empresarial fundamental y una responsabilidad de la dirección” añadieron. “En este entorno, la ciberresiliencia es fundamental para impulsar la continuidad del negocio, la confianza del mercado y el valor a largo plazo.” Las agencias de ciberseguridad afirmaron que los avances en los modelos de IA demostraban que esta tecnología reduciría las barreras para los ciberdelincuentes y aumentaría la velocidad y la complejidad de los ataques. “Se requiere una respuesta integral de la organización y de toda la sociedad”, continuo el comunicado. Las agencias instaron a las organizaciones a reforzar sus defensas digitales, actualizar el software obsoleto con mayor rapidez, limitar el acceso a sistemas sensibles y prepararse para los ciberataques antes de que se produzcan. “El riesgo cibernético ya no puede tratarse como una cuestión puramente técnica. Se trata de un riesgo empresarial fundamental y una responsabilidad del liderazgo.” Los modelos de IA generativa son nuevas y potentes herramientas capaces de buscar vulnerabilidades en los sistemas de ciberseguridad, y pueden ayudar tanto a explotar esas vulnerabilidades como a repararlas. “Lo que diferencia a los modelos de IA más recientes es que son muy buenos generando vulnerabilidades”, dijo Olivia Shen, experta en seguridad nacional e inteligencia artificial del Centro de Estudios de Estados Unidos de la Universidad de Sídney. Si bien la declaración de Five Eyes - una agencia creada entre los cinco países anteriormente nombrados, tras la Segunda Guerra Mundial -no se mencionan por su nombre ningún modelo de IA ni ninguna empresa, muchos en todo el mundo tienen la vista puesta en la avanzada gama de herramientas de Anthropic. Una de las últimas invenciones de esta importante empresa tecnológica se llama Fable 5, una versión aparentemente más amigable con la comunidad de Mythos, un potente modelo de IA lanzado a principios de este año capaz de detectar vulnerabilidades en sistemas cibernéticos, que solo está disponible para organizaciones y empresas verificadas debido a la preocupación de que pueda ser explotado. En junio, el gobierno estadounidense suspendió el uso de ambos modelos de Anthropic por parte de "ciudadanos extranjeros", citando recomendaciones de las autoridades de seguridad nacional. Shen afirmó que gran parte del mundo estaba centrado en lo que sucedería a continuación con Anthropic, pero que podría haber muchos más modelos de IA potentes en un futuro próximo. “Solo podemos ver lo que se ha publicado, pero podría haber otros modelos en desarrollo por parte de países como China, u otros estados, actores y empresas, que sean igual de avanzados y que lo mantienen en secreto” asevero. Estos avances se producen en medio de advertencias más generalizadas por parte de investigadores, líderes tecnológicos y funcionarios de seguridad, quienes señalan que las capacidades de la IA están avanzando más rápido de lo que los gobiernos y las instituciones pueden adaptarse. Los expertos han advertido cada vez con mayor frecuencia que los sistemas diseñados para aumentar la productividad y reforzar las defensas cibernéticas también podrían utilizarse para automatizar ataques, reducir las barreras para los ciberdelincuentes y amplificar el impacto de pequeños grupos.
En las redes sociales circula un video, donde se observa cómo un robot propina una patada de kung-fu a un niño que presenciaba un espectáculo. Conviene verlo varias veces para percatarse de que en el audio suena una música festiva de fondo e, incluso, de que la agresión a la infantil víctima genera alguna que otra risa. El «inocente» robot no tiene conciencia alguna del daño que su actividad, sin duda, ha causado al niño. En efecto, ningún robot tiene la menor idea del daño que puede infligir a cualquier forma de vida. Por cierto, hace unos meses navegaba por las redes otro video en el que se presentaban varios robots haciendo kung-fu, incluso con largas espadas. ¡Un asunto lúdico-festivo! ¿Usted cree eso? No es ninguna broma lo que se está desarrollando en las industrias denominadas Deep Tech (tecnología profunda), las cuales están totalmente fuera de cointrol y ausentes de regulación legal. Su verdadero nombre debería ser «tecnologías oscuras»: las Dark Tech o Dark Technology, tecnologías maliciosas; los Dark Patterns o patrones oscuros; o las Black Tech, término utilizado más específicamente para los ámbitos militares secretos. ¿Cómo es posible que todo este mundo tecnológico malicioso se desarrolle a espaldas del interés general de la humanidad? Desde mediados del siglo pasado, los avances científicos han estado patrocinados, promovidos y financiados por empresas privadas. Los Estados han permitido que se les escape el control de casi cualquier avance científico. Con la privatización del conocimiento y la «libre empresa» aplicada a la obtención de poder y más poder, la humanidad ha quedado totalmente a merced de los caprichos de voluntades asesinas y depredadoras. Podrían parecer apocalípticas estas afirmaciones, pero los caminos de estas oscuras tecnologías conducen a la destrucción de cualquier sistema de valores que ponga la vida humana como un principio irrenunciable. Por ello, debe preocupar a la humanidad esta endiablada carrera hacia la nada. La tecnología, en cualquiera de sus formas, tiene que estar al servicio del ser humano. Los desarrollos en el campo de la inteligencia artificial o la robótica - que se están implementando hasta el paroxismo - se encuentran fuera del imprescindible control ético. No son pocas las mentes que defienden el Imperativo Tecnológico: «Si algo es técnicamente posible, tarde o temprano se hará» o, llevado al extremo ético, «todo lo que puede ser fabricado o hecho, está legitimado para ser hecho». Ya en 1954 se alzaron voces alertando de este peligro, como la de Jacques Ellul en su obra La edad de la técnica. Dos años más tarde, en 1956, Günther Anders, en su libro La obsolescencia del hombre, analizaba a través del concepto de «la vergüenza prometeica» cómo la tecnología provocaba en los seres humanos un sentimiento de inferioridad e imperfección ante la máquina. Posteriormente, en 1979, Hans Jonas, en El principio de responsabilidad, exponía cómo la humanidad había roto un principio esencial para nuestra supervivencia, ya que nuestra capacidad para fabricar cosas supera por completo la capacidad de prever o comprender sus consecuencias. La tesis esencial de estos y otros pensadores y científicos es que nunca se debe desligar la capacidad tecnológica de la responsabilidad moral. ¿No convendría hacer un alto en esta loca carrera de producir sin valorar sosegadamente las consecuencias sobre el presente y el futuro de la humanidad? Un sistema de producción capitalista que, en esencia, está imposibilitado para percibir el interés general de las personas, es incapaz de detenerse en su irrefrenable marcha hacia la concentración de poder. Al igual que a un niño de corta edad no se le puede dejar jugar con fuego, ni permitir que se arroje por una ventana o un balcón, al sistema hay que ponerle barreras e impedirle que «juegue con fuego». Esto se consigue mediante el control social de las patentes y de las tecnologías en su conjunto. El siguiente paso consiste en mantener fuera de la ley cualquier desarrollo tecnológico que no esté validado y supervisado por comités que garanticen su ajuste a la ética humana. La acción violenta del robot sobre el niño al cual nos referimos al inicio, sería impensable si en la programación de la máquina se hubieran implementado las tres leyes de la robótica, formuladas por primera vez en 1942 por Isaac Asimov. La primera y principal dicta: «Un robot no hará daño a un ser humano o, por inacción, permitirá que un ser humano sufra daño». Sin embargo, no parece que legalmente esté previsto obligar a su implantación. Los desarrollos actuales se enfocan únicamente en regular las relaciones entre los creadores, fabricantes y usuarios de estas tecnologías; de hecho, aún no se ha completado el imprescindible «Derecho de la Robótica». Parece ser que la Unión Europea precede mundialmente esta regulación con la Ley de Inteligencia Artificial, que entró en vigor en agosto del 2024. Aunque esta normativa no regula a los «robots» físicos como tal, clasifica las tecnologías por los niveles de riesgo que pueden presentar: inaceptable, alto, limitado o bajo. Aun así, dado que los legisladores no parecen dispuestos a implementar sistemas preventivos estrictos previos a la comercialización, se limitan a establecer responsabilidades a posteriori para los fabricantes y la obligatoriedad de contratar seguros. El análisis de los procesos seguidos en la Unión Europea muestra una peligrosa tendencia a regular lo que ni siquiera debiera existir. En el 2017, el Parlamento Europeo aprobó una resolución sobre normas de Derecho civil sobre robótica. En este documento se sugería a la Comisión Europea explorar la creación, a largo plazo, de una «personalidad electrónica» para los robots autónomos y los sistemas de IA más sofisticados. Afortunadamente, en abril de 2018, más de 150 expertos mundiales en inteligencia artificial, robótica, derecho y ética enviaron una carta abierta a la Comisión Europea oponiéndose tajantemente a esa irracional propuesta. Se basaron en dos argumentos: 1.- Los políticos tenían una visión distorsionada de la IA, influenciada por la ciencia ficción y alejada de la realidad tecnológica de la época; 2. Pretender otorgar personalidad jurídica a una máquina permitiría a los fabricantes e ingenieros «lavarse las manos» ante cualquier fallo. A la vista de lo expuesto, parece prudente que cualquier producción tecnológica, ya sea de inteligencia artificial o de robótica, deba estar sujeta desde su primera formulación - y antes de cualquier proceso de producción y comercialización - a un estricto control social y público. Más de una de las grandes corporaciones multinacionales que controlan el mercado mundial se opondría; pero la salvaguarda de la seguridad de la humanidad está muy por encima de los intereses privados. Es más, ¿les hace falta para vivir a los miles de millones de seres humanos un robot más o menos? Lo más preocupante es que quienes son elegidos por los pueblos no acaban de asumir que - siempre, pero más aún en el ámbito de estas tecnologías maliciosas y oscuras - la máxima latina «In dubio, abstine» (ante la duda, abstente) debe aplicarse urgentemente.
Como sabéis, el fútbol admite márgenes mínimos de error: una acción en una fracción de segundo, un rebote o una decisión arbitral pueden alterar un partido y frustrar cualquier pronóstico. Aun así, en pleno Mundial del 2026 que se inició el pasado jueves, los modelos de datos y la inteligencia artificial volvieron a ganar espacio en el análisis de candidatos al título. Con ese marco, se consultó a Gemini, la IA de Google, para identificar qué selección concentra mejores probabilidades en proyecciones matemáticas. La respuesta no señaló un ganador único, pero sí una tendencia: España, Argentina e Inglaterra aparecen - en ese orden - entre las selecciones más favorecidas en distintos enfoques. Una de las referencias más difundidas en este tipo de pronósticos es la simulación vinculada a EA Sports FC, que trabaja con datos de Opta, una empresa especializada en estadísticas deportivas. Este enfoque acertó al campeón de los últimos cuatro mundiales: España (2010), Alemania (2014), Francia (2018) y Argentina (2022). Para este año, esa simulación ubicó a España como principal candidata. La proyección atribuyó ese lugar a variables de rendimiento y patrones de juego, con foco en la continuidad táctica bajo la conducción de Luis de la Fuente y la evolución de futbolistas jóvenes; Otra metodología citada es la del estratega financiero alemán Joachim Klement, que cruza variables socioeconómicas con resultados deportivos. Su modelo acertó los campeones de 2014, 2018 y 2022, y no se limita a rankings o estado de forma: incorpora indicadores como PIB per cápita, densidad de población y factores de tradición y localía histórica. En su pronóstico para el Mundial 2026, Klement proyectó un campeón inédito: Holanda, con Portugal como finalista. También planteó que selecciones como Argentina y Brasil podrían quedar fuera en rondas de eliminación directa por desgaste y cruces desfavorables, según los parámetros de su modelo. Como sabéis, el Mundial 2026 introduce un ecosistema de ‘caos controlado’ que ningún modelo matemático ha procesado antes: el formato expandido de 48 equipos y una nueva ronda de dieciseisavos de final. Esta modificación estira el camino al título a ocho partidos, aumentando exponencialmente el margen de error y el desgaste físico, según Gemini. Variables críticas como las lesiones de última hora debido al saturado calendario internacional, las extremas variaciones climáticas y logísticas entre las sedes de Estados Unidos, Méjico y Canadá, y el impacto psicológico de las tandas de penales escapan a la rigidez de cualquier ecuación. Sin embargo, incluso los sistemas más avanzados tienen limitaciones. La inteligencia artificial puede analizar datos y tendencias, pero no factores humanos como la química dentro del vestidor, el liderazgo, la presión de una eliminatoria o el estado emocional de los futbolistas. El veredicto final nos invita a abrazar la dualidad: utilizar la estadística avanzada para enriquecer el debate, estructurar los análisis previos y entender las tendencias del juego, pero manteniendo siempre viva la certeza de que, una vez que el árbitro pite el inicio, la historia la escribirán seres humanos empujando sus límites más allá de lo que cualquier algoritmo pueda prever.
La inteligencia artificial (IA) no es solo un software capaz de mantener conversaciones en lenguaje natural, generar imágenes hiperrealistas o analizar extensos documentos en cuestión de segundos. Esta tecnología y su creciente uso cotidiano se han convertido en un desafío energético con posibles implicaciones geopolíticas, económicas y sociales para las que pocos países están preparados. Esta es una de las principales conclusiones del informe ‘Costo ambiental del uso de energía de la IA: huella de carbono, agua y suelo’, elaborado por el Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU-INWEH). El documento señala que los centros de datos que impulsan la IA podrían consumir alrededor de 945 teravatios-hora de electricidad hacia principios de la próxima década, una cifra equivalente a casi el 3% del consumo mundial proyectado de energía eléctrica y aproximadamente el doble de la electricidad utilizada por Francia durante el 2025. La creciente demanda energética de la infraestructura física que sostiene a la IA, compuesta por centros de datos con sistemas de refrigeración, redes eléctricas y hardware especializado, implica además un costo ambiental que, según los especialistas, no puede medirse únicamente a partir de las emisiones de dióxido de carbono (CO2). También es necesario prestar atención al acelerado uso del suelo y a la creciente demanda de recursos hídricos. El informe de la UNU-INWEH advierte que, hacia comienzos de la próxima década, la huella hídrica de estas instalaciones podría ser equivalente a las necesidades básicas anuales de agua potable de los 1,300 millones de habitantes del África subsahariana. Además, los complejos tecnológicos abarcarían una superficie superior a los 14,500 kilómetros cuadrados, una extensión cercana al doble del área metropolitana de Yakarta, Indonesia, donde viven más de 32 millones de personas. A ello se suma una proyección de emisiones de CO2 que podría alcanzar los 400 millones de toneladas durante los próximos cuatro años. La magnitud de esta cifra sería comparable a las emisiones anuales totales generadas por el Reino Unido. Kaveh Madani, director de UNU-INWEH y líder del equipo de investigación, reconoce que la IA está mejorando la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, subraya la necesidad de utilizar esta tecnología de forma responsable y de abordar de manera anticipada sus impactos no deseados para garantizar que su desarrollo sea sostenible y equitativo. “Tenemos un plazo limitado para asegurar que la base de la revolución tecnológica de nuestra era se desarrolle dentro de los límites planetarios, y que las comunidades que proporcionan los minerales esenciales para el avance de la IA, así como las que albergan su infraestructura y gestionan los residuos electrónicos, también se beneficien de ella”, señala el especialista. Uno de los principales ejes del reporte es la elevada demanda de electricidad asociada tanto al entrenamiento como a la operación de los sistemas de IA, así como las limitaciones de las metodologías utilizadas para medir los impactos ambientales derivados de este consumo. Los investigadores estiman que, durante el año pasado, los centros de datos de todo el mundo consumieron cerca de 448 teravatios-hora de electricidad. Si el conjunto de estas instalaciones se considerara un país, ocuparía el undécimo lugar entre los mayores consumidores de energía eléctrica del planeta. Históricamente, esta carga energética se ha atribuido principalmente al entrenamiento de los modelos más avanzados, cuyo consumo aumenta conforme crecen su complejidad y capacidad. Como ejemplo, el entrenamiento de GPT-3 requirió alrededor de 1.3 gigavatios-hora (GWh) de electricidad, mientras que GPT-4 necesitó entre 50 y 70 GWh para completar ese mismo proceso, según estimaciones indicadas en el informe. No obstante, los autores destacan que la mayor carga energética no proviene del entrenamiento, sino de la ejecución constante de los modelos para responder a las consultas diarias de millones de usuarios. De acuerdo con sus hallazgos, este proceso, conocido como inferencia, representa entre el 80 y el 90% del consumo energético total asociado a la IA. En términos prácticos, esto significa que las aproximadamente 2,500 millones de consultas diarias procesadas por ChatGPT equivalen a unos 383 GWh de electricidad al año. Según el informe, compensar las emisiones de CO2 relacionadas con esta actividad requeriría plantar alrededor de 2.6 millones de árboles y garantizar su supervivencia durante más de una década. Asimismo, se estima que la huella hídrica asociada equivale a las necesidades mínimas anuales de agua potable de cerca de 500,000 personas en el África subsahariana, mientras que la superficie terrestre requerida sería comparable a la ocupada por más de 800 campos de futbol. Frente a estos datos, los investigadores sostienen que evaluar el impacto ambiental de la IA únicamente a partir de las emisiones de carbono resulta insuficiente e incluso engañoso. Explican que las estrategias destinadas a compensar las huellas de carbono, agua y suelo suelen producir resultados muy distintos entre sí. Como ejemplo, señalan que sustituir combustibles fósiles por bioenergía puede reducir en aproximadamente un 70% las emisiones de CO2 asociadas al consumo eléctrico. Sin embargo, esta medida incrementaría la huella hídrica en más de 30 veces y la huella territorial en cerca de 100 veces. “Nos sorprendió la frecuencia con la que las opciones que parecen más ecológicas desde la perspectiva del carbono terminan siendo peores para el agua o la tierra. Si seguimos juzgando la sostenibilidad de la IA únicamente en función del carbono, podríamos pensar que las energías renovables hacen que la infraestructura de IA sea limpia, pero eso resuelve un problema a la vez que crea otros, a menudo en lugares donde no se solicitan”, afirmó Miriam Aczel, investigadora de UNU-INWEH y autora principal del informe. Otro aspecto relevante es la distribución geográfica desigual de la capacidad computacional necesaria para desarrollar y operar sistemas de IA. El informe indica que únicamente 32 países albergan centros de datos especializados en esta tecnología. De esa infraestructura global, alrededor del 90% se concentra en solo dos naciones: China y Estados Unidos. Ambos países han adoptado medidas para asegurar el suministro energético que requiere el desarrollo de la IA, aunque mediante estrategias muy diferentes. Mientras Estados Unidos ha reducido parte de sus inversiones y propuestas vinculadas a la transición energética, China busca disminuir su dependencia de los combustibles fósiles tanto para cumplir sus objetivos ambientales como para reducir la dependencia de proveedores externos. En este contexto, destaca la búsqueda de autosuficiencia energética impulsada por el gobierno chino. Como principal consumidor de energía del mundo, el país explora alternativas que van desde el aprovechamiento de nuevos materiales, como el torio y el bismuto, hasta la expansión masiva de las energías renovables y la generación nuclear. El año pasado entró en vigor en China la nueva Ley de la Energía, que prioriza el desarrollo de fuentes renovables e hidrógeno con el objetivo de reducir la dependencia de los combustibles fósiles y fortalecer la seguridad energética nacional. La legislación también obliga a las autoridades a establecer metas mínimas de consumo de energía proveniente de fuentes limpias. De manera paralela, el país impulsó una profunda reforma de su mercado eléctrico. A partir de junio de 2025, toda la energía solar y eólica deberá comercializarse mediante mecanismos de mercado o subastas, eliminando gradualmente las antiguas tarifas reguladas. Estas medidas, junto con incentivos financieros y la eliminación progresiva de subsidios heredados del pasado, buscan estimular la inversión nacional en energías limpias y optimizar el funcionamiento del sistema energético. La transición energética de China no constituye únicamente una política ambiental, sino también una estrategia geopolítica y económica de largo plazo. Sin embargo, el informe de la UNU-INWEH advierte que este proceso no garantiza por sí mismo la sostenibilidad ambiental del país. El documento explica que, en naciones donde la generación eléctrica depende en gran medida de combustibles fósiles, como Estados Unidos, el impacto en emisiones de carbono es considerablemente mayor. En contraste, en sistemas energéticos con una mayor proporción de energías renovables, como el chino, disminuye la huella de carbono, aunque pueden incrementarse otros impactos relacionados con el consumo de agua y la ocupación del suelo. Esta situación ha intensificado una nueva competencia por las cadenas de suministro de minerales críticos utilizados en chips, baterías y hardware para IA. Según el informe, la disputa geopolítica por materiales como litio, cobalto, galio y tierras raras está reconfigurando las cadenas globales de suministro y trasladando parte de las presiones ambientales hacia los países productores de materias primas, especialmente aquellos ubicados en el Sur Global. “El sistema global que desarrolla la inteligencia artificial también debe gobernarla de forma sostenible y justa. El desarrollo concentrado de la infraestructura de IA en las zonas privilegiadas del mundo está creando una gran brecha digital que plantea profundos desafíos para el desarrollo equitativo de la IA. La IA sin duda puede impulsar la prosperidad y el bienestar humano. Si lo hace de forma equitativa es ahora una cuestión de gobernanza, no técnica”, señaló Tshilidzi Marwala, rector de la UNU y subsecretario general de las Naciones Unidas. A medida que la adopción de la IA continúa expandiéndose, su creciente demanda de electricidad amenaza con convertirse en uno de los factores más importantes detrás del aumento del consumo energético mundial durante la próxima década. Esto tendría implicaciones directas para los objetivos climáticos y de sostenibilidad, así como consecuencias económicas, geopolíticas y sociales de gran alcance.