La gran pregunta de nuestra época quizá ya no sea si las máquinas llegarán a pensar como nosotros. La verdadera cuestión es otra: si nosotros seguiremos comprendiendo qué significa ser humanos. Al respecto, la reciente encíclica Magnifica Humanitas de León XIV ha sido presentada, con razón, como el gran documento del Magisterio sobre inteligencia artificial. Sin embargo, una lectura más atenta permite descubrir algo todavía más profundo: el verdadero centro del texto no es la tecnología, sino la pregunta antropológica que se esconde detrás de ella. La cuestión decisiva de la encíclica no es únicamente qué puede hacer la inteligencia artificial, sino qué idea de humanidad estamos comenzando a asumir en una cultura dominada por la lógica tecnológica. Y precisamente ahí emerge una de las intuiciones más originales y provocadoras del documento: la rehabilitación filosófica y espiritual de la vulnerabilidad humana. Porque el problema de nuestra época quizá no sea solamente que la técnica pueda deshumanizarnos. El problema más profundo es que empezamos a considerar la humanidad misma ‒al menos en su dimensión vulnerable‒ como algo que debería ser superado. Buena parte de la cultura contemporánea interpreta el límite como un fallo. La enfermedad, el sufrimiento, la ancianidad, la dependencia o la fragilidad aparecen fácilmente como realidades negativas que deben ser corregidas cuanto antes. No es casual que hoy vivamos rodeados de lenguajes obsesionados con la optimización permanente: mejorar el rendimiento, maximizar la eficiencia, eliminar la vulnerabilidad, controlar el propio cuerpo, evitar cualquier forma de dependencia. Incluso el cansancio cotidiano parece haberse convertido en algo casi moralmente sospechoso. En ese contexto, la técnica se presenta como promesa de liberación: más control sobre la propia vida y destino, más eficiencia para nuestro trabajo, más autonomía para nuestros deseos, menos necesidad de los demás. El horizonte cultural dominante parece empujarnos hacia una humanidad cada vez menos vulnerable. Por eso resulta tan significativa esta afirmación de Magnifica Humanitas: “Todo lo que representa un ‘límite’ - incapacidad, enfermedad, ancianidad, sufrimiento, vulnerabilidad - tiende a ser leído principalmente como un defecto que hay que corregir, más que como un espacio en el que el ser humano madura y se abre a la relación. En cambio, debemos recordar que el ser humano no florece a pesar del límite, sino a menudo a través del límite” (Magnifica Humanitas, n. 118). Estas palabras contienen una auténtica crítica antropológica de la modernidad tardía. Porque la encíclica no se limita a pedir cuidado para los vulnerables. Tampoco presenta la fragilidad únicamente como un problema moral que exige compasión. Va mucho más lejos: afirma que el límite puede ser un lugar de verdad sobre el ser humano. Y esto cambia completamente nuestra visión sobre la vulnerabilidad. Durante siglos, gran parte del pensamiento moderno ha identificado la plenitud humana con la autosuficiencia. El ideal dominante ha sido el individuo autónomo, capaz de construirse a sí mismo sin depender radicalmente de otros. La inteligencia artificial y el imaginario transhumanista parecen radicalizar esta lógica. El cuerpo aparece como algo optimizable, la dependencia se muestra como una deficiencia, y la fragilidad es vista como una limitación que la técnica acabará neutralizando. Sin embargo, Magnifica Humanitas propone una antropología distinta. El ser humano no es plenamente humano cuando deja de necesitar a los demás, sino precisamente cuando reconoce que su vida está tejida de relaciones, cuidados y dependencias mutuas. En uno de los pasajes más importantes del documento, León XIV advierte contra: “el riesgo de la deshumanización ‒construir el futuro excluyendo a Dios y reduciendo al otro a un medio‒” (Magnifica Humanitas, n. 10). La frase es especialmente lúcida porque identifica el verdadero peligro del paradigma tecnocrático: no sólo producir máquinas más poderosas, sino terminar interpretando al ser humano desde criterios puramente funcionales. Y esto viene ocurriendo cada día sin darnos cuenta de ello. Cuando la eficiencia se convierte en el valor dominante, inevitablemente algunas vidas comienzan a parecer menos valiosas. Se pone en duda el lugar mismo de quienes son improductivos, dependientes, ancianos o frágiles, de quienes no responden a la lógica del rendimiento. Poco a poco, la vulnerabilidad deja de ser una experiencia humana compartida para convertirse en algo que debe ocultarse, minimizarse o incluso eliminarse. El problema ya no es sólo tecnológico. Es cultural y profundamente espiritual. La técnica contemporánea no quiere únicamente ayudarnos a vivir mejor, comienza también a redefinir, poco a poco, qué significa vivir humanamente. Toda la encíclica está estructurada sobre una gran oposición simbólica: Babel y Jerusalén. Babel representa la pretensión de autosuficiencia, el sueño de una humanidad que quiere alcanzar el cielo mediante su propio poder. Una civilización fascinada por la uniformidad, el dominio y el control: una clausura en el deseo de poder que termina volviendo todo manipulable. Jerusalén, en cambio, simboliza algo muy distinto: una comunidad que se reconstruye desde la cooperación, la responsabilidad compartida y el reconocimiento del propio límite, una apertura a la trascendencia del amor que conduce hacia Dios. Por eso resulta tan significativa la imagen de Nehemías reconstruyendo la ciudad. León XIV subraya que no impone soluciones desde arriba, sino que convoca a todos, escucha, coordina esfuerzos y hace posible una obra común. La verdadera reconstrucción humana no nace del poder absoluto, sino de la interdependencia reconocida. Y quizá aquí aparece una de las intuiciones más profundas de la encíclica: el gran desafío contemporáneo no consiste en elegir entre tecnología o antitecnología. La verdadera elección es otra: construir una nueva Babel tecnocrática o reconstruir Jerusalén, es decir, una convivencia humana capaz de reconocer el valor del límite, del cuidado mutuo y de la apertura a una verdad que trasciende al propio ser humano. Quizá aquí se encuentre la aportación más provocadora de Magnifica Humanitas. En una cultura obsesionada con la optimización permanente, aceptar la vulnerabilidad se convierte casi en un acto de resistencia antropológica. Resistencia ante una lógica del rendimiento que mide el valor de las personas según su productividad, ante la creciente mercantilización de la vida humana, ante la ilusión de autosuficiencia absoluta que domina buena parte del imaginario contemporáneo y, finalmente, frente a una cultura que acaba interpretando toda dependencia como una forma de fracaso. La encíclica no idealiza el sufrimiento ni glorifica la precariedad. Lo que afirma es algo mucho más profundo: que la fragilidad humana puede abrir espacios de humanidad que una lógica puramente técnica nunca puede producir. Sólo quien reconoce que necesita de otros puede aprender verdaderamente la solidaridad. Sólo quien experimenta el límite descubre la importancia del cuidado. Sólo quien deja de pensarse como absolutamente autosuficiente puede abrirse a la gratuidad, la amistad y la misericordia. Por eso León XIV insiste: “Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo” (Magnifica Humanitas, n. 13). En el fondo, la encíclica recuerda algo que nuestra cultura había comenzado a olvidar: no florecemos eliminando toda dependencia, sino aprendiendo a habitar humanamente nuestra condición vulnerable. Quizá haya llegado también el momento de dejar de identificar lo peor de nosotros con aquello que llamamos “demasiado humano”, una expresión que arrastra todavía ciertos ecos reductivos de la modernidad. Con frecuencia la utilizamos para referirnos a la mezquindad, la debilidad moral o la banalidad. Y, sin embargo, la intuición más profunda de Magnifica Humanitas parece apuntar en la dirección contraria: lo más plenamente humano ‒la capacidad de cuidar, de amar, de reconocer el propio límite y abrirse al otro‒ no nos aleja de Dios, sino que puede conducir precisamente hacia Él. Por eso, el reclamo más profundo de Magnifica Humanitas aparece probablemente condensado en una de las frases más importantes del actual Magisterio social: “Tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos” (Magnifica Humanitas, n. 15). La frase impresiona porque señala exactamente el problema de fondo de nuestra época. El auténtico riesgo no es únicamente que las máquinas se parezcan cada vez más a nosotros. El riesgo es que nosotros mismos terminemos aceptando una idea de humanidad cada vez más parecida a una máquina: eficiente, calculable, optimizable, incapaz de asumir el límite. Frente a ello, León XIV propone recuperar una verdad elemental y radical, afirmando que la vulnerabilidad no es una deficiencia que la técnica deba abolir, sino una dimensión constitutiva de la vida humana. Porque, aunque la realización del bien no esté necesariamente reñida con el poder en este mundo, nunca puede surgir únicamente de él, sino de una verdad más profunda sobre el ser humano: la de una vida que necesita ser cuidada, acogida y amada. Y quizá precisamente ahí ‒en la capacidad de cuidar, de depender, de sufrir con otros y de amar desde la fragilidad‒ siga habitando aquello más profundamente humano que ninguna inteligencia artificial podrá reemplazar jamás.
La inteligencia artificial que impulsa la automatización de 'bots' está transformando el panorama del tráfico de Internet, lo que se traduce en un cambio estructural que pone en riesgo los cimientos en los que se basa la navegación por la red de redes: el 53 por ciento del tráfico global ya no es humano. En efecto, el informe Bad Bot 2026 de Thales identifica tres cambios principales en el funcionamiento del tráfico de internet: el predominio de la actividad automatizada sobre la interacción humana, la aparición de los agentes de IA como una nueva categoría de tráfico en Internet, y la rápida expansión de ataques dirigidos a interfaces de programación de aplicaciones (APIs) y sistemas de identidad, como base de los negocios digitales. En el 2025, los ataques de 'bots' impulsados por IA se multiplicaron por 12,5 frente al año anterior, lo que ha supuesto un aumento desde la cifra de los 2 millones hasta los 25 millones. Por primera vez, los agentes de IA se convierten en la tercera categoría de tráfico automatizado, tras los bots 'buenos' y los 'maliciosos' tradicionales, que interactúan directamente con aplicaciones y APIs en nombre de usuarios reales para obtener datos y ejecutar tareas. Al respecto, el director regional de Ventas para Iberia en Thales Cybersecurity Products, Eutimio Fernández, señala que "estamos ante una transformación profunda del panorama de amenazas. La IA no está inventando nuevos tipos de ataques, sino potenciando los existentes a una velocidad y escala que los controles tradicionales no pueden absorber. La manera de pensar sobre la protección debe evolucionar: ya no basta con identificar si algo es un bot, hay que entender qué intención tiene y con qué sistemas críticos interactúa". El informe desvela que, en el 2025, los 'bots' representaron el 53 por ciento de todo el tráfico global de internet, mientras que el humano retrocedió hasta el 47 por ciento. Del total automatizado, el 40 por ciento correspondió a 'bots' maliciosos. Esto significa que cuatro de cada diez peticiones que reciben las aplicaciones, como serían la de los bancos, y sitios web de las organizaciones llegan de agentes con intenciones adversas. En total, Thales afirma que bloqueó 17,2 billones de peticiones de 'bots'. Las APIs, al ser las que se encargan de conectar los datos directamente sin intermediarios entre la 'app' del usuario en su móvil y el servidor del banco, se han convertido en el objetivo de los atacantes: un 27 por ciento de los ataques de 'bots' ya se dirigen a ellas. Este tipo de ataques resulta especialmente difícil de detectar. Si anteriormente la seguridad web se basaba en buscar anomalías (como si un usuario entraba 500 veces en un minuto con contraseñas distintas) para detectar un comportamiento extraño y bloquearlo, con los ataques modernos a las APIs impulsados por IA, estos han aprendido a eliminar cualquier rastro que pueda ser identificado como anomalía. Es decir, ahora los ataques parecen legítimos al usar autenticaciones válidas y solicitudes sin anomalías. El informe Bad Bot 2026 de Thales también ha identificado que el fraude en cuentas de usuario registró un crecimiento interanual del 70 por ciento, con los servicios financieros en el punto de mira (el 24% de todos los ataques de 'bots' y el 46% de incidentes se concentraron en este sector). El informe destaca, asimismo, la nueva dimensión que está tomando el tráfico de Internet: el riesgo de los agentes de IA que no se identifican como tales. Del tráfico de IA detectable en el 2025, el 85 por ciento correspondía a 'crawlers' de IA (dedicados al entrenamiento de los grandes modelos de lenguaje) y el 15 por ciento a 'fetchers' de IA (los encargados de la ejecución de tareas en respuesta a prompts del usuario). Más del 10 por ciento y el 9 por ciento, respectivamente, activaron reglas de detección de 'bots' maliciosos, lo que indica que la automatización de IA ya evoluciona a comportamientos normalmente asociados a amenazas, como se destaca en el informe. En este contexto, Thales afirma que las organizaciones deben avanzar hacia modelos de gobernanza que combinen visibilidad, aplicación de políticas y análisis de comportamiento para diferenciar entre automatización aceptable y maliciosa, ya que los métodos tradicionales de seguridad ya no resultan suficientes en un entorno donde la automatización ya está en todas partes y muchas veces legítima.
Si hay algo que ha llamado la atención durante el evento The Android Show que acaba de celebrar Google, es la nueva inteligencia e integración de Gemini en el ecosistema Android. La gran G se ha propuesto algo, y es hacer que el sistema operativo sea más sencillo a la vez que avanzado. De hecho, las novedades son sumamente futuristas: Android ahora puede hacer cosas por ti que hace años ni siquiera llegabas a imaginar. En efecto, Gemini ya no solo te responde a una pregunta, ahora se ha convertido en Gemini Intelligence y es capaz de hacer tareas complejas por ti. ¿Te suenan los agentes IA? Son esos modelos especializados en controlar sistemas operativos para poder realizar tareas que les indicas con un simple prompt. Algo muy sencillo puede ser: "Abre Google Chrome y visita la página de cnet.com". El agente ejecuta los comandos necesarios y, sin que tengas que hacer nada, ves cómo tu PC o tu móvil abre esa web. Ahora bien, esto es exactamente lo que Gemini Intelligence quiere llevar a Android este mismo verano. Comenzará por la serie Galaxy S26 y los Google Pixel 10 cuando Android 17 sea un sistema oficial, estable y disponible para todos. Y, si te estás preguntando qué puede hacer el nuevo Gemini en tu móvil Android, la respuesta es: casi cualquier cosa. La asignatura troncal de todas las novedades de Gemini está en la automatización. A partir de ahora, los móviles Android que incluyan Gemini Intelligence podrán realizar tareas de forma automática, sin que el usuario tenga que intervenir en el proceso. La IA podrá reservar vuelos por ti, buscar información en Gmail, añadir productos al carrito de la compra y ejecutar todo tipo de tareas complejas. ¿Cómo? Gemini Intelligence ya no es solo una IA a la que preguntas y responde en un chatbot: ahora tiene acceso al control del móvil, por lo que es posible pedirle que haga una tarea y esta se ejecute gracias a la inteligencia artificial. Ahí va un gran ejemplo que ha puesto Google: cuando tengas un formulario web en la pantalla, podrás activar Gemini y pedirle que lo rellene por ti. La IA buscará toda la información necesaria sobre ti en tus perfiles o Gmail, y rellenará cada dato con precisión sin que tú tengas que hacer nada más. Gemini Intelligence puede interactuar con el resto de apps, por lo que sus limitaciones son escasas. Puedes pedirle, por ejemplo, que coja tu última fotografía, la pase por Lightroom, aplique uno de tus LUTs y la guarde. También que reserve un parking a tu nombre para una fecha concreta o que haga tareas más sencillas como subir el volumen o desactivar el WiFi sin tener que tocar la pantalla. Además, todo esto también se llevará a Google Chrome, donde un nuevo botón de Gemini te permitirá sacarle todo el partido a la IA en cualquier web. Puede investigar, resumir páginas, comparar información o automatizar reservas desde el navegador para Android y sin tener que cambiar de aplicación. Para colmo, Google ha mejorado considerablemente la herramienta de 'voz a texto' de Gemini, haciendo que sea capaz de entender mucho mejor el lenguaje natural, eliminar muletillas como ehh o mmm de las frases y soportar idiomas mezclados para escribir bien ciertas palabras. Por cierto, una de las mejores cosas que hará Gemini Intelligence es personalizar los widgets de Android. El sistema ahora es tan inteligente que tiene una sección donde crear tus propios widgets con tareas completamente personalizadas. Ya no es necesario estar supeditado a las acciones de las apps instaladas: puedes crear uno para que te muestre la información que quieras o realice una acción concreta. Por ejemplo, puedes crear un widget con Gemini para que todos los días te muestre una receta alta en proteína diferente. Algo para lo que antes necesitabas una app específica que no siempre existía, y que ahora está a golpe de prompt con posibilidades casi infinitas. Por último, Google también ha mostrado cómo se verá la nueva experiencia de Gemini Intelligence, que adopta el diseño de Material 3, cuenta con nuevas animaciones, transparencias y unos colores algo diferentes para darle un toque más sofisticado a todo lo que esté relacionado con las automatizaciones y el uso de la IA en el móvil.
El gigante tecnológico fundado por Peter Thiel y dirigido por Alex Karp, la compañía de inteligencia artificial Palantir, publicó recientemente 22 tesis sobre el futuro de EE.UU. y Occidente que trazan el camino a una preocupante deriva. Cada uno de los puntos están basados en el libro 'The Technological Republic: Hard Power, Soft Belief, and the Future of the West' [La República Tecnológica: Poder duro, creencias blandas y el futuro de Occidente], escrito por Karp - director ejecutivo de Palantir - junto con el asesor jurídico de esa compañía, Nicholas Zamiska. Se trata de una declaración política e ideológica que desprecia abiertamente la democracia como forma de organización social, además de destilar racismo y una ideología abiertamente supremacista. El gigante de la inteligencia artificial cuestiona el pluralismo, defiende el servicio militar obligatorio, apuesta por una carrera armamentística impulsada por la IA y desecha otras culturas sin esconderse. El manifiesto sostiene además que la élite de Silicon Valley debe participar en la defensa de la nación con el objetivo declarado de ayudar al surgimiento de una 'República tecnológica'. Del mismo modo, el manifiesto incluso pide poner fin a la "impotencia" de los ejércitos japonés y alemán, desarmados al final de la Segunda Guerra Mundial, para evitar que se alteren los equilibrios en Europa y Asia “por la amenaza que representan Rusia y China ante el cada vez menor predominio estadounidense en el mundo”. El ideario hace un llamamiento a posicionar a Occidente primero, en clara analogía con el 'America First' que enarbola la administración del Criminal de Guerra, maldito pederasta y violador de niños Donald Trump. En esa línea, señala una hipotética decadencia que propone revertir mediante el poder militar y el auge de la inteligencia artificial. Como podéis imaginar, la sinergia entre la compañía y Trump es obvia. De hecho, el anuncio de la reelección del pederasta hizo que la empresa registrara una subida en bolsa que alcanzó los 23.000 millones de dólares. Este manifiesto, con visos notables de programa político, también propone una suerte de distopía autoritaria “que aboga por otorgar más poder a las élites, siempre que sean occidentales”. Entre las principales tesis planteadas se encuentran la implicación de las tecnológicas de Silicon Valley en la defensa de la nación estadounidense; la promoción de una disuasión de nuevo cuño basada en la inteligencia artificial, en sustitución de la amenaza atómica; y un servicio militar obligatorio universal. Del mismo modo, en paralelismo con el discurso expuesto por las camarillas de la Casa Blanca, en el manifiesto tampoco falta una referencia a la promoción de cierto ideario de fe. El texto asegura que "hay que resistir la intolerancia generalizada hacia las creencias religiosas en ciertos círculos" de la élite. Una intolerancia que consideran que no hay que combatir sino fomentar, en el caso de otras culturas. Ante todo, cabe precisar que Palantir nació luego del operativo de bandera falsa del 11 de septiembre del 2001, una fecha que removió los cimientos de las sociedades de comienzos del siglo XXI. Su crecimiento fue exponencial y actualmente tiene firmados varios contratos con el Gobierno de EE.UU. por valor de miles de millones de dólares. Su software permite procesar datos tras recopilar información dispersa en distintas plataformas, con el objetivo de identificar patrones complejos. La empresa trabaja con las principales agencias del ámbito de la seguridad, como la CIA, el FBI, la NSA (Agencia Nacional de Seguridad) y está metida en el Pentágono de la mano de su responsable de tecnología, Shyam Sankar, a quien la administración Trump elevó al cargo de asesor con rango de teniente coronel. Como parte del Destacamento 201, su labor es asesorar tecnológicamente al Ejército de EE.UU. Los servicios de Palantir también han sido ampliamente utilizados por el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) en su implacable y violenta campaña de deportaciones de ilegales. El ámbito de las colaboraciones también alcanza al Ejército de Israel. En el 2024, la empresa firmó una alianza estratégica para redoblar el esfuerzo bélico sionista, al que le ha proporcionado herramientas de análisis para su ofensiva en la Franja de Gaza, que ha dejado ya más de 70.000 muertes de palestinos y la destrucción casi total del territorio, ante el silencio cómplice de la comunidad internacional que avala sus monstruosos crímenes. Por cierto, el multimillonario Peter Thiel pertenece a la élite de Silicon Valley y es uno de los nombres más influyentes del capitalismo tecnológico actual. Cofundó PayPal y fue uno de los primeros inversores de Facebook, por poner solo algunos de los ejemplos más conocidos. Sus inclinaciones “libertarias” son de sobra conocidas y también se ha convertido en un referente político de peso, especialmente tras respaldar a Trump en sus dos campañas. Sus pensamientos cuestionan los principios democráticos liberales y se inclinan por modelos de gobernanza autoritarios. "Ya no creo que la libertad y la democracia sean compatibles", llegó a escribir en un ensayo publicado en el 2009 y titulado 'La educación de un libertario'. Por su parte, Alex Karp es el cerebro del manifiesto. Al igual que Thiel, tiene formación filosófica y cofundó Palantir. Sus mayores intereses se centran en la aplicación de la tecnología para la seguridad nacional y en asegurar “la superioridad cultural de Occidente”. Como sabéis, en los últimos años se ha criticado reiteradamente la acumulación de poder de las gigantescas empresas tecnológicas, apuntando que aspiran a evitar las regulaciones nacionales y a operar sin restricciones. En el marco de esas críticas, el manifiesto de Palantir se ha convertido en un símbolo que ha hecho sonar muchas alarmas dentro de la academia. El filósofo Mark Coeckelbergh, profesor en la Universidad de Viena, no ha dudado en calificar sus postulados de "tecnofascismo". "Es un manifiesto aterrador. Y para cualquier defensor de la democracia, leerlo es como abrir un alimento que sospechabas que estaba en mal estado, pero no sabías que lo estaba tanto", escribió Coeckelbergh en su blog. Por su parte, el diputado liberal demócrata británico, Martin Wrigley, calificó el texto como un "desvarío narcisista e inquietante de una organización arrogante", mientras que el profesor de la Universidad de Georgia e investigador de política autoritaria, Cas Mudde, instó a Europa a detener toda nueva cooperación e inversiones con esa empresa. Hasta ahora, la mayoría de las críticas apuntan hacia la misma dirección. Entre sus 22 polémicos principios encontramos: “1- Silicon Valley tiene una deuda moral con el país que hizo posible su ascenso. La élite ingenieril de Silicon Valley tiene la obligación afirmativa de participar en la defensa de la nación; 2- Debemos rebelarnos contra la tiranía de las apps. ¿Es el iPhone nuestro mayor logro creativo, si no el coronamiento de nuestra civilización? El objeto ha cambiado nuestras vidas, pero ahora también puede estar limitando y constriñendo nuestro sentido de lo posible; 3- El correo electrónico gratuito no es suficiente. La decadencia de una cultura o civilización, y en efecto de su clase gobernante, solo será perdonada si esa cultura es capaz de entregar crecimiento económico y seguridad para el público; 4- Los límites del poder blando, de la retórica altisonante por sí sola, han sido expuestos. La capacidad de las sociedades libres y democráticas para prevalecer requiere algo más que un atractivo moral. Requiere poder duro, y el poder duro en este siglo se construirá sobre software; 5- La pregunta no es si se construirán armas de IA; es quién las construirá y con qué propósito. Nuestros adversarios no pausarán para entregarse a debates teatrales sobre los méritos de desarrollar tecnologías con aplicaciones críticas militares y de seguridad nacional. Procederán; 6- El servicio nacional debería ser un deber universal. Como sociedad, deberíamos considerar seriamente alejarnos de una fuerza totalmente voluntaria y solo pelear la próxima guerra si todos comparten el riesgo y el costo; 7- Si un marine de EE.UU. pide un rifle mejor, deberíamos construirlo; y lo mismo aplica para el software. Como país, deberíamos ser capaces de continuar un debate sobre la conveniencia de la acción militar en el extranjero mientras permanecemos inflexibles en nuestro compromiso con aquellos a quienes hemos pedido que se adentren en el peligro; 8- Los servidores públicos no necesitan ser nuestros sacerdotes. Cualquier negocio que compensara a sus empleados de la manera en que el gobierno federal compensa a los servidores públicos lucharía por sobrevivir; 9- Deberíamos mostrar mucha más gracia hacia aquellos que se han sometido a la vida pública. La erradicación de cualquier espacio para el perdón - un abandono de cualquier tolerancia por las complejidades y contradicciones de la psique humana - puede dejarnos con un elenco de personajes al timón que llegaremos a lamentar; 10- La psicologización de la política moderna nos está llevando por mal camino. Aquellos que miran a la arena política para nutrir su alma y sentido del yo, que dependen demasiado de que su vida interna encuentre expresión en personas que quizás nunca conozcan, quedarán decepcionados; 11- Nuestra sociedad se ha vuelto demasiado ansiosa por apresurar, y a menudo alegre ante, la desaparición de sus enemigos. La derrota de un oponente es un momento para pausar, no para regocijarse; 12- Una era de disuasión, la era atómica, está terminando, y una nueva era de disuasión construida sobre I.A. está a punto de comenzar; 13- Ningún otro país en la historia del mundo ha avanzado valores progresistas más que este. Estados Unidos está lejos de ser perfecto. Pero es fácil olvidar cuánto más oportunidad existe en este país para aquellos que no son élites hereditarias que en cualquier otra nación del planeta; 14- El poder americano ha hecho posible una paz extraordinariamente larga. Demasiados han olvidado o quizás dan por sentado que casi un siglo de alguna versión de paz ha prevalecido en el mundo sin un conflicto militar de gran potencia. Al menos tres generaciones - miles de millones de personas y sus hijos y ahora nietos - nunca han conocido una guerra mundial; 15- La neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse. El desarme de Alemania fue una sobre-corrección por la que Europa ahora está pagando un precio alto. Un compromiso similar y altamente teatral con el pacifismo japonés, si se mantiene, también amenazará con alterar el equilibrio de poder en Asia; 16- Deberíamos aplaudir a aquellos que intentan construir donde el mercado ha fallado en actuar. La cultura casi se ríe con sorna del interés de Musk en la gran narrativa, como si los multimillonarios debieran simplemente quedarse en su carril de enriquecerse a sí mismos. Cualquier curiosidad o interés genuino en el valor de lo que ha creado es esencialmente desestimado, o quizás acecha por debajo de un desprecio apenas velado; 17- Silicon Valley debe jugar un rol en abordar el crimen violento. Muchos políticos en Estados Unidos han esencialmente encogido los hombros cuando se trata de crimen violento, abandonando cualquier esfuerzo serio para abordar el problema o asumir cualquier riesgo con sus electorados o donantes en idear soluciones y experimentos en lo que debería ser un intento desesperado por salvar vidas; 18- La exposición despiadada de las vidas privadas de las figuras públicas aleja demasiado talento del servicio gubernamental. La arena pública - y los ataques superficiales y mezquinos contra aquellos que se atreven a hacer algo más que enriquecerse - se ha vuelto tan implacable que la república se queda con un registro significativo de vasijas ineficaces y vacías cuya ambición uno perdonaría si hubiera alguna estructura de creencia genuina acechando dentro: 19- La cautela en la vida pública que inadvertidamente alentamos es corrosiva. Aquellos que no dicen nada malo a menudo no dicen nada sustancial en absoluto; 20- La intolerancia generalizada hacia la creencia religiosa en ciertos círculos debe resistirse. La intolerancia de la élite hacia la creencia religiosa es quizás una de las señales más reveladoras de que su proyecto político constituye un movimiento intelectual menos abierto de lo que muchos dentro de él reclamarían; 21- Algunas culturas han producido avances vitales; otras permanecen disfuncionales y regresivas. Todas las culturas son ahora iguales. La crítica y los juicios de valor están prohibidos. Sin embargo, este nuevo dogma pasa por alto el hecho de que ciertas culturas e incluso subculturas han producido maravillas. Otras han resultado mediocres, y peor, regresivas y dañinas; 22- Debemos resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco. Nosotros, en América y más ampliamente en Occidente, hemos resistido durante el medio siglo pasado definir culturas nacionales en nombre de la inclusividad. Pero, ¿inclusión en qué?” afirman. En síntesis, Palantir ensalza una ideología supremacista que ensalza a un Occidente decadente, llevando a cabo una vigilancia masiva al servicio de la violencia estatal, desde la maquinaria de deportación del ICE hasta el genocidio en Gaza y que se creen omnipotentes. Que se la sigan creyendo....
No solo nos estamos refiriendo al “atentado” ocurrido el pasado fin de semana - un operativo de falsa bandera realizado por un agente del Mossad con el claro objetivo de victimizarse de cara a las elecciones de noviembre y distraer la atención pública tanto de su fracaso en Irán, así como para que no se siga hablando de su presencia en el Expediente Epstein que lo describe acertadamente como un monstruo violador de niños - sino sobre todo al ocurrido en el 2024, en plena campaña electoral. En efecto, a medida que el rechazo al Criminal de Guerra, maldito pedófilo y violador de niños Donald Trump por parte de sus propios seguidores han alcanzado su punto álgido, ha surgido una teoría conspirativa: algunos de los otrora mayores partidarios del mitómano afirman ahora, que Trump orquestó el intento de asesinato contra su vida en Butler, Pensilvania, en el 2024 para victimizarse y que lo está encubriendo. “El tiroteo fue un montaje, ya que que todo fue orquestado por el Servicio Secreto y para lo cual Trump utilizo paquetes de gel sanguíneo en un intento de generar simpatía y votos” es la opinión general. Como recordareis, durante un mitin de campaña al aire libre el 13 de julio del 2024, Trump sobrevivió a “un intento de asesinato” cuando una bala disparada por un joven de 20 años desde un tejado cercano le rozó la parte superior de la oreja. Corey Comperatore, un simpatizante de Trump sentado cerca del pedófilo, resultó muerto a tiros. El atacante fue abatido posteriormente por agentes del Servicio Secreto. Las teorías conspirativas en torno al asesinato de Butler se propagaron rápidamente por internet, pero para muchos lobotomizados seguidores de ese engendro del diablo, su supervivencia fue vista “como una señal divina de que era el elegido”. Sin embargo, a medida que la influencia de Trump sobre MAGA se está haciendo humo, un número creciente de sus hoy detractores ha comenzado a impulsar la narrativa de que todo el incidente fue una farsa. “Estoy convencido que fue un montaje”, dijo Tim Dillon en su programa el fin de semana pasado sobre el intento de asesinato. Dillon, quien anteriormente fue un firme partidario de Trump, añadió que este debería ahora declarar: “Algunas personas se van a molestar por esto, pero escenificamos el intento de asesinato en Butler para demostrarles lo importante que era votar por mí y hasta dónde estaba dispuesto a llegar por ellos”. Algunas de estas afirmaciones comenzaron hace meses. En noviembre, el ex comentarista de Fox News, Tucker Carlson, promovió la idea de que el FBI estuvo involucrado de alguna manera en el encubrimiento del tiroteo, escribiendo en X que el "FBI mintió" sobre la actividad en línea del tirador. Al día siguiente, la comentarista conservadora Emerald Robinson fue más allá y publicó en X que el FBI "lo hizo". (En la misma publicación, Robinson afirmó que la agencia era responsable de todo, desde el ataque del 6 de enero al Capitolio hasta las "cintas de chantaje de Jeffrey Epstein" y el "plan de secuestro falso de la gobernadora Whitmer"). Pero las afirmaciones de que Trump había orquestado todo cobraron fuerza cuando el exdirector del Centro Nacional Antiterrorista de Estados Unidos, Joe Kent, apareció en el podcast de Carlson el mes pasado, luego de dimitir de su cargo por la guerra con Irán. Durante la entrevista, Carlson y Kent hablaron sobre la falta de información por parte de la administración Trump respecto al autor del tiroteo en Pensilvania. Kent afirmó que las investigaciones sobre el tiroteo se habían cerrado sospechosamente antes de concluir. Kent también afirmó que este vacío de información sobre el incidente daría lugar a más teorías conspirativas. “Si no quieres abordar esa cuestión, simplemente guardas silencio y dices que no puedes preguntar”, declaró. “Lo cual, a su vez, genera gente que surge de la nada y empieza a sacar sus propias conclusiones”. “Si no puedes analizar esta historia, usar el pensamiento crítico y al menos hacerte algunas preguntas, tú eres el problema y necesitamos que reacciones”, publicó por su parte Trisha Hope, delegada nacional republicana de Texas y ex partidaria de Trump, en X esta semana sobre Butler. En Telegram, el destacado promotor de QAnon, MJ Truth, preguntó a sus 100.000 seguidores: "¿Qué opinan todos sobre la narrativa en torno al intento de asesinato de Trump por parte de Butler?". La inmensa mayoría de los cientos de respuestas, casi todas de ex partidarios de Trump, afirmaron creer que el incidente había sido un montaje y que la verdad quizás nunca se conozca. “La verdad saldrá a la luz dentro de más de 60 años, cuando todos estemos muertos y a nadie le importe ya… ¡igual que JFK!”, escribió un seguidor. Muchas afirmaciones sobre la teoría de la conspiración del caso Butler también han incluido discusiones sobre el control del gobierno israelí sobre el gobierno estadounidense, debido a que lo chantajea con la publicación del Expediente Epstein, donde Trump aparece como un despreciable violador y asesino de niños. En un monólogo publicado en su canal la semana pasada, Carlson cuestionó por qué Israel tenía "tanto control sobre nuestro gobierno" y afirmó que "una de las pistas es el tiroteo de Butler" y que la falta de investigación del incidente por parte de la administración Trump indicaba el nivel de control del régimen sionista. Esta acusación fue secundada por Candace Owens, otra figura prominente del movimiento MAGA, quien afirmó en un podcast reciente que la donante política israelí-estadounidense Miriam Adelson estaba detrás del intento de asesinato. Owens alegó que Trump había recibido 100 millones de dólares en donaciones de ella, pero que no había cumplido su promesa de apoyar la anexión israelí de Cisjordania, y que este fue el motivo del intento de asesinato. Owens sugirió además que esta fue también la razón por la que Trump nunca investigó adecuadamente el asesinato cuando asumió la presidencia. Por su parte, Ali Alexander, el activista de extrema derecha que organizó la campaña Stop the Steal tras las elecciones presidenciales del 2020, tiene una visión ligeramente diferente del asesinato, afirmando en cambio que fue una prueba más de que Trump es en realidad el Anticristo, algo que muchas figuras de MAGA también han estado considerando esta semana. “Para que quede claro: si Donald Trump no recibió un milagro, entonces fue un engaño o una señal oscura”, escribió Alexander en un PDF de cinco páginas que publicó en su canal de Telegram el martes por la noche. “Hay una profecía bíblica en Apocalipsis 13:3 que aparentemente habla de que el Anticristo será golpeado en la cabeza”. El pasaje en cuestión dice al respecto: “Vi que una de sus cabezas parecía haber sido herida de muerte, pero esta herida mortal fue sanada. Fascinado, el mundo entero siguió a la bestia”. “¿Y a quién se está refiriendo?” se pregunta Alexander, “a Donald Trump, obviamente” preciso.... Eso lo sabemos todos. A esta farsa se une el “atentado” ocurrido la semana pasada, pero ya a nadie engaña...
Este mes, cuando Anthropic le informó al mundo que había desarrollado un modelo de inteligencia artificial tan potente que era demasiado peligroso para un lanzamiento general, la empresa nombró a 11 organizaciones como socios para ayudar a organizar una defensa. Todas eran de Estados Unidos. En el plazo de dos semanas, el modelo llamado Mythos había desencadenado una movilización mundial sin precedentes en la era de la inteligencia artificial (IA). Mythos, del que Anthropic ha dicho que es asombrosamente capaz de encontrar y explotar fallos ocultos en el software que hace funcionar a los bancos, las redes eléctricas y los gobiernos del mundo, se había convertido en una ficha geopolítica, y una empresa estadounidense la tenía en su poder. Los líderes mundiales han tenido problemas para comprender la magnitud de los riesgos de seguridad y cómo solucionarlos y, aparte de Estados Unidos, Anthropic solo comparte Mythos con el Reino Unido. El gobernador del Banco de Inglaterra advirtió públicamente que Anthropic podría haber encontrado una manera de “abrir todo el mundo de los riesgos cibernéticos”. El Banco Central Europeo empezó a interrogar discretamente a los bancos sobre sus defensas. El ministro de Finanzas de Canadá comparó la amenaza con el cierre del estrecho de Ormuz. Para rivales de Estados Unidos como China y Rusia, Mythos subrayó las consecuencias de seguridad de quedarse atrás en la carrera de la IA. Un medio ruso, calificó el modelo como “peor que una bomba nuclear”. Las respuestas ilustraron una realidad sobre la que los investigadores de IA llevan mucho tiempo advirtiendo sobre todo en términos teóricos: quien lleve la delantera en la construcción de los modelos de IA más potentes obtendrá enormes ventajas geopolíticas. Los grandes avances de la IA están empezando a funcionar menos como lanzamientos de productos y más como pruebas de armamento, y la mayoría de las naciones quieren entender cómo funcionan las tecnologías y qué protecciones son necesarias. A medida que los “modelos fundacionales” de IA “generan mayores consecuencias, el acceso se vuelve más geopolítico”, dijo el judío Eduardo Levy, execonomista jefe del Banco Central de la República Argentina y asesor regional sobre crecimiento e IA en el Banco Interamericano de Desarrollo. “Yo tomaría este episodio como una llamada de atención política. Los gobiernos no pueden seguir ignorando el problema”. Incluso el gobierno estadounidense, que se ha visto envuelto en un enfrentamiento con Anthropic sobre el uso de la IA en la guerra, ha tomado nota de Mythos. Esta semana, Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic, se reunió con funcionarios de la Casa Blanca luego de que algunos miembros del gobierno de Donald Trump señalaran la posibilidad de que el nuevo modelo causara estragos en los sistemas informáticos. Anthropic, con sede en San Francisco, declaró a The New York Times que mantenía un acceso reducido a Mythos “por motivos de seguridad”. Se ha centrado en compartir el modelo con más de 40 organizaciones que proporcionan tecnología utilizada en el mantenimiento de infraestructuras mundiales críticas como internet o las redes eléctricas. Anthropic nombró a 11 de las organizaciones, entre ellas Amazon, Apple y Microsoft, que se comprometieron a ayudar a desarrollar soluciones de seguridad para las vulnerabilidades identificadas por el modelo. La empresa dijo que no tenía un plazo inmediato para expandir ampliamente el acceso, pero que trabajaría con el gobierno estadounidense y los socios de la industria para determinar los próximos pasos. Dijo que había sido bombardeada por llamadas de gobiernos, empresas y otras organizaciones que solicitaban acceso e información, pero que estas organizaciones podían tener distintos niveles de experiencia para evaluar con seguridad un modelo de IA tan potente. Anthropic añadió que esperaba que otros grupos lanzaran modelos de IA con capacidades cibernéticas similares de forma más generalizada en un plazo de al menos 18 meses, lo que daría a las organizaciones un tiempo limitado para realizar las correcciones de seguridad necesarias. El martes, Anthropic dijo que estaba investigando un informe según el cual usuarios no autorizados habían accedido a una versión de Mythos. La conmoción por Mythos se produce en un momento en el que existe una mínima cooperación internacional en materia de IA. Los gobiernos se miran con recelo, mientras las empresas se apresuran a superar a sus rivales. No existe un equivalente del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares, ni inspecciones compartidas, ni normas acordadas sobre cómo manejar algo como Mythos. Cuando Anthropic anunció el modelo, muchos expertos elogiaron la cautela de la empresa a la hora de limitar quién podía probar el modelo, pero expresaron su preocupación por la falta de coordinación internacional para hacer frente al riesgo. El Reino Unido fue la única otra nación que obtuvo acceso. Su Instituto de Seguridad de la IA, una organización respaldada por el gobierno, probó Mythos y publicó una evaluación independiente la semana pasada, confirmando que podía ejecutar ciberataques complejos que ningún modelo previo de IA había completado. “Esto representa un escalón superior en las cibercapacidades de la IA”, dijo la semana pasada Kanishka Narayan, ministro británico sobre la IA, en las redes sociales, afirmando que el país estaba tomando medidas para proteger las “infraestructuras nacionales críticas”. Otros obtuvieron menos información. La Comisión Europea, rama ejecutiva de la Unión Europea de 27 países, se ha reunido con Anthropic al menos tres veces desde el lanzamiento de Mythos, según dijo un funcionario de la UE. Pero la empresa no ha proporcionado acceso al modelo porque las dos partes no se han puesto de acuerdo sobre cómo compartirlo con la Comisión, según dijo el funcionario. En un comunicado, la comisión dijo que estaba “evaluando las posibles implicaciones” de Mythos, que “exhibe capacidades cibernéticas sin precedentes”. Claudia Plattner, presidenta de la agencia alemana de ciberseguridad, conocida como BSI, dijo que no había recibido acceso a Mythos, pero que se había reunido recientemente con empleados de Anthropic en San Francisco para tener una “visión significativa” de su funcionamiento. Las capacidades apuntan a “un cambio de paradigma en la naturaleza de las ciberamenazas”, dijo Plattner en un comunicado. Entre los rivales estadounidenses, la respuesta ha sido más silenciosa. A pesar del reciente enfrentamiento de Anthropic con el gobierno de Trump, Amodei ha dejado claro que la IA “debe utilizarse para defender a Estados Unidos y derrotar a sus adversarios”. Ni Beijing ni Moscú han hecho una declaración pública importante sobre Mythos. Dentro de China, los investigadores y la comunidad de IA en general han estado observando de cerca, según los analistas que estudian la comunidad tecnológica del país. Muchos de los bancos, empresas energéticas y organismos gubernamentales del país funcionan con el mismo software en el que Mythos encontró vulnerabilidades, pero por ahora no tienen acceso. “Creo que para China esta es la segunda llamada de atención luego de la de ChatGPT”, dijo Matt Sheehan, investigador principal de la Fundación Carnegie para la Paz Internacional. Añadió que la política estadounidense de impedir que China obtenga los semiconductores más sofisticados para construir sistemas avanzados de IA “estaba contribuyendo a ampliar la ventaja estadounidense”. Algunos investigadores de IA en China han expresado en privado su preocupación por la posibilidad de que el país pueda quedarse aún más rezagado, al perderse las ventajas que conlleva construir primero un modelo fundacional, dijo Jeffrey Ding, profesor de ciencias políticas de la Universidad George Washington. Liu Pengyu, portavoz de la embajada de China en Washington, dijo que China no estaba familiarizada con los detalles de Mythos, pero que apoyaba un ciberespacio pacífico, seguro y abierto. Como sabéis, Mythos es la más reciente señal de una creciente división global de la IA. Las naciones que carecen de una infraestructura informática potente y de modelos de IA corren el riesgo de depender de empresas como Anthropic, Google y OpenAI, al tiempo que tienen poca influencia sobre cómo se diseñan y salvaguardan sus productos, dijo Levy. “La idea de que el acceso a la IA vanguardista sea algo que una empresa pueda restringir unilateralmente, utilizando criterios opacos e inapelables, debería ser realmente preocupante”, puntualizo.