A tres años de la suspensión de su cuenta de Twitter, Donald Trump volvió a la plataforma, con distinto nombre (X) y algoritmo luego de que la adquiriera Elon Musk en octubre del 2022. El retorno del expresidente a la red social, donde tiene 88 millones de seguidores, se dio en forma de nueve publicaciones previas a la anticipada retransmisión de su conversación con Musk, quien comenzó a respaldarlo públicamente el mes pasado tras su intento de asesinato por parte del establisment. La entrevista, a través de la herramienta spaces de la plataforma X, comenzó con retraso debido a los problemas técnicos, que impidieron conectarse a la mayoría de los usuarios. A un 15 minutos luego de su hora de inicio prevista, Musk atribuyó la tardanza a un ataque informático: “Parece que se está produciendo un ataque DDOS masivo en X. Estamos trabajando para apagarlo”, publicó. Este tipo de ciberataque consiste en hacer que un servicio en línea deje de funcionar, saturándolo con una gran cantidad de tráfico. No es la primera vez que una retransmisión política de estas características se ve frustrada en X. Algo parecido ocurrió en mayo del 2023, cuando el gobernador de Florida Ron DeSantis anunció su candidatura para las primarias republicanas en otra conversación con Musk en la red social. Entonces, la justificación fue “que hay tanta gente conectada que creo que estamos derritiendo Internet”. Pasado tres cuartos de hora, el “espacio” comenzó con un millón de oyentes conectados. En su intervención inicial, Musk se disculpó por el retraso, asegurando que el “ataque contra nuestros servidores ha saturado todas nuestras líneas de datos” y que “ilustra que hay mucha oposición a que la gente escuche lo que el presidente Trump tiene que decir, pero me siento honrado de tener esta charla”. Su primera pregunta fue sobre el intento de asesinato que sufrió Trump el pasado 13 de julio en Butler (Pensilvania) del que salió ileso con heridas leves en su oreja derecha. El expresidente volvió a explicar su versión de la historia y dijo que, desde entonces, ha renovado su fe en Dios. “No sabía que tenía tanta sangre. Los doctores me dijeron que la oreja es un lugar del que sale mucha sangre cuando te golpean. Pero, en este caso, fue la mejor alternativa posible, porque fue en el ángulo adecuado. Te va a parecer surrealista, porque a mucha gente se lo parece cuando se lo cuento, pero supe en seguida que era una bala, porque se sintió muy fuerte en la oreja”, aseguró al inicio de su explicación sobre el incidente, que monopolizó los primeros diez minutos de la conversación. “Tu reacción ante el impacto fue increíble... no puedes falsear la valentía en una situación como esta. Tu coraje fue instintivo, no actuado, y creo que mucha gente admira tu coraje ante el tiroteo”, le valoró Musk. “Muchas gracias, lo aprecio”, respondió Trump: “quería levantarme de inmediato para que todos supieran que estaba bien”, dijo, insistiendo en su valentía. En su segunda pregunta, Musk dirigió la entrevista al asunto de la inmigración ilegal, el pilar de las tres campañas presidenciales de Trump. “Durante el mandato de Joe Biden hemos tenido las peores cifras (de entradas de migrantes) de la historia del mundo, no solo de nuestro país”, afirmó el líder republicano, cifrando las entradas de migrantes indocumentados en “más de 20 millones, muchos de ellos provenientes de prisiones, de instituciones mentales, o incluso peor, de manicomios”. Esta cifra contrasta con el número de “encuentros fronterizos” que se han dado durante la administración de Biden, aunque sí ha cumplido récords en cada uno de los tres años de mandato: 1,73 millones en el 2021, 2,37 millones en el 2022 y 2,47 millones en el 2023, según cifras del Departamento de Seguridad Nacional. El presidente se echó al cuello de la candidata demócrata, Kamala Harris, quien demostró que es todavía más incompetente que Biden. El republicano dijo, que otros países se están aprovechando de la Administración actual para enviar al país a sus criminales y enfermos, así como a su “gente no productiva”. Musk asintió, y añadió que “en muchos lugares del país, como Nueva York o Los Ángeles, te arrestan a ti por defenderte del ilegal que te ha atacado lo cual a todas luces es un absurdo” afirmó. “Creo que son una amenaza fundamental para la existencia de EE.UU.”, dijo, y Trump respondió que “el país va a dejar de existir” si hay cuatro años más de políticas demócratas. Para evitarlo, llamó a los estadounidenses a votar por “la mayor operación de deportación de la historia”, su principal promesa en esta campaña electoral. Las mismas hipérboles y alabanzas por parte de Musk hacia Trump, se sucedieron a lo largo de toda la charla. “Vale la pena que expliquemos a nuestros oyentes la inmensa importancia para la seguridad internacional de que el presidente de EE.UU. sea intimidante, porque hay perfiles muy duros por ahí que, si no creen que el presidente es duro, harán todo lo que se propongan”, dijo, equiparándolos al perfil de Trump. “Elon, los conozco a todos ellos muy bien. Conozco a Putin, a Xi, a Kim Jong Un...”, respondió el magnate, “no digo que sean buenos o malos, pero son duros, inteligentes, despiadados y aman y quieren proteger a su país. Pero cuando ven a la incompetente de Kamala o cuando ven al dormilón de Biden, no pueden creerlo. Todo el horror cuando ves lo que ocurre en Israel, esperando el ataque de Irán... Eso no pasaría si yo fuera presidente” dijo, simplificando la diplomacia en la existencia de un líder fuerte. “No quiero ser malo con Irán, espero que seamos amistosos. Puede que sí. Pero tal vez no", dijo Trump, y agregó que el país persa "no puede tener un arma nuclear". "Estábamos preparados para asegurarnos de que [Irán] no tuviera un arma nuclear, porque una vez que lo tenga sería un mundo totalmente diferente, una negociación totalmente diferente", afirmó el expresidente. “La situación en Oriente Medio nos puede llevar a la tercera guerra mundial”, dijo el expresidente, reiterando una alerta en la que insiste en todos sus discursos, con el asentimiento de Musk: “Creo que la gente subestima el peligro de una tercera guerra mundial. El riesgo de una guerra global termonuclear sería un game over (fin del juego) para la humanidad”. Cuando la conversación pasó al apartado económico, Musk dijo que “mucha gente no entiende de donde viene de la inflación: viene del sobregasto público”, alimentando el laissez-faire que defiende, de palabra, un número cada vez mayor de republicanos. “Si el gobierno gasta mucho más de lo que ingresa, eso aumenta la oferta monetaria, y si la oferta monetaria aumenta más rápido que la tasa de bienes y servicios, eso es inflación”. El segundo hombre más rico del mundo, según Forbes, obvió los efectos de las sanciones sobre el gas y el petróleo rusos con la guerra patrocinada por la OTAN en Ucrania, que ha disparado el costo energético en todos los sectores y ha obligado a las compañías de transporte a repercutir el aumento de precios en sus servicios, impactando sobre el conjunto de la economía. Al respecto, Trump dijo que durante su mandato “tuvimos la mejor economía que ningún país ha tenido nunca en el mundo” y atribuyó el aumento del costo de la energía a la desastrosa administración de Biden. Este fue el tono general de una charla que se mantuvo por encima del millón de oyentes durante sus dos horas de duración, en la que, entre otros asuntos prioritarios de la campaña de Trump, ambos criticaron la integridad de las elecciones, avivando la teoría de la conspiración que llevó al asalto al Capitolio, y coincidieron en calificar a Harris como una “lunática de la izquierda radical, de lejos, más extremista que (el excandidato presidencial) Bernie Sanders”, agregando además que Trump está siendo víctima de una caza de brujas promovida por la Administración Biden y los medios de prensa al servicio del establisment. Al final de la conversación Musk mostró su apoyo público a la candidatura de Trump. Dijo que “a menudo tratan de pintarme como un tipo de extrema derecha, lo cual es absurdo, porque estoy haciendo vehículos eléctricos y baterías solares para ayudar al medio ambiente. En realidad, históricamente he sido un demócrata moderado, pero ahora siento que estamos en una coyuntura crítica para el país”, sentenció, justificando su giro ideológico radical en los últimos cuatro años. Musk tampoco se fue sin las alabanzas de Trump, quien lo calificó como un “personaje interesante e inteligente”, y le agradeció su respaldo en la campaña electoral. "Ha sido muy divertido estar contigo, eres un tipo increíble. Has hecho un trabajo increíble y eres una gran inspiración para la gente, una gran inspiración. Espero que sigas adelante y continúes haciéndolo tan bien” finalizando de esta manera la entrevista, que sin duda dará mucho que hablar.
En los mercados se está produciendo un caos y las cosas se están moviendo con la fuerza de un tsunami. Como sabéis, el Nikkei 225 de Japón se desplomó más de un 12% el pasado lunes, en lo que fue la mayor caída en un solo día desde el "Lunes Negro" de 1987. Al momento de escribir este artículo, el Dow había caído unos 1.000 puntos, mientras que el Nasdaq cayó casi un 4% en lo que ha resultado ser un desplome del mercado global. Los factores desencadenantes de la ola de ventas son bastante claros y han recibido una amplia cobertura de los medios financieros. El decepcionante informe de empleo de EE.UU. hace unos días atrás, encendió los temores de una recesión en ese país. El negocio de la inteligencia artificial, que antes estaba en auge pero que estaba excesivamente apalancado y sobrevalorado, se ha vuelto amargo, lo que ha provocado un baño de sangre para las acciones tecnológicas. En gran medida, la última evolución se debe a la ruptura del enorme carry trade entre el dólar y el yen, en el que los inversores pedían préstamos baratos en yenes e invertían en activos estadounidenses de mayor rendimiento. Esto puede considerarse, en líneas generales, como un gran arbitraje de tipos de interés: pedir prestado a tipos bajos y prestar (invertir) a tipos más altos. Pero cuando el Banco de Japón subió los tipos el 31 de julio y, quizás lo que es más importante, anunció que habría más subidas, se produjo una capitulación masiva de estas posiciones de carry trade. Esto ha repercutido en los mercados y ha dado lugar a muchas llamadas de margen. Y como los inversores a menudo tienen que vender otros activos para satisfacer las llamadas de margen, crea aún más presión de venta. Predecir hacia dónde se dirigirán los mercados en los próximos días y semanas es una tarea arriesgada que nadie se aventura a realizar. Obviamente, muchos inversores están tratando de atrapar el proverbial "cuchillo que cae", es decir, comprando durante o inmediatamente después de una fuerte ola de ventas. Varios analistas ya están diciendo que el pánico es exagerado y que las cosas pronto se estabilizarán. Si tuviera una gran convicción sobre cómo se desarrollarán las cosas a corto plazo, simplemente operaría en el mercado, no escribiría sobre él. En lugar de lanzarnos a hacer pronósticos a ciegas, pensemos en cómo pensar en lo que está sucediendo. Y siempre es bueno dar un paso atrás y tratar de encontrar una perspectiva general en medio de la agitación. En primer lugar, está lo obvio: este es realmente un ejemplo bastante clásico de una reversión del posicionamiento, más que una respuesta a un shock económico. Muchos inversores de renta variable se involucraron demasiado en la búsqueda de la burbuja de las acciones tecnológicas, y muchos de estos desafortunados inversores estaban pidiendo préstamos baratos en yenes japoneses para hacerlo (véase más arriba sobre el carry trade). Hay muchas llamadas de margen en curso, muchas liquidaciones forzadas en posiciones apalancadas, y probablemente muchas esposas asegurando las ventanas de los rascacielos. Suponiendo que esto no se aplaque rápidamente, lo que realmente es importante observar es cómo evoluciona la percepción del mercado sobre los próximos pasos de la Reserva Federal, y luego cuáles serán esos pasos. Esto no se debe tanto a que la Reserva Federal sea omnipotente, sino a que es aquí donde el caos del momento se cruza con algunas de las características profundas y estructurales de la economía estadounidense. La Reserva Federal mantuvo las tasas de interés sin cambios en su reunión de julio, aunque insinuó con fuerza que las recortaría en septiembre. Muchos analistas creen que el banco central estadounidense ha esperado demasiado tiempo para volver a bajar las tasas luego de la serie de alzas pospandémicas destinadas a enfriar la inflación. Las expectativas del mercado sobre las próximas reducciones de las tasas de interés habían aumentado considerablemente incluso antes de los acontecimientos recientes. Sin embargo, la crisis del mercado ha acelerado el debate. Si hace una semana, los futuros vinculados a la tasa de los fondos federales mostraban una probabilidad del 87% de un recorte de 25 puntos básicos (el menor movimiento posible) en septiembre, los inversores ahora están descontando unos 55 puntos básicos de flexibilización en la reunión de septiembre y 100 puntos básicos en la de noviembre. En otras palabras, el mercado ve una probabilidad de alrededor del 20% de un recorte de emergencia de la tasa. ¿Puede el desalentador informe sobre empleo ser realmente un factor decisivo para la economía estadounidense? Sin duda, ha hecho que cambie la situación, pero difícilmente puede explicar un cambio tan radical. Lo que realmente está detrás de esa fijación de precios –por no hablar de los pedidos de un recorte de emergencia– es la creencia de que la Reserva Federal debe intervenir y rescatar a los mercados. Esto dice mucho sobre la percepción que se tiene de que la Reserva Federal, además de su mandato oficial de estabilidad de precios y pleno empleo, tiene un mandato tácito de estabilidad del mercado. Este tercer mandato oculto tiene incluso un nombre: la "opción de venta de la Reserva Federal". En finanzas, una opción de venta es un contrato que otorga a su propietario el derecho a vender algo (como una acción, un bono o una materia prima) a un precio predeterminado, independientemente del precio del mercado. Considérelo como una garantía: no importa cuánto haya caído el mercado, usted puede deshacerse de su activo por el precio establecido. Pero el término ha llegado a emplearse en un sentido más general. Aplicado a la Reserva Federal, significa que existe la creencia de que, siempre que la economía o los mercados se pongan mal, la Reserva Federal intervendrá y reducirá las tasas de interés o imprimirá dinero para dar un impulso. Por supuesto, oficialmente se niega esa política, pero muchos inversores creen que los mercados tienen un piso, al igual que ocurre con los activos con una opción de venta. Esta ha sido una fuente importante de lo que puede parecer una confianza infundada y constante en el mercado de valores estadounidense, que ha prevalecido con pocas excepciones desde fines de los años 1990. De hecho, la Reserva Federal ha demostrado una y otra vez que está dispuesta a intervenir de diversas maneras (directa u opacamente) siempre que la estabilidad de los mercados financieros se vea amenazada. Todo el discurso que hemos estado viendo en torno a la Reserva Federal durante las últimas horas habla de una firme creencia de que alguna versión de la "posición de la Reserva Federal" sigue vigente. Si bien no es seguro que la Reserva Federal llegue al extremo de convocar una reunión de emergencia para recortar las tasas (hacerlo sería una muestra manifiesta de pánico), es muy probable que convenza agresivamente a los mercados para que no se apresuren al prometer prácticamente fuertes recortes de las tasas durante el resto del año. Y si las cosas realmente se salen de control en los mercados, una intervención más enérgica está casi garantizada. Así que, vayamos un paso más allá y tratemos de entender qué es lo que realmente subyace a este compromiso invisible con los mercados. ¿Se trata simplemente de una corrupción banal por parte de los miembros del comité de la Reserva Federal que poseen acciones? No. No es así como funciona. Lo que realmente subyace a todo esto es que la Reserva Federal simplemente está respondiendo a una profunda distorsión estructural de la economía que es evidente pero que a menudo no se aprecia lo suficiente. La economía estadounidense está tan financiarizada y tan apalancada, y tantos estadounidenses (en particular las clases elitistas) dependen tanto de los precios de los activos financieros para su riqueza, que una caída sostenida y a largo plazo de los mercados sería sencillamente catastrófica. Si una gran parte del PIB está vinculada, de una forma u otra, a los precios de los activos, los movimientos de los mercados adquieren una importancia que va mucho más allá de la suerte de los actores de Wall Street. Para encontrar un ejemplo bastante notable de esto, basta con mirar hasta qué punto incluso la base impositiva depende de los mercados financieros. El año 2023 fue bastante bueno para la economía, ya sea a juzgar por el mercado laboral o las cifras de crecimiento. Sin embargo, los ingresos totales del gobierno federal cayeron alrededor de un 7% con respecto al 2022. ¿Cómo es posible en un año en el que no solo creció la economía, sino que los ingresos personales aumentaron? La respuesta: los ingresos por impuestos a la renta de las personas físicas en realidad cayeron a pesar del aumento de los ingresos porque las realizaciones de ganancias de capital del año anterior fueron menores (las realizaciones de ganancias de capital son simplemente los beneficios de las inversiones vendidas). La razón de la disminución de las ganancias de capital es que en el 2022 las acciones estadounidenses tuvieron su peor año desde el 2008. Por lo tanto, la inestabilidad de los mercados es lo que más teme la Reserva Federal –y los poderes fácticos de Washington y Nueva York–. Aceptarán cualquier forma de pensamiento a corto plazo, introducirán cualquier riesgo moral e inflarán y reinflarán cualquier burbuja para mantener los mercados en marcha. Si el precio de esto es inflación o distorsiones aún más perversas en la economía, que así sea. Mientras tanto, las acciones han sido un arma fundamental en el arsenal de las clases más ricas de EE.UU. para contrarrestar los efectos de la inflación. Pero las personas con ingresos fijos o cuyos aumentos salariales no se mantienen a la par del crecimiento de los precios ven erosionarse su poder adquisitivo, la clase inversora es capaz de vencer a la inflación mediante precios elevados de los activos. ¿Qué es un aumento del 10% en el supermercado si su cartera ha subido un 20%? Esto explica en gran medida la creciente bifurcación en la economía estadounidense entre los que tienen y los que no tienen. Sea cual sea el resultado de la volatilidad actual, hay buenas razones para creer que el apocalipsis no está cerca. Cuando finalmente llegue la factura de todas las patadas a latas y el inflado de burbujas, casi con certeza no será en forma de un colapso de los mercados bursátiles. Al fin y al cabo, los mercados bursátiles siempre pueden volver a inflarse mediante la impresión de dinero, y es difícil imaginar que la Reserva Federal se quede al margen mientras los mercados caen en picada hacia el olvido. Los mercados, que representan los intereses de la clase de personas privilegiadas que se benefician del aumento de los precios de los activos, quieren dinero fácil para seguir subiendo. Y esas personas tienden a obtener lo que quieren durante más tiempo del que cualquier lógica dictaría que deberían tener. En términos nominales, los mercados bursátiles pueden subir indefinidamente, y los ocasionales contratiempos se suavizarán con una mayor liquidez. La pregunta es simplemente: ¿a qué costo? ¿Seguirá funcionando un mercado de bonos? ¿Dónde estará la inflación? ¿Se arrastrará la moneda en carretillas? Lo que es importante observar en las próximas semanas y meses es la seriedad con la que la Fed se toma lo que está sucediendo en los mercados y hasta qué punto el mercado la tiene como rehén para que actúe. No habrá declaraciones desde el edificio Eccles diciendo que los mercados necesitan ser rescatados, pero las acciones siempre hablan más que las palabras. Y la forma en que actúe la Fed revelará cuáles son sus verdaderas prioridades.
Cuando el expresidente de Estados Unidos Donald Trump anunció un plan para crear una “reserva nacional de bitcoins” si era reelegido, la multitud que asistía a la conferencia Bitcoin 2024 en Nashville, Tennessee, estalló en un arranque de celebración. El favorito en las próximas elecciones estaba hablando su idioma. “Durante mucho tiempo, el gobierno ha violado la regla cardinal que todo bitcoiner se sabe de memoria: Nunca vendas tu bitcoin”, manifestó Trump durante su discurso, haciendo una breve pausa para disfrutar de los aplausos. “Será política de mi administración conservar en el futuro el 100% de todo el bitcoin que el Gobierno posea o adquiera en la actualidad”. Cabe precisar por cierto, que antes no pensaba así. En efecto, en el 2019 como presidente, Trump declaró que el bitcoin "no es dinero" y lo criticó como "altamente volátil y basado en la nada" advirtiendo además que los criptoactivos ayudaban a facilitar los mercados clandestinos ilegales. "Solo tenemos una moneda real en EE.UU., y es más fuerte que nunca", escribió Trump en Twitter ese año. "¡Se llama dólar de los Estados Unidos!". Por lo visto, cambio de opinión y ahora proclama lo contrario. Al parecer, el Gobierno de Estados Unidos tiene en su poder más de 210,000 bitcoins, por valor de unos 14,000 millones de dólares, sustraídos a hackers y mediante diversas actividades policiales. Cynthia Lummis, senadora republicana de Wyoming, propuso posteriormente una ley que permitiría al gobierno acumular un millón de bitcoins bajo el mandato de Trump. Cualquier plan de acumulación beneficiaría a los propietarios de bitcoins, aunque solo fuera porque impediría que el Gobierno de Estados Unidos depreciar el precio de la criptomoneda al inundar el mercado con sus monedas en una venta. Trump insinuó que almacenar bitcoin, un activo que sus defensores consideran antiinflacionista en virtud de su oferta limitada, también ayudaría al gobierno a acabar con la pesadilla de la inflación que esta administración dirigida por Joe Biden ha creado. La senadora Lummis explicó más tarde su razonamiento, señalando que “tenemos que crear un futuro más prometedor para las generaciones de estadounidenses mediante la diversificación en bitcoin”. Pero acumular bitcoin tiene poco sentido, indican los expertos. “No veo ningún [beneficio económico]”, declara James Angel, economista de la Universidad de Georgetown especializado en mercados financieros. “El beneficio tangible es que conseguirá que los maximalistas del bitcoin [aquellos que ven al bitcoin como la única moneda del futuro] voten por Trump. Si crees en el ‘trumpismo’, ese sería el beneficio”. La idea de que una inversión en bitcoin compensará las pérdidas del poder adquisitivo a causa de la inflación depende, comenta Angel, de dos suposiciones poco sólidas: que el precio del bitcoin subirá y, en segundo lugar, que el gobierno podrá en algún momento volver a vender bitcoin en dólares estadounidenses sin que el mercado caiga en picado. “El gobierno hará subir el precio comprando bitcoins, de modo que parecerá que ha ganado mucho dinero, pero en el momento en que comience a venderlos para obtener ganancias, hará que el precio vuelva a bajar”, sostiene Angel. Aunque Trump propone inicialmente una moratoria sobre la venta de bitcoin que ya está en posesión del gobierno, dio a entender vagamente que Estados Unidos también incrementaría el tamaño de su posición con el tiempo. Si Trump ampliara las reservas de bitcoin, necesitaría localizar fondos con los que adquirir las monedas adicionales. Pero las opciones fácilmente disponibles, como aumentar los impuestos, endeudarse o imprimir dólares estadounidenses, son incompatibles con la ambición de reducir la inflación y la deuda nacional, o con las promesas hechas por Trump de disminuir los impuestos. Al parecer, la senadora Lummis va a proponer que las compras se financien en parte con el dinero que se añadirá al balance del banco central de Estados Unidos luego de que se actualice la valoración de las reservas de oro para reflejar la tasa vigente en el mercado. “El dinero tiene que salir de algún sitio”, destaca Angel. Incluso si Trump restringiera la reserva únicamente al bitcoin incautado a través de la actividad policial, su administración también debe considerar el costo de oportunidad asociado a la posesión de la criptomoneda. Mientras que algunos activos, como los bonos, generan un flujo constante de ingresos para sus tenedores, el bitcoin no lo hace, por lo que resulta caro conservarlo. “La cuestión se centra en qué obtendría el gobierno de los montones de bitcoin que tendría en su poder”, resalta George Selgin, director emérito del Centro de Alternativas Monetarias y Financieras del Instituto Cato, un grupo de expertos estadounidense que promueve los principios libertarios. El Gobierno de Estados Unidos ha subastado periódicamente el bitcoin confiscado a través de la actividad policial. Pero al optar por quedarse con los que posee, “está dejando de obtener el valor de mercado, que podría aplicar a cualquier otro uso, desde la amortización de la deuda federal hasta el pago de otros programas gubernamentales”, afirma Selgin. Aunque Selgin es partidario del bitcoin por su independencia del control estatal, se opone a que el Gobierno de Estados Unidos especule con su precio en nombre de los ciudadanos. “Los gobiernos no son inversionistas particularmente astutos”, manifiesta Selgin. “Que el gobierno actúe en nombre de los ciudadanos como una especie de fideicomiso o fondo de inversión no tiene mucho sentido”. Durante su discurso en Nashville, Trump mencionó a una serie de bitcoiners de alto nivel, incluidos Cameron y Tyler Winklevoss, fundadores de la plataforma de intercambio de criptomonedas Gemini, agradeciéndoles su orientación. Posteriormente, Tyler publicó un mensaje en X para celebrar el plan de Trump y felicitar al organizador de la conferencia por haber “pintado de naranja” al expresidente. Pero si bien es popular entre los tenedores de grandes cantidades de bitcoin y los directivos de la industria, la ambición de establecer una reserva de bitcoin implicaría un costo para la mayoría de los demás, especialmente si el gobierno ampliara sus reservas existentes, destaca Michael Green, estratega en jefe de la firma de gestión de activos Simplify. “La única forma posible de que el Gobierno de Estados Unidos compre bitcoins es a los tenedores actuales”, resalta Green, “pero si el gobierno utiliza los ingresos fiscales [o emite bonos] para comprar bitcoins, se crea una situación en la que el contribuyente está subvencionando a un subconjunto extraordinariamente pequeño. En definitiva, estamos hablando de crear liquidez de salida para un pequeño subconjunto de la población”. Sería como si el gobierno del país prometiera pagar más de la cuenta por bienes inmuebles en California, observa Green, pero no en ningún otro estado. “Esto no es diferente a nivel material”, añade. Cuanto mayor sea el fondo de bitcoin del gobierno, más en deuda estará con quienes mantienen la red subyacente, las empresas mineras de bitcoin, cuyo trabajo consiste en procesar las transacciones y proteger la red de los ataques. De hecho, el sector de la minería de bitcoin se convertiría en “otro grupo de interés especial”, señala Green, “en el que el Gobierno de Estados Unidos tendría que intervenir y rescatar” en caso de que el sector, conocido por su sensibilidad a diversos factores que escapan a su control, se tambalease. Si Trump tiene intención de llevar a cabo el plan de crear una reserva de bitcoins es una cuestión separada. “Trump es un maestro que apela a las emociones de la multitud. Es puro electoralismo”, declara Angel. “El plan probablemente seguirá el camino de la Aerolínea Trump, el Casino Trump y la Universidad Trump”. Es decir, a ninguna parte. Los miembros de la industria del bitcoin no eran ajenos a que Trump estaba buscando su voto. Es “histórico” que Trump considere el bitcoin lo suficientemente relevante como para justificar que haga campaña alrededor de él, expresa Jameson Lopp, uno de los primeros bitcoiners y fundador de la empresa de custodia de criptomonedas Casa, que asistió a la conferencia. Pero “la forma en que nos habló fue claramente condescendiente”, afirmó. “Daba la sensación de que hablaba por encima del hombro”. Aunque Trump ha tachado anteriormente el bitcoin de estafa, ahora “se ha dado cuenta de que puede ser beneficioso para él”, opina Lopp. “Puede ganar un nuevo bloque, potencialmente sustancial, de votantes monotemáticos”. Trump no era el único que cortejaba a los fans del bitcoin con promesas de tomar una participación semipermanente en el mercado. En la misma conferencia, Robert F. Kennedy Jr., que se enfrenta a Trump en las elecciones como candidato independiente, presentó un plan más ambicioso: El país adquiriría cuatro millones de monedas, que es prácticamente el 20% de la oferta total, si él fuera presidente. En ese contexto, las declaraciones de Nashville tuvieron más importancia como un indicador, subraya Selgin, que por su contenido real. Tras un periodo bajo la administración Biden en el que las empresas de criptomonedas han estado en el punto de la mira, según ellas ‘injustamente’, de los organismos reguladores de Estados Unidos, los discursos de Trump y otros fueron un intento de transmitir el mensaje general, resalta Selgin, “de que el bitcoin ya no es el enemigo”.
Elon Musk, CEO del fabricante de automóviles Tesla, anunció el 22 de julio que la empresa está dispuesta a incorporar robots humanoides para realizar tareas hasta ahora confiadas a empleados de carne y hueso. Según información de la agencia de noticias Reuters, aunque la producción a pequeña escala comenzará a finales del 2024, para satisfacer las necesidades internas de la compañía, el objetivo es lanzarlo al mercado en el 2026. En abril, el magnate había afirmado que Optimus, su robot humanoide, sería capaz de realizar las tareas de los trabajadores de una fábrica a finales de este año, imaginando que estaría listo para venderse al público a finales del 2025. Una proyección que, a la luz de los nuevos elementos adelantados por el CEO, parece haberse cumplido a medias. La compañía de inteligencia artificial de Musk recibió un nuevo financiamiento de 6,000 millones de dólares. Con este recurso, el empresario busca crear un ordenador súper potente para entrenar a la próxima generación de Grok. Haciendo apología a su categoría, Optimus es un robot de forma humana que integra cámaras para vigilar su entorno. Está equipado con un cerebro similar en procesamiento y funciones a los vehículos autónomos de Tesla y cuenta con un total de 40 articulaciones electromecánicas: doce en las piernas, doce en los brazos, doce en las manos y dos en el cuello y en el tronco. De acuerdo con la marca, Optimus Gen 2 podrá realizar tareas domésticas, aunque a diferencia de primera versión, tendrá la capacidad para ejecutar movimientos suaves y más naturales. Desde hace años, algunas de las superpotencias mundiales de la electrónica se han enfocado en desarrollar sus propios robots humanoides, tal es el caso de Honda y Hyundai, a través de su filial estadounidense Boston Dynamics. El motivo de sus intentos es la posible escasez de mano de obra para tareas repetitivas que han resultado o podrían resultar tediosas y hasta peligrosas para los humanos en ámbitos como la logística, el almacenaje y la producción. En el pasado, Elon Musk ya ha hecho anuncios de proyectos que no se concretaron en el plazo evocado. Un ejemplo es la promesa hecha en el 2019 a los inversores de Tesla sobre la posibilidad de que la gigante operara una red de robotaxis en regla para el 2020, lo que no ocurrió. Tesla presentó la realización de un robot humanoide en el 2021. Un año más tarde, en octubre del 2022, el fabricante de automóviles lanzó la primera generación de Optimus, mientras que en diciembre del 2023 había hecho oficial la segunda generación del autómata. Musk afirmo además estar convencido que las ventas de robots podrían convertirse en una parte más importante del negocio de Tesla que otros segmentos, incluida la fabricación de automóviles. Se estima que el mercado mundial de robots humanoides, valorado en 1.800 millones de dólares en el 2023, aumentará a más de 13.000 millones de dólares en los próximos cinco años, según la firma de investigación MarketsandMarkets.
Este viernes el mundo amaneció con un apagón informático que hizo tambalear a varias industrias globales como la banca, la aviación y los medios de comunicación. Vuelos cancelados, imposibilidad de realizar compras por internet y comunicaciones interrumpidas han sido las principales consecuencias de este apagón, según da cuenta Financial Times. Al respecto, Crowdstrike - una empresa estadounidense que se fundó en el 2011 y que se especializa en la defensa de ciberataques a empresas de alto perfil - admitió que una actualización de su software es la principal causa del apagón informático. Esto debido a que esa actualización afectó a los dispositivos que funcionan con el sistema operativo Windows, producto estrella de la empresa Microsoft. Su director, George Kurtz, dijo en un comunicado que los problemas fueron causados por un "defecto" en una "actualización de contenido" para dispositivos Windows. "El problema ha sido identificado, aislado y se ha implementado una solución", señaló. Kurtz añadió que los problemas no afectaron a otros sistemas operativos y dijo: "Esto no es un incidente de seguridad ni un ciberataque". Este apagón informático es un pequeño recordatorio de la complejidad de la infraestructura digital moderna. Si bien Crowdstrike no es una empresa muy conocida, es el centro de algo que ha afectado a decenas de miles de personas alrededor del mundo. Se estima que tiene cerca de 24.000 clientes, algunos de los cuales son las empresas más grandes del planeta. Su sede está en Austin, Texas, emplea a casi 8.500 personas y cotiza en la bolsa de valores de Nasdaq desde el 2019. De hecho, las acciones de Crowdstrike cayeron un 14% en las primeras horas del apagón. Las acciones de Microsoft también bajaron, al igual que las de empresas del sector del turismo y viajes, que hasta ahora han sido los más afectados. Por ejemplo, casi 1.400 vuelos han sido cancelados y muchos otros retrasados. Como proveedora de servicios de ciberseguridad, Crowdstrike suele ser llamada para hacer frente a las consecuencias de ataques de piratería. Ha estado involucrada en investigaciones de varios ataques cibernéticos de alto perfil, como cuando Sony Pictures sufrió un pirateo en su sistemas informáticos en el 2014. Asimismo, en el 2016 el Partido Demócrata de EE.UU. contrató a la empresa para investigar un fallo en su red informática. Pero esta vez, debido a una actualización defectuosa de su software, una empresa que normalmente forma parte de la solución a los problemas de tecnología e información, se convirtió en la fuente de los mismos. Según el comunicado de Kurtz, "CrowdStrike está trabajando activamente con los clientes afectados", que no ha afectado a los servidores Mac ni Linux, sino solo a aquellos que utilizan Windows. Cada uno de los clientes de CrowdStrike es una organización enorme en sí misma, por lo que es difícil estimar el número de computadoras individuales afectadas por el apagón de este viernes. La empresa reconoció que "podría pasar algún tiempo" para que los sistemas vuelvan a funcionar. Incluso es probable que la solución tenga que aplicarse por separado a todos y cada uno de los dispositivos afectados, lo que provocará un enorme dolor de cabeza para los departamentos de tecnología de todo el mundo. "Lamentamos profundamente el impacto que hemos causado a los clientes, a los viajeros y a cualquier persona afectada por esto", dijo Kurtz en entrevista con NBC News. Microsoft, por su parte, también emitió un comunicado: "Somos conscientes de un problema que afecta a los dispositivos Windows debido a una actualización de una plataforma de software de terceros". La empresa agrega que la solución "está por venir" y ha sugerido encender y apagar los dispositivos hasta 15 veces para lograr su normal funcionamiento. De todos modos, es poco probable que los dispositivos personales (como una computadora del hogar o un teléfono móvil) se hayan visto afectados por el apagón informático.
Li Yuan, periodista de The New York Times y quien escribe la columna The New New World - que se centra en la creciente influencia de China en el mundo mediante el análisis de sus empresas, su política y su sociedad - nos da su opinión acerca de la censura a la internet que se ejerce con mano de hierro en el gigante asiático, el cual por ser de interés general reproduzco traducido y entrecomillado ¿vale?: “Los chinos saben que en su país el internet es diferente. No existen Google, YouTube, Facebook ni X. Utilizan eufemismos en línea para comunicar las cosas que se supone que no deben mencionar. Cuando sus cuentas y mensajes son censurados, lo aceptan con resignación. Viven en un universo paralelo. Lo saben; incluso bromean con ello. Y ahora están descubriendo que, bajo una fachada repleta de videos cortos, livestreamings y comercio electrónico, su internet está desapareciendo a pedazos, y junto con él, su memoria colectiva. El 22 de mayo, una publicación en WeChat que fue ampliamente compartida reportaba que casi toda la información publicada en portales de noticias, blogs, foros y redes sociales chinos entre 1995 y 2005 ya no se encontraba disponible. ‘El internet chino se colapsa a un ritmo acelerado’, decía el titular. Como era de esperar, esa publicación fue rápidamente censurada. ‘Creíamos que el internet tenía memoria’, decía la publicación de He Jiayan, un bloguero que escribe sobre empresarios de éxito. ‘Pero no nos dimos cuenta de que esta memoria es como la de un pez dorado’. Es imposible determinar con precisión cuánto y qué contenido ha desaparecido. Aun así, hice una prueba. Utilicé el principal motor de búsqueda de China, Baidu, para buscar algunos de los ejemplos citados en el post del He, centrándome más o menos en el mismo periodo de tiempo, entre mediados de la década de 1990 y mediados de la década de 2000. Empecé con Jack Ma, de Alibaba, y Pony Ma, de Tencent, dos de los empresarios de internet más exitosos de China. Ambos habían sido buscados por He. También busqué a Liu Chuanzhi, quien es conocido como el padrino de los emprendedores chinos: saltó a los titulares cuando su empresa, Lenovo, adquirió el negocio de computadoras personales de IBM en el 2005. También busqué resultados relacionados con Xi Jinping, el máximo dirigente chino, quien durante ese periodo fue gobernador de dos grandes provincias. Los resultados de las búsquedas de altos dirigentes chinos siempre están estrechamente controlados. Quería ver qué podían encontrar aquellos que estuvieran interesados en saber cómo era Xi antes de convertirse en líder nacional. Cuando busqué Ma Yun, que es el nombre de Jack Ma en chino, no obtuve ningún resultado. Encontré tres resultados para Ma Huateng, que es el nombre de Pony Ma, y la búsqueda de Liu Chuanzhi arrojó siete. Cero resultados para Xi. Luego busqué una de las tragedias más graves ocurridas en China en las últimas décadas: el gran terremoto de Sichuan del 12 de mayo del 2008, en el que murieron más de 69.000 personas. Ocurrió durante un breve periodo en el que los periodistas chinos tenían más libertad de la que el Partido Comunista suele permitir, y se produjo mucho periodismo de calidad. Cuando reduje el marco temporal del 12 de mayo del 2008 al 12 de mayo del 2009, Baidu arrojó nueve páginas con resultados. La mayoría eran artículos en los sitios web del gobierno central o de la televisión estatal China Central Television (cabe señalar que si uno conoce los nombres de los periodistas y sus organizaciones, puede encontrar más). Cada página de resultados tenía unos 10 titulares. Lo que mi búsqueda encontró no podía ser más que una pequeña fracción de la cobertura realizada en ese momento, gran parte de la cual se publicó en sitios de periódicos y revistas que enviaron periodistas al epicentro del terremoto. No encontré una sola de las extraordinarias coberturas informativas ni la efusión de dolor en línea que recordaba. Además de la desaparición de contenidos, existe un problema más amplio: el internet chino se está reduciendo. En el 2023 habrá 3,9 millones de sitios web en China, más de un tercio menos que los 5,3 millones del 2017, según el ente regulador de internet del país. China tiene 1000 millones de usuarios de internet; casi una quinta parte de la población mundial en línea. Sin embargo, el número de sitios web que utilizan el idioma chino representan solo el 1,3 por ciento del total mundial, frente al 4,3 por ciento en el 2013, un desplome del 70 por ciento en una década, de acuerdo con Web Technology Surveys, que monitorea el uso en línea de los principales idiomas de contenido. El número de sitios web en chino es ahora solo ligeramente superior al de sitios en indonesio y vietnamita, y menor que el de sitios en polaco y persa. Es la mitad del número de sitios en italiano y algo más de una cuarta parte de los que están en japonés. Una de las razones de este descenso es que a los sitios web les resulta técnicamente difícil y costoso archivar contenidos antiguos, y no solo en China. La otra razón, en ese país, es política. Aquellos que publican en internet, especialmente los portales de noticias y las plataformas de redes sociales, han enfrentado una mayor presión para censurar como resultado del rumbo autoritario y nacionalista que el país ha tomado bajo el liderazgo de Xi. Mantener la pureza política y cultural del ciberespacio chino es una de las más altas prioridades del Partido Comunista. Las empresas de internet tienen más incentivos para censurar en exceso y dejar que desaparezcan contenidos antiguos al no archivarlos. De esta manera la existencia en internet de muchas personas ha sido eliminada. Hace unas semanas, Nanfu Wang descubrió que una entrada sobre ella en un sitio similar a Wikipedia había desaparecido. Wang, quien es directora de documentales, buscó su nombre en la web de crítica cinematográfica Douban y no encontró nada. Lo mismo ocurrió en WeChat. ‘Algunas de las películas que dirigí habían sido borradas y prohibidas en internet en China’, dijo. ‘Pero esta vez siento que yo, como parte de la historia, he sido borrada’. No sabe qué motivó esta medida. Zhang Ping, más conocido por su seudónimo, Chang Ping, fue uno de los periodistas más famosos de China en la década del 2000. Sus artículos estaban en todas partes. Luego, en el 2011, sus textos provocaron la ira de los censores. ‘Mi presencia en el discurso público ha sido sofocada mucho más severamente de lo que esperaba, y eso representa una pérdida importante de mi vida personal’, me dijo. ‘Mi vida ha sido negada’. Cuando mi cuenta de Weibo fue eliminada en marzo del 2021, me sentí triste y enojada. Tenía más de tres millones de seguidores y miles de posts que recogían una década de mi vida y mis pensamientos. Muchas de las entradas eran sobre temas de actualidad, historia o política, pero algunas eran reflexiones personales. Sentí que una parte de mi vida había sido mutilada. Muchas personas ocultan intencionadamente sus publicaciones en internet porque el partido o sus representantes podrían utilizarlas en su contra. En una tendencia llamada ‘excavación de tumbas’, los jóvenes nacionalistas chinos conocidos como little pinks (o rosaditos) se dedican a examinar cuidadosamente los textos de intelectuales, artistas y personas influyentes publicados en línea en el pasado. Para los chinos, los recuerdos que tenemos en internet, incluso los más superficiales, pueden convertirse en un bagaje del que hay que desprenderse. ‘Aunque tendemos a pensar que el internet es algo frívolo’, dijo Ian Johnson, escritor y corresponsal en China desde hace muchos años, ‘sin muchos de estos sitios y cosas, perdemos partes de nuestra memoria colectiva’. En las notas finales de Sparks, un libro sobre los valientes historiadores chinos que trabajan en la clandestinidad, Johnson citó al portal Internet Archive para las fuentes chinas en línea porque, dijo, sabía que todas acabarían desapareciendo. ‘La historia importa en todos los países, pero al PCCh le importa mucho’, dijo, refiriéndose al Partido Comunista Chino. ‘Es la historia la que justifica que el partido siga gobernando’. Johnson fundó el sitio China Unofficial Archive, cuyo propósito es preservar blogs, películas y documentos fuera del internet chino. Existen otros proyectos para evitar que los recuerdos y la historia chinos se pierdan en el vacío. Greatfire.org tiene varios sitios que dan acceso a contenidos censurados. China Digital Times, una organización sin ánimo de lucro que lucha contra la censura, archiva trabajos que han sido bloqueados o corren peligro de serlo. El periodista Zhang es su editor ejecutivo. Al preguntarle acerca de la posibilidad de revertir el borrado de la historia realizado por China, He, el autor de la publicación de WeChat que se hizo viral, se muestra sumamente pesimista. ‘Si aún se puede ver alguna información antigua en el internet chino’, no es más que el último destello del ocaso’ escribió” puntualizo. (Por cierto, el intento de asesinato de Donald Trump demuestra hasta que punto el establishment está dispuesto a llegar para impedir su triunfo y que llegue a su fin tanto la guerra en Ucrania como la demoniaca fobia antirrusa y antichina que impera en la Casa Blanca que nos puede conducir a la III Guerra Mundial, con mayor razón cuando ese viejo senil de Joe Biden no da para más... Pero fracasaron en sus demenciales propósitos)