En un giro significativo de política, Google ha abandonado su compromiso original de no emplear inteligencia artificial (IA) en el desarrollo de armamento o tecnologías de vigilancia. En efecto, el gigante tecnológico, propiedad de Alphabet, anunció el martes que había actualizado sus pautas éticas, eliminando las restricciones que anteriormente evitaban que la IA fuera utilizada en aplicaciones de este tipo. Este cambio ocurre en un contexto global donde las tensiones por el liderazgo en tecnología, especialmente en el ámbito de la IA, se intensifican, de acuerdo con Bloomberg. La decisión de Google de modificar sus principios éticos, justo antes de informar sobre ganancias menores a las previstas, ha generado un intenso debate sobre el papel de las empresas tecnológicas en la creación de armas autónomas y su influencia en la seguridad nacional. A medida que la IA se expande rápidamente, surgen preocupaciones sobre el impacto que esta podría tener en la gobernanza global, la privacidad y la estabilidad. Como sabéis, la promesa de Google de no utilizar IA para crear armamento y herramientas de vigilancia fue uno de los pilares que definió sus principios éticos desde el 2018. Sin embargo, con la creciente competencia en el campo de la inteligencia artificial, la compañía ha decidido ajustar su enfoque. Demis Hassabis, director de IA de Google, “justificó” esta decisión argumentando que las directrices deben evolucionar para adaptarse a un mundo que cambia rápidamente. En este nuevo contexto, aseguró que la IA debe alinearse con la “seguridad nacional”. Este cambio de postura podría tener implicaciones significativas para la industria tecnológica y el uso de la inteligencia artificial en aplicaciones militares. La compañía argumentó que su actualización en las directrices “busca garantizar que las democracias lideren el desarrollo de la IA, guiadas por principios como la libertad y el respeto por los derechos humanos”. A pesar de esta “justificación”, la decisión ha sido recibida con preocupación por expertos que advierten sobre los riesgos de desarrollar sistemas autónomos con fines bélicos. La IA para crear armamento podría abrir la puerta a una carrera armamentista tecnológica, donde los avances de una nación podrían verse replicados rápidamente por otras. Esto no solo incrementa el riesgo de conflictos internacionales, sino que también plantea cuestiones éticas sobre el control humano sobre las decisiones tomadas por máquinas autónomas. Los temores de una escalada en el uso militar de la IA han sido expresados por figuras clave, como el científico Stuart Russell, quien ha insistido en la necesidad de una regulación global estricta. El cambio en las directrices éticas de Google también ha afectado su imagen corporativa. En sus primeros años, la empresa adoptó el lema “No seas malvado”, que reflejaba su compromiso con principios éticos claros. Sin embargo, este lema fue gradualmente desplazado, y en el 2009 se transformó en un “mantra”. El compromiso original de no involucrarse en el desarrollo de IA para crear armamento era parte de esta imagen de responsabilidad social. Ahora, con la actualización de sus políticas, Google ha dejado atrás una parte importante de su identidad pública. Este giro estratégico podría tener repercusiones no solo en la percepción pública de la empresa, sino también en su relación con los consumidores y sus empleados. La ética en el uso de la tecnología es un tema central para muchas personas que apoyan a Google, especialmente aquellos involucrados en el desarrollo de tecnologías con un impacto social positivo. La ambigüedad de esta nueva postura podría generar desconfianza, tanto en los usuarios como en otras organizaciones que colaboran con Google. Además, la decisión de Google ha puesto en evidencia una creciente tensión entre la necesidad de liderar el mercado global de IA y los posibles riesgos asociados con su uso militar. Las organizaciones que promueven una IA ética temen que el cambio en las directrices pueda sentar un precedente peligroso, donde los intereses económicos prevalezcan sobre las preocupaciones sociales y los derechos humanos. En su publicación de blog, Google explicó que la IA se ha convertido en una plataforma global que miles de millones de personas utilizan en su vida diaria. La empresa sostiene que el liderazgo en IA debe ser liderado por democracias, apoyadas en principios de respeto a los derechos humanos y la libertad. Este argumento refleja una visión geopolítica donde Google busca posicionarse como un actor clave en la competencia por la supremacía tecnológica. Sin embargo, la creciente inversión en IA para crear armamento plantea interrogantes sobre cómo los gobiernos, empresas y organizaciones internacionales gestionarán el potencial destructivo de esta tecnología. El argumento de Google sobre la protección de la “seguridad nacional” se ha visto como una forma de justificar la participación en la creación de aplicaciones militares de IA. Este tipo de tecnologías podría ser utilizado tanto para la defensa como para la vigilancia, abriendo así un amplio espectro de posibilidades en la esfera de la seguridad global. Aunque la compañía asegura que “las democracias deben guiar el desarrollo de la IA”, el aumento de la competencia entre naciones, especialmente en un contexto de tensiones internacionales, podría forzar a Google a revisar nuevamente sus principios éticos. La velocidad del avance tecnológico, junto con las presiones políticas, podría hacer que la empresa se vea obligada a adoptar enfoques más flexibles, a menudo a costa de sus valores fundacionales. Con el creciente poder de la IA, la necesidad de una regulación efectiva y un enfoque ético se vuelve cada vez más urgente. En este contexto, organizaciones y expertos en ética tecnológica han señalado que las empresas deben adoptar enfoques más estrictos para garantizar que la IA no sea utilizada para fines que pongan en riesgo la seguridad global o los derechos humanos. El debate sobre cómo regular la IA para crear armamento es uno de los más complejos, dada la rapidez con la que la tecnología avanza. El papel de las corporaciones, como Google, en el desarrollo de la inteligencia artificial ha estado bajo un intenso escrutinio. Si bien las aplicaciones beneficiosas de la IA, como la mejora de la atención médica o la optimización de procesos industriales, son indiscutibles, el potencial de la IA para crear armamento presenta un dilema ético crucial. Las empresas tecnológicas deben asumir una responsabilidad mayor en la forma en que desarrollan y distribuyen estas tecnologías. Por otro lado, la creación de marcos regulatorios internacionales podría ser clave para garantizar que el desarrollo de la IA para fines militares no se salga de control. Es necesario que se implementen acuerdos globales que delimiten el uso de la IA en el ámbito de la defensa, y que promuevan una IA ética que priorice la paz y el bienestar global por encima de los intereses geopolíticos. La decisión de Google de abandonar su compromiso de no utilizar IA para crear armamento refleja una nueva etapa en la evolución de la inteligencia artificial, donde las implicaciones militares y de seguridad son cada vez más relevantes. Mientras la compañía ajusta sus principios para adaptarse a los cambios globales, surge una oportunidad para reflexionar sobre el papel de las empresas tecnológicas en la promoción de una IA ética y responsable. La IA para crear armamento, si no se regula adecuadamente, podría acarrear riesgos significativos para la paz y la estabilidad internacional. El futuro de la inteligencia artificial dependerá en gran medida de cómo las empresas, los gobiernos y la sociedad civil gestionen sus desarrollos. La responsabilidad social de las corporaciones tecnológicas será crucial para asegurar que la IA se utilice en beneficio de toda la humanidad, y no como una herramienta para fines destructivos. La creciente competencia por la supremacía tecnológica no debe cegarnos a los riesgos que esta tecnología conlleva para la seguridad global y la ética en su uso.
La startup china de inteligencia artificial DeepSeek, competidora de la estadounidense ChatGPT, ha sacudido esta semana el mercado de los valores tecnológicos mundiales, poniendo en cuestión el ilusorio dominio tecnológico de Estados Unidos, debido a que su modelo de IA tiene un menor coste de entrenamiento, informa Bloomberg. Fundada en el 2023 por Liang Wenfeng, jefe del fondo de cobertura High-Flyer, DeepSeek superó el último lunes a su rival ChatGPT, convirtiéndose en la aplicación gratuita mejor valorada de la App Store de Apple en Estados Unidos, indicó Reuters. La empresa desarrolla modelos de IA que son de código abierto, lo que significa que la comunidad de desarrolladores en general puede inspeccionar y mejorar el software. La startup afirma en su sitio web que su nueva versión R1 ofrece un rendimiento equiparable al de la última versión de productos de la empresa OpenAI, desarrolladora de ChatGPT. Por regla general, los modelos impulsados por la IA, desde ChatGPT hasta DeepSeek, requieren chips avanzados para su entrenamiento. Desde el 2021, la Administración Biden ha ampliado las prohibiciones destinadas a impedir que estos chips se exporten a China y se utilicen para entrenar los modelos de IA de las empresas del país asiático. Sin embargo, la principal ventaja de la app china radica en el coste de formación y desarrollo de los modelos de DeepSeek, que usa una fracción de lo que requieren los mejores productos de OpenAI o Meta Platforms Inc. El progreso de DeepSeek sugiere que los ingenieros chinos de IA lograron trabajar con restricciones tecnológicas, centrándose en una mayor eficiencia con recursos limitados. "DeepSeek demuestra que es posible desarrollar potentes modelos de IA que cuestan menos", sostuvo Vey-Sern Ling, director general del banco Union Bancaire Privee. "Puede hacer descarrilar potencialmente el modelo de inversión para toda la cadena de suministro de IA, que está impulsada por el alto gasto de un pequeño puñado de hiperescaladores", comento. El producto DeepSeek resulta "profundamente problemático" para el modelo basado en "el importante gasto de capital y los gastos operativos en los que ha incurrido Silicon Valley" como "la forma más adecuada de enfocar la tendencia de la IA", afirmo por su parte Nirgunan Tiruchelvam, responsable de consumo e Internet de Aletheia Capital, con sede en Singapur. "Pone en tela de juicio los recursos masivos que se han dedicado a la IA", añade. Como era previsible, las acciones de las empresas tecnológicas chinas vinculadas a DeepSeek, como Iflytek Co., subieron el lunes, mientras que las acciones de los fabricantes de componentes y productos relacionados con la producción de chips, como la empresa holandesa ASML Holding NV y la japonesa Advantest Corp., se desplomaron ante la posible amenaza para la demanda que representan los aceleradores de IA de Nvidia Corp. Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses también cayeron ante la preocupación de que los modelos de inteligencia artificial de DeepSeek puedan perturbar el cada vez venido a menos liderazgo tecnológico de Estados Unidos. No es de extrañar por ello que luego de sacudir el mercado mundial, DeepSeek informó que había limitado temporalmente las inscripciones "debido a ataques maliciosos a gran escala" contra sus servicios. No obstante, aseveró que los usuarios podían "iniciar sesión como de costumbre". En efecto, a primera hora del lunes, la 'startup' sufrió varios cortes en su sitio web, luego de que su asistente de IA superara a ChatGPT, siendo las interrupciones más prolongadas en los últimos 90 días. Pero sus atacantes fracasaron en su intento de dejarlo fuera de servicio, ya que a empresa logró resolver los problemas relacionados con su interfaz de programación de aplicaciones y la imposibilidad de los usuarios de iniciar sesión. Pero ¿por qué ha generado tanta alarma la irrupción de DeepSeek? Desde finales del 2022, cuando OpenAI desencadenó el auge de la IA, la idea predominante era que los sistemas de IA más potentes no podrían construirse sin invertir miles de millones de dólares en chips especializados en IA. Eso significaría que solo las mayores empresas tecnológicas - como Microsoft, Google y Meta, todas ellas con sede en Estados Unidos – iban a ser las únicas que podrían construir las tecnologías vanguardistas lo que les aseguraba el monopolio. Pero los ingenieros chinos de DeepSeek dijeron que solo necesitaron unos 6 millones de dólares en potencia informática bruta para entrenar su nuevo sistema. Eso fue aproximadamente 10 veces menos de lo que Meta gastó en construir su más reciente tecnología de IA. ¿Cómo creó DeepSeek su tecnología con menos chips de IA? Los mejores ingenieros de IA de Estados Unidos afirman que el documento de investigación de DeepSeek exponía métodos inteligentes e impresionantes de construir tecnología de IA con menos chips. En resumen, los ingenieros de la empresa china demostraron una manera más eficaz de analizar los datos utilizando los chips. Los principales sistemas de IA aprenden sus habilidades detectando patrones en enormes cantidades de datos, como texto, imágenes y sonidos. DeepSeek describió una forma de repartir este análisis de datos entre varios modelos especializados de IA - lo que los investigadores llaman un método de “mezcla de expertos” -, minimizando a la vez el tiempo perdido al trasladar los datos de un lugar a otro. Otros han utilizado métodos similares antes, pero mover la información entre los modelos tendía a reducir la eficacia. DeepSeek lo hizo de un modo que le permitía utilizar menos potencia de cálculo. “Ha quedado muy claro que otras empresas, no solo alguien como OpenAI, pueden construir este tipo de sistemas”, dijo Tim Dettmers, investigador del Instituto Allen de Inteligencia Artificial de Seattle y profesor de informática de la Universidad Carnegie Mellon, especializado en construir sistemas de IA eficientes. “DeepSeek utilizó métodos que cualquiera puede duplicar”. El trabajo de investigación de DeepSeek suscitó dudas sobre si las grandes empresas estadounidenses podrían mantener una ventaja significativa en IA. Muchos expertos creen que la tecnología de IA se convertirá en una mercancía, con muchas empresas vendiendo prácticamente el mismo producto. Donde sí se nota una diferencia palpable es en la autocensura de DeepSeek cuando se trata de temas prohibidos en China. Algunas veces inicia una respuesta que luego desaparece de la pantalla y es reemplazada por un aviso que dice "hablemos de otra cosa". El tema tabú obvio son las protestas en la Plaza de Tiananmen de 1989 que terminó con la muerte de 200 civiles a manos del ejército según el gobierno chino, pero algunos medios estiman que resultó en una masacre de miles. Como muchos otros modelos chinos de IA -Ernie de Baidu o Doubao de ByteDance- DeepSeek está programado para evadir preguntas “políticamente sensibles”. Cuando se le preguntó a la app qué sucedió en la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, DeepSeek no dio detalle algunos sobre esa documentada masacre. Respondió: "Lo siento, no puedo contestar esa pregunta. Soy asistente de IA diseñado para proveer respuestas útiles e inofensivas". Se cree que uno de los grandes desafíos para el desarrollo de la IA en China es la censura del gobierno. Pero parece que DeepSeek ha sido capacitada en torno a un modelo de fuente abierta, que le permite realizar tareas complejas, al tiempo que retiene cierta información. A pesar de ello, no cabe duda que el auge de DeepSeek es un enorme impulso para el gobierno chino, que ha buscado cómo desarrollar una tecnología independiente de Occidente. Mientras que el Gobierno chino todavía no se ha manifestado, los medios estatales resaltaron con entusiasmo que los gigantes de Silicon Valley y Wall Street estaban "perdiendo el sueño" por DeepSeek, que estaba "volteando" el mercado de acciones en EE.UU. "En China, los avances de DeepSeek son celebrados como un testimonio de la creciente habilidad tecnológica del país y su independencia", comentó Marina Zhang, profesora asociada de la Universidad Tecnológica de Sídney, Australia. "El éxito de la compañía se ve como la validación de la Innovación 2.0 de China, una nueva era de nuestro liderazgo tecnológico local, impulsado por una generación más joven de empresarios" asevero.
El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció el pasado martes la creación de una nueva compañía tecnológica, que se llamará Stargate, para desarrollar el "mayor proyecto de infraestructura de inteligencia artificial (IA) de la historia". El mandatario estadounidense, junto con el director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman; el CEO de SoftBank, Masayoshi Son, y el presidente y cofundador de Oracle, Larry Ellison, revelaron que se invertirá 100.000 millones de dólares en la creación de infraestructura para IA para empezar, pero los planes son verter hasta 500.000 millones de dólares en Stargate en los próximos cuatro años. Los fundadores de la compañía son el conglomerado multinacional japonés SoftBank, la empresa estadounidense de investigación y despliegue de inteligencia artificial OpenAI, la compañía especializada en desarrollo de soluciones de nube y locales Oracle, y el inversor en IA y tecnología avanzada con sede en los Emiratos Árabes Unidos MGX. Masayoshi Son, fundador y propietario del grupo SoftBank, encabezará Stargate. Asimismo, SoftBank será el responsable financiero del proyecto, mientras que OpenAI se ocupará de la parte operativa. Además, en la iniciativa participarán Arm, Microsoft y NVIDIA como los principales socios tecnológicos. "El proyecto Stargate es una nueva empresa que tiene la intención de [construir] una nueva infraestructura de IA para OpenAI en Estados Unidos", detallaron OpenAI, Oracle y SoftBank en una declaración conjunta, añadiendo que "este proyecto no solo apoyará la reindustrialización de EE.UU., sino que también proporcionará una capacidad estratégica para proteger la seguridad nacional" del país norteamericano y sus aliados. Según explicó Trump, Stargate construirá "la infraestructura física y virtual para impulsar la próxima generación de IA", incluidos centros de datos "colosales" en todo el país. El jefe de Oracle, Larry Ellison, reveló que ya se están construyendo 10 centros en el estado de Texas, que ocuparán un territorio de un millón de pies cuadrados (más de 90.000 metros cuadrados). El nuevo inquilino de la Casa Blanca también aseguró que la iniciativa creará "más de 100.000 empleos para los estadounidenses casi inmediatamente". Al mismo tiempo, el presidente de la nueva compañía señaló que el proyecto "ayudará a resolver muchos, muchos problemas, cosas difíciles que de otro modo no podríamos haber resuelto con la potencia de la IA". A su vez, Ellison sugirió que el proyecto está vinculado a los historiales médicos digitales y facilitaría el tratamiento de enfermedades como el cáncer mediante el posible desarrollo de una vacuna personalizada. "El tipo de aplicaciones que estamos construyendo, para que se hagan una idea, quizá la más carismática, y la que creo que nos toca a todos, es la de los historiales médicos electrónicos, no solo mantenerlos, sino, mirando los historiales médicos electrónicos, entender mejor el estado de los médicos, entender el estado de sus pacientes, y poder ofrecer planes de atención sanitaria mucho mejores de lo que se realizarían de otra manera", dijo. Trump dijo que el proyecto pretende mantener el desarrollo de la IA en EE.UU. y calificó a China como "un competidor" en este ámbito. "China es un competidor, y hay otros competidores. Queremos que esté en este país, y lo estamos haciendo posible", afirmó. Por su parte, OpenAI afirmó en un informe, publicado la semana pasada, que la inversión en infraestructuras de inteligencia artificial en EE.UU. puede garantizar que las herramientas de IA estadounidenses se impongan a la tecnología china, además de crear nuevos puestos de trabajo y oportunidades económicas en EE.UU., e instó al Gobierno estadounidense a crear "una estrategia fundacional para garantizar que la inversión en infraestructuras beneficie al mayor número de personas posible y maximice el acceso a la IA", recoge la CNN. El escrito estimaba que hay "175.000 millones de dólares en fondos mundiales a la espera de inversión en proyectos de IA". "Si EE.UU. no atrae esos fondos, irán a parar a proyectos respaldados por China, lo que reforzará la influencia mundial del Partido Comunista Chino", afirmó la empresa. Sin embargo, quienes no forman parte del proyecto como Elon Musk, se mostraron escépticos al respecto. En efecto, el flamante administrador del Departamento de Eficiencia Gubernamental de la Casa Blanca expresó sus dudas sobre el plan de desarrollo de la inteligencia artificial (IA) alegando que las empresas tecnológicas que lo respaldan no disponen del dinero necesario. "En realidad no tienen el dinero", escribió Musk, en respuesta a la declaración de OpenAI sobre el proyecto en su cuenta de X. "SoftBank tiene asegurados bastante menos de 10.000 millones de dólares. Lo sé de buena fuente", añadió. Sin embargo, no paso una hora de esa declaración y el CEO de OpenAI, Sam Altman arremetió contra Musk, sugiriéndole que viera los aparentes avances ya en marcha. "Me doy cuenta de que lo que es bueno para el país no siempre es lo mejor para sus empresas, pero en su nuevo cargo espero que ponga a Estados Unidos en primer lugar", indicó. En los últimos años, Musk, propietario de la empresa de IA xAI, ha tenido una relación complicada con Altman, llegando incluso a presentar una demanda contra él y su empresa OpenAI, alegando que ha abandonado su misión original.
El regreso de Donald Trump a la presidencia de los EE.UU. ha generado diversas expectativas en torno al mercado de criptomonedas y blockchain. Diversos analistas coinciden en que su asunción al poder podría significar un punto de inflexión para el ecosistema cripto, ofreciendo oportunidades de crecimiento y adopción de estas divisas. Desde su victoria en las elecciones presidenciales del pasado 5 de noviembre, el precio del bitcoin ha experimentado variaciones significativas, Así, al día siguiente de conocerse los resultados electorales, la criptomoneda superó por primera vez la barrera de los US$100.000 impulsado por el anuncio de Trump de designar a Paul Atkins, conocido por su postura proactiva hacia los activos digitales, como el jefe de la Comision de Bolsa y Valores (SEC). Este ambiente ha ayudado a sostener la criptomoneda y a mejorar sus proyecciones de cara a la posesión de Trump el dia de mañana, una tendencia que ya se viene viendo. Un análisis de SGR Markets señala el impacto que tiene hoy en la criptomoneda los reportes de que Trump emitirá varias órdenes ejecutivas relacionalas con esta industria al asumir el cargo, entre ellas, la creación de su Consejo Presidencial de Criptomonedas. Al respecto, Nathan Dean, analista de Bloomberg Intelligence, destacó en una nota que la SEC podria adoptar un enfoque mas orientado hacia la formación de capital y el sector de criptomonedas bajo la presidencia de Donald Trump. Este cambio estaría liderado por Atkins, quien parece estar dispuesto a modificar la estrategia de cumplimiento normativo en lo que respecta al sector de criptoactivos. Además de un ambiente regulatorio mas favorable, el triunfo de Trump ha intensificado los esfuerzos para establecer una reserva estrategica de bitcoins en el país. Como recordareis, en julio del 2024, Trump expresó su intención de convertir los US$20,000 millones en bitcoin confiscados por el gobierno en una reserva estrategica. Además, la senadora Cynthia Lummis presentó un proycto de ley que propone la compra gradual de 1 millon de BTC, equivalente al 5% de la oferta total. Segun un informe de SGR Markets, defensores de esta propuesta destacan los beneficios como la diversificación de las reservas nacionales, proteccion frente a una devaluacion monetaria y un fortalecimiento geopolítico. A finales del año pasado, se registraron avances en este tema, que aumentaron las espectativas de su concreción. Trump afirmó públicamente que apoyaba la creación de unas reserva estratégica y habría discutido la iniciativa con figuras clave del sector financiero y cripto, como la senadora Lummis y el candidato a secretario del Tesoro, Bessent. Además, varios estados de los EE.UU. como Texas, Pensilvania y Ohio, presentaron lwgslaciones para crear reservas estratégicas a nivel estatal. Aunque se estima qu Trump podría ordenar que el gobierno mntega su reserva actual de bitcoins, esto no impicaria necesariamente nuevas adquisiones, pero si consolidaría la credibilidad de la criptomoneda como un activo de reserva estratégica, añadio el análisis de GRS Markets. Por su parte, Peter Chung, jefe de investigacion de Presto Research, señaló que aunque el proyecto de ley promete avances significativos, enfrentará importantes desafios. La complejidad del proceso legislativo, junto con la necesidad de que los miembros del Congreso comprendan los fundamentos básicos del bitcoin para evaluar los beneficios estrategicos de la propuesta, podría retrasar su aprobacion durante años. Además, el analista explicó que el proyecto busca enmendar la Ley de la Reserva Federal y la Ley de Reservas de Oro, lo que probablemente encontrará resistencia por parte de grupos de interés que prefieren mantener el status quo. Aunque la senadora Lummins, quien impulsa el proyecto, es una figura respetada, su historial de aprobaciones de sus proyectos ha sido modesta, afitma Chung. No obstante, este resalta señales alentadoras, como el creciente apoyo de los votantes al proyecto y el interés emergente de Wall Street en los criptoactivos. Este respaldo, combinado con la presión pública para abordar los déficit fiscales, podría dar impulso al proyecto en el entorno político adecuado.
Es indudable que el establishment tras su contundente derrota en las elecciones de noviembre y a días de que Donald Trump asuma la presidencia, ha desatado una intensa campaña de desinformación a través de los medios de comunicación en manos de poderosas corporaciones judías - especialistas en tergiversar la historia - tanto en EE.UU. como en Europa, pretendiendo desprestigiar tanto al propio Trump como al equipo que lo rodea con una serie de historias inverosímiles, intentando presentar una falsa narrativa de los hechos, como si fuera la “verdad absoluta”. Los dardos están dirigidos en primer lugar - que duda cabe - contra Elon Musk, cual influencia en el nuevo inquilino de la Casa Blanca los tiene muy nerviosos. Al respecto, uno de esos medios - alemán por cierto - ha publicado un extenso artículo difamatorio contra el dueño de X, queriendo dar a entender que es nada menos que es “un agente al servicio de Rusia y China por lo que es un riesgo para la seguridad de los EE.UU.”. A que ya no saben que inventar. Aun así, por ser de interés, os presentamos traducido y entrecomillado ¿vale?: “Al parecer, según numerosas entrevistas y comentarios, Vivek Ramaswamy - quien dirigirá el Departamento de Eficiencia Gubernamental junto con Musk- en algún momento pensó que lo era. En mayo del 2023, Ramaswamy llegó a afirmar públicamente: ‘No tengo motivos para pensar que Elon no saltará como un mono de circo cuando Xi Jinping lo llame en su hora de la necesidad’, en referencia al líder de China. En otra publicación de X, dirigida a Musk, escribió: ‘EE. UU. necesita líderes que no estén en el bolsillo de China’. Desde entonces, Ramaswamy se ha retractado de sus numerosas críticas públicas a Musk, pero tenía razón al expresar su preocupación. Según reportes de prensa, Musk y su empresa de cohetes, SpaceX, están siendo objeto de revisiones federales por parte de las Fuerza Aérea, la oficina del inspector general del Departamento de Defensa y el subsecretario de Defensa para Inteligencia y Seguridad por no facilitar detalles de las reuniones de Musk con dirigentes extranjeros y otras posibles violaciones a las normas de seguridad nacional. Estas supuestas violaciones son tan solo el principio de mis preocupaciones. Los negocios de Musk dependen en gran medida de China. Pidió prestados al menos 1400 millones de dólares a bancos controlados por el gobierno chino para ayudar a construir la gigafábrica de Tesla en Shanghái, que fue responsable de más de la mitad de las entregas mundiales de Tesla en el tercer trimestre del 2024. China no suele regalar cosas. Las leyes del país estipulan que el Partido Comunista puede exigir información a cualquier empresa que haga negocios en China, a cambio de su participación en los mercados del país. Esto significa que los negocios de Musk en China podrían obligarlo a proporcionar información clasificada sensible obtenida a través de sus intereses empresariales o de su proximidad al presidente electo Donald Trump. Ninguna agencia federal lo ha acusado de revelar este tipo de material, pero, como dijo Ramaswamy, China ha reconocido que las empresas estadounidenses son volubles. Y añadió: ‘Si Xi Jinping dice ‘salten’, ellos dirán: ‘¿Qué tan alto?’. La relación de Musk con los dirigentes chinos podría resultar un problema para la seguridad nacional estadounidense, dado que SpaceX tiene casi el monopolio de los lanzamientos de cohetes de Estados Unidos. Estados Unidos está inmerso en una intensa carrera espacial con China. En una entrevista del pasado mes de mayo, el general de división Gregory Gagnon, jefe adjunto de operaciones espaciales para inteligencia de la Fuerza Espacial estadounidense, dijo que nunca ha habido un desarrollo comparable a lo que los chinos están intentando en el espacio - ni siquiera durante la Segunda Guerra Mundial - y que ‘un adversario que se arma tan rápido es profundamente preocupante’. Lo último que necesita Estados Unidos es que China cuente potencialmente con una forma más fácil de obtener información clasificada de inteligencia y seguridad nacional. Musk ya tiene un historial de complacer al Partido Comunista chino. Se deshizo en elogios hacia Xi para conmemorar el centenario del partido. En el 2022, ganándose el agradecimiento de los funcionarios chinos, defendió al partido argumentando que Taiwán debería convertirse en una región administrativa especial de China. En mayo del 2023, Musk aparentemente dijo a Qin Gang, entonces ministro de Asuntos Exteriores chino, que Tesla se oponía a que Estados Unidos se desvinculara de China, afirmando que los intereses estadounidenses y chinos están ‘entrelazados como hermanos siameses’. Aunque asegura ser un defensor de la libertad de expresión, Musk fue el primer extranjero que contribuyó con un artículo a China Cyberspace, una revista dirigida por la agencia de censura de internet del régimen comunista. Chris Stewart, excongresista republicano y miembro de alto rango del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, a quien al parecer Trump pensaba proponer como director de inteligencia nacional, en una ocasión presionó para que se celebraran reuniones informativas a puerta cerrada sobre los vínculos de Musk con China. La elección de Trump para secretario de Estado, el senador Marco Rubio, quien anteriormente acusó a Tesla de encubrir al Partido Comunista chino, presentó un proyecto de ley para impedir que la NASA y otras agencias federales concedieran contratos a empresas vinculadas a China o Rusia. La cuestión ahora es si el gobierno entrante de Trump se tomará en serio este riesgo. Musk es uno de los principales asesores de Trump. Es posible que Trump haya llegado al punto de rechazar una medida presupuestaria bipartidista del Congreso porque no tenía el sello de aprobación de Musk. En noviembre, tras su elección, Trump viajó a Texas para ver el lanzamiento del Starship de Musk. Eso está bien, pero no hacer nada para garantizar que el aparato espacial estadounidense siga estando a salvo de posibles vulnerabilidades no lo estaría. Las preocupaciones Musk-China podrían ser solo el principio. En una carta enviada en noviembre al fiscal general Merrick Garland y al inspector general del Pentágono, dos senadores demócratas pidieron que investigaran la ‘fiabilidad de Musk como contratista del gobierno y titular de una autorización de seguridad’ debido a sus conversaciones con Vladimir Putin y otros funcionarios rusos. En otra carta, los senadores pidieron al secretario de las Fuerzas Aéreas, Frank Kendall, que reconsiderara el ‘papel desproporcionado’ de SpaceX en la integración espacial comercial de Estados Unidos. Kendall respondió que, aunque tenía prohibido legalmente hablar del caso de Musk, compartía sus preocupaciones. Si las investigaciones federales revelan conexiones profundas con China y Rusia, el gobierno federal debería considerar la revocación de la autorización de seguridad de Musk. Ya debería estar pensando en utilizar alternativas a los servicios de lanzamiento de SpaceX. El hecho de que Musk haya gastado 250 millones de dólares para ayudar a reelegir a Trump no le da a la Casa Blanca entrante licencia para ignorar los riesgos que podría plantear para la seguridad nacional.Si Trump y las personas que ha nombrado van en serio con lo que dicen de ponerse duros con los adversarios de Estados Unidos, entonces tomarán cartas en este asunto sin demora. Hay demasiado en juego para ignorar lo que tienen delante” puntualiza la nota. Menuda hipocresía de quienes escriben el artículo, ya que gritan a los 4 vientos las reuniones que habría tenido Musk con Putin y Xi Xiang, pero a su vez, no dicen una sola palabra acerca del judío George Soros, que es el verdadero peligro para la humanidad, tal como lo detallo acertadamente la Primera ministra italiana Giorgia Meloni: “Musk no es un riesgo alguno, pero la financiación de partidos por parte de Soros es una clara interferencia peligrosa. Entonces, ¿el problema es que Elon Musk es influyente y rico o que Musk no es de izquierdas?", preguntó. Y no le falta razón. A seguir llorando, que serán cuatro años muy largos en el desierto...
El profesor Geoffrey Hinton, que el 2024 recibió el Premio Nobel de Física, advirtió que la inteligencia artificial (IA) podría acabar con la raza humana en los próximos 10 años ya que serán imposibles de detener, recoge The Telegraph. En efecto, durante una reciente entrevista, Hinton comparó el rápido desarrollo de la IA con la revolución industrial, aunque aclaró que las máquinas "podrían tomar el control" esta vez, por lo que pidió una regulación gubernamental más estricta. Anteriormente, el científico informático había dado un 10% de probabilidades de que la tecnología lleve a la humanidad a un destino catastrófico en los próximos 30 años. Sin embargo, cuando le preguntaron si algo había cambiado en su análisis, respondió: "En realidad, creo que será en 10 años ". "Nunca antes hemos tenido que lidiar con cosas más inteligentes que nosotros mismos. ¿Y cuántos ejemplos conoces de un ser más inteligente controlado por un ser menos inteligente? Hay muy pocos ejemplos", continuó. "En la revolución industrial, la fuerza humana se volvió menos relevante porque las máquinas eran simplemente más fuertes: si querías cavar una zanja, la cavabas con una máquina. Lo que tenemos ahora es algo que está reemplazando a la inteligencia humana. Y la inteligencia humana común y corriente ya no será la vanguardia, sino las máquinas", agregó. El experto trabajó en Google durante más de una década; sin embargo, renunció a su puesto en el gigante tecnológico el año pasado para poder hablar libremente sobre las consecuencias que el mal uso de la IA generativa podría tener sobre la humanidad. En mayo, advirtió de los riesgos que las compañías tecnológicas estaban corriendo al competir por lograr productos basados en ella, y que su actual desarrollo podría ser imposible de detener. "Creo que es importante que la gente entienda que no se trata solo de ciencia ficción; no se trata solo de generar miedo", manifestó Hinton durante una conferencia tecnológica realizada en Toronto (Canadá). El académico resaltó que la mayoría de los interesados en el tema buscan más comprender cómo aprovechar el creciente tsunami tecnológico de la IA, y no en evaluar y entender las amenazas futuras. "En este momento hay 99 personas muy inteligentes tratando de mejorar la IA y una sola muy inteligente tratando de descubrir cómo evitar que asuma el control", precisó. En este contexto, Hilton cree que se debe alentar a las personas detrás del desarrollo de esta tecnología a trabajar para contrarrestar sus riesgos, a "esforzarse mucho por comprender" cómo podría la IA tratar de tomar las riendas de la sociedad, y hacer esto antes de que "sea más inteligente que nosotros". La posibilidad de que la IA nos supere en intelecto y de que incluso llegar a tener sus propios objetivos "parece bastante real y hay que tomarla en serio", opino. "Bien puede desarrollar el objetivo de tomar el control, y si lo hace, tendremos problemas", asevero. Gran parte de su preocupación proviene de los grandes avances que la IA ha logrado en poco tiempo. Además del riesgo existencial, Hilton considera que los grandes modelos lingüísticos, que ya logran "pequeños razonamientos", puede traer consecuencias en cuestión de sesgo y discriminación, generación de desempleo y contribuir a la difusión de noticias falsas, entre otros. Hilton comenzó a investigar la IA hace más de 40 años. Galardonado en el 2018 con el Premio Turing, desarrolló en el 2012 junto con dos estudiantes de la Universidad de Toronto la tecnología fundacional de estos sistemas, usados hoy en día por compañías como OpenAI, Google o Microsoft para crear sus plataformas de IA generativa.