Edward Snowden, el exagente de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) y de la CIA que reveló en el 2013 la existencia de programas de espionaje electrónico masivo en EE.UU. por lo que tuvo que huir de su país y refugiarse en Rusia para salvar su vida, afirmó este miércoles que la avalancha de noticias falsas respecto a una “invasión rusa de Ucrania”, con fechas y horas exactas de la ofensiva incluidas, forma parte del plan de la Casa Blanca para desviar la atención de otra cuestión que implica directamente a los servicios de inteligencia. "Ahora que la prometida invasión hasta ahora no se ha materializado - aunque si los ataques de la camarilla fascista de Kiev contra la población rusoparlante del este de Ucrania al cual pretende exterminar con el patrocinio de ese enfermo mental de Joe Biden - tal vez podríamos echar otro vistazo a la historia que estaba divulgándose, cuando la Casa Blanca se vio repentinamente dominada por un misterioso e inexplicable deseo de cambiar el ciclo de noticias", escribió Snowden en su cuenta de Twitter, junto con el enlace a un artículo del diario The Washington Post. En el material se revela que la CIA, en el marco de sus operaciones de inteligencia exterior, estaría implicada en la recolección de datos de ciudadanos estadounidenses sin contar con la autorización del Congreso del país. Así lo sugiere una carta parcialmente desclasificada la semana pasada de los senadores Ron Wyden y Martin Heinrich, ambos miembros del Comité de Inteligencia del Senado. En particular, los congresistas sostienen en la misiva, enviada el 13 de abril del 2021 a la directora de Inteligencia Nacional, Avril Haines, y al director de la CIA, William Burns, que dicha agencia ha estado operando un programa secreto de recolección de datos de inteligencia exterior que también incluye información de ciudadanos estadounidenses. Wyden y Heinrich subrayaron en su mensaje que el programa funciona "completamente fuera del marco legal que el Congreso y el público creen que rige esta recopilación". En vista de ello, los legisladores piden mayor transparencia al respecto, incluido en lo que se refiere al tipo de información recabada. Tras quedar al descubierto la misiva, desde la CIA aseguraron que "en el curso de cualquier recopilación legal" la agencia puede obtener "incidentalmente información sobre estadounidenses que estén en contacto con ciudadanos extranjeros". Paralelamente, constataron que la entidad guarda los datos sobre sus propios ciudadanos "en concordancia con procedimientos aprobados por el fiscal general que que restringen la capacidad de la CIA para recoger, retener, utilizar y difundir la información". Además, la agencia publicó una serie de recomendaciones sobre el programa redactadas por un panel de observación interno. Cabe precisar que Wyden y Heinrich llevan años abogando por una mayor transparencia por parte de las agencias de inteligencia estadounidenses. En el 2013 Wyden preguntó al entonces director de Inteligencia Nacional, James Clapper, si la NSA recolectaba "algún tipo de datos sobre millones o cientos de millones de estadounidenses". La respuesta inicial de Clapper fue negativa, pero luego agregó: "No a sabiendas". Aquel mismo año Snowden reveló que la NSA accedía a grandes volúmenes de datos de proveedores de Internet y a millones de registros de llamadas de compañías de telecomunicaciones de los EE.UU. Además revelar el espionaje a gran escala por parte de EE.UU. y Reino Unido a sus ciudadanos, Snowden denunció que los servicios especiales de dichos países realizaban escuchas ilegales de los líderes de otros estados. Luego de aquella grave revelación, y tras el escándalo desatado, el excontratista de la CIA fugo de los EE.UU. solicitando asilo en algunos países hasta alcanzarlo en Rusia, donde permanece en la actualidad :)
Sony ha dado a conocer sus nuevos televisores para el 2022 y junto a todos los conocidos un nuevo modelo que no aparecía hasta ahora entre los que hemos conocido. Se trata del Sony A75K, un modelo que forma parte de la gama Bravia XR y que se sitúa por debajo del A80K. Se trata de un modelo que llegará en diagonales de 55 y 65 pulgadas con el procesador Cognitive Processor XR que incluyen sus hermanos mayores. Con paneles OLED (no es QD-OLED), este modelo permite el uso de juegos en 4K a 120 Hz y cuenta con el sistema de audio Acoustic Surface Audio. Un televisor que se sitúa como modelo de entrada para la gama AXXK, que llega en los tamaños más clásicos de 55 y 65 pulgadas. Un televisor OLED de gama alta más tradicional que llega con una actualización de Bravia Core con un modo de calibración y que también será compatible con la Bravia Cam, un accesorio de webcam que vendrá incluido en los dos modelos insignia y puede ser añadido en el resto de televisores del 2022. La Bravia Cam es un accesorio que permite realizar videollamadas a través de Google Duo, pero también permitirá controlar por gestos el televisor, aprovecharla para la calibración del televisor y dispone de un sistema de alerta de proximidad con el que apagar la tele en caso de que no estemos y así ahorrar energía. Un modelo que llega también preparado para aprovechar el potencial de la PlayStation 5 al contar con el modo Auto HDR Tone Mapping para optimizar la imagen al detectar la mejor configuración HDR o cambiar al modo juego cuando se use la consola. Este televisor es además compatible con HDMI VRR (Variable Refresh Rate) y con frecuencias de refresco de 120 Hz. Asimismo, cómo el resto de los televisores de la marca, apuesta por Google TV cómo sistema operativo. Compatible con Google Assistant y Alexa, incorpora un Chromecast y permite la integración en el ecosistema Apple al ser compatible con AirPlay 2. Cuenta con el nuevo mando a distancia, en el que se han eliminando los botones numéricos y se ha reducido en un 36% su tamaño. En el apartado de las conexiones, no puede faltar la conexión vía puerto HDMI 2.1, lo que lo convierte en apto para usar con las consolas de nueva generación de Microsoft y Sony. En cuanto a su coste y disponibilidad, aún no se conoce su precio y cuándo llegará al mercado :)
La policía le había advertido a Xie Yang, un abogado especializado en derechos humanos, que no fuera a Shanghái a visitar a la madre de un disidente. pero Xie fue al aeropuerto de todos modos. La aplicación del código de salud de su teléfono —un pase digital que indica posibles exposiciones al coronavirus— estaba en verde, lo que significaba que podía viajar. Su ciudad natal, Changsha, no tenía casos de COVID-19, y Xie no había salido de allí en semanas. De pronto, su aplicación pasó a estar roja, lo que lo marcó como ciudadano de alto riesgo. La seguridad del aeropuerto intentó ponerlo en cuarentena, pero él se resistió. Xie acusó a las autoridades de manipular su código de salud para prohibirle viajar. “El Partido Comunista de China ha encontrado el mejor modelo para controlar a la población”, dijo en una entrevista telefónica en diciembre. Este mes, la policía detuvo a Xie, un crítico del gobierno, tras acusarlo “de incitar a la subversión y provocar problemas”. Es indudable que la pandemia le ha dado al ‘emperador’ Xi Jinping, una poderosa excusa para profundizar la intromisión del Partido Comunista en las vidas de 1400 millones de ciudadanos. Eso contribuye a su visión del país como un modelo de orden garantizado, en contraste con el “caos de Occidente”. En los dos años transcurridos desde que las autoridades aislaron la ciudad de Wuhan en la primera cuarentena de la pandemia, el régimen chino ha perfeccionado sus poderes para rastrear y acorralar a la población, respaldado por tecnología mejorada, ejércitos de trabajadores comunitarios y un amplio apoyo público. Alentadas por sus éxitos en la erradicación de la COVID-19, las autoridades chinas están dirigiendo su afinada vigilancia a otros riesgos, como el crimen, la contaminación y las fuerzas políticas “hostiles”. Esto constituye una potente herramienta tecnoautoritaria a disposición de Xi para intensificar sus campañas contra la corrupción y la disidencia. La base de esos controles es el código de salud. Las autoridades locales, en colaboración con las empresas de tecnología, generan un perfil de usuario basado en la ubicación, el historial de viajes, los resultados de las pruebas de diagnóstico y otros datos de salud. El color del código —verde, amarillo o rojo— determina si el titular tiene autorización para ingresar a edificios o espacios públicos. Su uso se practica entre legiones de funcionarios locales que tienen la autoridad para poner en cuarentena a los residentes o restringir sus movimientos. Estos controles son clave para el objetivo de China de erradicar el virus por completo dentro de su territorio, una estrategia en la que el partido ha apostado su credibilidad a pesar de la aparición de variantes altamente contagiosas. Tras los errores iníciales de China que permitieron la propagación del Coronavirus, su estrategia “cero covid” ha ayudado a mantener baja la cantidad de infecciones, mientras que el número de muertes sigue creciendo en los EE.UU. y otros lugares. Pero, en ocasiones, los funcionarios chinos han sido severos. Por ejemplo, han aislado a niños pequeños sin la presencia de sus padres o encarcelado a personas que consideran que han violado las reglas de contención. Si bien es difícil saber qué es lo que sucede en casos individuales, el propio gobierno ha dejado claro que quiere utilizar estas tecnologías “de otras maneras”. Los funcionarios han utilizado los sistemas de vigilancia de la salud creados en torno a la pandemia para encontrar fugitivos. Algunos fugitivos han sido localizados gracias a sus códigos de salud. Otros que lograron evitar las aplicaciones han encontrado tantas dificultades en su vida que han terminado por rendirse. Sin embargo, a pesar de toda su aparente sofisticación, el sistema de vigilancia de China sigue siendo laborioso. Y aunque la población ha apoyado en general las intrusiones de Beijing durante la pandemia, las preocupaciones por la privacidad están aumentando. “Los controles de China para la pandemia han dado realmente grandes resultados, porque pueden vigilar a cada individuo”, dijo Mei Haoyu, de 24 años, empleado de un hospital dental en Hangzhou, una ciudad del este de China, quien trabajó como voluntario al principio de la pandemia. “Pero si tras la pandemia estos medios siguen estando disponibles para el gobierno”, añadió, “eso es un gran riesgo para la gente común” indicó. Desde el 2020, se han utilizado cámaras de video en las calles para verificar si los residentes usan cubrebocas. También se monitoreó el consumo de energía en los hogares para ver si los residentes cumplían con las órdenes de cuarentena. La ciudad de Luoyang por ejemplo, instaló sensores en las puertas de los residentes que estaban en aislamiento domiciliario, para notificar a las autoridades si las abrían. Pero con tanta inversión, financiera y política, en soluciones tecnológicas, las fallas pueden tener grandes repercusiones. Así, durante el reciente confinamiento de Xi’an, una ciudad de 13 millones de habitantes en el noroeste de China, el sistema de códigos de salud colapsó dos veces en dos semanas, lo que perturbó la vida de los residentes, que tenían que actualizar sus aplicaciones cada día con evidencias de que se habían sometido a las pruebas de covid. Al centrarse en la tecnología y la vigilancia, las autoridades chinas podrían estar dejando de lado otras formas de proteger vidas, como ampliar la participación en programas de salud pública, escribió Chen Yun, una académica de la Universidad de Fudan en Shanghái, en una evaluación reciente de la respuesta de China a la COVID-19. El riesgo, escribió, es que “surja un círculo vicioso: la población sea cada vez más marginada, mientras que la tecnología y el poder penetran cada vez más todos los aspectos de la vida”.Durante más de una década, el Partido Comunista ha estado reforzando a sus ejércitos de funcionarios de base que realizan vigilancia de casa en casa. El nuevo aparato digital del partido ha potenciado esta antigua forma de control. Según los medios estatales, China ha movilizado a 4,5 millones de los denominados trabajadores de la red para combatir los brotes, cerca de uno de cada 250 adultos. Bajo el sistema de gestión de red, las ciudades, los pueblos y las aldeas se dividen en secciones, a veces conformadas por unas pocas cuadras, que luego son asignadas a trabajadores individuales, a quienes les asignaron la tarea de custodiar los complejos residenciales y registrar las identidades de todas las personas que ingresaban. También comenzaron a llamar a los residentes para asegurarse de que se habían realizado pruebas y aplicado la vacuna. El gobierno central le ha ordenado a la policía, así como a las compañías telefónicas y de internet, que compartan información sobre el historial de viajes de los residentes con los trabajadores comunitarios, para que puedan decidir si dichos residentes deben ser considerados de alto riesgo. La presión por mitigar los brotes puede hacer que los funcionarios tomen medidas extremas y le den prioridad al cumplimiento de las reglas sin importar el costo. Durante el confinamiento en Xi’an, los trabajadores de un hospital le negaron atención médica a una mujer que tenía ocho meses de embarazo porque el resultado de su prueba de COVID-19 había expirado horas antes. La mujer perdió al bebé, y el episodio desencadenó la indignación pública. Sin embargo, algunos culparon a la pesada carga impuesta sobre los trabajadores de bajo nivel para acabar con las infecciones. “Desde su punto de vista, siempre será preferible ser intransigente que ser demasiado blando, pero ese es el resultado de la presión creada por el entorno en la actualidad”, dijo Li Naitang, trabajador retirado en Xi’an, sobre los funcionarios locales. Sin embargo, para los defensores de las estrictas medidas de China, los resultados son innegables. El país ha registrado solo 3,3 muertes por coronavirus por cada millón de habitantes, en comparación con cerca de 2600 por cada millón en los EE.UU. A mediados de enero las autoridades de Xi’an anunciaron cero nuevas infecciones; la semana pasada, el cierre de la ciudad se suspendió por completo. El éxito del gobierno en el control de las infecciones se ha traducido en que su estrategia haya obtenido algo que ha resultado difícil de alcanzar en muchos otros países: un amplio apoyo público. Por el contrario, muchos chinos temen que la relajación de los controles pueda dejar espacio para el resurgimiento de la covid, dijo Shen Maohua, un bloguero de Shanghái que ha escrito sobre la pandemia y las preocupaciones de privacidad bajo su pseudónimo, Wei Zhou. “Creo que para muchas personas se trata de una especie de compensación mental”, dijo en una entrevista. “Están renunciando a algunos derechos a cambio de una seguridad absoluta”. La cuestión es hasta cuándo la gente seguirá considerando que ese intercambio vale la pena. Los usuarios de las redes sociales ya se han quejado de la arbitrariedad con la que pueden verse bloqueados para viajar debido a errores del software o a políticas que varían según la ciudad. Algunos críticos del gobierno advierten que el costo irá mucho más allá de las molestias. Wang Yu, una conocida abogada de derechos humanos, dice que las autoridades han utilizado el código de salud como arma para intentar impedir que trabaje. En noviembre, cuando regresaba a Beijing luego de un viaje de trabajo, intentó registrar su viaje en su aplicación de código de salud, como es requerido. Pero cuando seleccionó la provincia de Jiangsu, en el menú desplegable solo aparecía una ciudad, Changzhou, en la que no había estado y que acababa de registrar varias infecciones. Si elegía esa ciudad, lo más probable es que se le negara la entrada a Beijing. En el pasado, los agentes de seguridad tenían que seguirla físicamente para interferir en su trabajo. Ahora, le preocupa que puedan restringir sus movimientos desde lejos. “Vayas donde vayas, nunca te perderán”, dijo Wang, quien se quedó con unos parientes en Tianjin hasta que su aplicación volvió abruptamente a la normalidad pasado un mes. Las autoridades han promovido abiertamente el uso de las medidas de control del virus en formas no relacionadas con la pandemia, por lo que pueden adquirir cualquier información que deseen, sin importar las reglas. Zan Aizong, periodista retirada de Hangzhou, afirma que la expansión de la vigilancia podría facilitar aún más que las autoridades neutralicen las actividades de los disidentes. Se ha negado a usar el código de salud, pero le resulta complicado explicar su razonamiento a los trabajadores en los puestos de control. “No puedo decirles la verdad, que me resisto a utilizar el código de salud porque estoy en contra de la vigilancia”, relató, “porque si menciono que es un acto de resistencia, pensarán que es una ridiculez” concluyo :(
Si Apple sigue fiel a su tradición de los últimos años, esta primavera podríamos presenciar el lanzamiento de un nuevo iPhone SE. Y, como es costumbre por estas fechas, ya han empezado a surgir rumores relacionados al futuro terminal de la compañía. La estrategia de Apple para los iPhone SE es bastante clara: reciclar parte del diseño y componentes de sus modelos más ambiciosos y caros y proyectarlos en un terminal que destaca, sobre todo, por su precio y buen rendimiento. Con esto en claro, comencemos con lo que dicen los filtradores. De acuerdo a MyDrivers, el iPhone SE 2022 podría adoptar algunas características del iPhone XR. O sea, la pantalla del terminal se elevaría hasta las 6,1 pulgadas reduciendo los marcos. El dispositivo no contaría con Face ID, por lo que el desbloqueo se realizaría con botón con Touch ID integrado. Ante la ausencia de esta característica, el notch como lo conocemos desaparecería de la pantalla frontal, dando lugar a una perforación central para la cámara de selfies. Por otra parte, el analista Ross Young dice que el iPhone SE con pantalla más grande (LCD de 5,7 a 6,1 pulgadas) se hará esperar hasta el 2024. En consecuencia, el modelo de este año no daría el esperado salto y conservaría su clásico panel LCD de 4,7 pulgadas. Young también va más allá con sus predicciones. Dice que Apple apostará por utilizar el nombre “iPhone SE+ 5G”. Esto es algo extraño, ya que los de Cupertino no utilizan una etiqueta relacionada al soporte de redes móviles desde los tiempos del iPhone 3G, es decir, hace casi 15 años. En cuanto al SoC, Nikkei Asia augura que la tercera generación del iPhone SE contará con el chip A15 Bionic con 5G, el mismo que llevan los actuales iPhone 13. Ming-Chi Kuo, por su parte, apuesta por un "A14 Bionic actualizado" con capacidad 5G. Si hablamos de la memoria, el próximo terminal de Apple podría conservar los 3 GB de RAM existentes. Aunque también existe la posibilidad de que de el salto hasta los 4 GB. Sin embargo, en este punto los filtradores tampoco se ponen de acuerdo. En cuanto al almacenamiento, se ofrecerían versiones de 64 GB y 128 GB. Los de Cupertino tenían una versión de 265 GB del modelo actual que dejó de ofrecerse en septiembre del año pasado y no se sabe si regresará con el iPhone SE 2022. Con respecto a la cámara, uno de los puntos más valorados de los terminales Apple, los renders del laker XLeaks7 dejan ver que un único sensor trasero. Si bien no se conocen los detalles del hardware, esta podría tener 12 megapíxeles, como la del iPhone 11 o el iPhone XR. Por cierto, Apple no acostumbra a brindar fechas hasta poco antes de sus eventos (si es que no presenta sus productos vía nota de prensa, aunque este no sería el caso). No obstante, si se tiene en cuenta lo que ocurrido años anteriores, la compañía podría presentar el iPhone SE 2022 esta primavera. Es preciso recordar que nos encontramos en medio de una escasez de chips que está golpeando a diversas industrias. Y, aunque en Apple suelen ser precavidos y son considerados clientes prioritarios por los fabricantes de semiconductores, este escenario podría provocar cambios en la agenda de presentación de productos. Por último, todo parece indicar que el iPhone SE seguiría destinado a ser el teléfono más asequible de la compañía de Cupertino. Los analistas confían en que se mantendrá en la base de los 489 euros, aunque existen posibilidades de que este año se aplique un aumento. De momento, solo resta esperar :)
Durante las últimas dos semanas de enero, Corea del Norte tuvo que lidiar con serios problemas de conectividad, ya que prácticamente todos sus sitios web dejaron de funcionar. Según un reporte de Wired, el responsable del incidente habría sido una sola persona, un 'hacker' estadounidense conocido como 'P4x', quien al parecer, tumbó las conexiones como represalia porque él mismo fue atacado por algunos de los 'hackers' del país asiático. "Fue el trabajo de un hombre estadounidense con una camiseta, pantalones de pijama y pantuflas, sentado en su sala de estar noche tras noche, viendo películas de 'Alien' y comiendo pop corn", señalan en el artículo, indicando que el pirata informático periódicamente verificaba "el progreso de los programas que estaba ejecutando para interrumpir el internet de todo un país". Los 'roces' entre 'P4x' y Corea del Norte habrían comenzado hace varios meses, cuando el 'hacker' se convirtió en una de las víctimas de una campaña de piratería dirigida a investigadores de seguridad occidentales con el aparente objetivo de robar sus herramientas de ciberdelincuencia y detalles sobre las vulnerabilidades de 'software'. Según un informe del Threat Analysis Group (TAG) de Google, el origen de dicha campaña era una entidad "respaldada por el régimen comunista con sede en Corea del Norte". Por su parte, 'P4x' dijo haberse sentido "profundamente desconcertado" ante este ataque y por el hecho de que el Gobierno de EE.UU. no respondió de forma contundente, así que decidió tomar cartas en el asunto por su propia cuenta. "Sentí que era lo correcto", declaró el 'hacker', al explicar que gran parte del 'software' utilizado por la dictadura comunista norcoreana "está extremadamente desactualizado", lo que lo convierte en un objetivo fácil de atacar. Así, 'P4x' explotó una serie de vulnerabilidades y rastreó varios de los servidores centrales y 'routers' del país asiático a través de ataques de "denegación de servicio", tras lo que logró derribar la mayoría de los sitios web que operan en esa nación. El pirata informático asegura que sus esfuerzos "hacktivistas" están destinados a enviar un mensaje no solo al régimen norcoreano, sino también al estadounidense, como un intento de llamar la atención sobre lo que él ve como una falta de respuesta de Washington a los ataques del país asiático. "Si nadie me va a ayudar, me ayudaré a mí mismo", concluye 'P4x' :)
Hace meses que empezaron los rumores tanto sobre el modelo estándar, la Samsung Galaxy Tab S8, como sobre esa variante superior denominada Galaxy Tab S8 Ultra. Recientemente, además, WinFuture aseguró que la nueva familia estará compuesta por tres miembros y filtró las especificaciones de todos ellos. Ahora, la Galaxy Tab S8 Ultra 5G ha aparecido en Amazon Francia con una imagen que nos muestra su diseño, su ficha técnica y su precio. Como sabéis, la gama más alta de las tablets de Samsung, la línea Galaxy Tab S, está compuesta actualmente por tres modelos: además de la Galaxy Tab S7, tenemos la Galaxy Tab S7 FE y la Galaxy Tab S7+. Pero ahora todo apunta a que la próxima generación dará la bienvenida a un miembro más con el apellido Ultra, igual que sucede con los Galaxy S. Aunque aún no ha sido presentada oficialmente por Samsung, la Galaxy Tab S8 Ultra 5G ya está disponible para reserva en Amazon Francia. Según aparece en la página, el precio del modelo de 128 GB será 1.308,10 euros y la fecha en la que saldrá a la venta es el 25 de febrero. Amazon muestra también una imagen del dispositivo en negro con una vista frontal y una vista trasera junto al Galaxy S Pen. Gracias a ello, observamos la presencia de una doble cámara en la parte posterior y otra doble cámara en la parte frontal, que iría alojada en un notch. El diseño coincide exactamente con los renders que @OnLeaks filtró hace unos meses. Además, acompaña todo ello de una ficha técnica que nos adelanta gran parte de sus características: Android 12 como sistema operativo, procesador Qualcomm (los rumores hablan de Snapdragon 8 Gen 1) y una pantalla de 14,6 pulgadas con 2.960 x 1.848 píxeles de resolución (se espera un panel AMOLED de 120 Hz). También se especifica su peso (nada menos que 728 gramos), sus dimensiones (326 x 209 x 5 mm) y su conecitivdad: 5G, WiFi ac, Bluetooth 5 y USB-C. Todo coincide con la filtración de hace unos días, que aseguraba que este modelo Ultra tendrá una batería de 11.200 mAh, una doble cámara frontal de 12 MP + 12 MP y una cámara trasera de 13 MP + 6 MP. Habrá que estar atentos a nuevas filtraciones para ver si se confirman estos datos ¿vale? :)