Un correo electrónico o algo similar, quizás un foro - porque hace 30 años estos servicios poco se parecían a los de hoy- tuvo la culpa del nacimiento de Linux. En efecto, el 25 de agosto de 1991, un todavía desconocido estudiante finlandés de informática, Linus Torvalds, publicaba el siguiente mensaje en un grupo del sistema operativo Minix: “Hola a todos. Estoy desarrollando un software gratuito para equipos 386 y 486. Está en desarrollo desde abril, y en vías de estar listo. Me gustaría recibir feedback de las cosas que os gustan o no de Minix, porque mi sistema operativo se le parece en algunos puntos”. Han pasado tres décadas y aquel embrión de software se ha extendido por el mundo convertido en símbolo de la tecnología abierta y forma parte de las tripas de los dispositivos y sistemas más exitosos, como los teléfonos con Android o la nube de Amazon. Al grupo al que escribió Torvalds podía suscribirse cualquier usuario que, al conectarse, recibía esa especie de correo o nueva entrada en un foro. El estudiante de informática estaba trabajando en el núcleo de un nuevo software porque Minix era incompatible con el ordenador 386 que acaba de comprarse, pero necesitaba la ayuda de más desarrolladores. Por ese entonces, el código libre, la publicación del contenido de estos programas, no era precisamente tendencia en el sector. Los sistemas del momento, como MS-DOS de Microsoft (estándar en PC), Unix (distribuido entre universidades estadounidenses) y Minix, guardaban bajo llave sus secretos. Necesitaban una licencia. Los dos últimos permitían ver el código fuente, pero no modificarlo ni mucho menos distribuirlo. Torvalds estimuló la creatividad de la comunidad. Enseguida recibió comentarios, propuestas, líneas de código y un sinfín de iniciativas para confeccionar un nuevo sistema operativo. El movimiento de software libre, fundado por Richard Stallman y del que surgió, por ejemplo, el compilador GNU, veía el fruto del trabajo realizado durante los ochenta. Linux comenzaba una nueva era informática, basada en la colaboración entre usuarios y el código abierto. Una filosofía determinante en la consolidación del proyecto al permitir que un desarrollador adaptara una interfaz gráfica dispuesta en ventanas, llamada Sistema de Ventanas X y similar a Windows. Ello fue clave porque llamó la atención de muchísima gente. El cambio trajo consigo unas cuantas guerras. Unas, personales. Torvalds y Andrew S. Tanenbaum, creador de Minix y conocido como el padre de los sistemas operativos, diferían en cómo desarrollar este tipo de programas. Para Tanenbaum debía mantenerse en un proyecto de investigación. Incluso respondió al mensaje inicial de Torvalds asegurando que desconocía dónde se metía. Otras, comerciales. Linux nunca pudo ganar la batalla de los ordenadores personales. Microsoft impuso su dominio con Windows. Y eso que en las facultades de casi todo el mundo se expandía como la pólvora. Libraron una pugna entre estilos de vida. Diferentes formas de comprender la informática. Alternativos y defensores del código abierto contra la imposición de la industria. Se crearon hasta juegos en los que el pingüino Tux, símbolo de Linux, lanzaba tartas a la cara de Bill Gates, fundador de Microsoft. Mientras avanzaba el proyecto, nadie tenía claro cómo llamarlo. Torvalds pensó que sería buena idea jugar con el significado de la palabra inglesa free (gratuito y libertad). Resumía adecuadamente las características del sistema operativo. Sin embargo, los primeros disquetes donde guardó el software, los enormes de cinco y cuarto, iban con una etiqueta que ponía freaks. Al final, ni uno ni otro. Como poca gente podía instalar estos disquetes, los archivos se alojaron en un servidor de transferencia de archivos, los llamados FTP. Hacía falta un nombre. El administrador decidió bautizarlos como Linux. Luego de tres años del famoso mensaje en Minix, el sistema alcanzó la funcionalidad plena. El mayor problema: no llegaba al público generalista. Su implantación se mantenía en aquella aparente caverna oscura de informáticos amantes del código abierto. Pero se hizo la luz con las distribuciones. Así surgieron compañías como Debian, Canonical y Red Hat, encargadas de desarrollar, mantener y distribuir libremente Ubuntu, Fedora o Manjaro, nombres de los sistemas más populares basados en Linux. Aunque había perdido al usuario medio, este empujón le dio acceso a empresas, administraciones públicas y centros educativos a partir de mediados de los noventa. La comunidad había evolucionado tanto el producto que las versiones del 93 y del 94 venían con el explorador de internet Netscape integrado (precursor de Mozilla Firefox). Propiedades bien distintas a las de Windows 95, que se adentraba en casi todas las casas sin contar con su luego mítico Explorer (ahora Edge). Aunque también es cierto que internet solo existía desde 1991. Linux encara la treintena como ejemplo de ciclo vital. Pasó su infancia en pleno aprendizaje, una adolescencia en crecimiento y llega a la madurez completamente asentado. No dominará los ordenadores personales, pero lo demás le pertenece. La esencia de proyecto indie, a contracorriente, se mantiene; aunque ha alcanzado cotas propias del mainstream. Además de en el sistema Android y la nube de Google, se encuentra detrás de la gran mayoría de servidores donde se alojan las páginas web y hasta Facebook confía la seguridad de su sistema en este software libre. Incluso el FBI o La Casa Blanca han migrado sus infraestructuras digitales a Linux. Y la lista sigue. Servicios críticos de electricidad, coches, electrodomésticos, identidad digital… La industria ha aceptado con creces la “locura” de Torvalds :)
Luego de lanzar el Sony Xperia 10 III el pasado mes de abril, Sony ha decidido darle un hermanito con especificaciones más modestas y el apellido Lite. Su nombre es Sony Xperia 10 III Lite y, por el momento, el terminal se queda en Japón, tierra natal de Sony. El smartphone conserva la ya clásica pantalla 21:9 que Sony lleva años implementando en sus móviles. También comparte gran parte de su ficha técnica con el Sony Xperia 10 III, siendo las principales diferentes la capacidad de almacenamiento interno, la pérdida del soporte para radio FM y la compatibilidad con eSIM. Como indicábamos anteriormente, el Sony Xperia 10 III Lite es muy parecido al Sony Xperia 10 III. Los terminales tienen el mismo acabado en la parte trasera, de forma que encontramos una espalda muy limpia con el módulo de cámaras en la esquina superior izquierda. El lector de huellas, como viene siendo costumbre, está en el lateral derecho integrado en el botón de inicio. La pantalla es un panel OLED Triluminos Display de seis pulgadas con resolución FullHD+ (2.520 x 1.080 píxeles), lo que se traduce en 457 píxeles por pulgada aproximadamente. Está protegida por Gorilla Glass 6y, según Sony, es capaz de reproducir hasta mil millones de colores. También es compatible con contenido HDR. Bajo el capó encontramos un procesador Snapdragon 690 5G, que es de los más recientes de Qualcomm para esta gama. Dicho procesador incorpora ocho núcleos a una velocidad máxima de 2 GHz y una GPU Adreno 619L. Es el mismo procesador que el Xperia 10 III Lite. La RAM es de 6 GB, pero el almacenamiento interno baja de los 128 GB del Xperia 10 III Lite a 64 GB, si bien es cierto que se puede ampliar con tarjetas microSD. La cámara también es exactamente la misma, por lo que tenemos un sensor principal de 12 megapíxeles, un gran angular de ocho megapíxeles y un telefoto con zoom óptico de dos aumentos de ocho megapíxeles. Es curioso, desde luego, que un terminal de este precio tenga telefoto. Los selfies, por su parte, quedan en manos de una cámara de ocho megapíxeles. También tenemos la misma batería (4.500 mAh con carga rápida de 30W), el mismo sistema operativo y todo lo relacionado con la conectividad, salvo por dos cosas: el Xperia 10 III Lite no tiene radio FM, pero gana soporte para eSIM. Por lo demás, exactamente el mismo móvil. En cuanto a su coste y disponibilidad, el Sony Xperia 10 III Lite ha sido lanzado en Japón a través de diferentes retailers como Rakuten Mobile o Mineo. En Japón estará a la venta a partir del 27 de agosto con un precio de lanzamiento de 46.800 yenes, unos 365 euros al cambio. Cabe destacar por último, que solo se podrá conseguir en una versión de 6/64 GB en color blanco, negro, azul y rosa :)
Como sabéis, los talibanes - aquel grupo terrorista que acaba de humillar a los EE.UU. en Afganistán- sorprendieron al mundo recuperando en poco más de diez días el control del país. Tras varios días de un avance imparable, y mientras los medios internacionales clamaban por el oscuro futuro que les espera a los afganos, decenas de imágenes de talibanes entrando en Kabul corrían por las redes sociales. No obstante, a los esperados fotogramas típicos de cualquier conflicto bélico le sustituyeron escenas de combatientes armados montando en coches de choque, comiendo helado o haciendo ejercicio en gimnasios. A su vez, en una rueda de prensa con una imagen cuidada al detalle, hablando en inglés y ante cámaras de varios países, Zabihullah Mujahid, portavoz de los talibanes asombraba a la opinión pública con un cínico mensaje de “concordia” mientras los milicianos se daban a la tarea de buscar casa por casa a los colaboracionistas del régimen caído para liquidarlos. El mismo grupo fundamentalista que dos décadas atrás prohibió a sus ciudadanos utilizar todo tipo de tecnología, ahora hace gala de ellas para hacer llegar su mensaje al mundo, en una inesperada estrategia propagandística. Los llamados talibanes 2.0 parecen estar adoptando un pragmatismo comunicativo que no tuvieron durante los años 1996 y 2001, cuando gobernaron Afganistán bajo un férreo régimen y donde las imágenes de sus propios líderes eran una incógnita, con escasas apariciones públicas. Hoy, conscientes del poder que les puede aportar la internet, los talibanes se dirigen al exterior por primera vez, en un giro de 180º grados de su estrategia comunicativa. Al respecto, diversos analistas advierten que que los talibanes están "en un momento de transición en el cual lo que buscan es no llamar excesivamente la atención en términos negativos y eso les ha llevado a realizar una estrategia de comunicación de crisis intentando presentar una imagen más positiva de ellos, aunque en el fondo sigan siendo los mismos asesinos. Los talibanes se han dado cuenta de que en esta fase, mientras los ojos y la atención está en Afganistán, tienen que mandar ese mensaje de ‘moderación’, tanto desde el punto de vista de las formas como del fondo, lo cual es una farsa" añaden. Para los expertos, lo más significativo de esta situación es la intención que tienen estos mensajes y el público al que está dirigido. La primera diferencia que podemos establecer es que inicialmente su destinatario en los años noventa era la población que vivía en esa región, mientras que ahora se están preocupando también por convencer al público occidental. "Están tratando de lanzar un mensaje de confianza a los gobiernos occidentales para que no se inmiscuyan a corto plazo dentro de la política afgana y también, evidentemente, para no generar miedo o mala prensa entre la sociedad occidental" aseguran. Este interés por usar las redes sociales e internet para cambiar su nefasta imagen ha sido una constante desde el inicio de la ofensiva talibán. Los mensajes y vídeos de apoyo que han circulado por redes sociales en las últimas semanas pueden parecer espontáneos, pero están más organizados de lo que cabría esperar en un grupo que históricamente ha renegado de la tecnología. Según una investigación publicada por The Times, desde el nueve de agosto han aparecido más de 100 nuevas cuentas y páginas en Twitter y Facebook relacionadas con los talibanes. Además, perfiles en redes sociales de personalidad del grupo terrorista que habían permanecido inactivos durante meses o años, reactivaron su actividad en las últimas semanas. Pese a que durante mucho tiempo los talibanes se comunicaban con el mundo exterior a través de países con los que tenía relación, como Pakistán, o haciendo llegar mensajes a medios como Aljazeera, ya hace años que comenzaron a usar plataformas como Twitter, Facebook o YouTube para propagar su mensaje. Precisamente, el medio digital Vice recogía hace unos días las declaraciones de un portavoz talibán a AFP en el 2019: "No estamos en contra de la tecnología moderna... Esta es la necesidad del momento y su uso no está en contra de la Sharía islámica". Otro factor importante es la penetración de internet en Afganistán, que demuestra como la campaña a través de estos canales poco tiene que ver con el afgano de a pie. En Afganistán, el uso de internet está en torno al 15% de la población y sobre todo en su capital, Kabul. "No hay que confundir la capital con el resto de Afganistán. Kabul no deja de ser un espejismo y sobre todo el de los últimos 20 años, que ha vivido ocupada por las tropas estadounidenses para sostener al régimen títere por ellos implantado, así como de agencias de cooperación, de algunas empresas…pero el Afganistán real; el interior; el rural, no tiene absolutamente nada que ver con eso. En el interior del país no necesitan internet para hacer propagada. Hay un porcentaje no despreciable de la población que apoya a los talibanes (…). Al resto de la población que no concuerda con ellos la propaganda va orientada al terror o el miedo" afirman los expertos. "Seguramente cuando Afganistán desaparezca de la agenda (de los medios) los talibanes se quitaran la careta y la estrategia va a volver a la que tenían: muy poca propaganda exterior, como mucho a los Estados con los cuales pueda tener una relación más estrecha y en el interior una propaganda armada y del terror, ya que para ellos el terrorismo es esencialmente una acción de propaganda, que se resume en aquello de mata a uno y asusta a 100.000" indican. Por otro lado, el uso que hacen los talibanes de estas formas de comunicación poco o nada tiene que ver con otros grupos terroristas, como ISIS o Al Qaeda. Una diferencia radical entre ambas organizaciones es que a diferencia de los talibanes, ISIS (una creación de la CIA al igual que Al Qaeda) pone el acento en crear una estructura comunicativa muy potente, una industria audiovisual tipo Hollywood que sustente su demencial mensaje. Asimismo, los mensajes de ambos grupos criminales son claramente distintos, ya que los talibanes tratan de moderar su discurso y adaptarse a lo que creen que en el exterior está bien visto, mandando mensajes de supuesto respeto a los derechos humanos, mientras que ISIS busca provocar terror y miedo. Además, "la pretensión de los talibanes no es tanto configurar un califato a nivel global como lo que pretendía ISIS en Siria - donde su ilusorio califato fue literalmente aplastado por toneladas de bombas y misiles rusos - rompiendo las fronteras existentes, sino que es crear un Estado que siga la ley islámica, según su interpretación, dentro de su territorio", añaden los expertos. Sobre esta cuestión, agregan además que el movimiento talibán "no pretende actuar fuera del territorio de Afganistán, lo que marca una diferencia comunicativa clara con respecto a Al Qaeda o ISIS. Estas dos últimas son organizaciones terroristas a sueldo de los estadounidenses que necesariamente necesitan dirigirse a un público mucho más amplio". Si hay una pregunta que ha surgido estos días sobre los talibanes es si realmente el mensaje que trasladan es real o no. Y los hechos demuestran que no lo son. Lo cierto es que, luego de haber implantado un gobierno que violaba los derechos humanos y que durante los últimos 20 años han realizado multitud de atentados, no iban a cambiar de la noche a la mañana ahora que han triunfado y han amenazado que si antes del 31 de agosto no se retiran todos los occidentales de Afganistán “su respuesta será terrible”. Eso demuestra que esa interesada campaña de blanqueamiento en las redes estaba destinada al fracaso. "Las plataformas como Facebook, Twitter, WhatsApp, Instagram u otras, si se utilizan bien tienen un efecto propagandístico, pero los talibanes tienen perdida la batalla de la propaganda en el universo de internet y en particular en redes sociales (…). Como mucho les puede interesar hacer un propaganda por redes selectiva, hacia algunos países con los cuales sí aspiran a tener mejores relaciones que les permita estabilizar el nuevo régimen" aseguran los analistas. Mientras tanto, Amnistía Intencional alertaba de una masacre perpetrada por combatientes talibanes contra hombres de la minoría étnica hazara en la provincia afgana de Ghazni, en el centro del país. Además de la persecución de la que alertan varios periodistas afganos, quienes han pasado a la clandestinidad para salvar sus vidas. No cabe duda que en la era digital, hasta las guerras parecen librarse en redes sociales, y la batalla del relato que buscaran seguir librando la internet los talibanes es una muestra más de ello :(
LG ha lanzado su línea de televisores LCD más nueva y premium en los mercados de todo el mundo. En efecto, gracias a las tecnologías de retroiluminación Mini LED y color Quantum Dot NanoCell de última generación de LG, los televisores 2021 ofrecen una experiencia de visualización impresionante con negros más profundos, reproducción de color más precisa con mayor contraste y brillo. La línea consta de modelos de las series 8K QNED99 y QNED95 junto con modelos de la serie 4K QNED90 en tamaños de pantalla que van desde las espaciosas 65 pulgadas hasta las colosales 86 pulgadas. Cabe precisar que la disponibilidad de tamaños puede variar según el mercado. Con la tecnología de color Quantum Dot NanoCell, propia de la compañía, LG QNED Mini LED marca el comienzo de una era completamente nueva en la calidad de imagen de TV LCD con colores ricos y precisos para una visualización inmersiva. Los televisores LG QNED Mini LED, certificados por la agencia internacional de pruebas de productos Intertek por proporcionar un volumen de color y una consistencia de color del 100%, también eliminan la distorsión del color en un amplio ángulo de visión, lo que garantiza que todos en la habitación puedan disfrutar de la mejor calidad de imagen LCD. LG QNED Mini LED TV incluye LED más pequeños en la retroiluminación en comparación con otras pantallas de TV de tamaño similar, lo que aumenta el brillo y las zonas de atenuación. Por ejemplo, el televisor 8K de 86 pulgadas de LG (modelo 86QNED99UPA) está retroiluminado por aproximadamente 30.000 luces LED dispuestas para crear unas 2.500 zonas de atenuación locales para ofrecer una relación de contraste 10 veces mejor que los televisores LCD convencionales. Los negros más profundos y los mayores detalles dentro de las áreas oscuras crean una mayor sensación de profundidad que hace que las imágenes parezcan más realistas. El compromiso de LG con un mañana mejor es evidente en sus productos de TV más nuevos. Los televisores LG QNED Mini LED han recibido la certificación de producto ecológico de SGS Société Générale de Surveillance SA de Suiza. Esta certificación solo se otorga a productos que cumplen con los requisitos de SGS según los estándares que incluyen bajo impacto ambiental o reciclabilidad. “LG QNED Mini LED TV representa un salto evolutivo hacia adelante, aprovechando la tecnología de reproducción de color única de LG y la retroiluminación mini LED para lograr la cúspide en la calidad de imagen LCD”, dijo Park Hyoung-sei, presidente de LG Home Entertainment Company. “Nuestra línea más reciente es un testimonio del liderazgo tecnológico de LG en el mercado de televisores premium, que es posible gracias a la mejora y al perfeccionamiento continuo de nuestros innovadores televisores OLED y QNED Mini LED” indicó. Como podéis imaginar, los precios no serán económicos. El LG QNED99 con resolución 8K parte en los 5.000 dólares en los EE.UU. (adonde ha llegado primero) con un tamaño de 75 pulgadas mientras que el de 86 pulgadas alcanza los 8.000 dólares, en tanto, el modelo más asequible, el LG QNED90 (4K), llegará a costar hasta 4.000 dólares en su versión de mayor tamaño, 86 pulgadas. Escoge el de tu preferencia :)
Luego de que el discapacitado físico y mental Joe Biden anunciara su decisión de poner fin a la presencia militar estadounidense en Afganistán el pasado 14 de abril, y en medio de la precipitada y vergonzosa fuga de sus tropas - como la de los colaboracionistas que auparon al poder tras la invasión del 2001 - los talibanes, en una rápida ofensiva, recuperaron en tiempo record todo el territorio e ingresaron el domingo sin combatir a la capital, Kabul, asumiendo el control del país ese mismo día, mientras miles de afganos presas del pánico, se precipitaban al aeropuerto intentando abordar algún avión y salvar sus vidas, ya que los talibanes habían amenazado con degollar a todos aquellos que colaboraron con el enemigo. Las escenas que se han visto en la televisión han sido trágicas, como aquellas donde se ve a varios afganos precipitándose al abismo tras el despegue de los abarrotados aviones, ya que se habían aferrado a sus ruedas para escapar, encontrando la muerte en su intento. Al respecto, el ex contratista de la Agencia de Seguridad Nacional Edward Snowden ha hecho hincapié en que la guerra en Afganistán - iniciada hace casi 20 años a raíz del operativo de falsa bandera orquestada por la CIA el 11 de septiembre del 2001 - fue "una de las grandes crueldades de mi generación que ha llegado inesperadamente a una trágica conclusión", escribió en la plataforma en línea Substack, subrayando que lo sucedido le dejó con un profundo sentimiento de pesar por los errores cometidos". Snowden ha sostenido que la guerra en Afganistán no tenía justificación alguna y que siempre será visto como un error. Reflexionando sobre el inicio de la campaña militar estadounidense en el 2001, Snowden dijo quela opinión pública fue manipulada en ese momento, cuando el gobierno le dijo, a través de los medios de comunicación, que los talibanes gobernantes de Afganistán estaban albergando al grupo terrorista al-Qaeda, y que ambas organizaciones odiaban a los EE.UU. “por sus libertades”. Según él, cuando George W. Bush, entonces en su primer año de la presidencia de los EE.UU., dijo que "o estás con nosotros o estás contra nosotros en la lucha contra el terrorismo", nunca definió quién, exactamente, era el enemigo. Fue sólo mucho más tarde que Snowden, cuando trabajaba para la CIA y más tarde para la NSA, pudo comprender la naturaleza de la violencia en Afganistán. “A pesar de toda la charla sobre la democratización de Afganistán, nunca quedó claro que era Afganistán contra lo que estábamos luchando. ¿No estábamos luchando contra los talibanes? ¿O Al-Qaeda? ¿Pero no se dijo que los terroristas del 11-S estaban respaldados por Pakistán y Arabia Saudita? ¿Porque entonces no se ataco a ellos o todo fue una gran mentira? escribió el denunciante. Snowden, quien huyó de los EE.UU. refugiándose en Rusia en el 2013 luego de denunciar la gran extensión de los programas ilegales de vigilancia masiva de los EE.UU. y el Reino Unido, subrayó que “los estadounidenses estaban peleando contra nosotros mismos o contra nuestro propio gobierno”. Los eventos del 11 de septiembre se habían politizado, según Snowden. El denunciante de la NSA criticó el intento de Biden de defender el "honor" de la guerra de Afganistán y afirmó que Osama bin Laden pudo haber sido llevado ante la justicia, pero en su lugar se dijo que una vez localizado, fue asesinado y su cadáver arrojado al mar. No podían presentarlo ante la justicia porque nunca existió”, escribió Snowden. En una referencia a la guerra de Vietnam, Edward Snowden sugirió que EE.UU. nuevamente no aprenderá de los errores de esta trágica secuela de Vietnam: “Nos quedaremos sentados mientras el pueblo de Afganistán - muchos de los cuales estaban tan engañados por las promesas ‘de libertad’ como los propios estadounidenses - al ver a los talibanes ingresar a Kabul, perdieron toda esperanza y se aferraron a los aviones que partían presurosos, cayendo al abismo encontrando una espantosa muerte intentado escapar de las garras de un gobierno teocrático. Algunos dirán, ¡Ellos no pelearon y reciben lo que merecen! A lo que digo: "¿Y qué nos merecemos nosotros?" Mirando hacia el incierto futuro al que se enfrenta Afganistán “incapaz de formar un todo inclusivo; incapaz de vadear más allá de las diferencias superficiales en la secta y la identidad”, Snowden terminó con una nota de advertencia, escribiendo: “Hoy, el país que hemos descrito es Afganistán. Mañana, el siguiente país podría ser el mío" :(
Sony mantiene su apuesta por los "youtubers" y creadores de contenido. En efecto, la compañía ha lanzado la Sony ZV-E10, una cámara enfocada a la grabación de vídeo que ahora permite utilizar objetivos intercambiables de la serie Alpha y es capaz de grabar vídeo en resolución 4K a un máximo de 30 FPS. La cámara tiene un diseño compacto y ligero –pesa apenas 343 gramos– que permite ser utilizada cómodamente con una sola mano. Cuenta, además, con una pantalla completamente abatible para que el creador pueda ver en todo momento qué se está enfocado. La Sony ZV-E10 también incluye diversos botones en la zona superior que permiten acceder fácilmente a los diferentes modos de captura de vídeo y fotografía. En esa misma ubicación se encuentra un micrófono direccional de 3 cápsulas con la posibilidad de acoplar un paravientos para un sonido más nítido y sin ruido de fondo. En cuanto a la calidad de imagen, la nueva ZV-E10 de Sony llega con un sensor CMOS Exmor APS-C de 24,2 megapíxeles. Este es capaz de grabar en 4K hasta 30 FPS o Full HD con hasta 120 FPS. La cámara incluye, además, Active Mode 5, un sistema de estabilización electrónica de imagen para movimientos más fluidos al grabar videoblogs. La función Face Priority AE, por otra parte, modifica de forma automática la exposición para así asegurar que el rostro está siempre bien iluminado. La compañía japonesa ha añadido también dos tecnologías de autoenfoque: Fast Hybrid AF y Real-time Eye AF. Ambos ofrecen un enfoque más rápido y preciso mediante un seguimiento del rostro del sujeto. Sony, además, permite escoger entre un enfoque rápido o más lento. La firma japonesa tiene en cuenta los diferentes creadores de contenido, que no siempre utilizan el mismo estilo para grabar vídeo. Por eso, esta nueva cámara permite acoplar diferentes objetivos de la gama Alpha. De esta forma, los creadores que realicen contenido de viajes pueden, por ejemplo, utilizar un objetivo ultra gran angular para capturar todo el detalle del paisaje mientras hablan a la cámara. La Sony ZV-E10, además, es compatible con accesorios que pueden ayudar a mejorar la grabación de vídeo y la calidad del audio, como una empuñadura para sostener la cámara o micrófonos externos. La cámara también se puede utilizar a modo de Webcam o para retransmitir contenido en streaming. En cuanto a su coste y disponibilidad, la Sony ZV-E10, que tiene una autonomía equivalente a 125 minutos de vídeo o 440 imágenes, estará en venta a finales de agosto. El cuerpo de la cámara tendrá un precio de 750 euros. Asimismo Sony comercializará una versión que incluye el cuerpo y un objetivo E PZ 16-50mm F3.5-5.6 OSS con zoom motorizado. Este Pack se podrá adquirir por un precio de 850 euros :)