¿Te imaginas estar en un sitio en el que, por un largo periodo de tiempo, no puedas conectarte a Internet? Actualmente, todo está en la nube, desde aplicaciones del día a día necesarias para el trabajo hasta las apps y servicios de entretenimiento por streaming. Puedes descargar cosas, pero es complicado que no uses la nube en todo el día. Pero... ¿qué pasa en el espacio? ¿Cómo se conectan los astronautas a Internet? La verdad es que el tema es bastante curioso y es interesante ver cómo ha evolucionado estos últimos años siendo Internet una herramienta, también, fundamental para los astronautas. Es curioso, pero ellos tienen mejor Internet en la Estación Espacial Internacional (ISS en inglés) que muchas personas en sus casas. De hecho, en muchas ciudades de diferentes países, la conexión a Internet es más lenta que en la ISS. En enero del 2010, el astronauta Timothy Creamer envió el primer tweet desde la ISS, el primero enviado desde fuera de la Tierra y, evidentemente, muchas personas empezaron a hacerse preguntas sobre la velocidad del Internet de los astronautas. En aquellos momentos, tenían una velocidad de unos 10 Mbps de bajada y de 3 Mbps de subida. Era suficiente para ver algún vídeo en streaming, comparable a muchísimas conexiones terrestres de hace 13 años y, desde luego, un lujo teniendo en cuenta que estaban a unos 400 kilómetros de la Tierra y a una velocidad de 28.800 kilómetros por hora. Sin embargo, la velocidad no parecía un problema, pero sí la latencia. Según ciertas fuentes de la NASA, la latencia era de medio segundo, más o menos, unas 20 veces superior a las conexiones promedio terrestres. Pero aquí viene la pregunta... ¿cómo llega Internet a la ISS? La respuesta es la banda Ku. Se trata de un sistema que utiliza el rango de los 11 a los 20' Ghz para enviar datos gracias a un sistema satelital que va orbitando alrededor de la Tierra y que se usó hace años para realizar transmisiones de televisión. Esta señal llega gracias a la red de antenas de Space Network y al sistema TDRS -Tracking and Data Relay Satellites-. Hay ciertas situaciones en las que puede haber interferencias y, en el espacio, hay momentos en los que se quedan sin señal, pero se trata de periodos cortos. Ahora bien, hace poco la NASA actualizó el sistema para que la velocidad fuera mayor. Mucho mayor. En el 2019, la NASA comunicó que estaban aumentando la velocidad de conexión a la red con una descarga de 600 Mbps. Es una velocidad que supera a la de muchos puntos en la Tierra y dentro de la propia estación hay varias formas de conexión. Evidentemente, el puntal es el Ethernet, una red de cable que recorre todas las instalaciones y que es la que permite que los equipos de sobremesa y portátiles se conecten a Internet. A partir de esa conexión a Ethernet, se genera una red WiFi para dispositivos portátiles y, además, una red local para comunicarse entre módulos. Y la pregunta es... ¿se ve Netflix en el espacio? No lo sabemos, pero tienen velocidad suficiente como para ver películas. Es algo que confirmaron hace unos años, permitiendo conocer que tienen una noche de cine los sábados y domingos para ver películas en un proyector. Ahora bien, como decimos, aunque tienen Internet en el espacio, siguen dependiendo del sistema de satélites que envían la señal Ku y hay periodos en los que la señal no es óptima, pudiendo causar interferencias. Pero el uso del internet en el espacio no se limita a la aventajada ISS, ya que la NASA se ha asociado con Nokia para establecer una red celular en la Luna y ayudar a sentar las bases de la presencia humana a largo plazo en otros planetas. Se estima que este año se lanzará un cohete SpaceX que llevará una red 4G al satélite de la Tierra. El módulo de aterrizaje instalará el sistema en el polo sur de la Luna y luego será controlado remotamente desde la Tierra. “El primer desafío para poner en funcionamiento una red es tener un equipo celular calificado para el espacio que cumpla con los requisitos de tamaño, peso y energía adecuados, además de implementarse sin un técnico”, dijo Walt Engelund, administrador asociado adjunto de programas en la Dirección de Misiones de Tecnología Espacial de la NASA. Un dato no menor es que tendrá que operar en el duro entorno lunar de temperaturas y radiación extremas. La unidad de red 4G está siendo construida por Bell Labs de Nokia y utiliza una gama de componentes comerciales disponibles en el mercado. Se cargará en un módulo de aterrizaje fabricado por la empresa estadounidense Intuitive Machines y, una vez desplegado, conectará el módulo de aterrizaje mediante equipos de radio a dos vehículos itinerantes con su propia misión especial: buscar hielo. Uno de los vehículos, el rover Lunar Outpost, explorará el área conocida como Shackleton Connecting Ridge, mientras que el otro, el Micro-Nova hopper, se sumergirá en un cráter para buscar evidencia cercana sin precedentes de agua congelada. Las imágenes de agua congelada, transmitidas al módulo de aterrizaje y luego a la Tierra casi en tiempo real a través de la red celular, serían una primicia mundial. El hielo lunar podría usarse para crear oxígeno respirable e incluso combustible que eventualmente podría usarse para lanzar misiones a Marte desde la Luna. Para el programa Artemis de la NASA, cuyo objetivo es que los astronautas regresen a la Luna esta década, la conectividad celular es invaluable. Actualmente, los astronautas se comunican entre sí por radio, pero la NASA quiere un sistema de comunicaciones lunar capaz de soportar videos de alta resolución y datos científicos, dijo Engelund, especialmente a medida que las misiones Artemis se vuelven más sofisticadas. “Poder comunicarse en la Luna es fundamental para Artemis, tan fundamental como cualquier otro elemento de la misión, como energía, agua para beber y aire para respirar”, dijo Engelund. “Con el tiempo, este esfuerzo ayudará a establecer una red de comunicaciones lunares que podría brindar a nuestros exploradores la capacidad de transmitir datos científicos, consultar con el control de la misión y hablar con sus familias, como si estuvieran caminando por la calle con sus teléfonos celulares”. Podría sentar las bases para un Internet que está fuera del planeta pero que no es muy diferente al de la Tierra. Los dispositivos personales podrían conectarse a dichas redes, lo que permitiría a los colonos espaciales utilizar teléfonos inteligentes que puedan acceder a todas las aplicaciones y servicios disponibles para quienes están en la Tierra. La NASA seleccionó a Bell Labs como parte de su iniciativa Tipping Point, una serie de asociaciones con empresas para desarrollar tecnologías para futuras misiones que las coloca en una posición privilegiada para desempeñar roles clave en la futura economía espacial. Bell Labs recibió una subvención de US$ 14,1 millones en el 2020 y, en enero, Nokia fue seleccionada por la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EE.UU. (DARPA, por sus siglas en inglés) para comenzar a trabajar en una infraestructura de servicios de comunicaciones que eventualmente servirá como un “marco para la economía lunar”. “Una futura economía lunar dependerá de las tecnologías de comunicación para recopilar y analizar datos, compartir información y mantener y controlar las operaciones”, dijo Thierry Klein, presidente de Bell Labs Solutions Research. “Esto incluye mantener una presencia humana permanente o semipermanente en la Luna, así como operaciones robóticas automatizadas para el transporte, la extracción de recursos, el procesamiento de minerales y la recopilación de datos científicos”. También existen posibles beneficios comerciales para las empresas terrenales. Si una red puede soportar el viaje a la órbita, luego desplegarse y perdurar de forma autónoma ante el vacío del espacio, las temperaturas tremendamente fluctuantes y la radiación cósmica, podrá sobrevivir en los lugares más duros de la Tierra, como los casquetes polares, los desiertos o las plataformas marítimas. “Especialmente cuando se trata de implementaciones remotas, sitios industriales, seguridad pública, respuesta a emergencias, recuperación de desastres o defensa, es muy beneficioso tener equipos de red compactos y de poco espacio que puedan transportarse e implementarse fácilmente en cualquier lugar”, afirmó Klein.
Por primera vez desde que AT&T fue desmantelada en las llamadas Baby Bells hace cuatro décadas, el Gobierno de EE.UU. está considerando la ruptura de uno de los monopolios más grandes e importantes del mundo: Google. En efecto, el Departamento de Justicia de EE.UU., en un documento judicial presentado el martes por la noche, dijo que podría recomendar el desmantelamiento de los negocios principales de Google, separando el negocio de búsqueda de Google de Android, Chrome y la tienda de aplicaciones Google Play. “Eso evitaría que Google use productos como Chrome, Play y Android para favorecer la búsqueda de Google y los productos y características relacionados con la búsqueda de Google, incluidos los puntos de acceso y características de búsqueda emergentes, como la inteligencia artificial, sobre rivales o nuevos compatidores”, dijo el Gobierno en su documento judicial. La recomendación del Departamento de Justicia se produce luego de que un juez federal dictaminara en agosto que Google había violado la ley antimonopolio de EE.UU. con su negocio de búsqueda. El fallo, en el que el juez llamó a Google un “monopolista”, preparó el escenario para cambios en el negocio más antiguo e importante de Google y en cómo millones de estadounidenses obtienen información en línea. Google, en una publicación de blog, calificó el plan potencial del Gobierno como “radical”, argumentando que podría empeorar la experiencia del cliente: Google dijo que podría “estropear” Android y Chrome, obstaculizar la innovación en IA y obligar a la empresa a compartir información personal con competidores, socavando la privacidad de las personas. “Este caso trata sobre un conjunto de contratos de distribución de búsqueda”, dijo la empresa en su publicación de blog. “En lugar de centrarse en eso, el Gobierno parece estar persiguiendo una agenda amplia que impactará en numerosas industrias y productos, con consecuencias no deseadas significativas para los consumidores, las empresas y la competitividad estadounidense”. Las acciones de Google cayeron un 1,9% en los primeros minutos de negociación el miércoles antes de recuperarse ligeramente, incluso cuando los principales índices subieron. El Gobierno de EE.UU. argumentó en el caso que Google había utilizado múltiples tácticas y productos interconectados bajo su control para excluir a los competidores en la búsqueda, dejando a los consumidores con pocas opciones y un mercado menos innovador para los motores de búsqueda. El caso se centró en los contratos exclusivos que Google ha gastado miles de millones de dólares en formar con otras empresas tecnológicas, incluida Apple, para convertirlo en el proveedor de búsqueda predeterminado en teléfonos inteligentes y navegadores web. Amit Mehta, juez de distrito de EE.UU., dictaminó que esos acuerdos eran anticompetitivos. Ahora que el tribunal ha determinado que Google violó la ley, la siguiente etapa de la lucha implica determinar qué sanciones enfrentará la empresa por su mala conducta. Esa fase del caso está avanzando incluso cuando Google ha prometido apelar la decisión subyacente del juez Mehta. Junto con la apelación, todo el proceso podría llevar meses o incluso años en desarrollarse. Algunas de las sanciones específicas que el Departamento de Justicia podría buscar son una posible prohibición de los acuerdos de exclusividad de Google, dijo el documento del Gobierno el martes. Eso podría llevar a cambios sísmicos para los usuarios de teléfonos inteligentes, poniendo fin al acuerdo de años con Apple, por ejemplo. El Departamento de Justicia agregó que podría pedir al juez que requiera una “pantalla de elección” en los dispositivos electrónicos que permitiría a los consumidores elegir su motor de búsqueda preferido desde el principio, en lugar de permitir que Apple o Google establezcan el predeterminado por ellos. Tales pantallas de elección son la norma en otros mercados como la Unión Europea. El Gobierno de EE.UU. también podría buscar evitar que Google promueva su motor de búsqueda en otros productos que posee. Por ejemplo, podría solicitar una regla que prohíba que Chrome dirija las búsquedas a través de Google por defecto. Este tipo de comportamiento, conocido como autopreferencia, ha sido cada vez más objeto de escrutinio por parte de los legisladores y reguladores de competencia de EE.UU. El Departamento de Justicia también mostró que está pensando en cómo el poder actual de Google en la búsqueda podría llevar a una ventaja insuperable en inteligencia artificial, dado la cantidad de datos que se necesita para entrenar modelos de IA sofisticados. El Gobierno dijo que está considerando una sanción propuesta para Google que permitiría a los sitios web optar por no tener su contenido recopilado para los propósitos de entrenamiento de IA de Google o aparecer en resúmenes generados por IA de resultados de búsqueda. Y los fiscales agregaron que incluso podrían buscar obligar a Google a proporcionar a los rivales los modelos de software utilizados en las funciones de búsqueda asistidas por IA de Google. “La capacidad de Google para aprovechar su poder monopólico para alimentar características de inteligencia artificial es una barrera emergente para la competencia y corre el riesgo de afianzar aún más el dominio de Google”, dijo el documento. El caso ha sido descrito como el mayor caso antimonopolio tecnológico desde el enfrentamiento antimonopolio del Gobierno de EE.UU. con Microsoft, a finales del milenio. Al decir en agosto que planeaba apelar la decisión del juez Mehta, Google repitió un argumento que había hecho en el tribunal de que su motor de búsqueda es el más popular entre los consumidores porque “es el mejor”. “A medida que este proceso continúa, nos mantendremos enfocados en hacer productos que las personas encuentren útiles y fáciles de usar”, dijo Kent Walker, presidente de Asuntos Globales de Google, en una publicación en X en ese momento. Lo que finalmente suceda con Google podría preparar el escenario para posibles remedios en otros casos antimonopolio en curso contra gigantes tecnológicos. Google enfrenta un caso separado presentado por abogados del Departamento de Justicia, junto con 17 estados, que alegan que su negocio de publicidad es anticompetitivo. Amazon, Apple, Meta y Ticketmaster también están involucrados en batallas legales antimonopolio.
Como sabéis, las herramientas de IA generativa cada vez son más populares, pero eso conlleva un fuerte impacto climático y de consumo de agua. En efecto, el uso de herramientas de Inteligencia Artificial generativa no está exento del impacto ambiental. Una muestra fehaciente de ello es que para escribir un correo electrónico de 100 palabras con esta ChatGPT-4 se necesitan 519 mililitros de agua, es decir, poco más de una botella promedio. Los datos provienen de un estudio que llevó a cabo la Universidad de California, en Riverside, en conjunto con The Washington Post, en donde se detalla que la popularidad de las herramientas de IA generativa ha ido creciendo en los Estados Unidos. Según cifras de Pew Research Center, alrededor de una cuarta parte de los ciudadanos han utilizado ChatGPT desde su lanzamiento en el 2022, por lo que una persona que realiza una búsqueda o genera un correo una vez a la semana va a consumir 27 litros de agua al año, una cifra que se eleva exponencialmente teniendo en cuenta que ChatGPT actualmente tiene más de 200 millones de usuarios semanales. ¿Pero por qué consume tanta agua? Al igual que con cualquier servicio de internet, las herramientas de IA generativa utilizan centros de datos para procesar la información con la que se entrenan y dan resultados. Sin embargo, con estas tecnologías es necesaria una mayor demanda de electricidad y sistemas de enfriamiento para los centros de datos. Los centros de datos son como computadoras que requieren el 40% de su demanda eléctrica para realizar sus procesos, ahora más complejos y exigentes que nunca, mientras que el 60% restante se usa para mantener fresco y funcional tal equipo, al igual que el cuerpo humano utiliza el sudor para regular su temperatura. Cabe resaltar que el consumo de agua no se da únicamente mientras las personas usan las herramientas, sino también durante el entrenamiento de las mismas antes de que se lancen públicamente. Los centros de datos de Microsoft, por mencionar un caso, utilizó 700,000 litros de agua durante el entrenamiento del modelo GPT-3, de OpenAI, una cifra equiparable a la necesaria para producir 100 libras de carne de res, según las comparativas de la Universidad de California. Esta tecnología ha generado un crecimiento de casi un tercio en las emisiones de Microsoft desde 2020, según datos de su último informe de sostenibilidad, donde resaltó que se debe, en gran medida, a la expansión de la infraestructura de centros de datos para IA. Por otra parte, según datos de Google, en el 2021 la empresa gastó 1.7 millones de galones de agua para enfriar los servidores de sus diferentes plataformas que millones de personas utilizan diariamente. Ante este contexto, el gigante tecnológico ha intentado generar métodos más eficientes en el consumo energético de estos sistemas de cómputo. Según su último reporte de sustentabilidad, uno de los centros de datos de última generación de la firma tiene en promedio 1.5 veces más de eficiencia energética que uno empresarial típico. Asimismo, están apostando por el agua como forma de enfriamiento combinada con ciertos tipos de refrigerantes. “El agua puede ser el medio más eficiente de refrigeración en muchos lugares y, cuando se utiliza de manera responsable, puede desempeñar un papel importante en la reducción de emisiones”, señaló la compañía. No obstante, eso no ha detenido las protestas de organizaciones de defensores del medio ambiente contra las tecnológicas. En áreas donde el agua es un recurso escaso, este hecho podría generar tensiones adicionales. Los centros de datos están localizados estratégicamente en regiones donde la energía es más barata o el clima permite reducir costos de enfriamiento, pero eso no quita que el impacto ambiental sea motivo de creciente preocupación. En el estado de Virginia, EU, donde se encuentra la mayor concentración de centros de datos en el mundo, los ciudadanos cada vez más se oponen a la construcción de estos edificios. Y es que además de los costos medioambientales, los argumentos en contra de su construcción son que no generan suficientes puestos de trabajo a largo plazo y, además de todo, están reduciendo el valor de las viviendas en esos lugares. El consumo de agua por parte de tecnologías como ChatGPT-4 plantea preguntas importantes sobre la sostenibilidad de la inteligencia artificial a gran escala. Mientras el mundo tecnológico avanza a pasos agigantados, también debe enfrentarse al reto de minimizar su impacto ambiental, especialmente en lo que respecta al uso de recursos esenciales como el agua. Este estudio refuerza la necesidad de continuar explorando tecnologías más eficientes y sostenibles que permitan equilibrar el progreso tecnológico con la preservación del medio ambiente.
La despreciable bestia sionista, no contento con asesinar a cientos de miles de palestinos en la atiborrada Franja de Gaza - la mayor cárcel a cielo abierto del mundo - y ahora también a los libaneses, bombardeándolos con total impunidad, ha dirigido su mirada asesina a los medios de comunicación para que no informen de sus monstruosos crímenes y cubrirlas con un manto de silencio, empezando con la cadena de noticias qatarí Al Jazzera, cuyas oficinas centrales fueron asaltadas en Ramala, en Palestina y clausuradas. Por lo visto, para estos genocidas es un “delito” mostrar el impacto devastador de la guerra por ellos causada. Al respecto, Asef Hamidi, director de noticias de Al Jazzera nos da su opinión, el cual reproducimos traducido y entrecomillado ¿vale?: “La decisión de Israel de cerrar la oficina de Al Jazeera en Ramala, de prohibir sus operaciones en Israel y de restringir el trabajo informativo de los medios internacionales en Gaza es una urgente señal de advertencia para los periodistas independientes de todo el planeta. Ningún medio de comunicación, en ninguna parte del mundo, aceptaría la irrupción en sus oficinas de miembros de las fuerzas de seguridad enmascarados y fuertemente armados. Soldados armados del cuerpo de infantería del régimen de extrema derecha israelí irrumpieron en las oficinas de Al Jazeera durante la madrugada del domingo 22 de septiembre. Enarbolando una orden firmada que decretaba el cierre de las operaciones de Al Jazeera en Palestina, confiscaron equipos, interrumpieron emisiones en directo y tapiaron la entrada con planchas de metal. Este atroz atentado contra la libertad de prensa, que ha obligado al cierre inmediato de las oficinas de Al Jazeera Media Network en Cisjordania ocupada, se produce luego de que el gabinete de Benjamin Netanyahu decidiera en mayo terminar con el trabajo de Al Jazeera en Israel. Amparándose en una ley promulgada en 1945, durante el mandato británico, las autoridades israelíes han ordenado el cierre de las oficinas en Ramala durante 45 días por “incitación y apoyo al terrorismo”. El ataque sin descanso contra Al Jazeera y sus periodistas por parte de las autoridades israelíes se debe a que somos la única red internacional de medios informando desde Gaza y los territorios ocupados. El delito aparente de la cadena ha sido mostrar el impacto devastador que la guerra de Israel está teniendo en Gaza, así como las incursiones y redadas constantes en Cisjordania ocupada. Las insistentes amenazas contra Al Jazeera con intimidaciones, obstrucciones, lesiones, detenciones y hasta asesinatos son inaceptables. Agotaremos todas las vías legales a nuestro alcance para proteger nuestros derechos y a nuestros periodistas. Lamentablemente, nada de esto es nuevo. Israel tiene un largo historial de ataques contra Al Jazeera. Pero en los últimos años estas agresiones se han vuelto más relevantes y osadas. En el 2017, Netanyahu amenazó con cerrar nuestras oficinas en Jerusalén. En el 2021, un misil israelí destruyó el edificio que albergaba nuestras oficinas en Gaza. En el 2022, un francotirador israelí disparó y mató a nuestra periodista Shireen Abu Akleh en el campo de refugiados de Yenín. Los ataques y el hostigamiento se han multiplicado desde octubre del 2023. En julio, las fuerzas israelíes ejecutaron el asesinato selectivo de nuestros valientes colegas, el periodista Ismail al Ghoul y el camarógrafo Rami al Rifi, en otro intento de silenciar a los periodistas que cubren la guerra y el efecto que la guerra tiene sobre la vida de millones de personas. Entendemos que estos actos atroces forman parte de una campaña sistemática contra los periodistas de Al Jazeera. Así lo demuestran los asesinatos selectivos de nuestros periodistas Samer Abu Daqqa y Hamza AlDahdooh, muertos por drones, y los asesinatos de familiares de colegas de la cadena desde el pasado mes de octubre. Ni siquiera la muerte de Shireen Abu Akleh puso fin a los vergonzosos ataques de las autoridades israelíes y a su comportamiento insensible. Agentes de policía de Israel irrumpieron en el cortejo fúnebre de Shireen, provocando la caída al suelo del ataúd. Durante la redada del pasado domingo, las fuerzas de ocupación arrancaron la foto que había en las oficinas de Ramala como homenaje a Shireen. La animadversión profunda que el régimen de Netanyahu siente por los periodistas y por su trabajo, incluso luego de muertos, es la escandalosa materialización de una política de años. Estamos ante un peligroso precedente para los periodistas, y para los medios, que pone en riesgo grave a la libertad de prensa y al derecho de los ciudadanos a saber, no solo lo que ocurre en los territorios palestinos ocupados, incluidos Gaza, Cisjordania y Jerusalén Este, sino dentro de Israel. La legislación draconiana israelí pretende silenciar a Al Jazeera y a todos los medios independientes de Israel y de los territorios palestinos ocupados con el fin de ocultar esta guerra inhumana y unas atrocidades que están siendo investigadas por el más alto tribunal del mundo. Acusar a Al Jazeera de incumplir las normas profesionales es absurdo, de la misma manera que es indignante presentar a los camarógrafos y reporteros de la cadena como una amenaza para la seguridad de Israel. Sin haber sido corroboradas y careciendo de todo fundamento, estas acusaciones constituyen una grave amenaza para la seguridad de nuestros colegas. Tras sucesivos fracasos en sus intentos de silenciar a Al Jazeera, el Gobierno israelí invoca una situación de emergencia en la ley para cerrar la cadena sin un debido proceso judicial, demostrando hasta dónde están dispuestos a llegar el primer ministro y su gabinete de extrema derecha en su objetivo de silenciar a los medios internacionales. A pesar de los implacables ataques israelíes, en Al Jazeera mantenemos el compromiso de defender los valores consagrados en nuestro código deontológico, haciendo periodismo sin miedo, imparcial y preciso. Con sus agresiones, las autoridades israelíes lograrán lo contrario de lo que desean: solo servirán para reforzar nuestra determinación de ser la voz de los que no tienen voz, de enfrentar a los poderosos con la verdad. El reconocimiento mundial que Al Jazeera tiene en sus cientos de millones de telespectadores, así como los premios y galardones que hemos recibido por nuestra valiente cobertura de guerra en Gaza son evidencias de la imparcialidad y objetividad de la cadena. Es imperativo que Israel permita operar con libertad a Al Jazeera y a todos los demás medios internacionales; que permita la entrada en Gaza de los medios independientes e internacionales; y que cese en sus intentos de intimidación, acoso y coacción a la libertad de información. Israel debe rendir cuentas por sus acciones contra la prensa. Hay que poner fin a su impunidad. Ya es hora de que los líderes del mundo libre defiendan el derecho fundamental de la libertad de prensa. No es demasiado tarde para iniciar medidas severas, inmediatas y decisivas contra el Gobierno israelí, y contra su aparato militar, por las repetidas violaciones a la libertad de prensa y al derecho internacional humanitario. Las instituciones jurídicas del mundo tienen el deber de exigir responsabilidades a Israel por estos crímenes. El Gobierno israelí de extrema derecha ha optado por romper el espejo que reflejaba una realidad dolorosa. El mundo sentará un mal precedente si no garantiza ahora que los periodistas en zonas de conflicto estén protegidos y seguros y que la información fluya libremente. Si eso no ocurre, será la historia la que lo juzgue” puntualiza la nota. No cabe duda que su opinión es la nuestra... ¡A que no nos callaran!
Edward Snowden, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA) y de la CIA que desveló en el 2013 el programa de vigilancia masiva de Washington, afirmó que el mundo "está menos seguro" luego de las explosiones coordinadas de buscapersonas en el Líbano, realizadas por la Mossad israelí, al que calificó de un monstruoso acto de terrorismo. "Si los iPhones salieran de la fábrica con explosivos en su interior, los medios de comunicación se darían cuenta mucho más rápido del horrendo precedente que se ha establecido hoy", escribió en su cuenta de X. "Nada puede justificarlo. Es un crimen", manifestó. "Todos en el mundo están menos seguros por ello", concluyó. Previamente, Snowden atribuyó a Israel las detonaciones, que dejaron decenas de muertos y miles de heridos. "Lo que Israel acaba de hacer es, mediante cualquier método, criminal. Han hecho volar por los aires a innumerables personas que conducían (es decir, coches fuera de control), hacían la compra (sus hijos están en el cochecito detrás de él en la cola de la caja), etcétera. Ello es indistinguible del terrorismo", expresó. Entretanto, se reportó que la agencia de inteligencia israelí Mossad accedió a buscapersonas que iban destinados al grupo libanés Hezbolá y les colocó una sustancia explosiva llamada Pent (tetranitrato de pentaeritritol), que detonó calentando las baterías. Según las fuentes del canal Sky News Arabia, la inteligencia israelí interceptó los dispositivos antes de que fueran entregados a Hezbolá y los rellenó de explosivos. Una vez introducidos en las baterías de los buscapersonas, el Mossad aumentó su temperatura, lo que provocó las detonaciones. Según las fuentes de Al Jazeera, los dispositivos fueron introducidos en el Líbano hace cinco meses y cada uno estaba equipado con unos 20 gramos de la sustancia explosiva. “El Mossad podría haber colocado explosivos en 5.000 buscapersonas fabricados por la compañía taiwanesa Gold Apollo que llegaron al Líbano esta primavera”, según informó Reuters citando a sus fuentes. La oleada de explosiones en el Líbano de buscapersonas pertenecientes al grupo chiita Hezbolá se ha producido desde este martes, al cual siguió una serie de explosiones el miércoles, con las detonaciones de varios artefactos, entre los que se encuentran coches, motos, radios, 'walkie-talkie', teléfonos y buscapersonas, ocasionando al menos nueve muertos y más de 300 heridos, informo Al Jazzera. La milicia considera a Israel plenamente responsable de las detonaciones y prometió represalias como respuesta. Según Axios, las operaciones de detonación en el Líbano fueron aprobadas durante unas reuniones que mantuvieron el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, miembros del Gobierno y personal de la cúpula de seguridad del país. Por su parte, según The New York Times, la compañía BAC Consulting, que habría suministrado los buscapersonas que explotaron el martes en el ataque contra miembros de Hezbolá en el Líbano, sería una empresa fachada controlada por la inteligencia israelí, afirmaron tres oficiales de inteligencia al tanto de la operación al citado diario. Según el reporte, se trata de un complejo plan de inteligencia. Los agentes israelíes vieron una oportunidad en la decisión del líder del grupo chiita, Hassan Nasrallah, de ampliar el uso de beepers en la comunicación de la organización y dejar de lado los teléfonos móviles, los cuales consideraba operativamente inseguros. Incluso antes de tal decisión del jefe de Hezbolá, Israel había puesto en marcha un plan para establecer una empresa fantasma que se haría pasar por un productor internacional de beepers. De acuerdo con las fuentes, esa firma era BAC Consulting, con sede en Hungría, la cual fue contratada para producir los dispositivos en nombre de la compañía taiwanesa, Gold Apollo. Oficiales de inteligencia del país hebreo se referían a los beepers como "botones" que podían presionarse cuando apareciera el momento oportuno, que llegó esta semana, recoge NYT. Las fuentes de la publicación señalan que la operación tenía por objeto minar la confianza del grupo chiíta y crear en las filas de la milicia la sensación de que “está totalmente penetrada por los servicios de inteligencia israelíes”, paso previo a la invasión del Líbano por parte de los sionistas, contando para ello con la aprobación y complicidad de los EE.UU.
En las últimas semanas, los temores que se acumulan desde hace tiempo sobre el futuro de la inteligencia artificial han tenido su primera confirmación. Primero fue el caso de Nvidia (empresa líder en la producción de los chips que utilizan todas las realidades del sector), cuyas acciones volvieron a desplomarse a principios de septiembre, marcando un -25% respecto a sus máximos de junio. Aunque era inevitable una corrección del valor de Nvidia tras el boom de los últimos meses, y aunque la espoleta que provocó la brusca caída fue la noticia de que la autoridad antimonopolio de EE UU podría poner bajo investigación a la gigante fundada por Jensen Huang, lo sucedido ha dado un nuevo aliento a quienes creen no solamente que Nvidia está sobrevalorada (actualmente es la tercera compañía del mundo por valor de mercado, con 2,600,000 millones de dólares), sino que todo el sector de la inteligencia artificial se enfrenta a las etapas previas al estallido de una burbuja financiera. De hecho, las dificultades de Nvidia son apenas las más evidentes entre las identificadas por los inversores, que empiezan a mirar con inquietud las enormes inversiones realizadas en un sector que podría defraudar las expectativas. Para comprender la magnitud de estas inversiones, basta pensar que, según el Financial Times, Microsoft, Google, Meta y Amazon habrían gastado colectivamente, solo en los seis primeros meses de 2024, algo así como 106,000 millones de dólares para acelerar el desarrollo de sus sistemas de IA. ¿Estamos gastando demasiado en IA? ¿Y si esta apuesta resulta perdedora? En resumen extremo, este es el temor que empieza a circular: que Nvidia, Meta, Microsoft, OpenAI y todos los demás del sector hayan apostado inmensas cantidades de dinero por un futuro que puede que nunca llegue a producirse. "El enorme gasto en el campo de la inteligencia artificial no se ha justificado hasta ahora, dadas las limitadas aplicaciones de esta tecnología", afirman los analistas de JPMorgan. Si las inversiones realizadas hasta ahora no producen los rendimientos esperados (por razones que veremos mejor a continuación), hay una empresa en particular que arriesga aún más que las demás: OpenAI, la compañía de ChatGPT. Según datos de la publicación especializada The Information, OpenAI podría perder algo así como 5,000 millones de dólares este año, debido principalmente a los inmensos gastos que ha tenido que afrontar para el desarrollo y el mantenimiento de sus grandes modelos de lenguaje; solo la gestión de ChatGPT le costaría 700,000 dólares al día. Aun así, según The Information, no se puede descartar que OpenAI tenga que declararse en quiebra en un futuro próximo (o ser absorbida por su socio Microsoft, si lo considera oportuno). La causa de estas dificultades financieras no sólo serían los desproporcionados costes que conlleva el funcionamiento de los sistemas de inteligencia artificial generativa, sino también unos ingresos inferiores a los esperados. Una combinación que, unida a la impaciencia mostrada por los operadores financieros, podría ser en realidad el preludio del estallido de una burbuja. Por definición, una burbuja especulativa se produce, en efecto, cuando las empresas de un sector (que cotizan en bolsa o que han obtenido financiamiento) reciben valoraciones demasiado elevadas durante mucho tiempo en comparación con los beneficios que son capaces de generar, lo que crea las condiciones para un crack financiero cuando los especuladores deciden vender. Entonces, ¿existe una burbuja de la IA? Quedándonos con los casos de Nvidia y OpenAI, parece extraño pensar que estas dos realidades puedan desencadenar el estallido de una burbuja, teniendo en cuenta que ChatGPT de OpenAI se ha convertido rápidamente en una herramienta de la que muchos profesionales ya no pueden prescindir, que está haciendo su entrada avasalladora en un sector muy rico como el de los motores de búsqueda, y que son obviamente los chips de Nvidia los que hacen todo esto posible. El problema, sin embargo, no es la innegable utilidad de los grandes modelos de lenguaje y otros sistemas generativos, sino, como ya se ha dicho, las excesivas expectativas puestas en ellos y en su evolución futura. Como escribía Casey Newton en su boletín, "las herramientas actuales no están ni mucho menos preparadas para el prime time, en el sentido de que siguen necesitando una cuidadosa supervisión y a veces su uso requiere más esfuerzo del que supondría realizar la tarea por sí solo". Palabras que se hacen eco de las del fondo de inversión Elliott Management, según el cual es posible que las aplicaciones de IA "nunca sean rentables, nunca funcionen como se espera, siempre requieran demasiada energía o resulten poco fiables". Además de calificar la inteligencia artificial de sobredimensionada (es decir, rodeada de expectativas excesivas), Elliott señaló que "existen pocos casos de uso reales más allá de la capacidad de resumir notas de reuniones, generar informes y ayudar a escribir código informático". Un juicio quizá demasiado duro. Confirmado, sin embargo, por el reducido número de usuarios (e incluso empresas) que valoran ChatGPT lo suficiente como para pagar por la versión de pago (unos 7 millones de los 200 millones de usuarios totales) y también por la marcada ralentización del progreso que hemos presenciado en los últimos meses. Como escribe Newton, "ChatGPT también ha generado asombro por la drástica mejora de los resultados respecto a versiones anteriores. El salto de GPT-2 a GPT-3 fue notable (...). GPT-4 y luego GPT-4o son aún mejores: más rápidos, más eficaces y menos propensos a las alucinaciones que GPT-3. Sin embargo, el uso que hacemos de ChatGPT sigue siendo el mismo y las nuevas capacidades muy escasas". Peor aún: a diferencia de las redes sociales, los motores de búsqueda y la mayoría de las realidades que operan en el mundo digital, los grandes modelos de lenguaje no son tan escalables, ya que los costos crecen considerablemente a medida que aumenta el número de usuarios, lo que reduce el margen de beneficios. ¿A quién le sirve la inteligencia artificial? Evidentemente, también hay argumentos a favor de la inteligencia artificial generativa, entre ellos la relativa novedad de esta tecnología, que por lo tanto aún podría cumplir sus promesas y quizás conducirnos realmente hacia la tan esperada (y por el momento de ciencia ficción) superinteligencia artificial, el hecho de que incluso gigantes como Amazon gastaron enormes cantidades, durante años y años, antes de convertirse en las máquinas de dinero que son hoy, y que, con el tiempo, los costos relacionados con la producción de chips o la formación y gestión de sistemas de IA deberían bajar, haciendo que este sector sea más sostenible económicamente. Por último, el posible estallido de una burbuja financiera o el hecho de que la inteligencia artificial esté rodeada de expectativas excesivas, no significa que esta tecnología sea un fracaso. Al contrario: la inteligencia artificial (sobre todo en su versión tradicional, es decir, no generativa) lleva diez años cambiando el mundo ante nuestros ojos, integrándose en casi todos los programas informáticos que utilizamos, convirtiéndose en un elemento indispensable para el funcionamiento de las redes sociales, los motores de búsqueda, los servicios de streaming, los portales de comercio electrónico, y ahora también siendo fundamental en sectores tan ricos como cuestionables (pensemos en las armas autónomas o en la vigilancia). Si llega a estallar una burbuja especulativa en Silicon Valley (y aún está por ver si realmente lo hace), no siempre significa que la tecnología implicada sea un fracaso, sino a veces solo que aún no era el momento, que las inversiones fueron excesivas o las expectativas exageradas. Por otra parte, esto es exactamente lo que ocurrió con internet, que se enfrentó por primera vez a la famosa burbuja de las puntocom a principios del 2000. Y entonces transformó todo nuestro sistema socioeconómico.