TIEMPO RE@L

domingo, 3 de septiembre de 2023

UNKNOWN/ KILLER ROBOTS: Un potencial peligro en la guerra

Imagina un mundo en el que la guerra sea llevada a cabo por robots. ¿No es algo aterrador? En el nuevo documental que sacude a los espectadores de Netflix, titulado Unknown: Killer Robots (Lo desconocido: los robots asesinos), esta cuestión se examina en profundidad, dejándonos con una sensación de horror. Los robots, comúnmente asociados con asistentes amigables o juguetes ingeniosos, han comenzado a desempeñar roles más oscuros en nuestra sociedad. En estos últimos años se ha demostrado cómo la inteligencia artificial ha cambiado el mundo desde la aparición del ChatGPT, y cómo su uso se ha infiltrado en los ejércitos de los distintos países. Este título de Netflix nos ofrece al respecto, una visión siniestra de la realidad del uso de la IA en el campo de batalla. En efecto, el documental comienza suavemente, mostrando su uso “amable”, como un drone que mapea terrenos y evita incendios, o el adorable perro robot de Boston Dynamics, listo para ayudar en caso de desastres. Sin embargo, todo ello es un engaño, ya que pronto, las cosas toman un giro oscuro y para lo cual fueron realmente creados Estos autómatas que de “útiles” y “amigables” no tienen nada, se convierten en sistemas de armamento autónomos (AWS), esencialmente robots de combate que toman decisiones - de momento - con mínima intervención humana. Aquí está la fría realidad: los robots están aquí y ya están matando. Si eso no fuera suficiente, la película también nos muestra cómo esta avanzada herramienta está siendo utilizada por una compañía farmacéutica para generar toxinas potencialmente mortales. Se ve una tecnología increíblemente prometedora convertirse en una herramienta para la destrucción, lo que sirve como un recordatorio poderoso de las consecuencias imprevistas que puede tener el progreso tecnológico. A lo largo del documental, se entrevista a expertos de diversos campos, quienes aportan puntos de vista bien informados y accesibles. Las secuencias están hábilmente filmadas y ejecutadas, dando a los espectadores un panorama completo de los peligros que representa la inteligencia artificial no solo en la guerra, sino también en la vida diaria. Sin embargo, el documental no aborda un tema crítico: los datos. Dado que la IA se nutre de información, el hecho de que se pase por alto el tema de dónde obtiene sus datos y las catastróficas consecuencias de datos erróneos es una falta notoria y más que sospechosa, ya que no se quiere señalar con el dedo a los directos responsables: los gobiernos que fomentan la producción de estas maquinas asesinas. A pesar de que nos hubiese gustado que sea más incisivo en ese punto, Unknown: Killer Robots muestra la delgada línea entre el progreso tecnológico y nuestra propia destrucción. Ya disponible en el catálogo de Netflix.

domingo, 27 de agosto de 2023

LIFELOG: El ‘Facebook’ espía del Pentágono que fue un sonado fracaso

Si bien la infame Agencia de Proyectos Investigación Avanzados de Defensa (DARPA) de EE.UU. actualmente es conocida especialmente por desarrollar robots asesinos, en sus despachos también se cocinaron otra clase de oscuros proyectos que no lograron pasar de eso: ideas igual de ambiciosas pero de desarrollo menos afortunado. Quizás uno de los más despreciables de todos sea LifeLog, una suerte de "ciberdiario" que se adelantó a Facebook y los smartphones y aspiraba a comienzos del siglo XXI a crear una base de datos capaz de rastrear la existencia de una persona, espiándolo sin que tenga conocimiento de ello. La idea era polémica y detestable, claro. Este malhadado proyecto se lanzó hace dos décadas, hacia el 2003, y su nombre capta bien qué buscaba: un registro (log) de la vida (life) de sus usuarios… Espiarlos ni más ni menos. Su propósito pasaba ni más ni menos que por crear una gran "base de datos vital", entendiendo el concepto en su sentido más pleno, diverso… e incluso invasivo. La idea ´- como recogían por entonces The New York Times y Wired - era registrar casi toda la experiencia de un sujeto. Y lo de "casi todo" puede entenderse a pies juntillas. La propuesta pasaba por captar cuanto el sujeto veía, decía y escuchaba, los números de teléfono que marcaba, los emails que enviaba y recibía, qué veía en la televisión, qué revistas ojeaba o los billetes de avión que compraba. Casi todo. Un enorme y vastísimo océano de información que luego los técnicos se encargarían de hacer manejable, trazando rutas y mapeando las diferentes relaciones. ¿Y cuál era el siniestro objetivo? Crear el "diario electrónico" por excelencia, una memoria digital que permitiría tener conocimiento de todos los aspectos de la vida de sus usuarios. En DARPA defendían las posibilidades que tendría poseer un "tesoro" de información así para uso del Gobierno. Lo explicaba con claridad IPTO, parte de la agencia: "Los flujos de datos de entrada se abstraen en secuencias, que se agregan en hilos y episodios [...]. Los patrones de acontecimientos en la línea de tiempo permiten identificar rutinas, relaciones y hábitos. Las preferencias, planes, objetivos e indicadores de intencionalidad se sitúan en el nivel superior". Información acumulada... Para espiar a la gente Una de las posibilidades que apuntaban por entonces TNYT o Wired era desarrollar y perfeccionar la inteligencia virtual, el desarrollo de una IA capaz de pensar como un humano. Visto desde el 2023, en pleno "boom" de la disciplina, ni el concepto ni la importancia de las bases de datos para el entrenamiento de la IA resultan sorprendentes. Con un banco de información como el que ofrecía LifeLog - planteaban sus impulsores - los investigadores lo tendrían más fácil para lograr una IA que pensara de forma similar a nosotros. Para conseguir sistemas capaces de razonar, aprender y "responder de manera sólida a las sorpresas" - argumentaba la agencia estadounidense - era necesario que el sistema pudiera indexar datos y aprender. De esa forma lograría un sistema capaz de "inferior las rutinas, hábitos y relaciones del usuario con otras personas, lugares y objetos, y explotar esos patrones para facilitar su tarea" Si, como no. ¿Una idea novedosa? Visto desde el 2023 quizás resulte llamativo, pero LifeLog entroncaba con conceptos y objetivos que venían de atrás. En la década de 1940 el ingeniero Vannevar Bush ya había planteado las posibilidades de un dispositivo capaz de almacenar todos los documentos de un individuo y ofrecer una consulta rápida y flexible, una idea que bautizó como Memex, y en el 2002 la propia DARPA apuntaba las posibilidades de un asistente inteligente personalizado. "Aprenderán preferencias y procedimientos observando a sus compañeros humanos, pero también aceptarán orientaciones directas - recogía DARPA en un informe de febrero del 2003-. Estos nuevos ayudantes artificiales sin precedentes contribuirán a reducir las necesidades de personal en muchos lugares clave". Pero se cuido de decir cuál era su verdadero fin. ¿Digitalizar la experiencia humana o espiarlos en su vida diaria? Así se lo expresaba a Vice hace algunos años Lee Tien, abogado de privacidad de Electronic Frontier Foundation. Cuando Douglas Gage, un ex investigador de la Marina recién llegado a DARPA, planteó LifeLog la idea gustó: "DARPA vio claramente cómo la creciente digitalización de la experiencia humana haría que los datos necesarios para modelar la vida cotidiana fueran accesibles en forma legible por máquina". A los pocos años, Gage iría más allá y aseguraría que el propósito de LifeLog “nunca había sido espiar a la gente” cuando era el propósito original del proyecto. "Describieron de forma completamente errónea LifeLog como un sistema de recopilación, cuando el propósito era la clasificación y fusión de datos multidimenionales de bajo nivel para inferir un ‘conocimiento’ de mayor nivel sobre el curso de la vida de una sola persona", aseguraba el investigador. “Los usuarios podían escoger de hecho qué quedaba registrado y quién podía acceder más tarde a su información y los investigadores que recibían apoyo de la iniciativa LifeLog debían limitarse a probar el sistema en ellos mismos” agrego, pero nadie le creyó. Al estallar el escándalo y verse descubierto, el Pentágono decidía poner fin a su infame proyecto de espionaje a comienzos del 2004, alegando "un cambio de prioridades", pero en un contexto difícil de pasar por alto. El proyecto había tenido que lidiar con críticas afiladas, el recelo de los defensores de las libertades civiles y sobre todo un clima marcado por otros programas controvertidos de DARPA centrados en la vigilancia y que habían levantado una densa polvareda. ¿Qué contexto era ese? En septiembre del 2003 el Congreso de EE.UU. había decidido cortar la financiación de TIA (Total Information Awareness), un software que cotejaba llamadas, navegación en Internet y registros bancarios y otros datos “para identificar terroristas” dada su enorme impopularidad porque sus verdaderas intenciones eran más que evidentes. Es así como a los pocos meses, en febrero del 2004, en DARPA daban carpetazo a LifeLog. "Creo que se había quemado tanto con TIA que no quería enfrontarse a más controversias. La muerte de LifeLog fue un daño colateral relacionado con TIA”, explico Gage durante una entrevista con Vice. Ironías de la historia, ese mismo año el Pentágono lanzó Facebook, otra variedad de "diario electrónico" en el que los usuarios dejan irresponsablemente constancia de buena parte de sus vidas, sin saber que son espiados diligentemente por esos bastardos paranoicos...

domingo, 20 de agosto de 2023

ARC: El navegador que desafía a Chrome

¿Cuándo fue la última vez que navegar en internet se sintió como una experiencia fresca y divertida? Desde el primer momento en el que uno pone pie en cualquier navegador, incluso el “renovado” Microsoft Edge, algo se siente… mal. Cientos de marcadores acomodados en carpetas (sí, carpetas): trabajo, lecturas, compras, etcétera. Y la sección de herramientas que tiene más opciones que un menú de McDonalds. Es agotador. Y te prometes y te prometes que algún día arreglarás toda tu información, algo que obvio nunca has hecho. Esto me pasaba a mí. Hasta que encontré Arc, el navegador que realmente me motiva a trabajar, o simplemente a pasar el tiempo. Volvamos un poco en el tiempo: ¿en qué momento navegar en internet se volvió tan aburrido? En el instante en que Google Chrome, el autoproclamado navegador estrella del mundo, se convirtió en la autoridad de cómo deberíamos timonear en línea. Y no nos equivoquemos, por algo su popularidad: es rápido, intuitivo, limpio, compatible con cualquier smartphone y sistema operativo y, lo más importante, útil. Simplemente, en mi mente, no logra desafanarse de un sentido corporativo. O tal vez solo lo he usado durante toda mi vida como periodista. El problema no es ese, cualquiera podría estar perfectamente bien con eso. Las “tabs”, o pestañas, se han clavado en nuestra mente de formas muy profundas. Y funcionan. Todos los navegadores de la competencia, incluso los que prometen más privacidad al deslindarse de la integración con Google, operan igual. Safari, Opera, Firefox, Microsoft Edge o hasta el nuevo Brave. Las tabs están ahí y no se fueron ni se irán a ningún lado. Al menos no pronto. Y pocas empresas se han atrevido a romper esa hegemonía. Tanto así que lo más atractivo que ha salido en los últimos años en la industria es la integración de la inteligencia artificial con el revivido Microsoft Edge, o el cambio de ubicación de la carpeta de descargas en Google Chrome. No hay actualizaciones. No hay ninguna cosa nueva con qué jugar, qué personalizar o qué experimentar. El Chrome del 2018 es casi idéntico al del 2023. Y en un mundo donde todos los sistemas operativos se actualizan al menos dos veces al año, ¿por qué no correr ese riesgo con lo más importante de nuestra conexión a internet? Esa es la idea principal de Arc, un navegador creado por The Browser Company, que en su staff tiene a exingenieros de Instagram, Slack, etcétera. Y para empezar decidieron que las pestañas simplemente se tenían que ir. En su lugar, propusieron otra idea: la sidebar, los pulmones de Arc. La barra lateral, o el sidebar, cumple con todas las funciones obligatorias. Además agrega una que no sabía que necesitaba tanto: la organización. Ahí existen diferentes “spaces”, o espacios, donde uno puede distar su vida laboral de la personal. Con cualquier swipe del mouse se cambia entre spaces, encontrando así los sitios web que usas en distintas etapas del día. Si la sidebar son los pulmones, los spaces son el corazón, mismo que también puedes cambiar de color. Adiós a las molestas y feas carpetas de bookmarks en la parte superior de nuestros navegadores. ¿Quieres que no salga el logo de X, antes Twitter, en tu barra? Fácil, lo puedes cambiar por un emoji. ¿Necesitas un espacio de pantalla más grande? Command + S oculta la sidebar. Y esas son el tipo de cosas que hacen de Arc una experiencia divertida. No es todo, otro de los grandes cambios en nuestra experiencia de navegación en Arc es la toolbar, o barra de herramientas o de comandos. Funciona muy parecido al Finder de MacOS. Con Command + T accedes a lo que necesites dentro del navegador: historial, marcadores, ajustes, descargas y más. Poder cambiar de pestañas dentro de esta barra de herramientas también es una propuesta muy útil. Si necesitas regresar de un sitio a otro, o perdiste tu Gmail, solo abres la barra de comandos y buscas las últimas páginas abiertas. Voilá. Desde que tengo Arc, pocas veces abro el Finder de mi computadora. Por cierto, el rendimiento no se queda atrás. Arc funciona con Chromium, la base de código abierto de Google Chrome, así que las extensiones disponibles para Chrome también lo están en Arc. La velocidad del navegador es prácticamente la misma, ya que corre con las mismas especificaciones que Chrome. Esta propuesta de los chicos perdidos de otras grandes empresas también incluye más opciones de personalización. Existen los “boosts”, que te permiten cambiar los colores y tipografías de los sitios web que estás viendo. Muy al estilo MySpace. E incluyen los “easels” y notas, páginas en blanco donde puedes agregar tus anotaciones y dibujos. Tampoco se queda atrás con otras funciones, como el Picture in Picture (PiP), que te permite ver un video de YouTube mientras estás en otro sitio web, o las previsualizaciones de sitios como Notion o Gmail cuando les pasas el mouse encima en la sidebar. El equipo de The Browser Company actualiza Arc cada jueves, basándose en la retroalimentación que reciben de los usuarios a pie de calle. Si necesitas avisarles que algo está fallando o que te gustaría cualquier detalle nuevo, lo escuchan. Cada cierto tiempo, esperar la actualización te convierte en un niño que ya quiere que llegue su cumpleaños. Sin embargo, adaptarse a Arc toma un poco más de tiempo. La curva de aprendizaje es más larga, claro, porque toda nuestra vida nos hemos acostumbrado a las pestañas en la parte de arriba. Y es una apuesta riesgosa, pero en la práctica, y una vez aprendidos los gestos del mouse y los comandos del teclado, Arc se convierte en una poderosa herramienta de productividad. En el 2023, es más fácil cambiarte de navegador. Y el proceso para hacerlo en Arc tampoco es complicado. Exportar tus contraseñas, marcadores y preferencias desde otro navegador se hace en segundos. Por el momento, Arc solo está disponible para MacOS, pero cada jueves muestran actualizaciones de su implementación para Windows. Esto podría pasar muy pronto. Los cofundadores de Branch, y exempleados de Facebook, Josh Miller y Hursh Agrawal, fundaron The Browser Company en el 2019. A los dos años levantaron 5 millones de dólares de inversionistas como Jeff Weiner, de LinkedIn, Ev Williams, de Medium, y Dylan Field, de Figma, para cambiar las formas de los navegadores web. The Browser Company vende a Arc como un navegador que puede hacer más para empoderarte. “Nos imaginamos un navegador que piensa tan rápido como nosotros, que nos quite trabajo, y que empuje nuestra creatividad. Es un navegador equipado para la forma en que usamos el internet en el 2023, y fundamental para cómo esperamos usarlos en un futuro”. Y tras décadas de probar las mismas funcionalidades, Arc va mucho más allá. Como debe ser.

domingo, 13 de agosto de 2023

DEGENERACION TOTAL: Exejecutivo de Google confirma que IA dará 'vida' a los robots sexuales

El ex director comercial de X, una institución de investigación y desarrollo semisecreta de Google, Mo Gawdat, ha confirmado que los robots sexuales dotados de inteligencia artificial (IA) “podrían reemplazar a parejas humanas”, tal como lo adelanto en el pasado mes de julio, informa Wired. Según Gawdat, en el futuro las personas podrían tener relaciones sexuales sin involucrar en el acto a otro individuo, y aún así sería percibido como una experiencia real de sexo. "¿Por qué necesitaríamos a otro ser humano?", dijo el desarrollador durante su intervención en el pódcast Impact Theory. "Todo son señales en tu cerebro que te hacen disfrutar de la compañía y la sexualidad", agregó. El exejecutivo de Google explicó que el acto sexual con robots 'inteligentes' sería posible a través de gafas de realidad virtual y realidad mixta, como el Vision Pro de Apple o el Quest 3. "Si podemos convencerte de que este robot sexual tiene vida, o de que la experiencia sexual mediante un casco de realidad virtual o un casco de realidad aumentada es real, entonces ahí lo tienes", afirmó. Además, Gawdat señaló que los estímulos mentales y emocionales que acompañan a la intimidad pueden recrearse artificialmente, "al igual que ahora se puede simular fácilmente las maneras de cómo mover los músculos". "El sexo ocurre en el cerebro. Es decir, la parte física no es tan difícil de simular […] Y si realmente queremos sacarle magia, esto se puede simular", aseguró. El ex director comercial de X también habló de lo "inútil" que es el debate sobre si los robots con inteligencia artificial pueden sentir o no, afirmando que es irrelevante una vez que el cerebro humano esté convencido de que son reales. "¿Realmente importa [su capacidad de sentir], si lo simulan tan bien?", cuestionó el desarrollador. "Si mi cerebro cree que ellos son sensitivos, lo son. Esta es la idea", añadió. Asimismo, Gawdat indicó que las nuevas tecnologías en el ámbito de la IA generarán importantes cambios en las relaciones interpersonales, debido a su posible éxito económico. "Este es un rediseño muy significativo de la sociedad, un rediseño significativo del amor y las relaciones, porque hay dinero en ello", dijo Gawdat, señalando que “son muchas las personas que están dispuestas a salir con avatares a través de aplicaciones como Replika y no con un humano real” puntualizó. Venga ya, con la cara que tiene, se comprende porque piensa así. A propósito ¿Si no existe el sexo real, como los humanos se van a reproducir? De seguro piensa que así se va a extinguir la especie para ser reemplazado a la larga por los robots. Un plan preparado de antemano para que se hagan con el control del planeta. Y decían que era ciencia ficción... Pobre humanidad.

domingo, 6 de agosto de 2023

MONEDAS DIGITALES CENTRALIZADAS (CBDC): Una manzana envenenada

Noticiable hasta el extremo por los bandazos de vértigo en su cotización, floreció tras su estela una gran lista de criptomonedas que han tenido dispar fortuna. A pesar del riesgo de usarlos - ya que mucho han sido víctimas de estafas donde han perdido toda su inversión sin nadie a quien reclamar por ello - lo que queda como esencia es una nueva forma de dinero que mal que bien, ha venido para quedarse,según informa Bloomberg. Este nuevo dinero es etéreo, intocable, virtual. Un apunte de bits en algún lugar de la nube. Y ello provoca no pocos problemas a los mortales para imaginar cómo funciona algo distribuido (sin supeditación a un poder central) bajo la consabida cadena de bloques . Se dice que las ventajas del dinero digital son innegables: “posibilidad de pago a nivel mundial (sin un punto central de fallo), con menores comisiones, rápidas y fiables sin la necesidad de intervención de un tercero (el banco). Su intangibilidad también es útil en cuanto al peso, no hay que transportarlo de un lugar a otro y no se echa a perder si se moja o se quema el papel que lo representa” pero el riesgo siempre está presente. Tanto “éxito” tiene que representa, al mismo tiempo, una oportunidad y una amenaza para los bancos centrales de todo el mundo. Por eso el Banco Central Europeo, la Reserva Federal norteamericana y sus equivalentes bancos centrales en China y Japón, por citar los más relevantes, se están lanzando con premura a poner en marcha pilotos de lo que será su equivalente moneda digital. Aplicando la máxima bien conocida: “Si no puedes con tu enemigo, únete a él” o mejor dicho, reemplázalo por algo alternativo, darán lugar al euro-digital, al dólar-digital, etcétera. A todas estas monedas digitales emitidas por sus respectivos bancos centrales se las denomina de modo genérico Monedas digitales de Bancos Centrales (por sus siglas en inglés CBDC). La emisión de estas monedas comenzará con el mismo valor nominal que su homónima física. Y será así hasta que los bancos centrales decidan que “ya no tiene sentido mantener el dinero físico” para tener el total control de tu patrimonio. Adiós al dinero guardado en la caja fuerte, fuera del alcance de sus manos y su control…. lo quieren absolutamente todo.. Por ejemplo, en Suecia el valor del efectivo en circulación se ha reducido al 1% de su PIB, hasta el punto que se están planteando eliminar el efectivo en su totalidad. Las tecnologías, per se, son neutrales y pueden usarse para el bien común o abusadas para mal, en beneficio de unos pocos. En este sentido, las CBDC tienen algunos claroscuros en cuanto a su diseño propuesto que es bueno conocer. En primer lugar, está el hecho de que la moneda digital está totalmente gestionada (centralizada) por el Banco Central, que tendrá potestad para emitir nueva moneda o reducirla según la conveniencia de los Estados y las circunstancias económicas. La capacidad potencialmente infinita de emitir nueva moneda determina que esta será inflacionaria y tenderá a perder valor cada vez que se «acuñen» nuevas unidades. Este enfoque contrasta con monedas tipo Bitcoin, cuya emisión total está acotada a cierta cantidad inicial, y, por tanto, la predispone a no perder valor con el paso del tiempo en tanto en cuanto la oferta es cerrada de antemano y la demanda previsiblemente creciente. En segundo lugar, está el derecho a la privacidad y anonimato. El papel moneda tradicional brinda privacidad en el sentido de que nadie puede saber fácilmente quién gastó, dónde y cuándo. Este nivel de privacidad es muy bueno cuando velamos por la privacidad de las personas: nadie querría que su información financiera al céntimo fuese pública o cayese en malas manos, ya que abriría la puerta a una segmentación extrema como consumidor (sabemos lo que consumes, lo que te gusta, dónde y cuándo y, por tanto, podemos venderte mejor de modo personalizado), o llevar directamente al abuso, o a la extorsión pura y dura si la información sensible cae en malas manos. Pero este nivel de privacidad es también un impedimento para detectar y frenar las actividades ilícitas, la economía sumergida, el blanqueo de capitales y la financiación del terrorismo. Por este motivo, los Estados y los Bancos Centrales están apostando fuerte por incrementar el control de capitales (como muestra, las propias palabras de Christine Lagarde, presidenta del Banco Europeo) incluso a costa de sacrificar derechos como la privacidad y el anonimato en el dinero 2.0 poniendo como motivos principales las actividades ilícitas antes mencionadas. Sin embargo, hay disponibles soluciones técnicas de compromiso como la mezcla de monedas, la firma anónima y la prueba con cero-conocimiento para preservar el anonimato del ciudadano de a pie en transacciones cotidianas al tiempo que se obtiene una trazabilidad completa de operaciones a partir de un determinado importe. En tercer lugar, el dinero digital centralizado permitirá incentivar y dirigir políticas económicas directamente desde los bancos centrales. Por ejemplo, ante una pandemia o una catástrofe natural, el dinero en forma de ayuda directa puede fluir rápidamente a las personas afectadas. Pero mal empleado, esta misma capacidad a la inversa permite expropiar los capitales de un ciudadano sin intervención de terceros. Característica a la que habría que poner límites éticos y legales, pero que de seguro no lo harán. Incluso será técnicamente posible emitir dinero programable con características como la fecha de caducidad para estimular el consumo en determinados sectores de modo puntual, lo cual no será del agrado de los tenedores, ya que obligaran a gastarlo para que no pierda su valor. De esta manera por ejemplo, las cuentas de ahorro a plazo fijo que uno puede tener como soporte para una emergencia futura pasaran a mejor vida. Es por ello que marcar los límites y evitar el recorte de derechos y libertades es una decisión política, no tecnológica. No cabe duda que de implantarse, las CBDC degeneraran rápidamente en herramientas de control de tu dinero que es su fin primordial, así lo nieguen. No hay que permitírselo. A estar atentos a sus sucias maniobras.

domingo, 30 de julio de 2023

X: ¿El renacer de Twitter?

Desde que fue adquirido por Elon Musk, Twitter ha estado envuelta en una serie de problemas por el giro acordado por su nuevo propietario, que no han dado resultados esperados. En efecto, el intento del multimillonario de convertir la plataforma de redes sociales en una aplicación de todo fue una decisión audaz pero temeraria. Y ahora, no se le ha ocurrido mejor idea que cambiarle el nombre y “matar” al clásico pájaro azul que lo identifico desde sus inicios, por una letra. Como sabéis, Musk, el multimillonario y magnate de los negocios con una extraña obsesión con la letra X, cambió la famosa marca de Twitter a 'X' aparentemente de la noche a la mañana. Muchos están sugiriendo, con razón, que esto se convertirá en un caso de estudio sobre cómo hundir una marca muy notable. Pero hay una lógica detrás de lo que está haciendo Musk, y ha estado exponiendo sus intenciones desde el comienzo de su adquisición de Twitter. Por ejemplo, un informe de octubre del 2022 de Fortune señaló que Musk tiene "una predilección por la letra 'X'", y señaló que su hijo con Grimes tiene este apodo, su compañía de cohetes se llama SpaceX y la compañía que usó para comprar Twitter. se llama X Holdings. Y el plan, como señaló el sitio, siempre ha sido cambiar el nombre de Twitter a X y luego a una aplicación de todo similar al WeChat de China. Pero hay una serie de razones por las que es poco probable que esto funcione. Por un lado, los usuarios de Internet chinos tienen un estilo de consumo diferente al de las personas en otras partes del mundo. Hasta hace unas décadas, China era un país extremadamente pobre y la mayoría de la gente no tenía acceso a Internet. La mayoría de las personas en China saltaron directamente a los teléfonos móviles y nunca tuvieron una computadora de escritorio. Entonces, en esencia, todo el entorno de Internet chino es amigable con el teléfono móvil, mientras que en otras partes del mundo, especialmente en los países occidentales, mucha gente usa computadoras de escritorio y portátiles. También está la cuestión de si el mundo en general, especialmente los occidentales y, en particular, los estadounidenses, aceptarían una aplicación para gobernarlos a todos. La desconfianza pública hacia las grandes empresas tecnológicas continúa en su punto más alto, ya que empresas como Meta, Twitter y Alphabet continúan teniendo escándalos públicos relacionados con datos y colusión con el gobierno federal de EE. UU. Es dudoso que la gente acepte alguna vez una aplicación singular que aproveche todos sus datos, usándolos para Dios sabe qué. Occidente no tiene una cultura que acepte tal conformidad, esté justificada o no. Musk's tampoco es la única empresa tecnológica estadounidense que tiene la idea de emular a Oriente. Meta, la compañía papelera de aplicaciones populares como Facebook, Instagram y WhatsApp, ya lleva años copiando funciones de aplicaciones chinas. Los mercados de Facebook e Instagram se obtuvieron directamente de los competidores chinos y ambos emularon las características de su competidor chino más directo, TikTok, con videos cortos. YouTube, que es propiedad de la empresa matriz de Google, Alphabet, también se subió al carro de los videos cortos después de que TikTok se hizo prominente y aumentó su algoritmo para impulsar YouTube Shorts. Dado el hecho de que China siempre es acusada de robo de propiedad intelectual, y que los directores ejecutivos de tecnología de EE. UU. apoyan esta narrativa para obtener ganancias oportunistas, que las empresas estadounidenses estén haciendo esto tan abiertamente es el pináculo de la ironía. También hay algunas preocupaciones prácticas inmediatas sobre el cambio de marca de Musk. Tras tomar el control de la empresa, dijo que podría enfrentar la quiebra en un futuro cercano. Por lo tanto, implementó Twitter Blue, un servicio de verificación para personas dispuestas a pagar $ 8 por mes, y lo amplió para limitar la cantidad de mensajes directos y tweets vistos por usuarios normales. Eso tenía una lógica sólida: cobrar a los usuarios por los servicios esenciales, y muchas personas se han registrado (incluyéndome a mí). Pero desde que Musk compró Twitter, la empresa ha perdido la mitad de sus ingresos publicitarios . Así que cabe preguntarse si cambiar de marca en medio de tanta incertidumbre fue una buena idea. Es obvio que la respuesta es un claro 'no'. La gente conoce Twitter y (más o menos) confía en la marca, pero no conocen X. ¿La seguirán usando? Si el lanzamiento del competidor directo de Meta en Twitter, Threads, fue una indicación, entonces sí, lo harán. Pero el cambio de marca solo agrega fricción y reduce la visibilidad de una aplicación ya bien establecida. Para tener una idea de cuán arraigado está Twitter para tantas personas, el verbo 'twittear' está en el diccionario de muchos idiomas del mundo; ahora tenemos 'to xeet', que es irreconocible e impronunciable. Una de las características definitorias de Musk, además de su inclinación por X, es su autodenominación como un genio que intenta impulsar a la humanidad hacia adelante. En realidad, muchos de sus proyectos, como Vegas Loop , que es un túnel para automóviles de pasajeros en Las Vegas destinado a reducir la congestión en lugar de utilizar el transporte público, son abyectamente estúpidos. También hay muchos conceptos erróneos que circula para reforzar la narrativa común de sus aduladores, como que fundó Tesla, el fabricante de automóviles eléctricos. Pero él no creó la empresa, la compró y luego se autodenominó “fundador”, lo que llevó a una batalla legal que le permitió mantener el título a pesar de no ser realmente lo que el idioma inglés definiría como fundador. Un informe de noticias locales del área de la Bahía de San Francisco sobre este tema también describe cómo hizo lo mismo con PayPal, que era el producto principal de Confinity, una startup que había surgido con X.com de Musk en la década de 1990. Si el simple hecho de ser uno de los primeros inversores en una empresa lo definiera como fundador, entonces todas las personas que pagan impuestos en los EE. UU. podrían considerarse fundadores de Tesla debido a la gran cantidad de contratos federales que respaldan al fabricante de vehículos eléctricos. Musk se abrió camino hacia el prestigio de ser el fundador de algunas de estas empresas para impulsar su propia imagen. Llamarse a sí mismo fundador le da una gran cantidad de influencia en el entorno de los hermanos tecnológicos. Por lo tanto, si la historia sirve de guía, el plan parece ser este: el cambio de marca de Twitter de Elon Musk y la introducción de nuevas funciones están diseñadas para que él pueda etiquetarse a sí mismo como el fundador de la compañía. No se trata de una gran estrategia corporativa o un intento serio de convertirse en la aplicación del poder; solo quiere atribuirse el mérito del producto de Jack Dorsey mientras extrae descaradamente IP de China. ¿En que terminara esta nueva locura de Musk? Vaya uno a saber.
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