Hace tiempo que el consumo ético es una forma de incidir sobre lo que compramos y, por tanto, sobre lo que se ofrece. Nos permite, además, influir sobre los procesos de fabricación y transporte de aquello que consumimos. Conocer con detalle las implicaciones de todo lo que adquirimos nos abre por tanto la posibilidad de votar con el monedero. Pero mientras muchas personas han incorporado, probablemente, la preferencia por tejidos no animales, productos fabricados localmente o alimentos ecológicos, el debate sobre el consumo de lo que nos proponen algunas de las nuevas empresas nacidas al albor de Internet está menos desarrollado. Y, sin embargo, estas nuevas compañías son cada vez más omnipresentes. Las cajas con el logotipo de la sonrisa de Amazon, por ejemplo, son cada día más ubicuas. La empresa que Jeff Bezos creó en 1995 como una librería online, y que dos años más tarde ya salía a Bolsa, es hoy la marca de venta al por menor más valiosa del mundo. Permite adquirir y recibir a domicilio desde gomas del pelo a piezas de un coche. Nos encontramos ante un claro ejemplo de cómo las posibilidades tecnológicas están cambiando nuestra cotidianidad. Amazon refleja las dinámicas que caracterizan este largo entrar en el siglo XXI: la emergencia de grandes complejos empresariales de base tecnológica (los famosos ¬GAFA, acrónimo de Google, Apple, Facebook y Amazon), la crisis del comercio minorista local, la robotización del trabajo y el auge del ocio en casa. En EE UU, Amazon dispone de 17 centros de distribución solo en el Estado de California, en ciertas zonas garantiza la entrega en menos de una hora, acepta pedidos directamente desde asistentes virtuales domésticos tipo Alexa o Echo, cuenta con tiendas físicas donde los libros no tienen precio y supermercados sin personal humano, y es ya el segundo empleador del país, superado solo por la cadena Walmart. Amazon pasó de vender libros a vender de todo, y se ha ido convirtiendo en un negocio global y multiservicio. Uno de los grandes debates que ha generado el espectacular crecimiento de Amazon es el de su impacto en el sector minorista. Luego de años de teorizar sobre la desaparición del pequeño comercio como consecuencia de la emergencia de las grandes superficies, al final parece que las plataformas online, con Amazon a la cabeza, pueden acabar dándole el golpe de gracia tanto a tiendas de barrio como a grandes superficies. El comercio tradicional, grande y pequeño, tiene dificultades para competir con una multinacional que puede movilizar en muy poco tiempo cadenas logísticas globales a precios muy bajos. Amazon es sobre todo una tienda de tiendas, y así distribuye gastos y riesgos.Bezos identificó una oportunidad de mercado que parecía marginal, la distribución global de libros con plazos y precios asequibles, y esa ha sido la base de su supermercado del mundo y de un entramado societario que vende desde servicios de Internet hasta mano de obra con la herramienta Amazon MTurk. A partir de la web librería, desarrolló acuerdos con terceros vendedores para que todos utilizaran la plataforma, incorporando así un perfil tanto del vendedor como del revendedor, algo que permitió a Amazon conseguir los ingresos y los datos necesarios para iniciar el salto a otros sectores, servicios y productos. La empresa ha rentabilizado su posición dominante sin piedad, poniendo en situaciones muy difíciles no solo al sector minorista local, sino a grandes cadenas. Y parece que la ambición no cesa. Bezos ha construido todo un imperio. No solo encontró un filón en la prestación de servicios informáticos de almacenamiento y gestión a clientes como la NASA, sino que es el propietario de The Washington Post. Algunos expertos se refieren a los cambios introducidos por empresas como Amazon en las dinámicas laborales utilizando el término de taylorismo digital. A principios del siglo XX se expandieron las teorías de Charles Taylor y su método de organización industrial para racionalizar y mecanizar el trabajo, dividiendo las tareas de forma sistemática con el fin de aumentar la eficiencia y productividad. Bajo ese modelo, el trabajo de cada obrero era cronometrado en un sistema de producción en cadena que restaba valor a la mano de obra cualificada y bajaba los salarios. De un modo parecido, la cadena logística de Amazon maximiza las tecnologías digitales y la posibilidad de monitorizar al trabajador y el producto al minuto tanto dentro como fuera de sus instalaciones. Hay empleados que han relatado jornadas extenuantes, controles constantes y objetivos de productividad imposibles. Incluso 400 miembros de la plantilla de The Washington Post mandaron una carta abierta a Bezos este año en el que a la luz de los brillantes resultados logrados por la cabecera (se duplicó el número de suscripciones digitales en el 2017, aumentó más de la mitad el tráfico en su web y rebasó las previsiones de ingresos publicitarios) pedían un “trato justo” a cada uno de los trabajadores que contribuyen al éxito. “El Post no es un negocio cualquiera. Pero incluso si lo fuera, esta no sería la forma de demostrar que valora a sus empleados. Por favor, muestre al mundo que no solo puede abrir el camino para ganar dinero, sino que también sabe cómo compartirlo con la gente que le ayudó a lograrlo”, concluía la carta. Bezos siempre ha colocado al cliente como su mayor prioridad, y en el caso de Amazon su éxito apunta a un profundo cambio en los hábitos de una clientela cada vez más hogareña. La disponibilidad del ocio en casa, con servicios de envío de comida, libros, ropa o cualquier otro producto va en aumento. Amazon no deja escapar ninguna oportunidad, y amplía servicios en todos los frentes, ofreciendo incluso televisión a la carta con Amazon Prime Video. En contra de lo que cabría esperar, el gran éxito del gigante del comercio electrónico son las ciudades y no las zonas rurales. La combinación de precio asequible, comodidad y pereza ha seducido precisamente a aquellos urbanitas que menos necesitan la entrega personalizada al tener comercios, supermercados y cines cerca. Pero el ocio abandona las calles para hacerse doméstico, en un cambio que muchos atribuyen no tanto a la voluntad de los consumidores como a la combinación de largas jornadas laborales, al coste de la vida en relación con los salarios y a una progresiva individualización de la sociedad. Aunque no está claro si Amazon es causa o consecuencia, es innegable que los nuevos modelos de ocio de los que se lucra tienen impactos psicosociales importantes. Una de las grandes polémicas que envuelve a los gigantescos ¬GAFA tiene que ver con su ingeniería fiscal y la búsqueda de fórmulas legales para rebajar sus obligaciones fiscales. Cuando arrancó Amazon, Bezos contempló radicar su empresa en una reserva india, precisamente para evitar las cargas fiscales, y eligió finalmente Seattle por sus condiciones impositivas. En su primera incursión europea, escogió (¡sorpresa!) Luxemburgo. Y el anuncio en noviembre de la apertura de dos nuevos cuarteles generales en Nueva York y Washington también estuvo precedido de una competición a la baja en cargas fiscales entre una veintena de ciudades. El tema del uso y abuso de los datos merece un punto y aparte. Amazon no solo utiliza datos personales para controlar férreamente a su plantilla, también, como muchas otras empresas online, recoge información sobre todas las interacciones de los clientes con su plataforma (y con Internet en general a través de las cookies). Su omnipresencia hace que sea un actor excepcionalmente destacado en el mercado de datos. La información que obtiene le permite deducir gustos y necesidades, capacidad adquisitiva, residencia y datos bancarios, que luego cruza con otras bases de datos para vender ese perfil lo más caro posible a los anunciantes. Como Facebook o Google, Amazon es una agencia de publicidad. La tercera mayor del mundo, y probablemente la más diversificada, puesto que, aparte de negocios online, es propietaria de empresas de hardware, portales de ocio y supermercados que permiten ofrecer perfiles más completos y, por lo tanto, lucrativos. Se dice que cuando algo es gratis, el producto somos nosotros. Con Amazon, el consumidor paga y además su rastro de datos es revendido como producto. ¿Es entonces ético comprar en Amazon? Es posible que haya muchas empresas con condiciones laborales peores, pero difícilmente tendrán las ventajas fiscales de las que disfruta Amazon. También es posible que el ocio en casa sea cómodo, pero no está claro que sea deseable una sociedad de cubículos de uso individual. En el pasado, el taylorismo rebajó salarios y degradó las condiciones laborales, pero también impulsó el sindicalismo moderno. De la misma forma, la lucha contra la concentración empresarial y los monopolios de finales del XIX llevó al desarrollo de legislación de protección de la competencia y de los consumidores. Quizás lo más problemático del momento actual no es el tamaño y poder que acumulan los GAFA, sino la desorientación sobre cómo abordar la agenda social, laboral y tecnológica que requieren estos actores omnipresentes. No cabe duda que habrá que pensar antes de dar de nuevo a ese clic :(
Slightly Mad Studios, el equipo británico tras videojuegos como “Project CARS 2 y Need for Speed: Shift, se prepara para entrar al terreno de las consolas. En efecto, su máximo ejecutivo, el CEO Ian Bell, reveló a través de Twitter que esta nueva consola, con soporte de realidad virtual, se aproxima. “La Mad Box está llegando”, prometió. En conversación con Variety, Bell explicó que el plan es conocretar el lanzamiento “en cerca de tres años más” y que su dispositivo será una consola en la línea e la Xbox y la Playstation. Es decir, apuntarán a los mejores gráficos del mercado. “Va a tener soporte de los más importantes cascos de realidad virtual y los que vengan. Sus especificaciones serán equivalentes a un PC muy rápido de dos años más. Estamos en las primeras conversaciones con los manufacturadores de componentes por lo que no podemos decir mucho más que ya tenemos los diseños definidos en detalle“, explicó el jefe de Slightly Mad Studios. Desde ya Bell promete que la Mad Box será “la consola más poderosa jamás construida y literalmente es ‘alocada’. ¿Tú quieres 4K, quieres VR a 60FPS? ¿Quieres un motor gratis para desarrollar tus juegos en ella? ¡Lo tendrás!”, prometió. Asimismo, el ejecutivo explicó que planean contar con juegos de todos los desarrolladores, aunque las exclusividades dependerán de las propias empresas que quieran sumarse. “En este momento no tenemos planes de pagar ‘incentivos’ a los desarrolladores para excluir a otros vendedores de hardware”, replicó. Slightly Mad Studios anuncio además su disponibilidad en todo el mundo y sobre la inversión -mediante crowdfunding o colaboración de un inversor-, Bell dice que hay interés de varias fuentes. Para el precio, aspiran a ser competitivos con los de las próximas consolas, aunque reconocen que no pueden lanzar una cantidad comparable a otros fabricantes para rebajar el precio. Se esperan las primeras imágenes definitivas del diseño de la consola (el que mostramos ilustrando la nota es solo referencial) en las próximas cuatro o seis semanas :)
La respuesta a la pregunta depende de qué entendamos por inteligencia, una capacidad que ni siquiera tenemos definida con precisión entre los humanos. Históricamente lo más sencillo ha sido equiparar la inteligencia al cociente intelectual, es decir, a la puntuación obtenida en un test psicométrico de inteligencia. Con todo lo que ha avanzado la inteligencia artificial en las últimas décadas, todavía no se le ha ocurrido a nadie verificar la puntuación que obtendría una entidad de inteligencia artificial en un test de inteligencia para humanos. Como ejercicio práctico sería muy relevante. Lo más aproximado ha sido aplicar el comportamiento de diversos 'software' de inteligencia artificial a juegos cuyo desempeño en humanos se suele considerar 'correlacionado' de algún modo causalmente desconocido con la inteligencia como capacidad. De entre estas inteligencia artificiales capaces de competir con los humanos y superarles en juegos de habilidad cognitiva han destacado AlphaGo, el 'software' desarrollado por Google para el complejo juego chino del Go; y el más conocido DeepBlue de IBM, que derrotó al campeón ruso Kasparov en el ajedrez. No obstante, la inteligencia de las inteligencias artificiales del Go y el ajedrez no tiene que ver demasiado con la inteligencia (valga el juego de palabras), sino con la potencia de computación. En humanos, ambos juegos están basados en capacidades que tienen alta correlación con la inteligencia, pero que no son, en sí mismas y aisladas, inteligencia: entre ellas, la mayoría son habilidades cognitivas como la atención enfocada, la memoria visual secuencial, la discriminación de información o el razonamiento deductivo; o recursos computacionales ligados al cableado de la mente, como la densidad, rapidez y eficiencia de las redes de conectividad neuronal. Es decir, el grueso de las habilidades cognitivas humanas relevantes para el ajedrez y el Go son computacionales; eso es precisamente lo que deriva que el 'software' de inteligencia artificial, apoyado por 'hardware' de alto rendimiento computacional, haya derrotado a sendos campeones mundiales de ambas disciplinas de habilidad cognitiva. En definitiva, potencia computacional; correlacionada en positivo con la inteligencia pero sin ser inteligencia. ¿Es inteligente AlphaGo? No lo es; pero sí mucho más eficiente computacionalmente para una sola tarea compleja. En este caso, es un cerebro electrónico que ha memorizado mecánicamente más posibilidades y escenarios de juego que cualquier ser humano; los ha probado serial y probabilísticamente en paralelo con más velocidad y combinaciones que cualquier ser humano; y, lo más relevante de todo, ha dedicado toda su potencia computacional enfocada exclusivamente en la tarea para la que ha sido programado, sin distracciones como las emociones, la homeostasis, la gestión de la multiplicidad de 'inputs' estimulares o los pensamientos que -por mencionar solo algunos- tiene que gestionar el cerebro humano de un jugador de Go. Por tanto, la inteligencia artificial ya ha superado al ser humano en potencia computacional, o mejor dicho en eficiencia computacional. Lo cual era esperable que sucediera en una máquina. En realidad la utilización del apelativo 'inteligencia' para la inteligencia artificial tiene algo de desiderátum pero, sobre todo, designa un tipo de inteligencia distinto a la inteligencia humana. La 'inteligencia' de la inteligencia artificial se refiere, al menos hoy por hoy, a las bases computacionales de la inteligencia y no al desarrollo simbólico, semiótico y creativo de la inteligencia humana. Es decir, de momento las investigaciones apuntan a que cuando la inteligencia artificial se concentra en una tarea basada en la detección, extracción y computaciones de patrones; en el procesamiento en paralelo de información masiva para categorizarla; o en el discernimiento, aprendizaje y reproducción de estructuras organizadas en volúmenes de datos aparentemente desorganizados; en esas tareas y apoyada en maquinaria 'hardware' lo suficientemente potente, está en condiciones de superar al ser humano. Sin embargo, esa 'inteligencia' es inteligencia procedimental y declarativa, propiamente mecánica, y no la inteligencia fluida y creativa inherente al ser humano. No obstante y como vivimos en los tiempos confusos propios de los períodos de transición -en este caso la transición de la revolución tecnológica- a veces un tipo de inteligencia -la inteligencia mecánica- nos puede parecer de la otra clase -la inteligencia creativa. Es el caso, por ejemplo, de la utilización de 'software' de inteligencia artificial para la creación de un nuevo cuadro de Rembrandt pintado al óleo con técnicas de impresión 3D por una inteligencia artificial en el proyecto Next Rembrandt en Holanda. Aunque ese Rembrandt artificial es en cierto modo original, ya que es un nuevo retrato, y nos podría parecer que la inteligencia artificial que lo ha gestado es una entidad creativa o creadora, desde el punto de vista tecnológico su producción no es creativa, sino que está basada en lo que hemos denominado 'inteligencia mecánica': el 'software' de inteligencia artificial ha analizado decenas de retratos y figuras humanas pintadas por el Rembrandt humano; ha reconocido, analizado y aprendido los patrones utilizados por el maestro holandés en la geometría de los rostros y de las posturas humanas que retrataba; y ha utilizado esos patrones para combinarlos en un 'estilo' que ha servido para reproducir un nuevo retrato. En realidad es un muy sofisticado 'copia y pega' con algo de novedad mecánica. De momento, las inteligencias mecánicas también pueden copiar creatividad humana y combinar aleatoriamente esos elementos copiados en un resultado distinto del punto de partida; esto es, las inteligencias mecánicas pueden extraer un determinado significado y sentido de un volumen de información (de una realidad por tanto) y reproducirlo o combinarlo de formas aparentemente nuevas. Sin embargo, lo que no pueden hacer las inteligencias mecánicas, por ahora un coto reservado a la inteligencia creativa humana, es otorgar sentido y significado a la realidad. Una diferencia, pues, entre las inteligencias mecánicas y las humanas es que mientras las primeras reproducen y recombinan realidades, las segundas las otorgan, las configuran, las crean. Sin embargo, esta diferencia, por su propia naturaleza, podría no mantenerse inexpugnable en el tiempo. La capacidad demostrada de las inteligencias mecánicas para recombinar patrones previamente copiados se parece mucho a otra capacidad por lo pronto humana: la innovación. Si las inteligencias artificiales, como en el caso de Next Rembrandt, son capaces de producir nuevos resultados detectando y aprendiendo patrones para componerlos de una manera nueva, están innovando. ¿Están otorgando un nuevo significado y sentido a la realidad? No lo están haciendo, sino produciendo mecánicamente una nueva estructura de información a la que tocará a los humanos otorgar sentido y significado; serán los humanos quienes identifiquen y cataloguen el nuevo Rembrandt como una obra de arte o como una excentricidad, y ese significado otorgado a la realidad influirá en el comportamiento individual y social de esos seres humanos (por ejemplo datando el valor de ese nuevo Rembrandt en el mercado del arte); ¿esto mismo podría hacerlo una inteligencia artificial? Si se programara su 'software' con las condiciones y patrones que utilizamos los humanos para significar esa realidad, también podría hacerlo, puesto que al fin y al cabo, aunque no lo parezca, estamos los humanos en este caso actuando en base a patrones reproducibles. Entonces, ¿de qué tipo de otorgamiento de sentido y significado a la realidad estaríamos hablando para que sea propiamente humano y no reproducido por una inteligencia mecánica? ¿Qué va a quedar reservado a los humanos si incluso la innovación puede mecanizarse? Desafortunadamente para mucha población, a los humanos les quedará reservado lo que hoy se considera más difícil de ejercitar en capacidades humanas: la inteligencia disruptiva, la abstracción intelectual, la creación simbólica, el genio creativo; entre estas se entremezclan algo tan subestimado como el razonamiento ilógico (la capacidad de ser absurdo), el esquivo sentido común, la imaginación o toda la estructura cognitiva involucrada en las creencias. Cuando reconocidos portavoces de la tecnología actual como Elon Musk se refieren a la inteligencia artificial como nuestra “mayor amenaza existencial” están apuntando, más o menos explícitamente, a tres riesgos que deberíamos estar ya pensando en cómo gestionar: 1) el control de los sistemas de inteligencia artificial para evitar o regular usos que se consideren perjudiciales (por ejemplo invasivos en el control de información) para el ser humano; 2) la sustitución de humanos por inteligencias mecánicas robotizadas en multitud de tareas, laborales o no, que estén basadas en lo que hemos mencionado que las inteligencias artificiales pueden ser superiores: el procesamiento masivo de información y el reconocimiento, aprendizaje y reproducción de patrones y sus combinaciones; y 3) la regulación de implantes robotizados de inteligencia artificial en humanos, en nuevas realidades que se conocen como 'transhumanas'. El miedo a la inteligencia artificial no es que nos vaya a dominar autónomamente en base a su 'voluntad', sino que por nuestra voluntad sea utilizada con fines perversos o que por nuestra voluntad se desplace a muchos seres humanos que no han estado en condiciones de desarrollar o ejercitar esas funciones o capacidades en las que los humanos son distintos de, y aportan valor sobre, las inteligencias mecánicas. La gestión de estos riesgos ya emergentes para la inteligencia artificial es, como siempre, política. Lo cual implica en sí mismo otro riesgo, pues ninguno de los sistemas políticos actuales parece estar pensando seriamente en la necesidad de establecer un marco de integración para las inteligencias mecánicas en un espacio de convivencia más o menos armonizado con los seres humanos. La cuestión tiene implicaciones éticas, por supuesto, pero principalmente políticas. Un par de las vertientes más relevante para la convivencia entre humanos e inteligencia artificiales en el futuro será la interoperabilidad y la segmentación: lo primero tiene que ver con cómo interactúan los seres humanos con las máquinas 'inteligentes'; lo segundo con el acierto en dedicar la máquina en lo que mejor hace la máquina y al humano en lo que mejor hace el humano. Cualquiera de estas dos dimensiones producirá disrupciones en los ecosistemas humanos, sobre todo el laboral aunque no solo, que será necesario ajustar. Algunos pasos políticos y regulatorios ya se están dando en esa dirección, como por ejemplo los estudios iniciales que la Unión Europea está realizando sobre las personas electrónicas, específicamente una nueva categoría de individuos cuya actuación en el espacio de convivencia social habrá que regular en derechos y obligaciones en nuevos marcos jurídicos que ya se están denominado el Derecho de los Robots. Sin embargo, aparte de estas todavía tímidas incursiones legales y de las voces de alarma de algunos, no parecen estarse aprovechando los actuales espacios de reflexión científica existentes para comenzar a diseñar marcos regulatorios que aprovechen todo el tiempo que todavía tenemos por delante para reflexionar, pausada y eficientemente, sobre una realidad que a poco que nos descuidemos se nos echará encima y acabe con nosotros :(
Presentada oficialmente el año que termina, la Lumix GX9 de Panasonic llegó para continuar completar la gama más alta del catálogo de marca japonesa e incorporar la última tecnología. Es pequeña, liviana y tiene un excelente rendimiento en cuanto a calidad de imagen y enfoque automático. Sucesora de la GX8, la compañía se centró no solo en reducir su tamaño y precio, sino que también se añadieron características nuevas. En efecto, el cuerpo de esta cámara es completamente nuevo, siendo mucho más pequeño que el de su antecesor. Especialmente, en términos de profundidad; gracias a una empuñadura mucho más superficial. En total, se recortó una profundidad de la cámara de 13mm y una altura de 5,8mm. Ahora, las dimensiones son de 124 x 72,1 x 46,8mm. También se redujo 37g de peso; quedando finalmente en un total de 450g. La diferencia de tamaño entre la Panasonic GX9 y su predecesora, es notable. Siendo esta una cámara significativamente más pequeña y con un peso menor, el área para colocar los controles, también se reduce. En la GX9 se han dejado a un lado varios controles menos importantes. Entre esto, el botón de Menú rápido, los botones de funciones de la cubierta frontal, la cubierta superior y la cubierta posterior. Estas funciones han sido subsumidas por otros controles. En esta cámara, el dial frontal y el botón del obturador se encuentran sobre el cuerpo. Además, se añadió un nuevo dial trasero. Otra diferencia que destaca entre ambas cámaras, es que en la GX8 veíamos tres modos personalizados en el dial de modo. La Panasonic GX9 sólo tiene uno: Uno de los restantes se dejó a un lado, mientras que el otro se reemplazó con una nueva posición de escena en el dial. En la Panasonic GX9 además, el botón de grabación de vídeo se encuentra dentro del interruptor de encendido; y hay un nuevo botón de flash a la izquierda del botón de bloqueo de AF/AE en la cubierta trasera. Si esto no te parece suficiente, también hay un nuevo flash emergente. En el panel posterior, la que era la pantalla de inclinación lateral, ahora tiene una inclinación vertical que llega hasta unos 80 grados hacia arriba; o hasta 45 grados hacia abajo. Claro, esto es mejor que una pantalla fija, pero ha perdido cierta versatilidad. Ya que, las pantallas de inclinación/giro de montaje lateral son simplemente más versátiles, y se adaptan a una gama más amplia de opciones fotográficas. Sin embargo, esto bien podría deberse a la reducción de tamaño para esta cámara. Pero, pasando a lo mejor de esta pantalla LCD de 1.240.000 puntos y 3,0 pulgadas; tiene una resolución un poco más alta que su antecesora y según Pañasonic, tiene aproximadamente un 100% de campo de visión. Si bien, el sensor de imagen Digital Live MOS de 20.3 Megapíxeles que se usa en la Panasonic GX9 se parece mucho al que se usó en la GX8,se ha mejorado la calidad de imagen. Esto se logró, gracias a los nuevos algoritmos en el motor Venus de la generación actual utilizado por la GX9. Además, Panasonic eliminó el filtro de paso bajo óptico de alta resolución, de la parte superior del sensor de imagen. Esto, permitió un mejor microcontraste y captura de detalles más finos; aunque con un mayor riesgo de color falso. Asimismo, se ha actualizado el sistema de estabilización de imagen a cinco ejes en la GX9, en comparación a su antecesora que tenía cuatro ejes. Esto, al funcionar en paralelo con el estabilizador óptico de imagen en algunos objetivos, hace que la GX9 pueda presentar doble estabilización. Por último, los vídeos de 4K y Full HD no han cambiado para esta cámara. Además, la GX9 adopta una radio secundaria Bluetooth de baja energía con la cual complementa la radio Wi-Fi ya existente. La radio Bluetooth 4.2 LE utiliza una potencia mínima y permanece activa todo el tiempo. Luego, se usa para aumentar la conexión Wi-Fi de una manera mucho más rápida, según sea necesario; para permitir la captura remota y el intercambio de imágenes con un smartphone inteligente o tableta. Además, funciona para usar el GPS del móvil y así obtener información de geolocalización. En cuanto a su precio y disponibilidad, el Panasonic GX9 puede ser tuyo por sólo 999,90 € ¿Qué mas se puede pedir? :)
Los primeros detalles surgieron en mayo de este 2018, donde todo apuntaba a que Facebook - la conocida red social creada por la CIA hoy sumida en grandes escándalos que hacen prever su colapso- está planeando desarrollar su propia criptodivisa para transacciones dentro de su plataforma. Según Bloomberg, surge nueva información de este proyecto, el cual sumaría a WhatsApp como plataforma principal. La información menciona que Facebook sigue adelante con este proyecto y de hecho se trataría de una stablecoin, la cual estaría vinculada a un fondo en dólares estadounidenses para así poder garantizar su estabilidad y sea resistente a la volatilidad de los bitcoins y el resto de las criptomonedas. Según apuntan, más que un ‘Facebookcoin’ se trataría de una 'moneda digital', la cual sería lanzada en un inicio en la India con el objetivo de ayudar a los trabajadores que están fuera de su país para realizar transferencias de dinero a sus familiares. Una solución que algunas compañías se han planteado por medio del uso de bitcoins, y que resolvería las altas tasas por transferencias internacionales. Se dice que WhatsApp tiene más de 200 millones de usuarios en la India, y tan sólo en el 2017 el país recibió remesas por 69.000 millones de dólares. Ante esto, la estrategia de Facebook es clara: entrar a un mercado con gran potencial que les dejaría jugosas ganancias. Al frente de este proyecto se encuentra David Marcus, expresidente de PayPal y quien originalmente entró a Facebook para echar a andar Messenger, pero que en enero de este año anunció que se uniría como el líder de la nueva división de Blockchain de la compañía. “Luego de casi cuatro años increíblemente gratificantes dirigiendo Messenger, decidí que era hora de asumir un nuevo desafío. Estoy creando un pequeño grupo para explorar la mejor manera de aprovechar Blockchain en Facebook, comenzando desde cero." A pesar de todo esto, se dice que el proyecto está en una etapa muy temprana de desarrollo, y apenas se están planificando los objetivos que buscan alcanzar y cómo podría funcionar esta tecnología aplicada en la vida diaria. La clave ahora mismo sería resolver la forma en la que protegerán los activos para mantener el valor de su moneda, por lo que aún tendremos que esperar un poco más para que se haga realidad... para lo que sirve :)
Todos sabemos cómo ha terminado la aventura de Microsoft cuando en su día se decidió a competir en el mercado de la telefonía, Primero lanzando Windows Phone, un sistema operativo propio y luego haciéndose con el gigante finlandés Nokia. El final del cuento no terminó bien para ninguno de los actores. Y pese a este final tan desastroso, parece que en su día los planes de Microsoft incluían opciones que no se han llegado a materializar. Tanto es así que cuando en Microsoft se hicieron con Nokia valoraron lanzar algo más que teléfonos inteligentes. Sí por algo se ha conocido a Nokia es por el éxito en mercados emergentes con teléfonos tontos (dumb phones) a precios asequibles. Coexistían en el mercado junto al sello Lumia que era el que más interesaba a Microsoft pues estos serían los destinatarios de su sistema operativo. Corría el año 2015 cuando estos planes cogían cuerpo en las oficinas de Redmond. Un teléfono con un sistema operativo con aires a Windows Phone ya que contaba con los característicos "Tiles". Además ofrecía juegos y la posibilidad de sincronizarse con nuestra cuenta de Microsoft y acceder a servicios cómo Outlook Mail y Calendario, GroupMe o OneNote. Microsoft optó por hacerse con la gama Lumia mientras que los dumb phones quedaron relegados para ser usados por Nokia. Una decisión que pudo haber sido distinta si se hubieran llevado a cabo otros planes. Y es que al parecer y cómo cuentan en Windows Central, desde Redmond habrían valorado muy seriamente participar el el mercado de los dumb phones con un terminal del que llegaron a tener un prototipo bajo el sello Microsoft. Respondía al nombre en clave de Microsoft RM-1182 y ofrecía una pantalla de 2,5 pulgadas, una cámara de 1,92 megapíxeles y una batería de 1200 mAh que otorgaba días y días de autonomía. En la línea de los terminales que Nokia ofrecía en su catálogo. Al final todo quedó en nada y la historia de Microsoft y Nokia continúo paralela en un camino descendente hasta su separación. Windows en móviles feneció y Nokia adoptó Android en sus móviles inteligentes para volver a resurgir de sus cenizas. Que Microsoft estuviera por lanzar un teléfono básico es curioso, pero lo mejor del asunto es la interfaz en sí, que copia la cuadrícula de Windows Mobile, Windows Phone, o como lo quieras llamar. Esta cuadrícula es personalizable e incluso puedes elegir un color para que se adapte la interfaz. Lo que quizá nunca sabremos es su nombre. RM-1182 es su nombre en clave, pero el modelo fue cancelado junto a 750, Lumia 850 y tantos otros cuando Microsoft decidió replegarse y reagruparse en su campaña por la conquista de los teléfonos móviles. Una pena, ya que dentro de los teléfonos básicos, se ve bastante mono (Es una lástima que no existan vídeos del aparato en cuestión, aunque si la imagen del prototipo que ilustra nuestra nota. Tendremos que contentarnos con ello ¿vale?) :)