OpenAI, una empresa con sede en San Francisco mejor conocida por ChatGPT, habría estado trabajando en una nueva aplicación de redes sociales similar a la X de Elon Musk. El prototipo inicial presenta un feed centrado en imágenes generadas por IA, según fuentes familiarizadas con el proyecto citadas por The Verge. Según se informa, la plataforma experimental incluye un canal de redes sociales y se está probando internamente. El director ejecutivo, Sam Altman, también ha estado buscando comentarios privados de personas externas a la empresa, según informó el medio. Aún no está claro si OpenAI planea lanzar el proyecto como una aplicación independiente o integrarlo en ChatGPT, que fue la aplicación más descargada a nivel mundial el mes pasado, con 46 millones de nuevas descargas, según Appfigures. La posible red social de OpenAI "probablemente intensificaría la ya encarnizada rivalidad de Altman con Elon Musk", escribe The Verge. Musk fue cofundador de OpenAI, pero dejó la compañía en el 2018. En febrero, Musk ofreció 97.400 millones de dólares para adquirir OpenAI, pero Altman rechazó la oferta, diciendo, según The Verge , "no, gracias, pero compraremos Twitter [ahora conocido como X] por 9.740 millones de dólares si lo desea". El anuncio de OpenAI también coloca a la compañía en competencia directa con otras gigantes tecnológicas, como Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp. Según los informes, Meta también está desarrollando su propia plataforma social impulsada por IA, lo que provocó que Sam Altman se pronuncie en redes sociales, comentando sobre la posibilidad de que OpenAI lance una aplicación social similar a la de Meta: "Bueno, de acuerdo, quizá hagamos una aplicación social". Este contexto hace evidente que OpenAI no solo compite con Elon Musk, sino también con Mark Zuckerberg, quien está apostando fuertemente por la inteligencia artificial generativa. Meta, en particular, está en proceso de agregar un “feed social” a su próxima aplicación independiente diseñada para su asistente de IA. Este movimiento refuerza la idea de que las redes sociales del futuro estarán profundamente integradas con tecnologías de inteligencia artificial, que permiten una experiencia personalizada y dinámica, algo que OpenAI podría ofrecer con su propia plataforma. La capacidad de generar contenido de manera más eficiente y dirigida a los intereses específicos de los usuarios podría ser una de las características claves que diferencie a OpenAI en el mercado. Según The Verge, contar con una plataforma de redes sociales permitiría a OpenAI recopilar datos únicos de los usuarios en tiempo real para mejorar sus modelos de IA, de forma similar a como funcionan actualmente Meta y xAI de Musk. Las plataformas sociales como X y Meta ya cuentan con vastas cantidades de datos generados por los usuarios, lo que les permite entrenar y perfeccionar sus modelos de IA. Musk ha fusionado su empresa de IA xAI con X. Por su parte, Grok es un chatbot desarrollado por xAI. Se ha integrado con X y extrae contenido de la plataforma para fundamentar sus respuestas. Según una fuente de otro laboratorio de inteligencia artificial citada por The Verge, “La integración de Grok con X ha puesto a todos celosos”, particularmente en lo que respecta a su función de ayudar a los usuarios a crear contenido viral. Al lanzar su propia red social, OpenAI podría obtener datos similares, lo que le permitiría mejorar aún más sus modelos de IA, como ChatGPT y otras aplicaciones, proporcionando así una ventaja competitiva frente a otros actores en el mercado. La generación de contenido dentro de una red social también plantea un escenario en el que la inteligencia artificial podría ayudar a los usuarios a crear publicaciones más atractivas y relevantes. En este contexto, la colaboración entre humanos y máquinas redefiniría la creación de contenido en las redes sociales, llevándola a un nivel más sofisticado y eficiente.
Como sabéis, el Santo Sudario de Turín ha generado controversia durante siglos, y muchos afirman que incluso se puede ver el contorno del rostro de Cristo en él. Otros lo descartan habitualmente como “una falsificación”, pero la nueva tecnología empleada por científicos italianos sugiere que el lienzo de 4,2 metros en efecto, podría datar de la época de Cristo. Y ahora, se ha utilizado la Inteligencia Artificial (IA) para reinterpretar la enigmática reliquia sagrada y revelar el verdadero rostro de Jesús. Para ello, The Daily Express utilizó el innovador generador de imágenes de IA Midjourney para crear una simulación del rostro tras el sudario. Las imágenes muestran a Cristo con una larga cabellera suelta y barba, similar a muchas representaciones clásicas suyas. Asimismo, presenta cortes y raspaduras en el rostro y el cuerpo, lo que indica que acababa de ser asesinado. Aunque los escépticos creen que un artista desconocido del siglo XIV falsificó el Santo Sudario “usando pintura en polvo sobre una escultura o el cuerpo de una modelo”, muchos creyentes están convencidos de que el rollo de tela fue de alguna manera imprimió la imagen de Cristo al momento de la resurrección. En la década de 1980, un polémico análisis de radiocarbono determinó que la tela utilizada para crear el sudario databa de mediados del siglo XIV, poco antes de que comenzara su historia documentada. Pero el Dr. Liberato de Caro del Instituto de Cristalografía de Italia, utilizando un nuevo método conocido como dispersión de rayos X de gran angular, ha afirmado sensacionalmente que la tela es una buena coincidencia con una muestra similar que se ha confirmado que proviene del asedio de Masada, Israel , en el 55-74 d.C. El Dr. de Caro ha puesto en duda la precisión de la datación por carbono. Escribió: “Los mohos y las bacterias que colonizan las fibras textiles, así como la suciedad o los minerales carbonados, como la piedra caliza, adheridos a ellas en los espacios vacíos entre las fibras, que a nivel microscópico representan aproximadamente el 50 % del volumen, pueden ser muy difíciles de eliminar por completo durante la fase de limpieza de la muestra, lo que puede distorsionar la datación”. Agregó que, debido a que la técnica de dispersión de rayos X no es destructiva - a diferencia del carbono 14 - la misma muestra podría ser analizada por laboratorios de todo el mundo, lo que ayudaría a confirmar sus hallazgos. En apoyo adicional a sus afirmaciones, el Dr. de Caro señaló que pequeñas partículas de polen de Medio Oriente se habían alojado entre las fibras del lino, descartando la creencia común de que el sudario es una falsificación europea. Si bien no hay evidencia sólida de que el Sudario existiera antes de mediados del siglo XIV, se sabe que una reliquia similar fue robada de una iglesia en Constantinopla por los cruzados un siglo antes. El Santo Sudario presenta la imagen fantasmal de un hombre de aproximadamente seis pies de altura con heridas que corresponden a azotes y crucifixión. Con la invención de la fotografía a finales del siglo XIX, el sudario fue fotografiado, revelando sorprendentemente que la imagen en negativo era mucho más vívida que la descolorida "marca de quemadura" visible a simple vista. A lo largo de los años, varios escépticos han intentado recrear esta imagen centenaria, con resultados dispares. Si bien es probable que el objeto haya sido creado por un falsificador no identificado a mediados del siglo XIV, quien lo creó habría demostrado una habilidad notable, casi sobrenatural. Varios papas han respaldado la Sábana Santa de Turín como reliquia milagrosa, incluido el Papa Juan Pablo II y el Papa Francisco I en el 2013, pero la Iglesia Católica en su conjunto no tiene una posición oficial sobre su autenticidad. Sin embargo, este descubrimiento confirma definitivamente como era el rostro del Salvador, el cual es tal como siempre lo hemos conocido, desechando algunas disparatadas teorías sin sustento alguno que pretenden mostrarlo de otra manera. El enigma - a pesar e que no le guste a algunos - llegó a su fin.
Como sabéis, el presidente estadounidense Donald Trump bautizo el miércoles 1 de abril como el “Día de la Liberación” dando a conocer en su discurso en la Casa Blanca una serie de mega aranceles que serán aplicados a todos los países del mundo - transformando el orden global como lo conocemos - como una vía para proteger su industria nacional. De acuerdo a su plan, el uso expansivo de gravámenes hará que las fábricas vuelvan a trasladar la producción a Estados Unidos y generar una “nueva era dorada para la economía” del país. Pero detrás de esa promesa se esconde un movimiento que amenaza con sacudir los cimientos del sector tecnológico a nivel mundial. La mayoría de los gigantes de la industria en EE. UU., como Apple o Nvidia, dependen en gran medida de los países a los que se aplican fuertes aranceles para fabricar sus dispositivos, ensamblar sus componentes o mantener los costes bajo control. Esta medida incluye un arancel base del 10% para todas las importaciones, con tarifas específicas más elevadas para ciertos países: 32% para Taiwán —excluyendo semiconductores—, 46% para Vietnam y 26% para India, entre otros. El caso de China es todavía más alarmante, ya que los nuevos gravámenes del 34% se suman a las tasas del 20% que ya estaban vigentes. La medida es vista como una ofensiva directa contra el gigante asiático, al que Trump acusa de “robar la tecnología y la industria de Estados Unidos”. India se libra parcialmente, con un gravamen menor, del 26%, lo que podría reforzar su posición como nuevo centro de producción para compañías como Apple o Google. Como podéis imaginar, la decisión de Trump no ha tardado en verse reflejada en las acciones de las Big Tech. Empresas como Apple, Amazon y Nvidia experimentaron caídas tras el anuncio, reflejando la preocupación del mercado. Y no es de extrañar: la compañía de Cupertino, por ejemplo, depende en gran medida de la manufactura en China - ensambla la mayoría de sus iPhone en fábricas chinas gestionadas por Foxconn - y Vietnam, lo que podría incrementar sus costes operativos. Esto, irremediablemente, tendrá un impacto en los bolsillos de los usuarios. Según datos de la industria, Foxconn ensambla más de 50 millones de iPhone al año, dispositivo que supone más de la mitad de los ingresos globales de Apple. La firma de Cupertino había comenzado a diversificar parte de su producción hacia India y Vietnam, moviendo la fabricación de productos como los iPad, los Apple Watch o los AirPods. Pero el anuncio de Trump podría forzar una aceleración de estos planes. Trump también ha eliminado la exención “de minimis”, que permitía importar productos valorados en menos de 800 dólares desde China o Hong Kong sin pagar aranceles. Este cambio afecta directamente al modelo de negocio de plataformas como Temu, Shein, eBay, Etsy o Amazon, que aprovechaban ese vacío fiscal para ofrecer precios muy competitivos. La medida podría encarecer miles de productos que los consumidores compran online y cambiar por completo la dinámica del comercio electrónico internacional. ¿Qué productos tecnológicos podrían encarecerse por los aranceles de Trump? Además del mencionado caso de Apple y sus iPhone, o del efecto en la cesta de la compra cuando buscamos productos en Amazon, Temu o Shein, hay un caso que ha sido sonado y que ha recogido hasta el propio Financial Times: el de la nueva Nintendo Switch 2. Sucede que Nintendo acaba de presentar oficialmente su nueva consola Switch 2. Aunque la compañía japonesa había trasladado parte de su producción desde China a Vietnam hace poco más de un año para evitar las tensiones comerciales previas, y también produce en Camboya algunos accesorios, los nuevos aranceles de Trump vuelven a ponerla contra las cuerdas. Esto significa que el precio de venta de la Switch 2 en Estados Unidos podría subir significativamente respecto a las previsiones iniciales, ya que los costes logísticos, fiscales y de importación serán mucho más altos que hace apenas unos meses. Por si los aranceles a países productores no fueran suficientes, la administración Trump ha subido la apuesta este 2 de abril con nuevas tarifas específicas para sectores clave de la industria manufacturera. El mensaje es claro: Estados Unidos va a ser proteccionista también con los materiales esenciales para fabricar tecnología. Uno de los anuncios más polémicos ha sido el arancel adicional del 25% al aluminio, un componente presente en carcasas de ordenadores, chasis de sobremesa, sistemas de refrigeración líquida (AIO), disipadores, estructuras de portátiles y carcasas de consolas. Fabricantes de tarjetas gráficas, como Nvidia o AMD, y de equipos preensamblados ya alertan de una inminente subida de precios que afectará al usuario final. Pero el aluminio es solo el principio. La lista de materias primas afectadas por los nuevos aranceles incluye otros elementos como tierras raras, litio, cobalto, silicio o acero. Se trata de materiales críticos en la fabricación de procesadores, pantallas, baterías, memorias, placas base, sensores, chips y componentes optoelectrónicos, lo que implica que cualquier producto electrónico moderno se verá afectado de forma directa. Más allá del impacto directo sobre las empresas, economistas y analistas advierten de los riesgos macroeconómicos. La decisión de Trump podría aumentar la inflación global, dificultar el acceso a tecnología y ralentizar la innovación. Y, a medio plazo, fragmentar aún más la economía global. Es decir: lo que los expertos vaticinan es que vamos a ver una subida generalizada e impresionante de los precios, tanto en el sector tecnológico como en prácticamente todos los ámbitos económicos. Desde consolas hasta smartphones, desde componentes hasta software en la nube, desde dispositivos básicos hasta infraestructura crítica: todo va a costar más… Y esto es solo el comienzo, ya que según los analistas, este agresivo paquete de aranceles es solo el primer paso de una compleja estrategia bautizada como el 'Acuerdo de Mar-a-Lago', que buscaría forzar un nuevo paradigma económico mundial, depreciar el dólar y renegociar la deuda estadounidense. La teoría fue concebida en junio del 2024 por el economista húngaro-estadounidense Zoltan Poszar, que arrojó la idea de que Washington podría coaccionar a países aliados a aceptar esos objetivos presionándoles con amenazas como la aplicación de gravámenes comerciales o la expulsión del paraguas de seguridad estadounidense. En septiembre un analista de inversiones llamado Steven Miran empleó ese pensamiento para articular una estrategia más exhaustiva que pasó prácticamente desapercibida hasta que en diciembre Trump decidió nominar al propio Miran para presidir su Consejo de Asesores Económicos. El plan argumenta que la fortaleza del dólar, convertido en divisa de referencia de las reservas de los bancos centrales de todo el mundo, está detrás de la destrucción de empleo y la desinversión que ha encajado durante décadas el sector manufacturero estadounidense. Trump se ha propuesto revivir ese sector que desde los 70 ha perdido fuerza ante la deslocalización y la globalización, pero cuya promesa de devolver al brillo de antaño permitió al republicano captar millones de votos en las presidenciales del 2016 y el 2024. Según esta teoría, la destrucción del tejido industrial y la pérdida de competitividad han dejado a EEUU expuesto a depender de las importaciones y a resignarse a aceptar las mercancías de mercados exteriores como China, que además mantiene su divisa artificialmente devaluada para inflar su músculo manufacturero. A este panorama se suma una de las grandes obsesiones trumpistas; el coste excesivo que Washington soporta para apoyar militarmente a sus aliados en el mundo y cuyo incremento anual corre paralelo al crecimiento de la deuda pública estadounidense. La activación de aranceles de manera generalizada sería uno de los primeros pasos para solventar este problema, según la teoría de Miran en el 'Acuerdo de Mar-a-Lago', que Poszar bautizó así inspirándose en el 'Acuerdo del Plaza' de 1985, un encuentro en el hotel Plaza de Nueva York en el que EEUU, Reino Unido, Francia, Japón y Alemania convinieron debilitar el dólar. Esgrimiendo la posibilidad de rebajar los aranceles y amenazando con el fin de su protección militar, Washington tendría poder negociador para exigir que algunos países 'desdolaricen' sus reservas y canjeen sus bonos del Tesoro por títulos a 100 años o sin vencimiento no negociables que a la postre aligeren el coste de financiamiento de EEUU. Todo el que no acepte las exigencias estadounidenses quedaría expuesto a amenazas militares (en el caso de los aliados tradicionales de Washington) y a un copioso volumen de tarifas aduaneras anunciadas el 2 de abril, las más altas desde 1908. A partir de aquí los gravámenes que queden en pie contribuirían por una parte a desincentivar las importaciones de determinados países y a incrementar la inversión de capital extranjero en suelo nacional, reavivando el músculo industrial de la decadente ex- primera economía mundial. Pese a no tener carácter oficial y constituir un esquema que pondría en riesgo el paradigma económico de los últimos 80 años, Miran sigue asesorando a Trump y el rumbo marcado esta semana por el mandatario, que sorprendió con unos aranceles más altos de lo esperado, cada vez más expertos en Wall Street se toman en serio la posibilidad de que el 'Acuerdo de Mar-a-Lago' sea un manual para un nuevo mundo, así también afecte a las magnates tecnológicos que lo arroparon en su asunción al mando - Musk, Bezos, Pichai y Zuckerberg - que han tenido billones de dólares en pérdidas. Los no presentes aquel día también están sufriendo en sus carnes los rigores de la nueva política comercial internacional de la administración Trump. Es el caso de Apple, que desde el jueves pierde un 18,09%, aproximadamente 632.320 millones de dólares. En tanto, Microsoft, la compañía fundada por Bill Gates, tampoco levanta cabeza con Trump: ha perdido un 16,09% de su valor (cerca de 512.892 millones de dólares). Pero la tecnológica Nvidia sufre un batacazo de época: desde la toma de posesión de Trump, su valor ha caído un 31,49% (que puede traducirse en 1,05 billones de dólares. En total, los llamados Siete Magníficos del sector tecnológico acumulan pérdidas de 4,2 billones de dólares con las políticas de Trump, al que varios de los nombrados apoyaron para volver a la Casa Blanca... Ellos también deben sacrificarse, para que EE.UU. “vuelva a ser grande otra vez”
El llamativo escándalo en torno a la invitación accidental del gabinete de Donald Trump al redactor en jefe de The Atlantic a unirse a un grupo de mensajería de texto que planeaba en secreto un atentado en Yemen ya tiene nombre: SignalGate, una referencia al hecho de que la conversación tuvo lugar en la herramienta de mensajería gratuita cifrada de extremo a extremo Signal. Mientras ese nombre se convierte en una abreviatura del mayor descuido de la segunda administración Trump hasta la fecha, sin embargo, los expertos en seguridad y privacidad que han promocionado Signal como la mejor herramienta de mensajería cifrada disponible para el público quieren dejar clara una cosa: Desde que el editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, revelara el pasado lunes que fue incluido por error en un chat de grupo de Signal a principios de este mes - creado para planificar ataques aéreos estadounidenses contra los rebeldes huttíes en Yemen - la reacción de los críticos del gabinete de Trump e incluso de la propia administración ha parecido en algunos casos culpar a Signal de la brecha de seguridad. Así, el asesor de seguridad nacional Michael Waltz, que aparentemente invitó a Goldberg al chat de grupo de Signal, ha llegado a sugerir que Goldberg podría haberlo pirateado. El miércoles por la tarde, incluso el presidente Donald Trump sugirió que Signal era de alguna manera responsable del fiasco del chat de grupo. "No sé si Signal funciona", expresó Trump a los periodistas en la Casa Blanca. "Creo que Signal podría ser defectuoso, para ser honesto con ustedes". La verdadera lección es mucho más simple, dice Kenn White, un investigador de seguridad y criptografía que ha realizado auditorías en herramientas de cifrado ampliamente utilizadas en el pasado como director del Open Crypto Audit Project: no invites a contactos que no sean de confianza a tu chat de grupo de Signal. Y si usted es un funcionario del gobierno que trabaja con información altamente sensible o clasificada, utilice las herramientas de comunicación cifrada que se ejecutan en dispositivos restringidos, a menudo con “Air Gap” (aislar físicamente un sistema de redes como internet, para añadir protección), destinados a un entorno de alto secreto en lugar de los dispositivos no autorizados que pueden ejecutar aplicaciones disponibles públicamente como Signal. "Inequívocamente, no se puede culpar de esto a Signal", señala White. "Signal es una herramienta de comunicación diseñada para conversaciones confidenciales. Si se introduce en una conversación a alguien que no debería formar parte de ella, no es un problema tecnológico. Es un problema del operador" acoto. El criptógrafo Matt Green, profesor de informática en la Universidad Johns Hopkins, lo explica de forma más sencilla. "Signal es solo una herramienta. Pero si usas mal una herramienta, van a pasar cosas malas", explica Green. "Si te golpeas en la cara con un martillo por ejemplo, no es culpa del martillo. De ti depende asegurarte de que sabes con quién estás hablando". El único sentido en el que SignalGate es un escándalo relacionado con Signal, añade White, es que su uso sugiere que los funcionarios de nivel de gabinete involucrados en los planes de bombardeo de los hutties, incluidos el secretario de Defensa Pete Hegseth y la directora de Inteligencia Nacional Tulsi Gabbard, estaban llevando a cabo la conversación en dispositivos conectados a internet (posiblemente incluso personales), ya que Signal normalmente no se permitiría en las máquinas oficiales, altamente restringidas, destinadas a tales conversaciones. "En administraciones anteriores, al menos, eso estaría absolutamente prohibido, especialmente para comunicaciones clasificadas", aclara White. De hecho, el uso de Signal en dispositivos comerciales conectados a internet no solo deja las comunicaciones abiertas a cualquiera que pueda explotar de algún modo una vulnerabilidad pirateable en Signal, sino a cualquiera que pueda piratear los dispositivos iOS, Android, Windows o Mac que puedan estar ejecutando las aplicaciones Signal para móvil o escritorio. Esta es la razón por la que las agencias de EE UU en general, y el Departamento de Defensa en particular, llevan a cabo sus actividades en dispositivos federales especialmente gestionados que están especialmente preparados para controlar qué software se instala y qué funciones están disponibles. Independientemente de que los miembros del gabinete hubieran mantenido el debate en Signal o en otra plataforma de consumo, la cuestión principal era la comunicación sobre operaciones militares secretas de alto riesgo utilizando dispositivos o software inadecuados. Una de las razones más evidentes por las que las aplicaciones de comunicación como Signal y WhatsApp no son adecuadas para el trabajo gubernamental clasificado es que ofrecen funciones de "desaparición de mensajes" (mecanismos para eliminar automáticamente los mensajes luego de un tiempo preestablecido) que son incompatibles con las leyes federales de conservación de registros. Este problema se puso de manifiesto en el chat de los directores sobre el inminente ataque a Yemen, que originalmente estaba programado para una semana de borrado automático antes de que la cuenta de Michael Waltz cambiara el temporizador a cuatro semanas de borrado automático, según las capturas de pantalla del chat publicadas por The Atlantic el miércoles. Si Goldberg, de The Atlantic, no hubiera sido incluido por error en el chat, su contenido podría no haber sido preservado de acuerdo con los antiguos requisitos del gobierno. En un testimonio ante el Congreso ese mismo día, la directora de inteligencia nacional de EE UU, Tulsi Gabbard, dijo que Signal podría haber vendo preinstalado en los dispositivos del gobierno. Pero múltiples fuentes admitieron que esto no es la norma, y señalaron específicamente que la descarga de aplicaciones de consumo como Signal a los dispositivos del Departamento de Defensa está muy restringida y a menudo prohibida. El hecho de que Hegseth, el secretario de Defensa, participara en el chat indica que, o bien obtuvo una exención extremadamente inusual para instalar Signal en un dispositivo del departamento, o bien se saltó el proceso estándar para solicitar dicha exención, o quizás estaba utilizando un dispositivo ajeno al Departamento de Defensa para el chat. Según el consultor político y podcaster Fred Wellman, los "designados políticos" del Departamento de Defensa exigieron que Signal se instalara en sus dispositivos gubernamentales el mes pasado. El núcleo de la defensa de la administración Trump se basa en la afirmación de que no se discutió ningún material clasificado en el chat de Signal. En particular, Gabbard y otros han señalado que el propio Hegseth es la autoridad de clasificación de la información. Múltiples fuentes afirman sin embargo, que esta autoridad no hace que una aplicación de consumo sea el foro adecuado para tal discusión. "La forma en que se comunicaba, la conversación no tenía una designación formal como 'solo para uso oficial' o algo así. Pero tanto si debía ser clasificada como si no, fuera lo que fuera, se trataba obviamente de información operativa sensible que ningún soldado u oficial debería revelar al público, pero habían añadido a un miembro de los medios de comunicación al chat", afirma Andy Jabbour, veterano del ejército estadounidense y fundador de la empresa de gestión de riesgos de seguridad nacional Gate 15. Jabbour añade que el personal militar recibe una formación anual sobre concientización y seguridad de la información para reforzar los procedimientos operativos en el manejo de todos los niveles de información no pública. Múltiples fuentes subrayaron que, aunque la información contenida en el chat del ataque a Yemen parece cumplir la norma de clasificación, incluso el material no clasificado puede ser extremadamente sensible y suele protegerse cuidadosamente. "Dejando a un lado por un momento que la información clasificada nunca debe ser discutida a través de un sistema no clasificado, también es alucinante para mí que todas estas personas de alto nivel que estaban en esta línea y nadie se molestó en comprobar, por razones de seguridad ¿Quiénes son todos los nombres que aparecen en la lista? " dijo el senador estadounidense Mark Warner, demócrata de Virginia, durante la audiencia del martes del Comité de Inteligencia del Senado. Según The Atlantic, 12 funcionarios de la administración Trump estaban en el chat grupal de Signal, entre ellos el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y la asesora de Trump Susie Wiles. Jabbour añade que incluso con las autoridades decisorias presentes y participando en una comunicación, establecer una designación de información o desclasificar información ocurre a través de un proceso establecido y proactivo. Como él dice: "Si derramas leche en el suelo, no puedes simplemente decir: 'Eso en realidad no es leche derramada, porque tenía la intención de derramarla'". Es decir, SignalGate plantea muchos problemas de seguridad, privacidad y legales. Pero la seguridad de Signal en sí no es uno de ellos. A pesar de eso, y con motivo de la historia de The Atlantic del lunes, algunos han buscado tenues conexiones entre la violación de seguridad del gabinete de Trump y las vulnerabilidades de Signal. El martes, por ejemplo, un asesor del Pentágono se hizo eco de un informe de los investigadores de seguridad de Google, que alertaron de Signal a principios de este año “sobre una técnica de phishing que la inteligencia militar rusa utilizó para atacar a los usuarios de la aplicación en Ucrania”. Pero Signal lanzó una actualización para hacer que esa táctica (que engaña a los usuarios para que añadan a un hacker como dispositivo secundario en su cuenta) sea mucho más difícil de llevar a cabo, y la misma táctica también se dirigió a algunas cuentas de los servicios de mensajería WhatsApp y Telegram. "Los ataques de phishing contra personas que utilizan aplicaciones y sitios web populares son un hecho en internet", explico Jun Harada, portavoz de Signal. "Una vez que supimos que los usuarios de Signal estaban siendo atacados, y cómo lo estaban siendo, introdujimos salvaguardas adicionales y advertencias in-app para ayudar a proteger a las personas de ser víctimas de ataques de phishing. Este trabajo se completó hace meses". De hecho, añade White, el investigador de criptografía, si la administración Trump va a poner en riesgo las comunicaciones secretas discutiendo planes de guerra en dispositivos comerciales no aprobados y apps de mensajería de libre acceso, podrían haber hecho mucho peor que elegir Signal para esas conversaciones, dada su reputación y trayectoria entre los expertos en seguridad. "Signal es la recomendación consensuada para comunidades de alto riesgo: activistas de derechos humanos, abogados y fuentes confidenciales de periodistas", afirma White. Pero no, como ha quedado claro esta semana, para los funcionarios del poder ejecutivo que planean ataques aéreos contra países enemigos. ¿En qué medida podría afectar este escándalo a la administración Trump? De seguro tanto sus adversarios políticos como el establishment querrán sacar provecho de ello... Y es que están con la sangre en el ojo.
Según informo esta semana The Times, Corea del Norte es el tercer mayor poseedor de bitcoin del mundo. La clasificación se basa en un análisis de Arkham Intelligence, una empresa que emplea IA para rastrear la propiedad de monederos de criptomonedas anónimos. Arkham estima que el Grupo Lazarus, un grupo de hackers vinculado al gobierno norcoreano, posee alrededor de 1200 millones de dólares en bitcoin. En comparación, estima que los activos de bitcoin en Estados Unidos superan los 17 000 millones de dólares, y los del Reino Unido, los 5000 millones. El mes pasado, el FBI acusó al Grupo Lazarus de robar aproximadamente 1.500 millones de dólares en criptomonedas de Bybit, una plataforma de intercambio de criptomonedas con sede en Dubái que atiende a más de 60 millones de usuarios. En efecto, el 21 de febrero empezó como un día normal, recuerda Ben Zhou, el jefe de ByBit, una bolsa de criptomonedas con sede en Dubai. Antes de irse a la cama, aprobó una transferencia de fondos entre las cuentas de la empresa, una “maniobra típica” realizada al prestar servicio a más de 60 millones de usuarios en todo el mundo. Media hora más tarde recibió una llamada. “Ben, hay un problema”, le dijo su director financiero, con voz temblorosa. “Puede que nos hayan pirateado... todo el Ethereum ha desaparecido”. Investigadores independientes y la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos no tardaron en señalar a un culpable conocido: Corea del Norte. Los piratas informáticos del reino ermitaño se han consolidado como una de las mayores amenazas para la criptoindustria, y como una fuente crucial de ingresos para el régimen de Kim Jong-un, ayudándole a esquivar las sanciones internacionales, a mimar a sus élites y a financiar sus programas de misiles y armas nucleares. En el 2023, los hackers norcoreanos se hicieron con un total de 661 millones de dólares, según Chainalysis, una empresa de investigación de criptomonedas; duplicaron la suma en el 2024, acumulando 1.340 millones de dólares en 47 robos distintos, una cantidad equivalente a más del 60% del total mundial de criptomonedas robadas. La operación de ByBit indica un creciente grado de habilidad y ambición: en un solo ataque, Corea del Norte robó el equivalente a 1.500 millones de dólares de la bolsa, el mayor robo de la historia de las criptomonedas. El saqueo de Corea del Norte es la recompensa a un esfuerzo de décadas. Las primeras escuelas de informática del país datan al menos de los años ochenta. La Guerra del Golfo ayudó al régimen a reconocer la importancia de la tecnología en red para la guerra moderna. Los estudiantes de matemáticas con talento fueron enviados a escuelas especiales y se les eximió del trabajo obligatorio anual en el campo, dice Thae Yong Ho, un alto diplomático norcoreano que desertó en el 2016. Originalmente concebidas como una herramienta para el espionaje y el sabotaje, las fuerzas cibernéticas de Corea del Norte comenzaron a centrarse en la ciberdelincuencia a mediados de la década del 2010. Se dice que Kim considera la ciberguerra “una espada multiusos”. El robo de criptomonedas consta de dos fases principales. La primera consiste en acceder a los sistemas del objetivo, el equivalente digital de encontrar el pasadizo subterráneo a las cámaras acorazadas de un banco. Los correos electrónicos de phishing pueden insertar código malicioso. Los operativos norcoreanos se hacen pasar por reclutadores e incitan a los desarrolladores de software a abrir archivos infectados durante falsas entrevistas de trabajo. Otro método consiste en utilizar identidades falsas para ser contratado en puestos de trabajo remotos en empresas extranjeras, lo que puede ser un primer paso para acceder a las cuentas. “Se han vuelto muy buenos encontrando vulnerabilidades a través de la ingeniería social”, afirma Andrew Fierman, de Chainalysis. En el caso de ByBit, los hackers comprometieron el ordenador de un desarrollador que trabajaba para un proveedor de software de monederos digitales. Una vez robada, la criptomoneda tiene que blanquearse. El dinero sucio se reparte entre varias carteras digitales, se combina con fondos limpios y se transfiere entre distintas criptodivisas, procesos conocidos en el sector como “mezcla” y “salto de cadena”. “Son los blanqueadores de criptomonedas más sofisticados con los que nos hemos topado”, afirma Tom Robinson, de Elliptic, una empresa de análisis de blockchain. Por último, hay que cobrar los fondos robados. Una creciente variedad de servicios clandestinos, muchos de ellos vinculados a la delincuencia organizada china, pueden ayudar en esta tarea. Las tasas y las interceptaciones de las fuerzas de seguridad reducen el botín total, pero Corea del Norte puede esperar recibir “definitivamente el 80%, tal vez el 90%” de los fondos que roba, dice Nick Carlsen, un ex analista del FBI que ahora trabaja en TRM Labs, una empresa de inteligencia de blockchain. Corea del Norte tiene varios puntos fuertes. Uno es el talento. Esto podría parecer contraintuitivo: el país es desesperadamente pobre, mientras que los ciudadanos de a pie tienen un acceso muy restringido a Internet o incluso a los ordenadores. Pero “Corea del Norte puede coger a los mejores cerebros y decirles lo que tienen que hacer”, afirma Kim Seung-joo, de la Universidad de Corea en Seúl. “No tienen que preocuparse de que vayan a trabajar a Samsung”. En el Concurso Internacional de Programación Colegial del 2019, un equipo de una universidad norcoreana quedó octavo, superando a los de Cambridge, Harvard, Oxford y Stanford. Esos talentos también son explotados. Los hackers norcoreanos trabajan día y noche. Son inusualmente descarados cuando atacan. La mayoría de los actores estatales tratan de evitar las represalias diplomáticas y “actúan como en Ocean’s 11: guantes blancos, entran sin que nadie se dé cuenta, roban la joya de la corona y salen sin que nadie se dé cuenta”, afirma Jenny Jun, del Instituto de Tecnología de Georgia. Corea del Norte “no valora el secretismo: no tiene miedo de hacer ruido”. Para el régimen norcoreano, las criptomonedas robadas se han convertido en un salvavidas, sobre todo desde que las sanciones internacionales y la pandemia del covid-19 engarzaron su ya limitado comercio. El robo de criptomonedas es una forma más eficaz de obtener divisas que las fuentes tradicionales, como los trabajadores en el extranjero o las drogas ilegales. El Grupo de Expertos de las Naciones Unidas (PNUMA), un organismo de vigilancia, informó en el 2023 de que el ciberrobo representaba la mitad de los ingresos en divisas de Corea del Norte. El saqueo digital de Corea del Norte supuso el año pasado más del triple del valor de sus exportaciones a China. “Se puede hacer lo que costó millones de trabajadores con el trabajo de unas pocas docenas de personas”, afirma Carlsen. Esos fondos ayudan a apuntalar el régimen. Las divisas se utilizan para comprar artículos de lujo que mantienen a raya a las élites. También sirve para fabricar armas. Se cree que la mayor parte de la criptomoneda robada a Corea del Norte se destina a sus programas de misiles y armas nucleares. Los investigadores de criptomonedas están mejorando en el seguimiento de los fondos robados a lo largo de la cadena de bloques. Las principales bolsas de criptomonedas y emisores de monedas estables suelen cooperar con las fuerzas de seguridad para congelar los fondos robados. En el 2023, Estados Unidos, Japón y Corea del Sur anunciaron un esfuerzo conjunto para luchar contra la ciberdelincuencia norcoreana. Estados Unidos ha sancionado a varios proveedores de servicios de “mezcla” que Corea del Norte utilizaba. Sin embargo, las autoridades siguen un paso por detrás. Luego de que Estados Unidos sancionara a los proveedores favoritos de Corea del Norte, los piratas cambiaron a otros que ofrecían servicios similares. Abordar el problema requiere esfuerzos multilaterales entre los gobiernos y el sector privado, pero esta colaboración se ha ido debilitando. En cambio, el régimen norcoreano destina cada vez más recursos a la ciberdelincuencia. Los servicios de inteligencia de Corea del Sur calculan que su fuerza de ciberdelincuentes pasó de 6.800 personas en el 2022 a 8.400 el año pasado. A medida que la criptoindustria se expande en países con una supervisión reguladora más débil, Corea del Norte tiene un “entorno objetivo cada vez más rico”, afirma Abhishek Sharma, de la Observer Research Foundation, un think tank indio. El año pasado, señala Sharma, Corea del Norte atacó bolsas con sede en India e Indonesia. Ya se sabe además que utilizan la inteligencia artificial en sus operaciones. Las herramientas de inteligencia artificial pueden ayudar a que los correos electrónicos de phishing sean más convincentes y fáciles de producir a gran escala en muchos idiomas. También pueden facilitar la infiltración en empresas como trabajadores tecnológicos a distancia. Los días malos como el del Sr. Zhou pueden ser cada vez más habituales.
Como sabéis, el nacimiento de la inteligencia artificial vino acompañado del temor a que su desarrollo acabe extinguiendo empleos y generando problemas vinculados con nuestra propia existencia. Sin embargo, otro peligro de esta tecnología podría estar asociado a un fenómeno más profundo: la tendencia a no pensar de forma crítica por culpa de las tecnologías modernas. En efecto, la humanidad está viviendo actualmente un punto de inflexión en el desarrollo de la inteligencia artificial. Según una encuesta reciente de Gallup, el 79 % de los estadounidenses ya utiliza tecnologías con IA en su vida diaria, a menudo sin siquiera darse cuenta de ello. Sin embargo, las cuestiones profundas que plantea la IA sobre la conciencia, la inteligencia y la toma de decisiones no son técnicas, sino más bien filosóficas, apuntan Michael Schrage y David Kiron en un artículo para MIT Sloan Review. "Sin esta base filosófica, corremos el riesgo de desarrollar sistemas de IA que no se alineen con los valores y las formas de pensar humanos", afirma el empresario y filósofo Faisal Hoque en su artículo en Fast Company. En su nuevo libro, 'TRANSCEND: Unlocking Humanity in the Age of AI', Hoque tilda la situación actual de "crisis filosófica". Hoy en día, el desarrollo de la IA está cambiando fundamentalmente la forma en la que pensamos, sacamos conclusiones y nos comunicamos entre sí. Si la humanidad no aprende a evaluar críticamente la información, no será capaz de abordar esta realidad, perdiendo gradualmente el hábito de pensar de forma independiente. Los humanos no solo nos enfrentamos a desafíos técnicos, sino también a preguntas fundamentales sobre lo que significa el ser humano, cuál es el propósito de la humanidad y cómo explotar nuestro propio potencial. Los grandes filósofos del pasado abordaron estas cuestiones mucho antes de la llegada de la inteligencia artificial. Ahora las ideas de Aristóteles, Kant y otros pensadores de la historia de la filosofía podrían ayudarnos a escapar de la 'pereza cerebral', pudiendo proporcionarnos una buena base para entender cómo interactuar con la IA, manteniendo y mejorando nuestras cualidades humanas. Al respecto, Hoque propone siete habilidades esenciales de pensamiento crítico basadas en los postulados de Aristóteles, Kant y otros filósofos: 1. Ser conscientes de nuestras limitaciones. Esta habilidad parte de la famosa afirmación de Sócrates: "Solo sé que no nada se", así como de las ideas de Immanuel Kant sobre los límites del conocimiento humano. También podría calificarse de 'modestia epistémica'. Cuando las personas se dan cuenta de que su conocimiento es limitado, paradójicamente, se vuelven más inteligentes y cautelosas en sus interacciones con la inteligencia artificial. Ejemplo práctico: elegir las películas por nosotros mismos, sin utilizar IA, para resaltar el valor de la creatividad humana por encima de sus algoritmos. 2. Reconocer y romper patrones estándares. Esta idea está relacionada con la filosofía existencialista, especialmente con el concepto de la libertad radical propuesto por Jean-Paul Sartre. Mientras que la inteligencia artificial sigue algoritmos programados, una persona, según Sartre, siempre puede "trascender lo dado", es decir, ir más allá de los patrones predeterminados y crear algo nuevo. Ejemplo práctico: tener conversaciones importantes y difíciles cara a cara, en lugar de utilizar IA para escribir mensajes perfectos. Es decir, priorizar la comunicación en vivo sobre su conveniencia. 3. Pensar a partir de una escala de valores. Esta habilidad, que se basa en el concepto de sabiduría práctica de Aristóteles, también denominado 'frónesis', ayuda a una persona a determinar qué es realmente importante en cada situación específica. Esta habilidad también está relacionada con la jerarquía de valores de Max Scheler, en la que algunos de ellos (como el amor y el desarrollo espiritual) son inherentemente más importantes que otros (como la comodidad y la ganancia material). Ejemplo práctico: darse cuenta de que la IA puede ofrecernos comodidad, pero no puede reemplazar la profunda comprensión mutua inherente a las amistades humanas. 4. Tomar decisiones consciente y libremente. Esta habilidad se basa en el concepto de Hannah Arendt de 'voluntad reflexiva', es decir, la capacidad de tomar decisiones conscientes, en lugar de tomar el camino fácil, con menor resistencia, que ofrece la tecnología de la IA. También se asocia con la filosofía de Sören Kierkegaard, quien creía que la base de la existencia humana es la toma de decisiones de forma independiente. Ejemplo práctico: comprobar periódicamente qué decisiones, desde la selección de contenidos hasta las compras, has delegado en los algoritmos, sin darte cuenta de ello. 5. Fomentar la conciencia de 'conexión auténtica'. Esta recomendación se basa, en gran medida, en la filosofía del 'yo y el tú' de Martin Buber, que distinguía entre las relaciones yo-ello (tratar a los demás como objetos) y las relaciones yo-tú (relaciones sinceras entre personas). Esto nos ayuda a entender la diferencia entre las interacciones de la IA y los vínculos genuinos entre las personas, que crean lazos más fuertes que los derivados del mero conocimiento. Ejemplo práctico: auditar periódicamente qué decisiones has delegado inconscientemente en la IA, desde las elecciones de contenido hasta las decisiones de compra. 6. Evaluar las implicaciones éticas. Esta habilidad se basa en el principio de responsabilidad formulado por el filósofo existencialista Hans Jonas. Se trata de la idea de que la tecnología moderna requiere un nuevo tipo de ética que tenga en cuenta las consecuencias a largo plazo. "Obra de tal modo que los efectos de tu acción sean compatibles con la permanencia de una vida humana auténtica en la Tierra", argumentó Jonas. La habilidad también incorpora consideraciones utilitaristas sobre la maximización de los buenos resultados y la minimización de los daños. Ejemplo práctico: Antes de introducir la IA en el proceso de contratación, es necesario analizar cómo puede afectar al ambiente en el equipo y al desarrollo del potencial de las personas. 7. Alinear el uso de la IA con la motivación trascendental humana. Esta habilidad se basa en la logoterapia del psicólogo austriaco Víktor Frankl, que argumentaba que la búsqueda del sentido de la vida es la necesidad humana más importante. El pensador basó su trabajo en el concepto de autorrealización del psicólogo estadounidense Abraham Maslow. Se trata de utilizar la IA de la manera correcta, teniendo en mente objetivos más elevados y liberando su potencial. Ejemplo práctico: Utilizar la IA para realizar tareas rutinarias, de tal forma que el tiempo liberado se pueda dedicar a un trabajo importante y a las relaciones con los seres queridos. Como podéis notar, estas 7 habilidades del pensamiento crítico no son sólo ideas filosóficas útiles, sino habilidades esenciales para mantener la humanidad e independencia en un mundo donde la inteligencia artificial juega un papel cada vez más importante en varios aspectos de la vida cotidiana. Según concluye Faisal Hoque, la capacidad de pensamiento crítico proporcionará a las personas las herramientas que necesitan para navegar en este nuevo mundo, mejorado por la IA, de forma consciente e independiente, en lugar de ser receptores pasivos de lo que ese futuro pueda traernos.