Es indudable que a muchos siempre nos ha entrado a curiosidad por saber que existe en el llamado lado oscuro de la red - conocido como Deep web - en el cual puedes acceder a ese 96% de Internet que no es accesible a través de buscadores estándar. Se puede encontrar de todo por ahí: pornografía infantil, blanqueo de bitcoins, compra de narcóticos... ¿Y cómo se accede? preguntaran algunos. Primero, hay que descargar TorBrowser y en un minuto estas en la Hidden Wiki, un directorio de páginas a las que no se puede entrar sin un proxy. Así empezó mi semana de inmersión en la deep web, inspirado por el morbo de volver a explorar este submundo de moral distraída que es la darknet y ver si ha cambiado en algo luego de años de no visitarlo. Anarquía, "diversión sin límites", la PS4 a un precio sospechosamente bajo... Todo lo que podéis imaginar, pero por tu cuenta y riesgo. La wiki oculta: The Hidden Wiki es tradicionalmente la casilla de salida de la deep web: un directorio de otras páginas invisibles que los propios usuarios revisan a diario. Es un servicio fundamental porque las páginas cambian constantemente de dominio y Tor sólo es navegable con una lista actualizada de enlaces a mano. Es cierto que existen otras wikis e incluso algún buscador, pero The Hidden Wiki ha adquirido un carácter oficial en la deep web. Funciona bien como índice; tanto, que si echamos un vistazo al mapa de contenido de su página principal nos haremos una idea bastante clara de qué webs y servicios se esconden detrás de Tor: Servicios financieros: lavado de bitcoins, cuentas de PayPal robadas, tarjetas de crédito clonadas, falsificación de billetes, carteras de dinero anónimas... Servicios comerciales: explotación sexual y mercado negro: gadgets robados, armas y munición, documentación falsa y sobre todo, drogas. Anonimato y seguridad: instrucciones para reforzar la privacidad en Tor, especialmente para una venta o en las transacciones con bitcoins. Servicios de hosting: alojamiento web y almacenamiento de imágenes donde se antepone la privacidad. Algunos prohíben subir archivos ilegales y otros no tienen ninguna restricción. Blogs, foros y tablones de imágenes: aparte de las vinculadas a los servicios de compraventa, dos categorías frecuentes de este tipo de comunidades son el hacking y el intercambio de imágenes de toda clase. Servicios de correo y mensajería: algunas direcciones de email son gratuitas (generalmente sólo ofrecen webmail) y otras de pago, con SSL y soporte de IMAP. La mayoría de servicios de chat funcionan sobre IRC o XMPP. Activismo político: intercambio de archivos censurados, hacktivismo y hasta una página para organizar "magnicidios financiados en masa". La anarquía es la ideología predominante en la deep web, como no podía ser de otra forma. Secretos de Estado: hay un mirror de WikiLeaks en la deep web, y varias páginas donde publicar secretos con poca actividad. Lo más interesante es una web sobre los túneles secretos de la universidad de Virginia Tech. Teorías de la conspiración: Como el de la tierra hueca, el satanismo, cualquier cosa que tenga que ver con aliens o las mil maneras del gobierno para tenernos controlados: los chemtrails, el flúor del agua... Los conspiranoicos están por todas partes, y en la deep web no podía ser menos. Libros: bibliotecas virtuales que miden varios gigas y contienen miles de ebooks en distintos formatos. Muchos de ellos están libres de copyright y otros se distribuyen ilegalmente en descarga directa. Páginas pornográficas: de pago y de libre acceso. Las subcategorías son variopintas y sin ningún límite moral. Hackers por encargo: Como recordareis, en un capitulo de 'House of Cards', Lucas Goodwin aprovechaba el anonimato de Tor para contratar un hacker que pudiera ayudarle a pinchar el teléfono del vicepresidente. Y al final resultó que sí, es así de fácil encontrar hackers a sueldo en la deep web. La propia Hidden Wiki enlazaba a varios servicios y foros de hacking, sólo tenía que hacer click en alguno. Me llamó la atención "Rent-A-Hacker", un informático europeo que decía tener veinte años de experiencia en ingeniería social y hackeos ilegales. Ofrecía ataques DDoS, exploits de día-cero, troyanos "altamente personalizados" y phishing; pero ni rastro de pincharle el teléfono al vicepresidente. El importe mínimo por un trabajo menor era de 200 euros, a partir de ahí todo lo que quisieras. El tipo tenía incluso un programa de referidos: si invitabas a tus amigos, te llevabas el 1% de lo que pagasen. A pesar de esta ventaja, Rent-A-Hacker no me terminaba de transmitir confianza; tal vez por la cabecera en Comic Sans. Así que seguí buscando. La siguiente opción que encontré fue "Hacker4hire | Cyber crime solution", que sí desglosaba sus precios por servicio: Hackear un servidor web (VPS o hosting): 120 dólares. Hackear un ordenador personal: 80 dólares. Hackear un perfil de Facebook, Twitter, etc: 50 dólares. Desarrollar spyware: 180 dólares. Localizar a alguien: 140 dólares. Investigar a alguien: 120 dólares. Ciber-extorsión: "pedir presupuesto por correo". Eran más asequibles que Rent-A-Hacker, desde luego. Pero había un problema: una búsqueda rápida en Google me advertía de que podían ser una estafa. Éste fue mi primer encuentro con uno de los protagonistas indiscutibles de la deep web: el scam. Barra libre de estafas: En un mercado completamente libre, lo que prolifera más rápido son los estafadores. Ya estamos bastante acostumbrados al scam en Internet, pero en la deep web, donde lo único que te protege como comprador es la precaución, el scam puede llegar a ser muy sofisticado y convincente. Una de las estafas que no te ves venir y que ya tiene nombre propio es el exit scam: cuando un vendedor, que tenía una buena reputación en el mercado, decide que va a cerrar su cuenta pero sigue recibiendo pedidos hasta que los compradores empiezan a sospechar. En Tor hay gente haciendo todo lo posible por quedarse con tu dinero, y al final esto también perjudica a los vendedores legítimos. Por eso existen algunos mecanismos para frenar el scam, como el Escrow. Cuando una tienda ofrece Escrow, quiere decir que hará de intermediaria en el proceso de compraventa: retiene la transacción hasta que el vendedor envía el producto y llega al comprador. Si surge algún problema, la propia tienda te permite abrir una disputa, como en PayPal. Claro que en la deep web no basta con tener cuidado con los scammers: también está el FBI. Un "honeypot" es una web falsa montada por un agente judicial para pillarte haciendo una actividad ilegal. Ya veis que, salvo que vayáis a hacer turismo como yo, por la deep web siempre hay que estar alertas. Grandes superficies: Silk Road no necesita presentación, era la marca más famosa de Tor. Era conocida desde el 2011 como el Amazon de la droga hasta que el FBI consiguió encontrar los servidores de la tienda y cerrarla. Luego apareció Silk Road 2.0 y volvió a pasar lo mismo. Pero aquí estaba yo, navegando por un Tor huérfano y tratando de averiguar cuál era el nuevo "Amazon de la droga". Por volumen de ventas parecía que estaba claro: Agora era el darknet market más grande y Evolution fue el segundo, hasta que fueron cerradas en el 2015 y el 2017, respectivamente. Por lo demás, en DeepDotNet tenían (antes de que el FBI bloquease la web) una lista de tiendas con información de seguridad y opiniones de los usuarios. Tras echarle un vistazo, decidí registrarme en Middle-Earth (que ofrece Escrow). El proceso de registro fue rapido: no hacía falta email; elegías un nombre de usuario, una contraseña y un pin que debías recordar. Al momento estabas dentro. Estos son algunos de los productos ilegales que se pueden comprar: Narcóticos: hay muchísima oferta; Se vende al por mayor y en cantidades chicas, aunque según un estudio son los pequeños traficantes los que más compran. También hay muchísima variedad, las drogas con más resultados son: la marihuana, el éxtasis, la cocaína, el hachís, la metanfetamina y la heroína. Cuentas premium: vitalicias de Spotify, Hulu, Netflix y Minecraft por dos euros. Falsificaciones: desde Rolex y Ray Ban (¿esto no se puede comprar en el Internet normal?) hasta billetes, pasaportes o carnés de estudiante de universidades privadas. Armas y municiones: Hay que estacar que Middle-Earth tiene poca oferta; especialmente de pistolas, que suelen venderse usadas. Munición toda la que quieras, ya sean cartuchos de AK-47. Hacking: los mismos servicios que veíamos antes se comercian por aquí también. A pesar de ser pequeña Middle- Earth (si la comparamos con las desaparecidas Agora y Evolution, que hasta su cierre ofrecían ofrecen más información sobre la fiabilidad de los vendedores, aparte de que tenían diez veces más oferta y una buena comunidad en foros y Reddit), es el verdadero Amazon de la droga, o más bien el eBay del mercado negro. Pero todavía me quedaba por descubrir Grams, el Google de la dark web. Grams es un buscador de productos cuyo algoritmo integra varios criptomercados de droga; es decir, si buscas cannabis te lo encuentra en Evolution, Agora y varios otros. Además, tiene su propio "pagerank": ordena los resultados según el número de compras y de opiniones positivas. Grams es una web muy reciente, pero que en poco tiempo ha ido integrando varios servicios interesantes para sus usuarios, siempre alrededor de su producto principal que es el buscador. Por ejemplo, tienen una plataforma de publicidad que se llama TorAds. Lo vais pillando: todo está intencionadamente inspirado en Google. Pequeños “negocios”: Si la deep web pone facilidades a alguien es a los emprendedores. Me llamaron especialmente la atención los sicarios: "C'thulhu", "Quick Kill" o "Contract Killer" ofrecen asesinatos por encargo desde 20.000 dólares, siempre en prepago. ¿Scam? Quiero pensar que sí, pero por ahora nadie los ha deslegitimado (quizá porque nadie se atreva a hacer una "verificación empírica"). Scam o no, lo tienen todo estudiado. En la tabla de precios de C'thulhu viene detallado por ejemplo cuánto costaría que pareciese un accidente: serían 75.000 dólares para una persona del montón y 300.000 dólares para un alto cargo. Si es demasiado, siempre puedes optar a dejarlos paralíticos por la mitad de precio. Otro colectivo que ha sabido aprovechar las oportunidades que brinda de la deep web es el de los ladrones. Encontré varias páginas de particulares vendiendo tarjetas de crédito clonadas, consolas next-gen a mitad de precio y productos Apple: hay muchos iPhones y iPads robados, a pesar de lo fácil que es bloquearlos por iCloud. Los falsificadores también se encuentran como en casa. Hay una página en Tor especializada en billetes falsos de euro y de dólar, con fotos muy convincentes de los resultados. Para cantidades pequeñas, te cobran un 40% del valor del billete real; para pedidos grandes, te piden sólo un 25%. Una biblioteca para libertarios: Cansado de ir de tiendas sin comprar nada, me propuse buscar algo de lectura. ¿Qué libros prohibidos escondía la deep web? Me topé con paraZite, una psicodélica colección de enlaces y textos anarquistas. Se declaran una comunidad pro-ateísmo, pro-suicidio, pro-drogas duras y pro-varias otras cosas; así como anti-censura, anti-copyright, anti-moralismo y anti-varias otras cosas. paraZite ofrece horas de lectura a través de centenares de archivos de texto con fragmentos sacados de foros de Internet, blogs, correos y libros. Algunos titulares: cheat.txt: cómo copiar en los exámenes; smoking.guide.txt: cómo fumar marihuana; maildrug.txt: cómo enviar droga por correo; alcohol.mak.txt: cómo hacer alcohol casero; ftw-tear.txt: cómo hacer gas lacrimógeno casero; bombbook1.txt: cómo fabricar bombas; butcher.html: cómo cortar un cadáver para consumo humano; 22ways.txt: 22 maneras de matar a un hombre con tus manos; dogsxgui.txt: guía para tener sexo con perros. La literatura más adulta y compleja la encontré en otra web: The Tor Library. Este proyecto va ya por los 160 gigas de ebooks, nueve de ellos en español. En el catálogo en inglés vi de todo un poco (desde los planos del motor sin combustible hasta cómo decorar tartas), pero en español los temas varían entre la anarquía, el anticapitalismo y la autosuficiencia. Y lo peor de la deep web: Antes de empezar este artículo, abrí un hilo en 4chan preguntando si alguien conocía enlaces interesantes en Tor, por si me hubiera perdido algo. "No quiero armas, ni drogas ni pornografía infantil", aclaré. "Sólo busco webs que sean diferentes". La única respuesta fue: ¿Para qué querrías entonces entrar en la deep web? Hay muchas webs de intercambio de pornografía infantil en la deep web, pero hay que ir buscándolas para encontrarse con ellas. La Hidden Wiki no enlaza CP (child porn) en portada, sólo en una página interior que otros usuarios asedian constantamente. También está el inconveniente de que son páginas muy propensas a cambiar de dominio o a apagarse durante un tiempo. El FBI ha conseguido cerrar unas cuantas en este tiempo. Además Tor es tan fácil de configurar que muchas comunidades de pornografía infantil se han pasado a Freenet y, especialmente, a I2P. Con lo que sí es más fácil toparse es con páginas gore. Un día, no sé muy bien cómo, acabé en un tablón en el que se compartían fotos de anormales aplastando indefensos animalitos… Cuesta entender cómo alguien puede gozar con el sufrimiento de esas inocentes criaturas. También se ha mistificado mucho el ecosistema de vídeos snuff (que contienen violencia y asesinatos). Hay grabaciones de las que todo el mundo habla y que nadie ha visto, otras que acaba descubriéndose que eran un montaje. Pero ésas no cuentan cuando descubres barbaridades como Daisy's Destruction, una serie de grabaciones nauseabundas que se distribuyen en la deep web a cambio de bitcoins... Sí que hay gente enferma en el mundo :(
Como recordareis, hace unos meses - específicamente a principios de marzo - empezaron a circular algunos rumores sobre las intenciones de HTC de lanzar un teléfono de gama alta con la vista puesta en el metaverso. Esos rumores se han hecho realidad, aunque sólo parcialmente. En efecto, tenemos un nuevo HTC entre nosotros con funciones relacionadas con el metaverso, sí, pero vale aclarar que no es un modelo de gama alta. El nuevo HTC Desire 22 Pro, que reemplaza al HTC Desire 21 Pro del año pasado, está pensado para usarlo junto a las gafas Vive Flow VR de HTC y acceder con él a Viverse, el metaverso de la compañía. Además, te permite gestionar las criptomonedas en su cartera digital y viene con un NFT gratuito. O al menos, eso es lo que promete HTC en Taiwán, su país natal. Por cierto, su nuevo modelo está enfocado al metaverso, el cual como sabéis, se trata de tecnología que recién está en sus inicios. Por eso llama tanto la atención que, sin haber lanzado un dispositivo competitivo durante muchos años, HTC utilice este concepto para intentar resucitar en el segmento móvil. Pero a pesar de haber sido "concebido para el metaverso", no esperes un derroche de potencia propio de la gama más alta, ya que el HTC Desire 22 Pro monta el procesador Snapdragon 695 5G, 8 GB de RAM y 128 GB de almacenamiento interno ampliable con una tarjeta microSD. Curiosamente, el HTC Desire 22 Pro presume en Taiwán de incluir funciones como una cartera de Ethereum y Polygon, un marketplace para comerciar con NFTs y un NFT gratuito, sin especificar cuál es ni qué valor tiene. Sin embargo, parece que todas esas funciones (o su uso como reclamo marketiniano) pueden variar en función del país porque en el Reino Unido no se menciona nada de ellas y da la casualidad que allí también se ha lanzado el teléfono. En el apartado técnico, viene con Android 12 y luce una pantalla LCD de 6,6 pulgadas con resolución FullHD+ y tasa de refresco de 120 Hz. Además, se alimenta gracias a una batería de 4.520 mAh que soporta la carga rápida de 18W, la carga inalámbrica y la carga inalámbrica inversa. También dispone de una cámara frontal de 32 megapíxeles y una cámara trasera compuesta por un sensor principal de 64 megapíxeles, un gran angular de 5 megapíxeles y un sensor de profundidad de 2 megapíxeles. Cuenta con la certificación de resistencia IP67 y un lector de huellas lateral, especificaciones todas ellas bastante comunes aunque un escalón por encima de su antecesor. En cuanto a su coste y disponibilidad, el nuevo HTC Desire 22 Pro ha sido lanzado en Taiwán y en el Reino Unido, aunque de momento se desconoce si llegará a otros países. En el caso de Taiwán, se comercializa en una única versión de 8GB/128GB a un precio de 11.900 dólares taiwaneses (que equivalen a unos 382 euros al cambio actual). Trae de regalo un NFT y está disponible en dos colores (bronce o negro).En el Reino Unido, sin embargo, puede reservarse por 399 libras (463 euros). Está a la venta en los mismos colores y con la misma configuración, pero no incluye un NFT gratis y carece de algunas funciones relacionadas con las criptomonedas :(
La historia de la Red no solo se escribe en las universidades, los laboratorios de grandes multinacionales y polos tecnológicos. Parte de su crónica se cocina también en los juzgados, entre togas y autos judiciales. El ejemplo más reciente lo deja la disputa abierta entre la biblioteca digital Internet Archive (IA) y cuatro de las mayores firmas editoriales del mundo. La primera defiende la legitimidad de su labor. Los segundos, al menos en parte, la ven más que cuestionable. El debate está servido. ¿Qué es Internet Archive? Si el mundo cambia con rapidez, en Internet el ritmo es directamente delirante. Allí lo efímero es norma y religión. En 1996 los impulsores de Internet Archive (IA) quisieron solucionarlo y fundaron Wayback Machine, algo así como la memoria viva de Internet. “Al igual que los periódicos, el contenido de la Web era efímero; pero, a diferencia de los diarios, nadie lo guardaba. Hoy tenemos más de 25 años de historial web accesible”, explican. Con el paso de los años el enfoque de IA fue expandiéndose hasta convertirse en una enorme biblioteca online que suma ya 625.000 millones de páginas web, 38 millones de libros y textos, 14 millones de audios, 7 de vídeos y 790.000 programas de software, entre otros contenidos. Todo en formato digital. Llega con hacerse con una cuenta gratuita para cargar el contenido. IA empezó a digitalizar libros en el 2005 y, en la actualidad, escanea del orden de 4.000 cada día. ¿Por qué está en juicio? Por su forma de operar, en la que algunas grandes editoriales ven ya no solo un perjuicio claro para su negocio sino, directamente, una vulneración de los derechos de autor. Los libros de la biblioteca se compran en versión impresa, se escanean y se dejan a disposición de los lectores en formato digital con un sistema de control, el Controlled Digital Lending (CDL). Si mañana quisieras acceder a un ejemplar del libro The Dark Tower (La Torre Oscura) de Stephen king, por ejemplo, y alguien ya lo estuviera leyendo, puede que tengas que sumarte a una lista de espera de dos semanas. Igual que en las bibliotecas con estanterías, mesas y olor a papel, tinta y cola. Solo que en digital. El detonante. En marzo del 2020, en plena pandemia del Coronavirus, cuando muchas bibliotecas tradicionales cerraron sus puertas y las autoridades animaban a los lectores a quedarse en casa, IA tomó una decisión radical: suspendió las listas de espera e impulsó lo que entonces bautizó como “Biblioteca Nacional de Emergencia”. De forma temporal la organización, sin ánimo de lucro, suspendió de forma temporal los límites de préstamos para 1,4 millones de libros digitalizados. Pero algunas de las editoriales con más peso en los EE.UU. no tardaron en reaccionar. Solo unos meses después, en junio, Hachette Book Group, HarperCollins Publisher, John Wiley & Sons y Penguin Random House presentaron una demanda por lo que entendían como una “infracción masiva y deliberada de derechos de autor”. El Author´s Guild comparó directamente a IA “con una web de contenidos ilícitos” y Copyright Alliance llegó a señalar a su fundador como “un saqueador”. ¿En qué punto se encuentra la disputa? Tras dos años de polémica, hace solo unos días los abogados que representan a IA presentaron un escrito en el que solicitan al juez federal que frene la demanda. Su argumento principal es que su programa CDL supone “un uso legítimo que preserva el préstamo tradicional de las bibliotecas en el mundo digital”, y va más allá: “cada libro prestado a través de CDL se ha pagado”. Las editoriales, sin embargo, no han variado su postura. A principios de mes, las empresas de la Association of American Publisher (AAP) presentaban a su vez una moción en la que inciden en su argumentación: “el escaneo masivo ilegal, la exhibición pública y la distribución de obras literarias de IA contravienen directamente la ley”. Según detalla WSWS, en su demanda los editores señalan 127 títulos que se compartieron de forma digital violando los derechos de autor y reclaman una compensación de 19 millones de dólares. Como el día y la noche. Así, diametralmente opuestas, son las posturas defendidas por Internet Archive y las editoriales que presentaron la demanda en el 2020. En la disputa además no han tardado en tomar voz otros actores igual de relevantes, como AAP, Author´s Guild o Copyright Alliance, con posturas en consonancia con las de las empresas; y Creative Commons (CC) o Electronic Frontier Foundation (EFF), que han mostrado públicamente su apoyo a Internet Archive. ¿Qué dicen las editoriales? Para AAP el “escaneo masivo ilegal”, la exhibición pública y la distribución de obras de IA vulnera los derechos de autor y compite con otros mercados con licencias. “IA ofrece copias no autorizadas”, reivindica la asociación, que asegura además que sus actividades “forman parte de una empresa comercial más amplia”: “Entre 2011 y 2020 IA obtuvo unos 30 millones de dólares de las bibliotecas por escanear libros de sus colecciones”. “Es indignante que IA haya envuelto su empresa de infracción a gran escala en un manto de servicio público”, añade. En un comunicado lanzado este mismo mes, la asociación lamenta primero que la “actividad infractora” de Internet Archive haya aumentado desde el 2020; y, segundo, que con su actividad “anima a las bibliotecas a infringir”. “IA alienta a muchas a abandonar las licencias de libros electrónicos en favor del robo. Intenta reescribir la Ley de derechos de autor de forma unilateral”, denuncia. ¿Y los partidarios de IA? Para ellos la situación es totalmente distinta y el programa CDL ofrece “un uso justo y legal que preserva el préstamo bibliotecario tradicional en el mundo digital”. “IA promueve el acceso público al conocimiento y facilita la creación de nuevos trabajos creativos y académicos. El préstamo digital de IA no ha costado a los editores ni un centavo”, recalcan desde EFF: “La evidencia muestra que el préstamo digital de Internet Archive no daña ni dañará el mercado de libros”. “Cada libro prestado a través de CDL ya ha sido comprado y pagado, por lo que los autores y editores ya han recibido una compensación total por esos libros […]. Los editores están buscando un nuevo derecho ajeno a la norma de derechos de autor: el de controlar cómo las bibliotecas pueden prestar los libros que poseen”, recalca el colectivo. En CC reivindican también que CDL permite un sistema de préstamos “más eficiente y equitativo” y recalcan que es “justo”. Un debate que va más allá de IA. Que el debate alcance al CDL, más allá incluso de la propia Internet Archive, demuestra hasta qué punto la disputa trasciende a sus protagonistas. Como señala Vice, si la moción de IA fracasa sus repercusiones no solo comprometerán la existencia del organismo; también “reducirán los derechos de propiedad digital para todo el mundo”. “El caso tiene implicaciones no solo para IA, sino también un ataque al valor protegido de las bibliotecas para la comunidad, incluido el derecho a prestar, preservar y proporcionar acceso a los materiales”, abunda Kyle K. Courtney, de la Biblioteca de Harvard, a Motherboard. En disputa hay una cuestión tan espinosa y básica como si una biblioteca puede adquirir libros impresos, retirarlos y luego escanearlos y prestar copias digitales de forma generalizada. En el caso de IA está en juego también su continuidad. Y, quizás, parte de la memoria viva de la propia Red :(
Aunque es cierto que las impresoras, fuera del ámbito empresarial y administrativo, han perdido peso, firmas como HP siguen ofreciendo soluciones dentro de este campo a nivel de usuario. La compañía tiene un gran bagaje en lo que respecta a equipos de impresión, y lleva años evolucionando su serie de impresoras , como la nueva HP Envy Inspire 7920e, un modelo multifunción de inyección de tinta con la capacidad de imprimir, copiar y escanear, además de incluir características inalámbricas para imprimir documentos y fotografías desde cualquier dispositivo móvil y PC. Un modelo gigantesco que tiene todo lo necesario que uno pueda imaginar. Como sabéis. el auge de los trámites telemáticos, tablets, eBooks, y demás soluciones digitales, han hecho que poco a poco tener una impresora en casa empiece a sonar algo arcaico para los millennials. No obstante, todavía hay un buen puñado de ellas instaladas en muchos hogares, y firmas tales como HP, junto con Epson, o Canon, entre otras, son artífices de que las impresoras sigan acompañándonos en casa. En el caso de la Envy Inspire 7920e, nos encontramos con un gigantesco modelo con doble bandeja y multitud de partes mecánicas que la hacen un verdadero monstruo de la impresión, especial sobre todo para ocasiones en las que tenemos que imprimir un gran número de hojas. Su diseño de gran tamaño prepara a esta impresora para todo tipo de funciones, obteniendo una gran bandeja de almacenamiento de papel que va alimentando a la impresora internamente sin tener que dejar las hojas fuera (función ADF). Como suele ocurrir en este tipo de impresoras, nos encontramos con un diseño de doble apertura. De esta forma, tenemos el acceso al escáner, y también al interior de la propia impresora si destapamos el embellecedor frontal. Es aquí donde podemos acceder a los cartuchos para cambiarlos fácilmente, o sustituir alguna pieza en caso de avería. La impresora pesa bastante, todo hay que decirlo. Aunque es algo lógico, teniendo en cuenta las dimensiones. En total son algo más de 8 kg, 10 kg si contamos con el embalaje. Como ocurre en las impresoras de este rango, la HP Envy Inspire 7920e también cuenta con un panel LCD táctil de 2,7 pulgadas en el que controlaremos cualquier parámetro. Si bien hay que estar un rato esperando a que terminen las comprobaciones y que esté todo listo, el control de la impresora a través de la pantalla es muy intuitivo, prácticamente como si se tratara de un teléfono móvil. Además, podemos inclinar hacia arriba la pantalla para una mayor comodidad de lectura. Bajo el panel encontramos además tres botones táctiles. Uno de ellos para ir hacia atrás, otro para ir a la home, y uno dedicado a ofrecer información. Si bien el funcionamiento del panel no llega a ser todo lo fluido que nos gustaría debido a la limitada memoria y velocidad del procesador, para las funciones de una impresora nos basta y sobra. Repasando lo que nos puede ofrecer esta impresora a nivel de especificaciones, tenemos que su ciclo de trabajo mensual para A4 es de unas 1.000 páginas, con un volumen de páginas mensual recomendado de entre 300 y 400 páginas. Es una cifra estándar que muchos fabricantes han adoptado para aquellos que le den un uso algo más exhaustivo a la impresora. En cuanto a la velocidad de impresión, la HP Envy Inspire 7920e es capaz de alcanzar las 15 ppm (páginas por minuto) para impresiones en blanco y negro en A4. Si nos vamos a color, la cifra disminuye a las 10 ppm. Para impresión en papel fotográfico, estaríamos hablando de una foto en unos 40-45 segundos a color. La velocidad depende del modo en el que estemos imprimiendo. Y es que la HP Envy Inspire 7920e cuenta con un modo silencioso en el que reduce el ruido para sacar las hojas a costa de hacerlo algo más lento. Como habíamos mencionado antes, la impresora dispone de doble bandeja. En la principal, podemos cargar el tanque con hasta 125 hojas, las cuales se irán introduciendo en la impresora para estar listas tanto como vaya necesitando. Si hablamos de papel fotográfico, podemos cargar hasta 55 hojas, y si es una foto de 4 x 6, hasta 15. Entre los ajustes de la copiadora destacados, la la HP Envy Inspire 7920e incorpora capacidad para imprimir a doble cara, intercalar, recorte, redimensión, configuración de claridad y mover márgenes, entre otros. Podemos hacer un máximo de 50 copias de una vez. Si necesitamos más copias de una hoja, tendremos que repetir el proceso. Algo que no incorpora la HP Envy Inspire 7920e es un USB o lector de tarjetas SD para imprimir imágenes o documentos que tengamos en sistemas de almacenamiento que hagan uso de estos puertos, ya sean pendrives, o tarjetas de memoria SD, etc. En cuanto la experiencia de software, la interfaz que HP suele incorporar a las impresoras de este rango es bastante intuitiva. Tal y como si de un teléfono móvil se tratase, podemos navegar por sus diferentes menús, contando con bloques de impresión, copia, o escaneado de manera muy clara y diferenciada. Además, también incorpora un panel de notificaciones donde podemos tener acceso rápido a las alertas o problemas que encuentre el sistema. La impresora es también apta para el servicio de HP Instant Ink, donde el fabricante nos ofrece tinta de manera automática cuando se comprueba que los niveles de tinta en la impresora se están agotando. Para tener acceso a él, necesitamos pagar una mensualidad, aunque si somos usuarios de HP+, los primeros seis meses de Instant Ink son gratis. Esta última suscripción es necesaria si deseamos imprimir desde cualquier parte del mundo a través de la nube. El problema de Instant Ink y HP+ es la insistencia que tiene el fabricante por hacer uso de sus servicios, pues desde HP no pararán de sugerirnos este servicio mientras hacemos uso de la app o la impresora. Además, la instalación de HP Smart viene acompañada de plugins adicionales y necesarios para poder imprimir desde la app, haciéndose algo pesada la puesta en marcha. Contar con una cuenta también es necesario si queremos actualizar el firmware de la impresora. Finalmente, en cuanto a su coste y disponibilidad, la HP Envy Inspire 7920e puede ser tuya por solo 158,99 € :)
Para nadie es un secreto que los más de 1400 millones de habitantes de China están bajo vigilancia constante por parte del régimen. Las cámaras de policía (omnipresentes, en las esquinas de las calles, el techo del metro, los vestíbulos de hoteles y los edificios de apartamentos) los graban. Sus teléfonos son rastreados, sus compras monitoreadas y sus mensajes en línea, censurados. Ahora, hasta su futuro está siendo vigilado. En efecto, la última generación de tecnología indaga en las enormes cantidades de datos recabados sobre sus actividades diarias para encontrar patrones y aberraciones, con la promesa de predecir delitos o protestas antes de que se produzcan. Se centra en aquellos a los que el gobierno chino considera alborotadores en potencia, no solo los que tienen un pasado delictivo, sino también los grupos vulnerables, como las minorías étnicas, los trabajadores inmigrantes y los que tienen un historial de ‘enfermedades mentales’ como califican a los disidentes políticos. Dicha tecnología puede alertar a la policía si una víctima de un fraude intenta viajar a Beijing para solicitarle el pago al gobierno o si un consumidor de drogas hace demasiadas llamadas al mismo número. También puede notificar a las autoridades cada vez que una persona con antecedentes de ‘enfermedad mental’ se acerque a una escuela. Hay que hacer muchas maniobras evasivas para esquivar las trampas digitales. En el pasado, a Zhang Yuqiao, un hombre de 74 años que lleva casi toda su vida adulta presentando quejas y solicitudes al gobierno, le bastaba con no transitar por las autopistas principales para esquivar a las autoridades y dirigirse a Beijing para luchar por una indemnización por la tortura de sus padres durante la Revolución Cultural. Ahora, apaga sus teléfonos, paga en efectivo y compra varios pasajes de tren a destinos falsos. Aunque en su mayor parte no ha sido demostrado, las nuevas tecnologías chinas, según se ha detallado en documentos de adquisición y de otro tipo revisados por The New York Times, amplían aún más los límites de los controles sociales y políticos y se integran cada vez más en la vida de las personas. En su nivel más básico, justifican una vigilancia asfixiante y violan la privacidad, mientras que en el extremo corren el riesgo de automatizar la discriminación sistémica y la represión política. Para el gobierno, la estabilidad social es primordial y hay que eliminar todo aquello que la ponga en riesgo. Durante su década como máximo dirigente de China, Xi Jinping ha endurecido y centralizado el Estado de seguridad, desencadenando políticas tecnoautoritarias para acabar con los disturbios étnicos en la región occidental de Uiguristán (Sinkiang) e impuesto algunos de los confinamientos por coronavirus más severos del mundo. El espacio para la disidencia, siempre limitado, desaparece con rapidez. “La inteligencia de datos debe utilizarse como motor para impulsar el desarrollo innovador de la labor de seguridad pública y un nuevo punto de crecimiento para alimentar las capacidades de combate”, dijo Xi en el 2019 en una reunión de trabajo de seguridad pública nacional. Los algoritmos, que resultarían controvertidos en otros países, suelen ser alardeados como triunfos. En el 2020, las autoridades del sur de China denegaron la petición de una mujer de trasladarse a Hong Kong para estar con su marido luego de que un software les alertara de que el matrimonio era sospechoso, según informó la policía local. Una investigación posterior reveló que ambos no solían estar en el mismo lugar al mismo tiempo y que no habían pasado juntos las vacaciones del Festival de Primavera. La policía llegó a la conclusión de que el matrimonio había sido fingido para obtener un permiso de migración. Ese mismo año, en el norte de China, una alerta automática sobre la entrada frecuente de un hombre en un complejo residencial con diferentes acompañantes llevó a la policía a investigar. Descubrieron que formaba parte de una estafa piramidal, según los medios de comunicación estatales. La información sobre estas tecnologías emergentes de seguridad se describe en documentos de investigación de la policía, patentes de contratistas de vigilancia y presentaciones, así como en cientos de documentos de contratación pública revisados y confirmados por The New York Times. Muchos de los documentos sobre adquisiciones fueron compartidos por ChinaFile, una revista en línea publicada por Asia Society, que ha reunido de manera sistemática años de registros en sitios web gubernamentales. Otro conjunto, en el que se describen los programas informáticos adquiridos por las autoridades de la ciudad portuaria de Tianjín para impedir que los solicitantes se dirijan a la vecina Beijing, fue facilitado por IPVM, una publicación de la industria de la vigilancia. La nueva estrategia de vigilancia depende en parte de los programas informáticos de vigilancia basados en datos de EE.UU. y Europa, una tecnología que, según los grupos de derechos humanos, ha codificado el racismo en decisiones como qué barrios se vigilan más y qué presos obtienen la libertad condicional. China lo lleva al extremo, ya que aprovecha las reservas de datos a nivel nacional que permiten a la policía actuar con opacidad e impunidad. Por lo general, la gente no sabe que la están vigilando. La policía se enfrenta a un escaso escrutinio externo de la eficacia de la tecnología o de las acciones que promueve. Las autoridades chinas no necesitan órdenes judiciales para recopilar información personal. En su versión más vanguardista, los sistemas plantean los eternos dilemas de la ciencia ficción: ¿cómo es posible saber que el futuro se ha predicho con exactitud si la policía interviene antes de que ocurra? Los expertos afirman que, aunque el software no consiga predecir el comportamiento humano, puede considerarse un éxito, ya que la propia vigilancia inhibe los disturbios y la delincuencia. Maya Wang, investigadora principal de China en Human Rights Watch explica: “Se trata de una jaula invisible de tecnología impuesta a la sociedad, cuyo peso desproporcionado recae sobre grupos de personas que ya sufren una grave discriminación en la sociedad china”. En el 2017, uno de los empresarios más conocidos de China tuvo una ambiciosa visión del futuro: un sistema informático capaz de predecir la delincuencia. Ese empresario, Yin Qi, que fundó Megvi, una empresa emergente de inteligencia artificial, explicó a los medios estatales chinos que el sistema de vigilancia podría dar a la policía un motor de búsqueda de delitos mediante el análisis de enormes cantidades de imágenes de video para intuir patrones y advertir a las autoridades sobre el comportamiento sospechoso. Explicó que si las cámaras detectan a una persona que pasa demasiado tiempo en una estación de tren, el sistema podría señalar a un posible carterista. “Sería aterrador si de verdad hubiera gente vigilando detrás de la cámara, pero hay un sistema”, dijo Yin. “Es como el motor de búsqueda que utilizamos todos los días para navegar por internet: es muy neutral. Se supone que es beneficioso”. Añadió que con esa vigilancia, “los malos no tienen dónde esconderse”. Ha pasado cinco años de ello, y su visión se está convirtiendo poco a poco en realidad. Las presentaciones internas de Megvii revisadas por The New York Times muestran cómo los productos de la nueva empresa generan expedientes digitales completos para la policía. “Construye una base de datos multidimensional que almacena rostros, fotos, automóviles, casos y registros de incidentes”, explica la descripción de un producto, llamado “búsqueda inteligente”. El software analiza los datos para “identificar a la gente común que parece inocente” a fin de “reprimir los actos ilegales de raíz”. Un vocero de Megvii dijo en una declaración enviada por correo electrónico que la empresa estaba comprometida con el desarrollo responsable de la inteligencia artificial y que se preocupaba por hacer la vida más segura y cómoda y “no por vigilar a ningún grupo o individuo en particular”. Cabe precisar que ya se están utilizando tecnologías similares. En el 2022, la policía de Tianjín compró un software fabricado por un competidor de Megvii, Hikvision, cuyo objetivo es predecir las protestas. El sistema recopila datos sobre una gran cantidad de peticionarios chinos, un término general en China que describe a las personas que intentan presentar quejas sobre los funcionarios locales ante las autoridades superiores. Acto seguido, califica a los peticionarios según la probabilidad de que viajen a Beijing. En el futuro, los datos se utilizarán para formar modelos de aprendizaje automático, de acuerdo con un documento de adquisición. Los funcionarios locales quieren impedir estos viajes para evitar la vergüenza política o la exposición de las irregularidades. Y el gobierno central no quiere que grupos de ciudadanos descontentos se reúnan en la capital. Bajo el mandato de Xi, los esfuerzos oficiales para controlar a los peticionarios se han vuelto cada vez más invasivos. Zekun Wang, un miembro de 32 años de un grupo que durante años buscó reparación por un fraude inmobiliario, dijo que las autoridades en el 2017 habían interceptado a compañeros peticionarios en Shanghái antes de que pudieran incluso comprar los boletos a Beijing. Sospechaba que las autoridades vigilaban sus comunicaciones en la aplicación de redes sociales WeChat. El sistema de Hikvision en Tianjín, que funciona en cooperación con la policía de la cercana Beijing y la provincia de Hebei, es más sofisticado. La plataforma analiza la probabilidad de que los individuos hagan una petición basándose en sus relaciones sociales y familiares, sus viajes anteriores y sus situaciones personales, según el documento de la contratación. Ayuda a la policía a crear un perfil de cada uno, con campos para que los agentes describan el temperamento del manifestante, incluyendo “paranoico”, “meticuloso” e “irascible”. Muchas de las personas que hacen peticiones lo hacen por la mala gestión del gobierno de un trágico accidente o por la negligencia en el caso, todo lo cual entra en el algoritmo. “Aumenta el nivel de riesgo de alerta temprana de una persona si tiene un estatus social bajo o ha pasado por una tragedia importante”, dice el documento de adquisición. Cuando la policía de Zhouning, un condado rural de la provincia de Fujian, compró un nuevo conjunto de 439 cámaras en el 2018, enumeró las coordenadas donde iría cada una. Según consta en un documento de adquisición, algunas se instalaron sobre las intersecciones y otras cerca de las escuelas. Nueve se colocaron fuera de las casas de personas que compartían una característica: ‘enfermedades mentales’. Mientras que algunos programas tratan de utilizar los datos para descubrir nuevas amenazas, un tipo más común se basa en las nociones preconcebidas de la policía. En más de 100 documentos de contratación revisados por The New York Times, la vigilancia se centraba en listas negras de “personas clave”. De acuerdo con algunos de los documentos de adquisición, entre estas personas figuraban las que padecían ‘enfermedades mentales’, los delincuentes sentenciados, los fugitivos, los consumidores de drogas, los peticionarios, los sospechosos de terrorismo, los agitadores políticos y los que amenazaban la estabilidad social. Otros sistemas tenían como objetivo a trabajadores inmigrantes, jóvenes ociosos (adolescentes que no estudian ni trabajan), minorías étnicas, extranjeros y personas infectadas por VIH. Las autoridades deciden quién entra en las listas y a menudo no hay un proceso para notificar a las personas al respecto. Una vez que los individuos están en una base de datos, rara vez se eliminan, dijeron los expertos, quienes temen que las nuevas tecnologías refuercen las disparidades dentro de China, ya que imponen supervisión a las partes más desfavorecidas de su población. En muchos casos, el software va más allá de la simple selección de una población, al permitir a las autoridades establecer trampas digitales que indican una posible amenaza. En una presentación de Megvii en la que se detallaba un producto rival de Yitu, la interfaz del sistema permitía a la policía diseñar sus propias alertas anticipadas. Con un sencillo menú que hay que completar, la policía puede configurar las alarmas con base en parámetros específicos, como dónde aparece una persona que está incluida en la lista negra, cuándo se mueve, si se reúne con otras personas etiquetadas y la frecuencia de ciertas actividades. La policía puede configurar el sistema para que envíe una notificación cada vez que dos personas con antecedentes de consumo de drogas se registren en el mismo hotel o cuando cuatro personas con antecedentes de protesta entren en el mismo parque. En el 2020, en la ciudad de Nanning, la policía compró un software que podía buscar “más de tres personas clave que se registraran en el mismo hotel o en hoteles cercanos” y “un consumidor de drogas que llamara con frecuencia a un nuevo número fuera de la ciudad”, según un documento de licitación. En Yangshuo, una ciudad turística famosa por sus asombrosas montañas kársticas, las autoridades compraron un sistema para alertarles si un extranjero sin permiso de trabajo pasaba demasiado tiempo cerca de las escuelas de idiomas extranjeros o de los bares, un esfuerzo aparente para atrapar a las personas que sobrepasan sus visas o trabajan ilegalmente. En Shanghái, una publicación dirigida por el partido describió cómo las autoridades utilizaban un software para identificar a quienes excedían el uso normal de agua y electricidad. El sistema enviaba un “silbato digital” a la policía cuando encontraba patrones de consumo sospechosos. Es probable que la táctica se haya diseñado para detectar a los trabajadores inmigrantes, que suelen vivir juntos en espacios reducidos para ahorrar dinero. En algunos lugares, la policía los considera un grupo escurridizo, y a menudo empobrecido, que puede llevar la delincuencia a las comunidades. Pero las alertas automatizadas no dan lugar al mismo nivel de respuesta policial. A menudo, la policía da prioridad a los avisos que apuntan a problemas políticos, como protestas u otras amenazas a la estabilidad social, dijo Suzanne E. Scoggins, profesora de la Universidad de Clark que estudia la actividad policial en China. En ocasiones, la policía ha manifestado abiertamente la necesidad de elaborar perfiles de las personas. “A través de la aplicación de inteligencia de datos, pintamos una imagen de las personas y les damos etiquetas con diferentes atributos”, dijo Li Wei, investigador de la universidad nacional de policía de China, en un discurso de 2016. “Para aquellos que reciben uno o más tipos de etiquetas, inferimos sus identidades y comportamientos, y luego llevamos a cabo medidas de seguridad preventivas específicas”. Zhang presentó por primera vez una solicitud de indemnización al gobierno por las torturas sufridas por su familia durante la Revolución Cultural. Desde entonces, ha presentado una queja contra lo que, según él, constituye la persecución de su familia por parte de la policía. A medida que China ha ido desarrollando sus herramientas tecnoautoritarias, Zhang ha tenido que recurrir a tácticas propias de las películas de espionaje para eludir una vigilancia que, según él, se ha vuelto “de alta tecnología”. Así, cuando viajó a Beijing en enero desde su pueblo en la provincia de Shandong, apagó su teléfono y pagó el transporte en efectivo para minimizar su huella digital. Compró billetes de tren con otro destino para eludir el seguimiento policial. Contrató a conductores privados para sortear los controles en los que su tarjeta de identificación activaría el sistema. El sistema de Tianjín tiene una función especial para aquellos que, como él, tienen “cierta conciencia de la lucha contra el reconocimiento” y cambian de vehículo con regularidad para eludir la detección, según el documento de adquisición de la policía. Ya sea que haya activado o no el sistema, Zhang ha notado un cambio. Cada vez que apaga su teléfono, dijo, los agentes se presentan en su casa para comprobar que no ha viajado de nuevo a Beijing. Aun cuando los sistemas policiales no puedan predecir con exactitud el comportamiento, las autoridades pueden considerarlos un éxito debido a la amenaza, dijo Noam Yuchtman, un profesor de economía de la Escuela de Economía de Londres que ha estudiado el impacto de la vigilancia en China. “En un contexto en el que no existe una verdadera responsabilidad política”, tener un sistema de vigilancia que envíe con frecuencia a los agentes de policía “puede funcionar bastante bien” para desalentar la protesta, dijo. Una vez que se establecen los parámetros y se activan las alertas, los agentes de policía tienen poca flexibilidad, centralizando el control. Se los evalúa por su capacidad de respuesta a las alarmas automatizadas y por su eficacia a la hora de prevenir las protestas, según los expertos y los informes públicos de la policía. La tecnología ha codificado los desequilibrios de poder. Algunos documentos de licitación hacen referencia a una “lista roja” de personas a las que el sistema de vigilancia debe ignorar. Un documento de licitación nacional decía que la función era para “personas que necesitan protección de la privacidad o protección VIP”. Otro, de la provincia de Guangdong, fue más específico, estipulando que la lista roja era para los funcionarios del gobierno. Zhang expresó su frustración por la forma en que la tecnología ha aislado a los que tienen el poder político de la gente normal. “Las autoridades no resuelven seriamente los problemas, sino que hacen lo que sea para silenciar a las personas que señalan los problemas”, dijo. “Esto es un gran paso atrás para la sociedad”. Zhang dijo que todavía creía en el poder de la tecnología para hacer el bien, pero que en las manos equivocadas podía ser un “flagelo y grillete”. “Antes, si salías de tu casa y te ibas a provincia, todos los caminos llevaban a Beijing”, dijo. “Ahora, todo el país es una red donde estas vigilado las 24 horas” puntualizó :(
Xiaomi acaba de presentar, junto a los nuevos Xiaomi 12S y 12S Pro, el móvil más ambicioso de su catálogo, el Xiaomi 12S Ultra. A pesar del cambio en la nomenclatura, este es el sucesor directo del Xiaomi Mi 11 Ultra. Con más potencia, un sensor de una pulgada y un hardware que compite con lo mejor de lo mejor, el 12S Ultra tiene el reto de competir con los mejores teléfonos del 2022. Empezaremos la casa por el tejado, y es que la cámara es el punto más importante en este Xiaomi 12S Ultra. Estrena un nuevo sensor de Sony IMX 989 con tamaño de una pulgada, el más grande jamás montado en un teléfono de Xiaomi. El 11 Ultra ya era uno de los mejores exponentes fotográficos con diferencia, y este 12S Ultra tiene todas las papeletas para seguir por el mismo camino. Según Xiaomi, no se trata solo de introducir un sensor grande, sino que por fin parece que se empiezan a tomar en serio el procesado. Han desarrollado los distintos módulos del ISP para que sea más preciso en colorimetría, siendo menos agresivo con el tratamiento de la piel. Las lentes son de primer nivel, prometiendo corregir algunos de los problemas actuales en reflejos, presentes en algunos de sus rivales directos. En concreto, son lentes revestidas con un copolímero de olefina cíclica (COC) que reducen el destello de lente, algo especialmente importante cuando disparamos por la noche a objetos como farolas. Si hablamos de las cámaras secundarias, tenemos un zoom óptico de cinco aumentos periscópicos y con una resolución de 48 megapíxeles, capaces de saltar al zoom 120X digital. El otro sensor un ultra gran angular, también de 48 megapíxeles. El panel de este Xiaomi 12S Ultra es de 6,73 pulgadas, con tecnología AMOLED, 120 Hz adaptativos hasta 1 Hz gracias al LTPO y la promesa de tener una calibración sobresaliente. Es compatible con contenidos Dolby Vision y tiene un brillo máximo de hasta 1.500 nits. La configuración de memoria se eleva hasta los 12 + 512 GB, con tipos de memoria LPDDR5 y UFS 3.1. El procesador, como no podía ser de otro modo, es el nuevo Qualcomm Snapdragon 8+ Gen 1, fabricado en proceso de TSMC y mucho más eficiente que el anterior Gen 1, con proceso de Samsung y muy poco eficiente a nivel energético y de temperatura. La batería es de 4.860mAh, debido principalmente a que las cámaras ocupan la mayor parte del teléfono. La carga rápida es de 67W (extraño que no hayan apostado por los 120W), con carga inalámbrica de 50W e inversa 10W. En cuanto a su coste y disponibilidad, cabe precisar que el Xiaomi 12S Ultra no saldrá a la venta en Europa y el resto del mundo, siendo una versión (en principio) reservada para el mercado chino. Queda aún la esperanza de que pueda llegar bajo otra nomenclatura, pero según fuentes oficiales no será así. Y en relación a su precio, varia de la siguiente manera: Xiaomi 12S Ultra 8/256 GB. 857,37 euros al cambio (5.999 yuanes); Xiaomi 12S Ultra 12/256 GB. 928,83 euros al cambio (6.499 yuanes); Xiaomi 12S Ultra 12/512 GB. 1000,29 euros al cambio (6.999 yuanes) :)