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domingo, 18 de enero de 2026

TRUMP MEDIA & TECHNOLOGY GROUP: El brazo tecnológico y energético de Donald Trump

Se trata de uno de los experimentos más singulares surgidos en la intersección entre política, tecnología y mercados financieros en Estados Unidos. La compañía, estrechamente vinculada a la figura de Donald Trump, nació como respuesta directa al conflicto entre el presidente y las grandes plataformas digitales, y hoy funciona como un holding que combina redes sociales, contenidos audiovisuales y servicios financieros con una narrativa ideológica explícita. La empresa fue fundada en febrero del 2021, a pocas semanas de la salida de Trump de la Casa Blanca y de su expulsión de redes como Twitter, Facebook y YouTube. En ese contexto, TMTG se presentó como una alternativa a las Big Tech tradicionales, con un discurso centrado en la defensa de la libertad de expresión y la crítica a lo que considera censura política por parte de Silicon Valley. Desde el inicio, el proyecto estuvo concebido no solo como un negocio de medios, sino como una infraestructura propia de comunicación y poder digital. El salto decisivo llegó en marzo del 2024, cuando Trump Media & Technology Group se convirtió en empresa pública tras fusionarse con la SPAC Digital World Acquisition Corp. Comenzó a cotizar en el Nasdaq bajo el símbolo DJT, una elección cargada de simbolismo político. En su debut bursátil, la compañía alcanzó una valuación cercana a los 8.000 millones de dólares, aunque desde entonces su capitalización ha mostrado una fuerte volatilidad. Hacia fines del 2025, el valor de mercado de TMTG se ubicaba en un rango de entre 3.500 y 4.000 millones de dólares, reflejando más el pulso político y mediático que los resultados financieros tradicionales. El principal activo de la compañía es Truth Social, la red social lanzada en el 2022 y pensada como una plataforma alternativa a X y Facebook. Aunque su base de usuarios es significativamente menor que la de las grandes redes globales, concentra una audiencia altamente fidelizada y políticamente alineada. A ese producto se sumaron Truth+, una plataforma de streaming con contenidos informativos y de opinión, y Truth.Fi, un brazo financiero orientado a inversiones temáticas, fintech y productos vinculados a la narrativa “America First”. El control accionario de TMTG está claramente concentrado en el entorno de Donald Trump. Cerca del 41% de las acciones pertenece al Donald J. Trump Revocable Trust, del cual Trump es beneficiario final y cuya administración recae en su hijo, Donald Trump Jr. Junto a este núcleo duro aparecen grandes inversores institucionales como Vanguard, BlackRock, Jane Street, Susquehanna y Citadel, cuya participación responde más a estrategias financieras y de trading que a afinidad ideológica. En términos de alianzas estratégicas, TMTG construyó su operación apoyándose en socios clave. Rumble se convirtió en su proveedor de infraestructura tecnológica y de servicios en la nube, mientras que la fusión con Digital World Acquisition Corp. fue el vehículo para acceder al mercado de capitales. En 2025, la compañía dio un paso inesperado al anunciar una fusión estratégica con TAE Technologies, una firma de energía de fusión nuclear valuada en más de 6.000 millones de dólares, lo que marcó un giro hacia sectores tecnológicos y energéticos de largo plazo. Más allá de sus números y productos, Trump Media & Technology Group persigue un objetivo de fondo: construir un ecosistema propio de comunicación, finanzas y tecnología que no dependa de intermediarios ni de reglas impuestas por las grandes plataformas globales. En ese sentido, funciona simultáneamente como empresa de medios, proyecto político-digital y activo financiero altamente ideologizado. Asimismo, para quienes analizan la relación entre tecnología y poder, TMTG ofrece una señal clara. La disputa ya no pasa solo por la audiencia o el contenido, sino por el control de la infraestructura, las plataformas y los canales de distribución. Trump Media & Technology Group no es solo una empresa: es la demostración de cómo la tecnología puede convertirse en una extensión directa del poder político y simbólico en la era digital.
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