TIEMPO RE@L

domingo, 27 de octubre de 2013

LA NSA ESPIA AL MUNDO: Un escándalo que resquebraja la relación de EEUU con sus aliados

Una noticia dada a conocer el último fin de semana por The Guardian, en el sentido de que la NSA había monitoreado las conversaciones telefónicas de 35 líderes mundiales, ha desatado un escándalo de proporciones que pone en evidencia la hipocresía de Washington, demostrando la desconfianza que tiene de sus propios aliados. En efecto, unos documentos secretos entregados por Edward Snowden al diario británico revelan que la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) colabora con altos funcionarios de la Casa Blanca, del Departamento de Estado y del Pentágono para poder sumar los números de teléfono de los líderes políticos extranjeros a sus sistemas de vigilancia. El documento señala que un funcionario no identificado de EE.UU. entregó a la agencia más de 200 números, incluidos los de 35 líderes mundiales. Estos se han convertido inmediatamente en objetivos para la vigilancia de la NSA. La revelación se produce en medio de crecientes tensiones diplomáticas entre EE.UU. y sus aliados, después de que la canciller alemana Angela Merkel llamara al renegado musulmán Barack Hussein Obama, tras las sospechas del Gobierno alemán de que EE.UU. podría haber espiado las comunicaciones de la jefa de Gobierno. Venga ya ¿la jefa de un Estado europeo, que jamás ha mostrado reflejos anti-estadounidenses a lo largo de su trayectoria política, que defendía con valentía el eje transatlántico, es a quien los estadounidenses se dedican a espiar? Los documentos, que se remontan a octubre de 2006, sugieren que este tipo de vigilancia no es aislada, y que la vigilancia rutinaria de la NSA le hace buscar la ayuda de otros funcionarios. "En un caso reciente", dice el documento revelado, "un funcionario de EE.UU. entregó a la NSA 200 números de teléfono, incluyendo los de 35 líderes del mundo. A pesar de que la mayoría está, probablemente, disponible abiertamente, la inteligencia ha señalado que 43 números de teléfono eran desconocidos". El documento continúa diciendo que los nuevos números de teléfono habían ayudado además a la agencia a conseguir nuevos contactos para espiar. De otro lado, llama la atención el silencio oficial de Washington que no dice nada del espinoso asunto, el cual como es obvio ha irritado sobremanera en Europa. Pero si Estados Unidos llega demasiado lejos con su absurdo juego, estará poniendo en riesgo la relación ya algo deteriorada con importantes aliados, sobre todo Alemania y Francia. Los diplomáticos ya están evitando viajar a Washington y combaten en otro escenario el espionaje de la NSA: en la ONU en Nueva York, donde según un artículo publicado por la revista 'Foreign Policy', Alemania y Brasil están trabajando allí en la formulación de una resolución que ponga por fin límites a la NSA. Para agravar las cosas, Edward Snowden podría alimentar aún más el escándalo con nuevas revelaciones. Aún es demasiado pronto para medir las repercusiones políticas de este último escándalo. ¿Podemos seguir creyendo en la palabra de Washington, que afirma que todo este asunto tan sólo es un malentendido? Probablemente no. Cuando los jefes de Estado se encuentran en el punto de mira, no se trata de una coincidencia, sino de una estrategia cuidadosamente planificada. El asunto de las escuchas de la NSA es un escándalo con alto potencial explosivo que podría tener repercusiones políticas importantes y desembocar en una crisis sin precedentes entre ambos lados del Atlántico :)
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