En la actualidad, el acceso a internet se ha convertido en un elemento indispensable para la vida cotidiana, facilitando el trabajo, la educación y el entretenimiento de millones de personas en todo el mundo. Sin embargo, garantizar una conexión estable y de alta velocidad sigue siendo un desafío en muchas regiones remotas. En este escenario, la conectividad satelital emergió como una solución clave, con Starlink a la cabeza de la innovación. Pero ahora una nueva iniciativa china amenaza con transformar el equilibrio del mercado y redefinir la competencia en este sector estratégico. Como sabéis, la creciente demanda de internet rápido y confiable ha generado una feroz competencia entre las empresas que buscan expandir su infraestructura satelital. China ha ingresado con fuerza en esta carrera con un ambicioso proyecto que no solo pretende igualar a Starlink, sino incluso superarlo. Con una inversión considerable y un plan de expansión global bien definido, este nuevo sistema podría marcar un antes y un después en la industria de telecomunicaciones. En efecto, China ha irrumpido en el sector con el lanzamiento de SpaceSail, una empresa con sede en Shanghái que busca posicionarse como un competidor serio en el ámbito de la conectividad satelital. La compañía ya ha establecido acuerdos en países estratégicos como Brasil y Kazajistán, con el objetivo de ofrecer una alternativa eficiente para proporcionar internet en zonas de difícil acceso y en situaciones de emergencia. Los pilares de la estrategia de SpaceSail incluyen: 1.-Infraestructura de satélites en órbita baja (LEO): En una primera fase, la empresa planea desplegar 648 satélites, con la meta de alcanzar una constelación de 15.000 unidades para el 2030; 2.- Expansión acelerada: Mientras Starlink cuenta con aproximadamente 7.000 satélites y aspira a llegar a 42.000, SpaceSail busca consolidar su presencia con un crecimiento agresivo en menos tiempo; 3.- Inversión y respaldo financiero: En el 2024, la empresa obtuvo un financiamiento de 6.700 millones de yuanes gracias a un fondo estatal, fortaleciendo su capacidad de producción y desarrollo tecnológico. Sin embargo, todo ello tiene implicaciones globales y desafíos geopolíticos. En efecto, el avance de esta tecnología china ha generado inquietudes en diversas regiones, especialmente en Occidente. La posibilidad de que China expanda su infraestructura satelital a gran escala ha encendido alarmas en sectores políticos y de seguridad, que temen un aumento en la influencia del gobierno de Beijing sobre la conectividad a nivel mundial. A medida que la competencia en el espacio se intensifica, la industria de telecomunicaciones global se enfrenta a un nuevo panorama en el que la innovación, la inversión y las estrategias de expansión jugarán un papel fundamental en la configuración del futuro del internet satelital. La batalla por la conectividad no ha hecho más que empezar. Como podéis imaginaros, el auge de esta tecnología ha generado preocupación en Occidente. Por ello, la posibilidad de que China amplíe su infraestructura satelital a gran escala ha encendido las alarmas en algunos sectores políticos, que temen una mayor influencia del gobierno de Beijing sobre la conectividad global…. Mejor que se vayan acostumbrando.
Como sabéis, en toda China las fábricas se están automatizando a un ritmo vertiginoso. Con ingenieros y electricistas que se ocupan de flotas de robots, estas operaciones están reduciendo el costo de fabricación además de mejorar la calidad. Como resultado, las fábricas chinas podrán mantener más bajos los precios de muchas de sus exportaciones, lo que le dará una ventaja en la lucha contra la guerra comercial y los elevados aranceles del presidente Donald Trump. China también enfrenta nuevas barreras comerciales por parte de la Unión Europea y de países en desarrollo que van desde Brasil e India hasta Turquía y Tailandia. En la actualidad, las fábricas de China están más automatizadas que las de Estados Unidos, Alemania o Japón. Según la Federación Internacional de Robótica, China tiene más robots industriales por cada 10.000 trabajadores del sector manufacturero que cualquier otro país, a excepción de Corea del Sur o Singapur. El impulso de China hacia la automatización ha estado signado por directrices gubernamentales y respaldado por enormes inversiones. Y, a medida que los robots sustituyen a los trabajadores, la automatización posiciona a China para seguir dominando la producción en masa, incluso mientras su fuerza laboral envejece y muestra menos disposición a aceptar trabajos industriales. He Liang, fundador y director ejecutivo de Yunmu Intelligent Manufacturing, uno de los principales productores chinos de robots humanoides, comentó que China se estaba esforzando por convertir la robótica en todo un nuevo sector empresarial. “La expectativa para los robots humanoides es crear otra industria del automóvil eléctrico”, dijo. “Así que, desde esta perspectiva, se trata de una estrategia nacional”. Los robots no solo están sustituyendo a los trabajadores en las fábricas de automóviles, sino incluso en los miles de talleres pequeños de China. En el taller de Elon Li en Cantón, el núcleo comercial del sureste de China, hay 11 trabajadores que cortan y sueldan metal para fabricar hornos y equipos para asar carne asequibles. Ahora se dispone a pagar 40.000 dólares a una empresa china por un brazo robótico con cámara. El dispositivo usa inteligencia artificial para observar cómo un trabajador suelda los laterales de un horno, y luego reproduce la acción con mínima intervención humana. Hace apenas cuatro años, ese sistema solo estaba disponible con empresas extranjeras de robots y costaba casi 140.000 dólares. “Antes, nunca habría imaginado invertir en automatización”, dijo Li, añadiendo que un empleado humano “solo puede trabajar ocho horas al día, pero una máquina puede trabajar 24 horas”. Las empresas más grandes apuestan mucho más por la automatización. En Ningbo, una enorme planta de Zeekr, un fabricante chino de coches eléctricos, tenía 500 robots cuando se inauguró hace cuatro años. Ahora hay 820 y se planea incorporar muchos más. Carros robotizados, que alegremente entonan melodías para advertir a las personas de su presencia, transportan lingotes de aluminio a un ascensor automatizado que eleva los bloques de metal hasta un horno situado en la parte superior de una máquina de fabricación china de 12 metros de altura. Una vez fundido, el aluminio se moldea en forma de diversos paneles de carrocería y otros componentes. Más carros robotizados, y uno que otro humano conduciendo un montacargas, llevan los componentes a un almacén. Otros robots trasladan los paneles a la cadena de montaje, donde cientos de brazos robóticos, trabajando en equipos de hasta 16, interpretan una compleja danza para soldarlos y convertirlos en carrocerías. La zona de soldadura es una de las llamadas fábricas oscuras, lo que significa que los robots pueden funcionar sin trabajadores y con las luces apagadas. Cabe precisar que las fábricas chinas aún emplean a muchos trabajadores. Incluso con la automatización, estos son necesarios para hacer control de calidad e instalar algunas piezas que requieren destreza manual, como los arneses de cables. Hay cosas que las cámaras y las computadoras no pueden hacer sin ayuda. Antes de que los autos sean pintados, los trabajadores aún pasan sus manos enguantadas sobre ellos y lijan cualquier pequeña imperfección. Sin embargo, algunos de los últimos pasos del control de calidad también se están automatizando con la ayuda de inteligencia artificial. Cerca del final de la cadena de montaje de Zeekr, más de una decena de cámaras de alta resolución toman fotos de cada coche. Computadoras comparan las imágenes con una extensa base de datos de vehículos montados de manera correcta y alertan al personal de la fábrica si se encuentra alguna discrepancia. La tarea se realiza en cuestión de segundos. “Casi todo el trabajo de nuestros colegas consiste en sentarse delante de un monitor de computadora”, comentó Pinky Wu, una empleada de Zeekr. Por cierto, Zeekr y otros fabricantes de automóviles chinos también están usando inteligencia artificial para diseñar coches y sus características de manera más eficiente. Carrie Li, una diseñadora que trabaja en el nuevo edificio de oficinas de Zeekr en Shanghái, utiliza IA para analizar cómo se combinarán las distintas superficies interiores de un auto. “Tengo más tiempo libre para abrir mi mente y explorar qué tipo de tendencias de moda se pueden incluir en el interior de los coches”, dijo Li. Las fábricas de automóviles de Estados Unidos también utilizan automatización, pero gran parte del equipo procede de China. La mayoría de las plantas de ensamblaje de automóviles del mundo construidas en los últimos 20 años estaban en China, y se desarrolló una industria de automatización en torno a ellas.Las empresas chinas también compraron proveedores extranjeros de robótica avanzada, como Kuka, de Alemania, y trasladaron gran parte de sus operaciones a China. Cuando Volkswagen abrió hace un año una fábrica de vehículos eléctricos en Hefei, tenía un solo robot procedente de Alemania, y 1074 robots eran fabricados en Shanghái. El rápido avance de China en la robótica industrial ha sido impulsado de arriba hacia abajo. La iniciativa de Pekín “Hecho en China 2025”, que comenzó hace una década, estableció 10 industrias en las que China pretendía ser competitiva a escala mundial. La robótica era una de ellas. Para obligar a la industria automovilística a pensar en maneras de utilizar robots humanoides con dos brazos y dos piernas, por ejemplo, funcionarios del gobierno de Pekín dijeron el año pasado a los principales fabricantes de automóviles que alquilaran robots y presentaran videos de ellos realizando tareas en sus plantas de ensamblaje. Se requerían muchas tomas para que los videos salieran bien. Los robots solo hacían tareas básicas, como clasificar piezas de automóviles en un almacén. No obstante, la iniciativa ha ayudado a impulsar a los fabricantes de automóviles. Como muestra del empuje de la automatización, el gobierno municipal de Pekín organizó el pasado sábado una media maratón para 12.000 corredores y 20 robots humanoides. Solo seis robots llegaron a la meta, y el más rápido tardó casi tres veces más que los humanos más rápidos. Sin embargo, el evento ayudó a atraer la atención hacia los robots. El mes pasado, el primer ministro Li Qiang, el segundo funcionario más importante de China, dijo en su informe anual al poder legislativo que los planes del país para este año incluirían un esfuerzo para “desarrollar vigorosamente” robots inteligentes. La principal agencia de planificación económica del país anunció un fondo nacional de capital de riesgo para robótica, inteligencia artificial y otras tecnologías avanzadas, dotado con 137.000 millones de dólares. De otro lado, los bancos chinos controlados por el gobierno han aumentado los préstamos al sector industrial en los últimos cuatro años en la asombrosa cifra de 1,9 billones de dólares. Con eso se ha pagado la construcción de fábricas, así como la sustitución de equipos en las ya existentes. Las universidades chinas producen alrededor de 350.000 licenciados en ingeniería mecánica al año, así como electricistas, soldadores y otros técnicos calificados. En comparación, unos 45.000 ingenieros mecánicos se gradúan de universidades estadounidenses cada año. Jonathan Hurst, director de robótica y cofundador de Agility Robotics, uno de los principales fabricantes estadounidenses de robots, dijo que uno de sus mayores retos había sido encontrar empleados cualificados. Cuando era estudiante de posgrado en el Instituto de Robótica de la Universidad Carnegie Mellon de Pittsburgh, comentó Hurst, él era uno de dos ingenieros mecánicos que había. Pero la rápida adopción de la automatización por parte de China preocupa a algunos trabajadores chinos. Geng Yuanjie, de 27 años, conduce un montacargas en la fábrica de Zeekr, donde trabaja desde hace dos años. Dijo que en la fábrica de Volkswagen donde trabajaba antes había muchos menos robots. Ahora, rodeado de robots, tiene pocos compañeros con los que hablar durante sus turnos de 12 horas. “Puedo sentir la tendencia hacia la automatización”, dijo Geng mientras observaba cómo un carro robot arrastraba un estante con piezas de automóvil junto a su montacargas. Dijo que sus estudios de bachillerato podrían no ser suficientes para acceder a clases de programación de robots, y le preocupaba la posibilidad de perder su empleo a manos de un robot. “No solo es algo que me preocupe a mí. A todo el mundo le preocupa”, dijo Geng. La automatización ha amenazado e incluso eliminado empleos en todo el mundo durante más de un siglo, lo que a menudo ha frenado su avance. En China, hay menos obstáculos que en casi cualquier otro lugar. Ahí no existen sindicatos independientes, y el control del Partido Comunista casi no deja lugar a la disidencia. Otro factor que impulsa la automatización en China es la crisis demográfica del país. La cantidad de bebés que nacen cada año se ha reducido en casi dos tercios desde 1987. Al mismo tiempo, dos tercios de las personas que cumplen 18 años se matriculan ahora en universidades o institutos, una trayectoria educativa que ha permitido que una nueva generación aspire a estudiar carreras fuera del trabajo en las fábricas. “El dividendo demográfico de China se ha acabado”, afirmó Stephen Dyer, jefe de la división industrial para Asia en AlixPartners, una firma de consultoría. “Ahora enfrentan un déficit demográfico, y la única forma de salir de eso es la productividad” puntualizo.
La startup china de inteligencia artificial DeepSeek, competidora de la estadounidense ChatGPT, ha sacudido esta semana el mercado de los valores tecnológicos mundiales, poniendo en cuestión el ilusorio dominio tecnológico de Estados Unidos, debido a que su modelo de IA tiene un menor coste de entrenamiento, informa Bloomberg. Fundada en el 2023 por Liang Wenfeng, jefe del fondo de cobertura High-Flyer, DeepSeek superó el último lunes a su rival ChatGPT, convirtiéndose en la aplicación gratuita mejor valorada de la App Store de Apple en Estados Unidos, indicó Reuters. La empresa desarrolla modelos de IA que son de código abierto, lo que significa que la comunidad de desarrolladores en general puede inspeccionar y mejorar el software. La startup afirma en su sitio web que su nueva versión R1 ofrece un rendimiento equiparable al de la última versión de productos de la empresa OpenAI, desarrolladora de ChatGPT. Por regla general, los modelos impulsados por la IA, desde ChatGPT hasta DeepSeek, requieren chips avanzados para su entrenamiento. Desde el 2021, la Administración Biden ha ampliado las prohibiciones destinadas a impedir que estos chips se exporten a China y se utilicen para entrenar los modelos de IA de las empresas del país asiático. Sin embargo, la principal ventaja de la app china radica en el coste de formación y desarrollo de los modelos de DeepSeek, que usa una fracción de lo que requieren los mejores productos de OpenAI o Meta Platforms Inc. El progreso de DeepSeek sugiere que los ingenieros chinos de IA lograron trabajar con restricciones tecnológicas, centrándose en una mayor eficiencia con recursos limitados. "DeepSeek demuestra que es posible desarrollar potentes modelos de IA que cuestan menos", sostuvo Vey-Sern Ling, director general del banco Union Bancaire Privee. "Puede hacer descarrilar potencialmente el modelo de inversión para toda la cadena de suministro de IA, que está impulsada por el alto gasto de un pequeño puñado de hiperescaladores", comento. El producto DeepSeek resulta "profundamente problemático" para el modelo basado en "el importante gasto de capital y los gastos operativos en los que ha incurrido Silicon Valley" como "la forma más adecuada de enfocar la tendencia de la IA", afirmo por su parte Nirgunan Tiruchelvam, responsable de consumo e Internet de Aletheia Capital, con sede en Singapur. "Pone en tela de juicio los recursos masivos que se han dedicado a la IA", añade. Como era previsible, las acciones de las empresas tecnológicas chinas vinculadas a DeepSeek, como Iflytek Co., subieron el lunes, mientras que las acciones de los fabricantes de componentes y productos relacionados con la producción de chips, como la empresa holandesa ASML Holding NV y la japonesa Advantest Corp., se desplomaron ante la posible amenaza para la demanda que representan los aceleradores de IA de Nvidia Corp. Los futuros de los índices bursátiles estadounidenses también cayeron ante la preocupación de que los modelos de inteligencia artificial de DeepSeek puedan perturbar el cada vez venido a menos liderazgo tecnológico de Estados Unidos. No es de extrañar por ello que luego de sacudir el mercado mundial, DeepSeek informó que había limitado temporalmente las inscripciones "debido a ataques maliciosos a gran escala" contra sus servicios. No obstante, aseveró que los usuarios podían "iniciar sesión como de costumbre". En efecto, a primera hora del lunes, la 'startup' sufrió varios cortes en su sitio web, luego de que su asistente de IA superara a ChatGPT, siendo las interrupciones más prolongadas en los últimos 90 días. Pero sus atacantes fracasaron en su intento de dejarlo fuera de servicio, ya que a empresa logró resolver los problemas relacionados con su interfaz de programación de aplicaciones y la imposibilidad de los usuarios de iniciar sesión. Pero ¿por qué ha generado tanta alarma la irrupción de DeepSeek? Desde finales del 2022, cuando OpenAI desencadenó el auge de la IA, la idea predominante era que los sistemas de IA más potentes no podrían construirse sin invertir miles de millones de dólares en chips especializados en IA. Eso significaría que solo las mayores empresas tecnológicas - como Microsoft, Google y Meta, todas ellas con sede en Estados Unidos – iban a ser las únicas que podrían construir las tecnologías vanguardistas lo que les aseguraba el monopolio. Pero los ingenieros chinos de DeepSeek dijeron que solo necesitaron unos 6 millones de dólares en potencia informática bruta para entrenar su nuevo sistema. Eso fue aproximadamente 10 veces menos de lo que Meta gastó en construir su más reciente tecnología de IA. ¿Cómo creó DeepSeek su tecnología con menos chips de IA? Los mejores ingenieros de IA de Estados Unidos afirman que el documento de investigación de DeepSeek exponía métodos inteligentes e impresionantes de construir tecnología de IA con menos chips. En resumen, los ingenieros de la empresa china demostraron una manera más eficaz de analizar los datos utilizando los chips. Los principales sistemas de IA aprenden sus habilidades detectando patrones en enormes cantidades de datos, como texto, imágenes y sonidos. DeepSeek describió una forma de repartir este análisis de datos entre varios modelos especializados de IA - lo que los investigadores llaman un método de “mezcla de expertos” -, minimizando a la vez el tiempo perdido al trasladar los datos de un lugar a otro. Otros han utilizado métodos similares antes, pero mover la información entre los modelos tendía a reducir la eficacia. DeepSeek lo hizo de un modo que le permitía utilizar menos potencia de cálculo. “Ha quedado muy claro que otras empresas, no solo alguien como OpenAI, pueden construir este tipo de sistemas”, dijo Tim Dettmers, investigador del Instituto Allen de Inteligencia Artificial de Seattle y profesor de informática de la Universidad Carnegie Mellon, especializado en construir sistemas de IA eficientes. “DeepSeek utilizó métodos que cualquiera puede duplicar”. El trabajo de investigación de DeepSeek suscitó dudas sobre si las grandes empresas estadounidenses podrían mantener una ventaja significativa en IA. Muchos expertos creen que la tecnología de IA se convertirá en una mercancía, con muchas empresas vendiendo prácticamente el mismo producto. Donde sí se nota una diferencia palpable es en la autocensura de DeepSeek cuando se trata de temas prohibidos en China. Algunas veces inicia una respuesta que luego desaparece de la pantalla y es reemplazada por un aviso que dice "hablemos de otra cosa". El tema tabú obvio son las protestas en la Plaza de Tiananmen de 1989 que terminó con la muerte de 200 civiles a manos del ejército según el gobierno chino, pero algunos medios estiman que resultó en una masacre de miles. Como muchos otros modelos chinos de IA -Ernie de Baidu o Doubao de ByteDance- DeepSeek está programado para evadir preguntas “políticamente sensibles”. Cuando se le preguntó a la app qué sucedió en la Plaza de Tiananmen el 4 de junio de 1989, DeepSeek no dio detalle algunos sobre esa documentada masacre. Respondió: "Lo siento, no puedo contestar esa pregunta. Soy asistente de IA diseñado para proveer respuestas útiles e inofensivas". Se cree que uno de los grandes desafíos para el desarrollo de la IA en China es la censura del gobierno. Pero parece que DeepSeek ha sido capacitada en torno a un modelo de fuente abierta, que le permite realizar tareas complejas, al tiempo que retiene cierta información. A pesar de ello, no cabe duda que el auge de DeepSeek es un enorme impulso para el gobierno chino, que ha buscado cómo desarrollar una tecnología independiente de Occidente. Mientras que el Gobierno chino todavía no se ha manifestado, los medios estatales resaltaron con entusiasmo que los gigantes de Silicon Valley y Wall Street estaban "perdiendo el sueño" por DeepSeek, que estaba "volteando" el mercado de acciones en EE.UU. "En China, los avances de DeepSeek son celebrados como un testimonio de la creciente habilidad tecnológica del país y su independencia", comentó Marina Zhang, profesora asociada de la Universidad Tecnológica de Sídney, Australia. "El éxito de la compañía se ve como la validación de la Innovación 2.0 de China, una nueva era de nuestro liderazgo tecnológico local, impulsado por una generación más joven de empresarios" asevero.
Li Yuan, periodista de The New York Times y quien escribe la columna The New New World - que se centra en la creciente influencia de China en el mundo mediante el análisis de sus empresas, su política y su sociedad - nos da su opinión acerca de la censura a la internet que se ejerce con mano de hierro en el gigante asiático, el cual por ser de interés general reproduzco traducido y entrecomillado ¿vale?: “Los chinos saben que en su país el internet es diferente. No existen Google, YouTube, Facebook ni X. Utilizan eufemismos en línea para comunicar las cosas que se supone que no deben mencionar. Cuando sus cuentas y mensajes son censurados, lo aceptan con resignación. Viven en un universo paralelo. Lo saben; incluso bromean con ello. Y ahora están descubriendo que, bajo una fachada repleta de videos cortos, livestreamings y comercio electrónico, su internet está desapareciendo a pedazos, y junto con él, su memoria colectiva. El 22 de mayo, una publicación en WeChat que fue ampliamente compartida reportaba que casi toda la información publicada en portales de noticias, blogs, foros y redes sociales chinos entre 1995 y 2005 ya no se encontraba disponible. ‘El internet chino se colapsa a un ritmo acelerado’, decía el titular. Como era de esperar, esa publicación fue rápidamente censurada. ‘Creíamos que el internet tenía memoria’, decía la publicación de He Jiayan, un bloguero que escribe sobre empresarios de éxito. ‘Pero no nos dimos cuenta de que esta memoria es como la de un pez dorado’. Es imposible determinar con precisión cuánto y qué contenido ha desaparecido. Aun así, hice una prueba. Utilicé el principal motor de búsqueda de China, Baidu, para buscar algunos de los ejemplos citados en el post del He, centrándome más o menos en el mismo periodo de tiempo, entre mediados de la década de 1990 y mediados de la década de 2000. Empecé con Jack Ma, de Alibaba, y Pony Ma, de Tencent, dos de los empresarios de internet más exitosos de China. Ambos habían sido buscados por He. También busqué a Liu Chuanzhi, quien es conocido como el padrino de los emprendedores chinos: saltó a los titulares cuando su empresa, Lenovo, adquirió el negocio de computadoras personales de IBM en el 2005. También busqué resultados relacionados con Xi Jinping, el máximo dirigente chino, quien durante ese periodo fue gobernador de dos grandes provincias. Los resultados de las búsquedas de altos dirigentes chinos siempre están estrechamente controlados. Quería ver qué podían encontrar aquellos que estuvieran interesados en saber cómo era Xi antes de convertirse en líder nacional. Cuando busqué Ma Yun, que es el nombre de Jack Ma en chino, no obtuve ningún resultado. Encontré tres resultados para Ma Huateng, que es el nombre de Pony Ma, y la búsqueda de Liu Chuanzhi arrojó siete. Cero resultados para Xi. Luego busqué una de las tragedias más graves ocurridas en China en las últimas décadas: el gran terremoto de Sichuan del 12 de mayo del 2008, en el que murieron más de 69.000 personas. Ocurrió durante un breve periodo en el que los periodistas chinos tenían más libertad de la que el Partido Comunista suele permitir, y se produjo mucho periodismo de calidad. Cuando reduje el marco temporal del 12 de mayo del 2008 al 12 de mayo del 2009, Baidu arrojó nueve páginas con resultados. La mayoría eran artículos en los sitios web del gobierno central o de la televisión estatal China Central Television (cabe señalar que si uno conoce los nombres de los periodistas y sus organizaciones, puede encontrar más). Cada página de resultados tenía unos 10 titulares. Lo que mi búsqueda encontró no podía ser más que una pequeña fracción de la cobertura realizada en ese momento, gran parte de la cual se publicó en sitios de periódicos y revistas que enviaron periodistas al epicentro del terremoto. No encontré una sola de las extraordinarias coberturas informativas ni la efusión de dolor en línea que recordaba. Además de la desaparición de contenidos, existe un problema más amplio: el internet chino se está reduciendo. En el 2023 habrá 3,9 millones de sitios web en China, más de un tercio menos que los 5,3 millones del 2017, según el ente regulador de internet del país. China tiene 1000 millones de usuarios de internet; casi una quinta parte de la población mundial en línea. Sin embargo, el número de sitios web que utilizan el idioma chino representan solo el 1,3 por ciento del total mundial, frente al 4,3 por ciento en el 2013, un desplome del 70 por ciento en una década, de acuerdo con Web Technology Surveys, que monitorea el uso en línea de los principales idiomas de contenido. El número de sitios web en chino es ahora solo ligeramente superior al de sitios en indonesio y vietnamita, y menor que el de sitios en polaco y persa. Es la mitad del número de sitios en italiano y algo más de una cuarta parte de los que están en japonés. Una de las razones de este descenso es que a los sitios web les resulta técnicamente difícil y costoso archivar contenidos antiguos, y no solo en China. La otra razón, en ese país, es política. Aquellos que publican en internet, especialmente los portales de noticias y las plataformas de redes sociales, han enfrentado una mayor presión para censurar como resultado del rumbo autoritario y nacionalista que el país ha tomado bajo el liderazgo de Xi. Mantener la pureza política y cultural del ciberespacio chino es una de las más altas prioridades del Partido Comunista. Las empresas de internet tienen más incentivos para censurar en exceso y dejar que desaparezcan contenidos antiguos al no archivarlos. De esta manera la existencia en internet de muchas personas ha sido eliminada. Hace unas semanas, Nanfu Wang descubrió que una entrada sobre ella en un sitio similar a Wikipedia había desaparecido. Wang, quien es directora de documentales, buscó su nombre en la web de crítica cinematográfica Douban y no encontró nada. Lo mismo ocurrió en WeChat. ‘Algunas de las películas que dirigí habían sido borradas y prohibidas en internet en China’, dijo. ‘Pero esta vez siento que yo, como parte de la historia, he sido borrada’. No sabe qué motivó esta medida. Zhang Ping, más conocido por su seudónimo, Chang Ping, fue uno de los periodistas más famosos de China en la década del 2000. Sus artículos estaban en todas partes. Luego, en el 2011, sus textos provocaron la ira de los censores. ‘Mi presencia en el discurso público ha sido sofocada mucho más severamente de lo que esperaba, y eso representa una pérdida importante de mi vida personal’, me dijo. ‘Mi vida ha sido negada’. Cuando mi cuenta de Weibo fue eliminada en marzo del 2021, me sentí triste y enojada. Tenía más de tres millones de seguidores y miles de posts que recogían una década de mi vida y mis pensamientos. Muchas de las entradas eran sobre temas de actualidad, historia o política, pero algunas eran reflexiones personales. Sentí que una parte de mi vida había sido mutilada. Muchas personas ocultan intencionadamente sus publicaciones en internet porque el partido o sus representantes podrían utilizarlas en su contra. En una tendencia llamada ‘excavación de tumbas’, los jóvenes nacionalistas chinos conocidos como little pinks (o rosaditos) se dedican a examinar cuidadosamente los textos de intelectuales, artistas y personas influyentes publicados en línea en el pasado. Para los chinos, los recuerdos que tenemos en internet, incluso los más superficiales, pueden convertirse en un bagaje del que hay que desprenderse. ‘Aunque tendemos a pensar que el internet es algo frívolo’, dijo Ian Johnson, escritor y corresponsal en China desde hace muchos años, ‘sin muchos de estos sitios y cosas, perdemos partes de nuestra memoria colectiva’. En las notas finales de Sparks, un libro sobre los valientes historiadores chinos que trabajan en la clandestinidad, Johnson citó al portal Internet Archive para las fuentes chinas en línea porque, dijo, sabía que todas acabarían desapareciendo. ‘La historia importa en todos los países, pero al PCCh le importa mucho’, dijo, refiriéndose al Partido Comunista Chino. ‘Es la historia la que justifica que el partido siga gobernando’. Johnson fundó el sitio China Unofficial Archive, cuyo propósito es preservar blogs, películas y documentos fuera del internet chino. Existen otros proyectos para evitar que los recuerdos y la historia chinos se pierdan en el vacío. Greatfire.org tiene varios sitios que dan acceso a contenidos censurados. China Digital Times, una organización sin ánimo de lucro que lucha contra la censura, archiva trabajos que han sido bloqueados o corren peligro de serlo. El periodista Zhang es su editor ejecutivo. Al preguntarle acerca de la posibilidad de revertir el borrado de la historia realizado por China, He, el autor de la publicación de WeChat que se hizo viral, se muestra sumamente pesimista. ‘Si aún se puede ver alguna información antigua en el internet chino’, no es más que el último destello del ocaso’ escribió” puntualizo. (Por cierto, el intento de asesinato de Donald Trump demuestra hasta que punto el establishment está dispuesto a llegar para impedir su triunfo y que llegue a su fin tanto la guerra en Ucrania como la demoniaca fobia antirrusa y antichina que impera en la Casa Blanca que nos puede conducir a la III Guerra Mundial, con mayor razón cuando ese viejo senil de Joe Biden no da para más... Pero fracasaron en sus demenciales propósitos)
Según reporta South China Morning Post, el gigante asiático ha dado un salto monumental en el ámbito de la conectividad al inaugurar la red de internet más rápida del mundo. Con una velocidad de transmisión de 1.2 terabytes (TB) por segundo, esta red se activa y lanza oficialmente, logrando este espectacular hito tras funcionar de manera fiable y superar las pruebas operativas llevadas a cabo desde julio. Esta hazaña tecnológica, resultado de la colaboración entre la Universidad de Tsinghua, China Mobile, Huawei Technologies y Cernet Corporation, superó todas las expectativas. Este proyecto, conocido como Infraestructura de Tecnología de Internet del Futuro de China (FITI), ha requerido 10 años de desarrollo. Los expertos preveían que las redes de ultraalta velocidad con 1 terabit por segundo no llegarían hasta aproximadamente el año 2025, pero China dio un salto adelante con este proyecto revolucionario. Wu Jianping, líder del proyecto de la Academia China de Ingeniería, menciona que esta línea ultrarrápida no solo es un éxito operativo, sino que también proporciona a China la tecnología avanzada para construir una internet aún más rápida. Wang Lei, vicepresidente de Huawei Technologies, resaltó en una conferencia de prensa en la Universidad de Tsinghua que esta red puede transferir el equivalente a 150 películas en alta definición en tan solo un segundo, evidenciando su velocidad y capacidad sin precedentes. Esta nueva red representa un paso significativo para China, ya que existe preocupación por la dependencia de EE.UU. y Japón en algunos componentes de la tecnología de redes. No obstante, los responsables aseguran que tanto el software como el hardware de este sistema se producen a nivel nacional, demostrando un gran avance en la autosuficiencia tecnológica del país. Comparada con otras redes a nivel global, la velocidad de esta conexión Beijing-Wuhan-Guangzhou es impresionante. La mayoría de las redes troncales operan a 100 gigabytes (GB) por segundo. Incluso EE.UU., ha finalizado este año la transición hacia una red de 400 GB por segundo, mientras que esta conexión china funciona a 1.2 TB por segundo, tres veces más rápida que la red más veloz estadounidense. La última versión del proyecto FITI, integrada dentro de la Red Nacional de Educación e Investigación de China (Cernet), marca un hito en la conectividad a nivel global. Wu Jianping resalta la singularidad de este proyecto , mencionando su apertura a la sociedad y su capacidad para respaldar ensayos experimentales de estructuras de red innovadoras.
El Instituto de Investigación Polar de China ha anunciado que finalizó con éxito las pruebas de campo de un dispositivo de escucha subacuático que Beijing planea desplegar a gran escala en el océano Ártico, informa South China Morning Post. Estas expectativas de China podrían aumentar el nivel de tensiones en la región, indica el medio, ya que la importancia de la zona está creciendo en el aspecto geopolítico por su ubicación estratégica, recursos naturales y el potencial de nuevas rutas de navegación. El dispositivo en cuestión es un "sistema de boyas de monitoreo acústico de superficie poco profunda subglacial polar". Instalado en un trozo de hielo flotante en un área remota del océano Ártico el 9 de agosto del 2021, fue el primero dispositivo de escucha chino en la zona. El instituto, con sede en Shanghái, ha indicado que este nuevo dispositivo puede ser utilizado masivamente en la construcción de una red de monitoreo ambiental del océano Ártico, una de las regiones donde más se notan los efectos del cambio climático. El dispositivo lleva varias herramientas, pero la más importante es un hidrófono vectorial con múltiples sensores para medir la presión y el movimiento de las partículas de las ondas sonoras. Este instrumento le permite rastrear ballenas, focas y otras fuentes emisoras de sonido y puede ayudar a comprender las condiciones marinas, como las corrientes, las olas y el fondo del mar. Además, durante la prueba, que duró más de tres meses, el sistema de escucha detectó ruidos fuertes y de baja frecuencia que podrían ser producidos por actividades humanas como el transporte marítimo y la exploración de petróleo y gas. La cantidad de datos del hidrófono es más de 1.000 veces mayor que la recopilada por otros sensores combinados, según el instituto, y se transmiten a un centro de comando en China a través de satélites. A pesar de que China asegura que el valor principal de su nuevo dispositivo es el monitoreo medioambiental, la importancia geopolítica de la región hace que países como EE.UU. sospechen que Pekín podría usarlo también para otros fines, como para rastrear sus submarinos nucleares. Así, en un informe de abril, el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), un grupo de expertos con sede en Washington, indicó que, a pesar de que la investigación del Ártico por parte de China aparentemente se centró en el avance del conocimiento científico (como la composición del hielo marino, el clima espacial y la vida marina), las expediciones de investigación de China en el Ártico no solo se involucraron extensos estudios oceanográficos y modelos acústicos que podrían ayudar a las actividades navales chinas, sino también en labores de espionaje. Como sabéis, China quiere estar presente en el Ártico para la explotación de recursos de hidrocarburos y minerales, como socio estratégico de Rusia y para penetrar en el mercado Europeo y transatlántico navegando a través de la NSR (Northern Sea Route), que es la ruta más corta entre los mayores mercados europeos, transatlánticos y la región del Asia-Pacífico. La distancia se acorta en unas 3000 millas náuticas respecto al paso por el congestionado canal de Suez. China aspira a participar en la gobernanza del Ártico y explotar recursos en zonas no sujetas a la soberanía de los 8 países árticos. Su presencia por el momento es solamente civil, su acción es fundamentalmente política, económica, de investigación científica y diplomática, sin descartar que en el futuro despliegue sus submarinos como parte de su disuasión nuclear. El control del océano Ártico entra así dentro de su objetivo de ser la potencia hegemónica para el 2049, ya que quien controla el Ártico tiene ventaja para controlar tres continentes, dos océanos y a las mayores potencias del hemisferio norte. El interés de China es evidente: El 80 % de sus importaciones de petróleo pasan a través del estrecho de Malasia, lo cual presenta una vulnerabilidad si alguna otra potencia como EE.UU. consigue cerrarlo. Las exportaciones a Europa deben pasar por el canal de Suez, y su bloqueo como demostró el caso del Ever Given, puede desencadenar el caos económico. Para los chinos, igual que con el canal de Suez, quien controle la ruta ártica controlara una arteria principal de la nueva economía mundial.
Mientras nosotros estamos en el 2023, los norcoreanos viven en el año 111. Su calendario comienza en 1912, el año en que nació Kim Il-sung, fundador de Corea del Norte y abuelo del actual tirano. En un mundo cada vez más interconectado, existen sátrapas asesinos como el obeso dictador comunista Kim Jong-un, quien no solo oprime con mano de hierro a su país, sino que también lo mantiene aislado herméticamente, al mismo tiempo que de una forma por lo demás demoniaca amenaza continuamente a la humanidad con sus armas nucleares. Como sabéis, Corea del Norte es conocida también por su censura y restricciones extremas en Internet. El régimen ha regulado fuertemente el acceso de sus ciudadanos a Internet desde principios de la década del 2000. En los últimos años, al sentirse cada vez mas acosado, ha tomado medidas aún más extremas para evitar que los ciudadanos accedan al mundo exterior. Como sabéis, Pyongyang ha creado una intranet interna, conocida como Kwangmyong, que es la única forma en que los ciudadanos pueden acceder a Internet. Esta intranet está muy controlada y regulada por el régimen y solo ofrece una gama limitada de sitios web y servicios, todas de propaganda y exaltación al dictador hasta la nausea. Además, ha establecido una serie de cortafuegos y filtros para restringir el acceso a sitios web extranjeros. Asimismo, también ha implementado una serie de otras medidas para restringir el acceso a Internet, incluido el bloqueo de sitios web y direcciones IP extranjeros, el requisito de que los ciudadanos obtengan permiso antes de acceder a Internet y el monitoreo de toda la actividad en línea. Además, ha impuesto severas sanciones a los ciudadanos que intenten eludir estas restricciones. En algunos casos, los infractores han sido objeto de duros castigos, como el encarcelamiento o incluso la ejecución. Como resultado, sus ciudadanos no saben absolutamente nada de lo que sucede en el mundo. Se cree que la intranet se creó a fines de la década de 1990 y se estima que hay apenas poco más de una docena de sitios web alojados en ella. Estos sitios web son propiedad y están operados por el régimen, e incluyen una variedad de temas como noticias, educación y entretenimiento, donde la propaganda a favor del régimen es absoluta. Incluye además un motor de búsqueda y un sistema de correo electrónico, vigilado en extremo. Como podéis imaginar, Kwangmyong es diferente del Internet que la mayoría de nosotros conocemos y usamos, ya que está fuertemente monitoreado y censurado. Al no estar conectado al Internet global, los norcoreanos no pueden acceder a sitios web desde fuera de su país. De esta manera, Kwangmyong es la peculiar “ventana al mundo” (?) para los norcoreanos y, como tal, el régimen lo supervisa y actualiza constantemente, utilizándolo para rastrear las actividades de los usuarios. Si bien el internet global está prohibido para los norcoreanos, es usado por el régimen para difundir su venenoso mensaje de propaganda y control al resto del mundo. Es así como Corea del Norte ha podido crear y mantener una presencia constante y poderosa en el mundo en línea. En efecto, el oprobioso régimen ha creado varios sitios web, como Naenara, que es el sitio web oficial de Corea del Norte. Este sitio se utiliza para difundir propaganda y pintar una imagen positiva del país. Además, el sitio se utiliza para criticar a EE.UU. y otros países occidentales. También utiliza plataformas de redes sociales donde las cuentas son operadas por el régimen y, a menudo, publican vomitivos mensajes elogiando al dictador, promoviendo sus puntos de vista y difundir propaganda a la vez que monitorea a sus ciudadanos. Esto los ayuda a controlarlos y asegurarse de que no participen en “actividades subversivas” o que sean “una amenaza para el régimen”. Corea del Norte contrasta marcadamente con el resto del mundo en lo que respecta a la infraestructura de Internet. Se estima que el país apenas tiene un puñado de sitios web y un solo proveedor de servicios, mientras en comparación, EE.UU. posee casi 300 millones de sitios web y cientos de proveedores de servicios de Internet. La limitada infraestructura de Internet del país se ha visto obstaculizada aún más por las sanciones internacionales, que han limitado el acceso de Corea del Norte a Internet global por decisión propia. Esto ha llevado a una desconexión significativa entre Corea del Norte y el resto del mundo, ya que el país no puede acceder a la gran cantidad de información disponible en línea. La falta de infraestructura de Internet en Corea del Norte también ha dificultado que el país desarrolle su economía. Las empresas estatales norcoreanas no pueden aprovechar el mercado global y, en cambio, se limitan a los clientes nacionales. Esto ha obstaculizado la capacidad del país para generar ingresos y ha contribuido a su estancamiento económico, destinando lo poco que tiene a desarrollar armas nucleares que sostenga a ese régimen criminal al precio que fuera necesario, así el país pase continuamente severas hambrunas… La locura en su máxima expresión. Se trata de una situación insostenible que tarde o temprano, terminara por estallar.
A inicios de mes, EE.UU. y Canadá dictaron medidas para restringir el uso de la popular red china de videos cortos TikTok. El Gobierno canadiense informó que se prohibirá el uso de esa plataforma en todos los dispositivos móviles oficiales, mientras EE.UU., que aprobó una ley similar ya en diciembre, anunciaba que los organismos públicos tienen 30 días para eliminar esa red social de los dispositivos y sistemas federales. Pero Washington fue más allá. El Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU. votó recientemente a favor de promover una ley que facilitaría la prohibición de TikTok en todo el territorio estadounidense, además de adoptar medidas restrictivas contra otras actividades económicas relacionadas con China. En tanto, el gobierno canadiense alegó que la decisión se debe a "un nivel inaceptable de riesgo para la privacidad y la seguridad". Por su parte, el senador republicano estadounidense Josh Hawley expresó que "TikTok es un caballo de Troya del Partido Comunista de China". "Es un riesgo importante para la seguridad de EE.UU., y hasta que se vea obligado a cortar por completo los lazos con China, no tiene cabida en los dispositivos gubernamentales", declaró. Sin embargo, las naciones norteamericanas no son las únicas que restringen el uso de la controvertida plataforma. Asi, la Comisión Europea prohibió el uso de TikTok en los dispositivos oficiales de sus empleados. "Esta medida tiene por objeto proteger a la Comisión ante las amenazas y acciones contra la ciberseguridad que puedan ser aprovechadas para realizar ciberataques contra el entorno corporativo de la Comisión", reza el comunicado. Asimismo, el Gobierno de la India decidió prohibir una serie de aplicaciones chinas, incluida TikTok, ya en junio del 2020. Además, fueron bloqueados el navegador de Alibaba, UC Browser, Weibo, WeChat y Shareit, entre otros. Las autoridades indias aseguraron haber recibido "muchas expresiones de preocupación de los ciudadanos con respecto a la seguridad de los datos y el riesgo para la privacidad en relación con el funcionamiento de ciertas aplicaciones". Además, dijeron que la medida de prohibir estas aplicaciones chinas "salvaguardará los intereses de millones de usuarios indios de dispositivos móviles e Internet". El mismo año, la plataforma fue prohibida en Pakistán. Las autoridades paquistaníes consideraron que la red social falló en eliminar videos que consideran "inmorales" e "indecentes". En tanto, el régimen de Afganistán anunció en septiembre pasado que prohibiría TikTok y el juego de multijugador en línea PUBG en los siguientes tres meses. El portavoz del movimiento Talibán, Inamullah Samangani, dijo que la medida era necesaria para "evitar que se engañe a una generación más joven". Entretanto, Taiwán, pese a ser parte del territorio chino - aunque no controlada por Beijing - también tomó el pasado diciembre medidas para restringir el uso de esa red social. Se prohibió instalar y utilizar TikTok, su versión china Douyin y la plataforma social y de estilo de vida Xiaohongshu en dispositivos públicos o en oficinas gubernamentales. El mismo mes, el Gobierno de Taipéi inició una investigación contra ByteDance, la empresa matriz de TikTok, por supuestas operaciones comerciales ilegales de una de sus subsidiarias. "TikTok representa un riesgo mayor de información y seguridad nacional que iQiyi [un proveedor chino de 'streaming']", expresó el legislador Chiu Chi-wei, del Partido Demócrata Progresista de Taiwán.Pero ¿y otras plataformas - como Facebook, Whatsapp y Twitter - no recopilan datos? “Todos lo hacen y siempre lo hicieron” argumentan sus defensores. En EE.UU. los críticos de la restricción del uso de TikTok argumentan que todas las redes sociales se dedican a la recopilación de datos de sus usuarios. Así, el grupo activista Fight for the Future creó la campaña 'Don't Ban TikTok' (No prohíbas TikTok) con el objetivo de redirigir la atención de los legisladores estadounidenses a la creación de leyes de datos y privacidad que se apliquen a todas las grandes empresas tecnológicas. Por su parte, Robyn Caplan, investigadora principal del Instituto de Investigación Datos y Sociedad, afirmó a The New York Times que "el consenso general de la comunidad de la privacidad es que TikTok recopila muchos datos, pero no desentona con la cantidad de datos que recogen otras aplicaciones". Entre tanto, luego de que la Casa Blanca ordenara a los empleados federales eliminar TikTok de los dispositivos móviles oficiales, China acusó a EE.UU. de abusar del poder y tomar medidas exageradas. "El Gobierno de EE.UU. debe respetar los principios de la economía de mercado y la competencia leal, dejar de reprimir a las empresas y proporcionar un entorno abierto, justo y no discriminatorio para las compañías extranjeras" en su territorio, reclamó la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning. Por su parte, desde TikTok respondieron que "prohibir TikTok en EE.UU. es prohibir la exportación de la cultura y los valores estadounidenses a más de mil millones de personas" que utilizan la red. "Nos decepciona ver cómo avanza esta legislación precipitada, a pesar de su considerable impacto negativo en los derechos de libertad de expresión de millones de estadounidenses que usan y aman Tik Tok", indicaron. A su turno, el diario chino Global Times escribió que la restricción del uso de TikTok en EE.UU. se debe a que Washington "intenta mantener su hegemonía económica ahogando a las empresas innovadoras y competitivas de otros países". El medio explica que EE.UU. no tiene una plataforma competitiva de videos cortos, como TikTok, y ahora "se ha empujado a EE.UU. a entablar una competencia económica con las empresas chinas de Internet, pero EE.UU. parece muy inquieto y poco confiado". Según Global Times, por eso Washington "tiene que politizar las cuestiones económicas y abusar del poder del Estado, reprimiendo sin razón a las empresas procedentes de China", aunque así solo muestra su "incompetencia económica". "Sus esfuerzos por generalizar el concepto de seguridad nacional y abusar del poder nacional no ayudarán a la economía estadounidense y, en cambio, serán un impedimento para el sano desarrollo de su economía digital", reza el artículo. Mientras, varios políticos estadounidenses también se oponen a la medida. Así, el representante estadounidense demócrata Gregory Meeks expresó que el bloqueo de TikTok dañará "las lealtades de EE.UU." en todo el mundo, "destruiría puestos de trabajo" en la nación estadounidense y "socavará los valores estadounidenses fundamentales de la libertad de expresión y la libre empresa". Paralelamente, la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) envió una carta al Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes para protestar contra el proyecto de ley de la prohibición de TikTok, alegando que la normativa violaría los derechos de la Primera Enmienda de la Constitución. "El Congreso no debe censurar plataformas enteras y despojar a los estadounidenses de su derecho constitucional a la libertad de expresión", resaltó Jenna Leventoff, asesora política de la organización. Como era de esperar, la Casa Blanca aplaudió la presentación del proyecto que prohibiría el uso de TikTok en su territorio: "Aplaudimos al grupo bipartidista de senadores [...] que presentó la Ley de Restricción de la Emergencia de Amenazas de Seguridad que Ponen en Riesgo la Tecnología de la Información y las Comunicaciones (RESTRICT, por sus siglas en inglés)", comunicó el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan. El proyecto de ley bipartidista "permitiría a EE.UU. impedir a ciertos Estados extranjeros explotar servicios tecnológicos [...] de forma que amenacen la confidencialidad de los datos de estadounidenses y nuestra seguridad nacional", agregó. En concreto, esta legislación bautizada como "ley de restricción" otorgará al departamento de Comercio estadounidense nuevos poderes para vetar la aplicación. "Hoy, la amenaza de la que todos hablan es TikTok y de cómo podría permitir la vigilancia por parte del Partido Comunista Chino o facilitar la propagación de campañas de influencia maligna en EE.UU.", manifestó Warner, citado por AFP. No cabe duda que esta ofensiva contra TikTok es solo parte del enfrentamiento a todo nivel contra China, a la que EE.UU. considera su mayor amenaza.
Cuando era un adolescente, Zeng Jiajun aprovechó su conocimiento de internet para ver un documental prohibido en China, acerca de la sangrienta represión en la plaza de Tiananmen en 1989. A la década siguiente, formaba parte de la máquina de censura que sofoca el ciberespacio chino, con la tarea de impedir la distribución de cualquier cosa que el Partido Comunista no quisiera que fuese de conocimiento público. “Al comienzo no le daba muchas vueltas, porque un trabajo es un trabajo”, cuenta. “Pero en el fondo sabía que eso no iba con mis estándares éticos. Y cuando trabajas en esto por mucho tiempo el conflicto se vuelve más fuerte” aseveró. Zeng, que ahora vive en el corazón de Silicon Valley, en California, es un joven de 29 años que lleva el peso de su experiencia con ligereza. Poca gente que ha trabajado dentro del aparato de propaganda chino ha contado su historia. Menos aún están listos para hacerlo de forma tan abierta. Zeng llegó a la mayoría de edad con internet. Nació en 1993 en la provincia de Guangdong, en el sureste de China. Tuvo su primera experiencia informática durante la educación secundaria, cuando su padre llevó un ordenador a casa. Lo que encontró cuando se conectó a la red le impactó. “Había todo un mundo para descubrir”, confesó. Los primeros intentos del Gobierno chino de censurar internet no fueron perfectos debido a que los servicios de VPN, que cambian la localización geográfica del usuario, permitían acceder a temas e información que no se abordaba públicamente. Entre ellos, el documental de tres horas titulado The Gate of Heavenly Peace (La Puerta de la Paz Celestial), que trata sobre las protestas estudiantiles de junio de 1989 en la plaza de Tiananmen, uno de los lugares más simbólicos de Pekín. Zeng quedó impresionado con lo que vio: tanques y armas semiautomáticas volcadas contra estudiantes desarmados en una violenta represión que dejó centenares, quizás miles, de muertos. “Es un evento gigante, significativo, e histórico, pero nadie nos habló sobre esto, y no puedes buscarlo en el internet chino. Ese material fue borrado. Sentí que era una gran mentira. Una gran historia había sido maquillada”, agregó. Como otros compañeros de generación, Zeng pasó sus años universitarios en el exterior y regresó a su país con un título en administración de empresas, obtenido en Estonia. Su dominio tecnológico llamó la atención de ByteDance, un emprendimiento chino cuyas aplicaciones, la global TikTok y la doméstica Douyin, estaban compitiendo con Twitter y Facebook. “Al comienzo estaba muy emocionado porque ByteDance es la única compañía que ha triunfado fuera de China”, dijo. Y era un buen trabajo que, además de ser intelectualmente estimulante, le rendía un salario de 4.000 dólares, por encima del promedio de Pekín. Zeng integraba un equipo que desarrollaba sistemas automáticos para filtrar contenido de su plataforma incorporando inteligencia artificial, observando imágenes y examinando los sonidos que las acompañaban, transcribiendo comentarios y buscando lenguaje no permitido. Si el sistema identificaba un problema, lo pasaba a uno de los miles de empleados que borraban el vídeo o bloqueaban la transmisión. En su mayoría, buscaban contenido que cualquier red social censuraría, como pornografía, publicidad no autorizada o violencia. Pero también buscaban material “políticamente sensible” para el régimen. Algunas imágenes estaban totalmente prohibidas, como tanques, velas o paraguas amarillos - símbolos de las protestas en Hong Kong -, así como críticas al “emperador” Xi Jinping u otros líderes del Partido Comunista. La Administración para el Ciberespacio de China daba orientaciones a ByteDance, que no escatimó esfuerzos. “En China, la línea es borrosa. No sabes qué es lo que ofenderá exactamente al Gobierno, así que a veces vas más allá y censuras más duramente”, dijo Zeng, describiendo la posición de la compañía como la de “quien camina en una cuerda floja”. A comienzos del 2020, esa lista incluyó al doctor Li Wenliang, un oftalmólogo en Wuhan que estaba tratando de advertir sobre un nuevo virus mortal, salido de un laboratorio chino “por accidente”. Las autoridades silenciaron a Li, ansiosas de suprimir los primeros avisos sobre lo que ahora conocemos como COVID-19. “Cuando el doctor Li Wenliang divulgó las noticias, la información fue censurada, y los propagandistas (en la televisión estatal) dijeron que estaba difundiendo desinformación”, dijo Zeng. Pero cuando el propio doctor contrajo el virus, los internautas chinos se indignaron. “Actualizaban Twitter o Weibo (la versión china de Twitter) para revisar las noticias”, en busca de una verdad entre rumores y negativas oficiales. “Muchos tuits o weibos fueron borrados” afirmó. “Publiqué algo como: 'Queremos libertad de información. No más censura', y mi cuenta de Weibo también fue censurada. En ese momento, sentí que yo era parte de ese ecosistema”. La muerte de Li, a priori, uno entre más de 6,5 millones de personas en el mundo, fue la gota que colmó el vaso. “La noche que el doctor Li Wenliang murió, sentí que no podía seguir haciendo esto”, dijo Zeng, quien renunció a su trabajo y regresó a su ciudad natal, donde se enfocó en sus habilidades de codificación y se postuló para estudiar en la Universidad Northeastern, en Silicon Valley. Mientras que Xi Jinping acaba de obtener un tercer mandato al frente de un opresivo régimen que muestra su rostro más nacionalista, Zeng afirma que se siente cada vez más desesperanzado. “Asumí que no podré volver a China en por lo menos 10 años. En el corto plazo, todos son pesimistas. Pero creo que hay optimismo a largo plazo sobre el futuro de China. Si miras nuestra historia, siempre hay valientes idealistas que impulsarán el cambio cuando llegue la hora”, aseguró inocentemente, ya que a diferencia de lo que cree, la realidad es que China se ha convertido en el “Gran Hermano” imaginado en 1949 por George Orwell en su novela 1984 y de la cual será muy difícil salir :(
Es innegable que los más jóvenes utilizan cada vez más el poderoso algoritmo de TikTok - el cual personaliza los videos que se les muestran en función de sus interacciones con el contenido - para encontrar información asombrosamente adaptada a sus gustos. Esa personalización se combina con la sensación de que quienes sintetizan y proporcionan información en la aplicación son personas reales, en lugar de sitios web impersonales. El auge de TikTok como herramienta de descubrimiento es parte de una transformación más amplia en la búsqueda digital. Si bien Google sigue siendo el motor de búsqueda dominante del mundo, las personas recurren a Amazon para buscar productos, a Instagram para mantenerse actualizadas con las tendencias y a los Snap Maps de Snapchat para encontrar negocios locales. Mientras el mundo digital sigue creciendo, la vasta variedad de maneras para conseguir información contenida en él también está en expansión. Google ha notado que TikTok se está acercando a sus dominios. Si bien la compañía de Silicon Valley puso en duda que los jóvenes estuvieran utilizando TikTok como remplazo de su motor de búsqueda, al menos un ejecutivo de Google ha comentado públicamente sobre las capacidades de búsqueda de la aplicación de video rival. “En nuestros estudios, algo así como cerca del 40 por ciento de los jóvenes, cuando buscan un lugar para almorzar, no abren Google Maps ni van al buscador de Google. Van a TikTok o Instagram”, dijo Prabhakar Raghavan, un vicepresidente sénior de Google, en julio durante una conferencia de tecnología. Google ha incorporado imágenes y videos a su motor de búsqueda en los últimos años. Desde el 2019, algunos de sus resultados de búsqueda han incluido videos de TikTok. En el 2020, Google lanzó YouTube Shorts, que permite a los usuarios compartir videos verticales de menos de un minuto de duración, y comenzó a incluir su contenido en los resultados de búsqueda. En tanto TikTok, que es propiedad de la compañía china de internet ByteDance, se negó a comentar sobre su función de búsqueda y los productos que podrían estar en prueba. Afirmó que “siempre está pensando en nuevas formas de añadir valor a la comunidad y enriquecer la experiencia TikTok”. Realizar una búsqueda en TikTok suele ser más interactivo que escribir una consulta en Google. En lugar de simplemente atravesar paredes de texto, los miembros de la generación Z hacen una colaboración masiva para generar recomendaciones de videos de TikTok y así conseguir con exactitud lo que están buscando. Ven video tras video para curar el contenido. Luego proceden a verificar la veracidad de una sugerencia revisando los comentarios publicados en respuesta a los videos. Este modo de búsqueda se basa en la manera en que los jóvenes usan TikTok no solo para buscar productos y negocios, sino también para hacer preguntas sobre cómo hacer diversas cosas y encontrar explicaciones sobre el significado de las cosas. Con videos que por lo general duran menos de 60 segundos, TikTok proporciona lo que se sienten como respuestas más relevantes, afirmaron muchas personas. Alexandria Kinsey, de 24 años, coordinadora de comunicaciones y redes sociales en Arlington, Virginia, usa TikTok para muchas búsquedas: recetas para cocinar, recomendaciones de películas y para encontrar las horas felices de bares cercanos. También recurre a la aplicación para preguntas menos típicas, como buscar entrevistas con actores de Hollywood y extrañas teorías conspirativas. Los resultados de TikTok “no parecen tan sesgados” como los de Google, dijo, y añadió que a menudo quiere “una opinión diferente” de lo que dicen los anuncios y los sitios web optimizados para Google. Kinsey dijo que también le gustaba la rapidez con la que los videos de TikTok presentaban la información. Aunque a veces comprueba lo que encuentra en TikTok usando Google, dijo, “rara vez veo algo que requiera tanta reflexión”. El ascenso de TikTok como motor de búsqueda podría significar que más personas tropiecen con información errónea y desinformación en la aplicación, la cual podría entonces amplificarse y difundirse aún más, dijo Francesca Tripodi, profesora de biblioteconomía e información en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill. La plataforma ha tenido problemas con la moderación de contenido engañoso sobre elecciones, la guerra en Ucrania y el aborto. El algoritmo de TikTok tiende a mantener a las personas en la aplicación, lo que les dificulta recurrir a fuentes adicionales para verificar las búsquedas, añadió Tripodi. “En realidad no estás haciendo clic en nada que te lleve fuera de la aplicación”, dijo Tripodi. “Eso hace que sea aún más difícil verificar que la información que estás recibiendo sea correcta”. TikTok se ha decantado por convertirse en un lugar para encontrar información. La aplicación está probando una función que identifica palabras clave en comentarios y enlaces a resultados de búsqueda para ellas. En el Sudeste Asiático también está probando un canal con contenido local, para que los usuarios puedan encontrar negocios y eventos cercanos a ellos. Es muy probable que la creación de funciones de búsqueda y ubicación consolide aún más a TikTok - que ya es la aplicación más descargada del mundo entre personas de 18 a 24 años, según Sensor Tower - entre los usuarios jóvenes. “TikTok se está convirtiendo en una ventanilla de compra única para contenido de una manera distinta a la de sus primeros días”, dijo Lee Rainie, quien dirige el departamento de investigación de internet y tecnología en el Centro de Investigaciones Pew. Eso es cierto para Jayla Johnson, de 22 años. La residente de Newtown, Pensilvania, estimó que ve videos de TikTok en su teléfono dos horas al día, y dijo que había comenzado a usar la aplicación como motor de búsqueda porque era más conveniente que Google e Instagram. “Ellos saben lo que quiero ver”, dijo. “Es menos trabajo para mí”. Johnson, quien se dedica al mercadeo digital, añadió que apreciaba especialmente TikTok cuando ella y sus padres buscaban lugares que visitar y cosas que hacer. Sus padres suelen recorrer páginas de resultados de búsqueda de Google, dijo, mientras que ella solo necesita desplazarse por unos pocos videos cortos. “Pobres”, dice que piensa. “Podrían haber conseguido eso en segundos” asevero :)
Para nadie es un secreto que los más de 1400 millones de habitantes de China están bajo vigilancia constante por parte del régimen. Las cámaras de policía (omnipresentes, en las esquinas de las calles, el techo del metro, los vestíbulos de hoteles y los edificios de apartamentos) los graban. Sus teléfonos son rastreados, sus compras monitoreadas y sus mensajes en línea, censurados. Ahora, hasta su futuro está siendo vigilado. En efecto, la última generación de tecnología indaga en las enormes cantidades de datos recabados sobre sus actividades diarias para encontrar patrones y aberraciones, con la promesa de predecir delitos o protestas antes de que se produzcan. Se centra en aquellos a los que el gobierno chino considera alborotadores en potencia, no solo los que tienen un pasado delictivo, sino también los grupos vulnerables, como las minorías étnicas, los trabajadores inmigrantes y los que tienen un historial de ‘enfermedades mentales’ como califican a los disidentes políticos. Dicha tecnología puede alertar a la policía si una víctima de un fraude intenta viajar a Beijing para solicitarle el pago al gobierno o si un consumidor de drogas hace demasiadas llamadas al mismo número. También puede notificar a las autoridades cada vez que una persona con antecedentes de ‘enfermedad mental’ se acerque a una escuela. Hay que hacer muchas maniobras evasivas para esquivar las trampas digitales. En el pasado, a Zhang Yuqiao, un hombre de 74 años que lleva casi toda su vida adulta presentando quejas y solicitudes al gobierno, le bastaba con no transitar por las autopistas principales para esquivar a las autoridades y dirigirse a Beijing para luchar por una indemnización por la tortura de sus padres durante la Revolución Cultural. Ahora, apaga sus teléfonos, paga en efectivo y compra varios pasajes de tren a destinos falsos. Aunque en su mayor parte no ha sido demostrado, las nuevas tecnologías chinas, según se ha detallado en documentos de adquisición y de otro tipo revisados por The New York Times, amplían aún más los límites de los controles sociales y políticos y se integran cada vez más en la vida de las personas. En su nivel más básico, justifican una vigilancia asfixiante y violan la privacidad, mientras que en el extremo corren el riesgo de automatizar la discriminación sistémica y la represión política. Para el gobierno, la estabilidad social es primordial y hay que eliminar todo aquello que la ponga en riesgo. Durante su década como máximo dirigente de China, Xi Jinping ha endurecido y centralizado el Estado de seguridad, desencadenando políticas tecnoautoritarias para acabar con los disturbios étnicos en la región occidental de Uiguristán (Sinkiang) e impuesto algunos de los confinamientos por coronavirus más severos del mundo. El espacio para la disidencia, siempre limitado, desaparece con rapidez. “La inteligencia de datos debe utilizarse como motor para impulsar el desarrollo innovador de la labor de seguridad pública y un nuevo punto de crecimiento para alimentar las capacidades de combate”, dijo Xi en el 2019 en una reunión de trabajo de seguridad pública nacional. Los algoritmos, que resultarían controvertidos en otros países, suelen ser alardeados como triunfos. En el 2020, las autoridades del sur de China denegaron la petición de una mujer de trasladarse a Hong Kong para estar con su marido luego de que un software les alertara de que el matrimonio era sospechoso, según informó la policía local. Una investigación posterior reveló que ambos no solían estar en el mismo lugar al mismo tiempo y que no habían pasado juntos las vacaciones del Festival de Primavera. La policía llegó a la conclusión de que el matrimonio había sido fingido para obtener un permiso de migración. Ese mismo año, en el norte de China, una alerta automática sobre la entrada frecuente de un hombre en un complejo residencial con diferentes acompañantes llevó a la policía a investigar. Descubrieron que formaba parte de una estafa piramidal, según los medios de comunicación estatales. La información sobre estas tecnologías emergentes de seguridad se describe en documentos de investigación de la policía, patentes de contratistas de vigilancia y presentaciones, así como en cientos de documentos de contratación pública revisados y confirmados por The New York Times. Muchos de los documentos sobre adquisiciones fueron compartidos por ChinaFile, una revista en línea publicada por Asia Society, que ha reunido de manera sistemática años de registros en sitios web gubernamentales. Otro conjunto, en el que se describen los programas informáticos adquiridos por las autoridades de la ciudad portuaria de Tianjín para impedir que los solicitantes se dirijan a la vecina Beijing, fue facilitado por IPVM, una publicación de la industria de la vigilancia. La nueva estrategia de vigilancia depende en parte de los programas informáticos de vigilancia basados en datos de EE.UU. y Europa, una tecnología que, según los grupos de derechos humanos, ha codificado el racismo en decisiones como qué barrios se vigilan más y qué presos obtienen la libertad condicional. China lo lleva al extremo, ya que aprovecha las reservas de datos a nivel nacional que permiten a la policía actuar con opacidad e impunidad. Por lo general, la gente no sabe que la están vigilando. La policía se enfrenta a un escaso escrutinio externo de la eficacia de la tecnología o de las acciones que promueve. Las autoridades chinas no necesitan órdenes judiciales para recopilar información personal. En su versión más vanguardista, los sistemas plantean los eternos dilemas de la ciencia ficción: ¿cómo es posible saber que el futuro se ha predicho con exactitud si la policía interviene antes de que ocurra? Los expertos afirman que, aunque el software no consiga predecir el comportamiento humano, puede considerarse un éxito, ya que la propia vigilancia inhibe los disturbios y la delincuencia. Maya Wang, investigadora principal de China en Human Rights Watch explica: “Se trata de una jaula invisible de tecnología impuesta a la sociedad, cuyo peso desproporcionado recae sobre grupos de personas que ya sufren una grave discriminación en la sociedad china”. En el 2017, uno de los empresarios más conocidos de China tuvo una ambiciosa visión del futuro: un sistema informático capaz de predecir la delincuencia. Ese empresario, Yin Qi, que fundó Megvi, una empresa emergente de inteligencia artificial, explicó a los medios estatales chinos que el sistema de vigilancia podría dar a la policía un motor de búsqueda de delitos mediante el análisis de enormes cantidades de imágenes de video para intuir patrones y advertir a las autoridades sobre el comportamiento sospechoso. Explicó que si las cámaras detectan a una persona que pasa demasiado tiempo en una estación de tren, el sistema podría señalar a un posible carterista. “Sería aterrador si de verdad hubiera gente vigilando detrás de la cámara, pero hay un sistema”, dijo Yin. “Es como el motor de búsqueda que utilizamos todos los días para navegar por internet: es muy neutral. Se supone que es beneficioso”. Añadió que con esa vigilancia, “los malos no tienen dónde esconderse”. Ha pasado cinco años de ello, y su visión se está convirtiendo poco a poco en realidad. Las presentaciones internas de Megvii revisadas por The New York Times muestran cómo los productos de la nueva empresa generan expedientes digitales completos para la policía. “Construye una base de datos multidimensional que almacena rostros, fotos, automóviles, casos y registros de incidentes”, explica la descripción de un producto, llamado “búsqueda inteligente”. El software analiza los datos para “identificar a la gente común que parece inocente” a fin de “reprimir los actos ilegales de raíz”. Un vocero de Megvii dijo en una declaración enviada por correo electrónico que la empresa estaba comprometida con el desarrollo responsable de la inteligencia artificial y que se preocupaba por hacer la vida más segura y cómoda y “no por vigilar a ningún grupo o individuo en particular”. Cabe precisar que ya se están utilizando tecnologías similares. En el 2022, la policía de Tianjín compró un software fabricado por un competidor de Megvii, Hikvision, cuyo objetivo es predecir las protestas. El sistema recopila datos sobre una gran cantidad de peticionarios chinos, un término general en China que describe a las personas que intentan presentar quejas sobre los funcionarios locales ante las autoridades superiores. Acto seguido, califica a los peticionarios según la probabilidad de que viajen a Beijing. En el futuro, los datos se utilizarán para formar modelos de aprendizaje automático, de acuerdo con un documento de adquisición. Los funcionarios locales quieren impedir estos viajes para evitar la vergüenza política o la exposición de las irregularidades. Y el gobierno central no quiere que grupos de ciudadanos descontentos se reúnan en la capital. Bajo el mandato de Xi, los esfuerzos oficiales para controlar a los peticionarios se han vuelto cada vez más invasivos. Zekun Wang, un miembro de 32 años de un grupo que durante años buscó reparación por un fraude inmobiliario, dijo que las autoridades en el 2017 habían interceptado a compañeros peticionarios en Shanghái antes de que pudieran incluso comprar los boletos a Beijing. Sospechaba que las autoridades vigilaban sus comunicaciones en la aplicación de redes sociales WeChat. El sistema de Hikvision en Tianjín, que funciona en cooperación con la policía de la cercana Beijing y la provincia de Hebei, es más sofisticado. La plataforma analiza la probabilidad de que los individuos hagan una petición basándose en sus relaciones sociales y familiares, sus viajes anteriores y sus situaciones personales, según el documento de la contratación. Ayuda a la policía a crear un perfil de cada uno, con campos para que los agentes describan el temperamento del manifestante, incluyendo “paranoico”, “meticuloso” e “irascible”. Muchas de las personas que hacen peticiones lo hacen por la mala gestión del gobierno de un trágico accidente o por la negligencia en el caso, todo lo cual entra en el algoritmo. “Aumenta el nivel de riesgo de alerta temprana de una persona si tiene un estatus social bajo o ha pasado por una tragedia importante”, dice el documento de adquisición. Cuando la policía de Zhouning, un condado rural de la provincia de Fujian, compró un nuevo conjunto de 439 cámaras en el 2018, enumeró las coordenadas donde iría cada una. Según consta en un documento de adquisición, algunas se instalaron sobre las intersecciones y otras cerca de las escuelas. Nueve se colocaron fuera de las casas de personas que compartían una característica: ‘enfermedades mentales’. Mientras que algunos programas tratan de utilizar los datos para descubrir nuevas amenazas, un tipo más común se basa en las nociones preconcebidas de la policía. En más de 100 documentos de contratación revisados por The New York Times, la vigilancia se centraba en listas negras de “personas clave”. De acuerdo con algunos de los documentos de adquisición, entre estas personas figuraban las que padecían ‘enfermedades mentales’, los delincuentes sentenciados, los fugitivos, los consumidores de drogas, los peticionarios, los sospechosos de terrorismo, los agitadores políticos y los que amenazaban la estabilidad social. Otros sistemas tenían como objetivo a trabajadores inmigrantes, jóvenes ociosos (adolescentes que no estudian ni trabajan), minorías étnicas, extranjeros y personas infectadas por VIH. Las autoridades deciden quién entra en las listas y a menudo no hay un proceso para notificar a las personas al respecto. Una vez que los individuos están en una base de datos, rara vez se eliminan, dijeron los expertos, quienes temen que las nuevas tecnologías refuercen las disparidades dentro de China, ya que imponen supervisión a las partes más desfavorecidas de su población. En muchos casos, el software va más allá de la simple selección de una población, al permitir a las autoridades establecer trampas digitales que indican una posible amenaza. En una presentación de Megvii en la que se detallaba un producto rival de Yitu, la interfaz del sistema permitía a la policía diseñar sus propias alertas anticipadas. Con un sencillo menú que hay que completar, la policía puede configurar las alarmas con base en parámetros específicos, como dónde aparece una persona que está incluida en la lista negra, cuándo se mueve, si se reúne con otras personas etiquetadas y la frecuencia de ciertas actividades. La policía puede configurar el sistema para que envíe una notificación cada vez que dos personas con antecedentes de consumo de drogas se registren en el mismo hotel o cuando cuatro personas con antecedentes de protesta entren en el mismo parque. En el 2020, en la ciudad de Nanning, la policía compró un software que podía buscar “más de tres personas clave que se registraran en el mismo hotel o en hoteles cercanos” y “un consumidor de drogas que llamara con frecuencia a un nuevo número fuera de la ciudad”, según un documento de licitación. En Yangshuo, una ciudad turística famosa por sus asombrosas montañas kársticas, las autoridades compraron un sistema para alertarles si un extranjero sin permiso de trabajo pasaba demasiado tiempo cerca de las escuelas de idiomas extranjeros o de los bares, un esfuerzo aparente para atrapar a las personas que sobrepasan sus visas o trabajan ilegalmente. En Shanghái, una publicación dirigida por el partido describió cómo las autoridades utilizaban un software para identificar a quienes excedían el uso normal de agua y electricidad. El sistema enviaba un “silbato digital” a la policía cuando encontraba patrones de consumo sospechosos. Es probable que la táctica se haya diseñado para detectar a los trabajadores inmigrantes, que suelen vivir juntos en espacios reducidos para ahorrar dinero. En algunos lugares, la policía los considera un grupo escurridizo, y a menudo empobrecido, que puede llevar la delincuencia a las comunidades. Pero las alertas automatizadas no dan lugar al mismo nivel de respuesta policial. A menudo, la policía da prioridad a los avisos que apuntan a problemas políticos, como protestas u otras amenazas a la estabilidad social, dijo Suzanne E. Scoggins, profesora de la Universidad de Clark que estudia la actividad policial en China. En ocasiones, la policía ha manifestado abiertamente la necesidad de elaborar perfiles de las personas. “A través de la aplicación de inteligencia de datos, pintamos una imagen de las personas y les damos etiquetas con diferentes atributos”, dijo Li Wei, investigador de la universidad nacional de policía de China, en un discurso de 2016. “Para aquellos que reciben uno o más tipos de etiquetas, inferimos sus identidades y comportamientos, y luego llevamos a cabo medidas de seguridad preventivas específicas”. Zhang presentó por primera vez una solicitud de indemnización al gobierno por las torturas sufridas por su familia durante la Revolución Cultural. Desde entonces, ha presentado una queja contra lo que, según él, constituye la persecución de su familia por parte de la policía. A medida que China ha ido desarrollando sus herramientas tecnoautoritarias, Zhang ha tenido que recurrir a tácticas propias de las películas de espionaje para eludir una vigilancia que, según él, se ha vuelto “de alta tecnología”. Así, cuando viajó a Beijing en enero desde su pueblo en la provincia de Shandong, apagó su teléfono y pagó el transporte en efectivo para minimizar su huella digital. Compró billetes de tren con otro destino para eludir el seguimiento policial. Contrató a conductores privados para sortear los controles en los que su tarjeta de identificación activaría el sistema. El sistema de Tianjín tiene una función especial para aquellos que, como él, tienen “cierta conciencia de la lucha contra el reconocimiento” y cambian de vehículo con regularidad para eludir la detección, según el documento de adquisición de la policía. Ya sea que haya activado o no el sistema, Zhang ha notado un cambio. Cada vez que apaga su teléfono, dijo, los agentes se presentan en su casa para comprobar que no ha viajado de nuevo a Beijing. Aun cuando los sistemas policiales no puedan predecir con exactitud el comportamiento, las autoridades pueden considerarlos un éxito debido a la amenaza, dijo Noam Yuchtman, un profesor de economía de la Escuela de Economía de Londres que ha estudiado el impacto de la vigilancia en China. “En un contexto en el que no existe una verdadera responsabilidad política”, tener un sistema de vigilancia que envíe con frecuencia a los agentes de policía “puede funcionar bastante bien” para desalentar la protesta, dijo. Una vez que se establecen los parámetros y se activan las alertas, los agentes de policía tienen poca flexibilidad, centralizando el control. Se los evalúa por su capacidad de respuesta a las alarmas automatizadas y por su eficacia a la hora de prevenir las protestas, según los expertos y los informes públicos de la policía. La tecnología ha codificado los desequilibrios de poder. Algunos documentos de licitación hacen referencia a una “lista roja” de personas a las que el sistema de vigilancia debe ignorar. Un documento de licitación nacional decía que la función era para “personas que necesitan protección de la privacidad o protección VIP”. Otro, de la provincia de Guangdong, fue más específico, estipulando que la lista roja era para los funcionarios del gobierno. Zhang expresó su frustración por la forma en que la tecnología ha aislado a los que tienen el poder político de la gente normal. “Las autoridades no resuelven seriamente los problemas, sino que hacen lo que sea para silenciar a las personas que señalan los problemas”, dijo. “Esto es un gran paso atrás para la sociedad”. Zhang dijo que todavía creía en el poder de la tecnología para hacer el bien, pero que en las manos equivocadas podía ser un “flagelo y grillete”. “Antes, si salías de tu casa y te ibas a provincia, todos los caminos llevaban a Beijing”, dijo. “Ahora, todo el país es una red donde estas vigilado las 24 horas” puntualizó :(